lunes, 13 de abril de 2020

Cobradiezmos, un regalo inolvidable.

El 13 de abril es un gran día. El trece está considerado de mal agüero pero es algo que a mí nunca me ha importado. Y digo esto porque es el día de mi cumpleaños. Al ser en pleno abril es frecuente que suela coincidir con la tradicional feria de Sevilla. Así que hoy no hablaré de Madrid sino de la capital andaluza ya que el 13 de abril de 2016 ocurrió algo maravilloso: el indulto de un toro de Victorino Martín en la Real Maestranza de Caballería a manos de Manuel Escribano.

Hablar de Victorino Martín en Sevilla es hablar de una trayectoria breve y plagada de éxitos. Este hierro madrileño debutó en el dorado albero maestrante en 1996 y desde entonces, estos cárdenos animales han emocionado a los sevillanos por su casta y bravura. Los éxitos del Paleto de Galapagar han sido constantes. Recordaré algunos de ellos:
 El mismo día del debut, dos toreros curtidos en estas lides como son "El Tato" y Pepín Liria, cortaron una oreja cada uno. Un año después "El Tato" se las vio nada más y nada menos con  Veraniego y juntos formaron un dueto absolutamente memorable. Más tarde llegó "El Cid" y puso el cotarro patas arriba con estos toros. Su tarde más importante fue con un bravísimo animal llamado Borgoñés en el año 2007. Aquel día cortó tres orejas y en volandas se lo llevaron por esa puerta que da al Paseo de Colón y al Guadalquivir. ¿Y qué decir de Antonio Ferrera? Pues este balear de nacimiento y extremeño de adopción cuenta en su palmarés con toros como Melonito en 2008 que fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre, Mecanizado y Platino en 2014 y 2017 respectivamente. El murciano Liria además de esa primera oreja toreó a Gallareto el día de Melonito y fue esta faena una lucha sin cuartel. Pepín se ganó por esa y otras tandas tardes, el respeto de Sevilla. Morante de la Puebla también cuenta mucho. En el año 2009 le dio un venazo al cigarrero y pidió enfrentarse a "El Cid" en un mano a mano. De esa tarde se recordará eternamente el soberbio toreo de capote de José Antonio frente a un áspero Albaserrada llegando a sonar la música para el genio de La Puebla. Paco Ureña, Emilio De Justo, Iván Fandiño... son otros toreros que han también triunfaron con estos toros en Sevilla. Manuel Escribano, es otro de ellos y es el espada que hoy ocupa esta sección. Tras vagar mucho tiempo por el circuito de los pueblos y pasar años con escasez de contratos, sustituyó a "El Juli" en 2013 en una corrida de Miura y no desaprovechó esa ocasión. Triunfó y desde entonces en un torero fijo en los carteles con las ganaderías más duras del campo bravo. Entrega total y raza absoluta. No se guarda nada para él. Honrado y deseoso de agradar al público, actitud que ha pagado con mucha sangre pues ha recibido durísimas cornadas como las de Madrid, Belmonte (Cuenca), Alicante o Sotillo de la Adrada (Ávila).

Aquella tarde el cartel fue el siguiente: reses de Victorino Martín para Manuel Escribano, Morenito de Aranda y Paco Ureña. Ureña también triunfó y al que le tocó irse de vacío fue a Morenito.
Tras estos exitosos años quedaba cerrar el círculo. En tercer lugar salió el gran Galapagueño al que Paco Ureña le cortó las dos orejas. Se abrió por cuarta vez el portón de los sustos y salió Cobradiezmos: fino de hechuras, en el tipo de la casa, herrado con el número 37, cárdeno de capa dando en la báscula un peso de 562 kilos.
Ni Manuel ni nadie sabíamos como iba a acabar esa tarde, así que el de Gerena como es habitual en su tauromaquia, se fue a la puerta de toriles para recibir de rodillas al cuarto de la tarde.
Manuel Escribano le pegó la larga cambiada y recetó al cárdeno un ramillete de cinco verónicas rematado con la media y la revolera. El toro empezó a mostrar sus magníficas cualidades. Éstas fueron las siguientes: la constante fijeza en los engaños, reponer para buscar dichos engaños tras cada lance y humillar (como se aprecia en la fotografía) sin cesar arrastrando el hocico por el albero. Y por supuesto algo que debe tener un toro: casta. No es el de Gerena un torero exquisito, aún así y a pesar de la pujanza que mostró el animal se lució esas templadas verónicas. La Maestranza comenzaba a hervir.

Tras un tercio de varas en el que el toro empujó con brío en el peto, el presidente cambió el tercio y nuestro protagonista, decidido se fue al centro del ruedo para clavar las banderillas. Pleno en facultades, brilló Manuel en los tres pares. Generoso el matador, dio distancia al toro para que galopase y mostrase esas virtudes anteriormente explicadas.
El usía cambió de nuevo el tercio y tras montar muleta y espada se dispuso el espada a comenzar la faena. Las oleadas de bravura que derrochaba Cobradiezmos requerían gobierno y mando así que ese fue el motivo por el que Manuel dio unos primeros muletazos por bajo.

Manuel Escribano con "Cobradiezmos", el indultado cuarto toro

El conjunto de la faena resultó ser grandioso. A pesar de torear por ambos pitones, la faena fue cimentada principalmente con la diestra. Aquel cárdeno era un Talgo, una máquina de embestir. La casta de aquel toro fue entendida perfectamente por el diestro sevillano. Esos muletazos fueron de mano muy baja ya que Manuel arrastraba los vuelos de la franela y el "victorino" hacía surcos en el suelo con su hocico. A cada muletazo, el runrún aumentaba. Este encaste no es nada fácil de torear pero considerando a Escribano un diestro consagrado con esta sangre, se hizo con el toro en una faena épica. A medida que avanzaba la batalla, la petición de indulto crecía hasta que llegó el momento en el que el presidente Don José Luque Teruel mostró el pañuelo naranja indicando que la faena había concluido y premiando a ese toro con el don más preciado: la vida.

Ni ganó el torero ni ganó el toro: ganó la Fiesta. Cobradiezmos volvió a la finca. En Las Tiesas de Santa María lleva cuatro años dejando su bravísima simiente. En no mucho tiempo veremos si los descendientes de Cobradiezmos han recibido el legado del padre.

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                                                                       (Foto: Arjona)

Un lustro antes José María Manzanares indultó a otro toro y como siempre ocurre, saltó el debate de si el toro merecía tal premio. Unos decían que era de justicia y otros que no era para tal premio aquel toro de Núñez del Cuvillo. Así que ya que estoy, voy a comentar en unas líneas mi opinión sobre el indulto como premio. En estos últimos tiempos premiar la bravura significa premiar al torero. En cuanto un animal embiste con ritmo y son un par de veces haciendo que el torero esté decoroso, la gente embriagada pide el indulto.
La tónica general y sobre todo en plazas pequeñas es la siguiente: a medida que transcurren los minutos y a cada pase la posibilidad de perdón va cogiendo forma, el torero empieza a mirar a la presidencia con la intención de que el público flamee sus pañuelos acompañado con silbidos para iniciar la petición. Esos toros no han sido apenas picados, así que van y vienen tantas veces les cite el torero. Éste, aprovechando esos cómodos embites se dispone a calentar los tendidos. Cuando llega el epílogo y toca matar al animal, se pone manos a la obra: ahí es cuando empieza a motivar al público toreando a base de muletazos realizados de la manera más heterodoxa véase luquesinas, bernadinas, manoletinas etc hasta que el presidente (en la mayoría de los casos) muestra el pañuelo naranja indicando que el toro ha sido perdonado.

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Cobradiezmos y sus "novias".

Parece que lo importante es premiar con el indulto y cuantos más animales sean, mejor. No es así, la vida es el premio excepcional al animal excepcional por lo que no podemos hacer (que ya está asimilado en los públicos) de tal trofeo algo cotidiano. Ha perdido su esencia. No podemos indultar un animal sólo para ver cómo vuelve a los corrales para ser curado y el torero salga a hombros al finalizar el festejo. El indulto tiene el objetivo de que esas condiciones extraordinarias que muestra un animal en el ruedo sean transmitidas a sus descendientes. Un ejemplo: tras haber compartido muchas opiniones con diferentes aficionados mejicanos, se demuestra el gravísimo error que es perdonar un animal sólo para que el torero esa tarde salga a hombros. Es decir, nos olvidamos del animal y buscamos el triunfo del torero. El desenfrenado ritmo de indultos en Méjico es el motivo del catastrófico estado general de sus ganaderías. De tanto premiar dulzura y nobleza, se han cargado muchas de ellas. Recuperar ese estado (si se quiere) va a ser largo y muy difícil. Gracias a los indultos, la gente se ha olvidado del otro gran premio que puede recibir un animal: la vuelta al ruedo en el arrastre. Mi impresión es que lo ven como algo insignificante e incluso un deshonor dar una vuelta al ruedo. Hay quien alaba a toreros como Enrique Ponce o Finito de Córdoba por la cantidad de reses toros que han indultado y es algo que yo no comparto.
Por último, el indulto puede ser la diferencia entre un triunfo y un petardo. Si hubiese que matar con la espada para cortar la orejas, un reiterado fallo reduce el premio. Como con el indulto esto se anula, el torero siempre lo tendrá garantizado. Recordemos que el rabo es el último gran trofeo que recibe el matador pero con tanto indulto ha pasado dicho premio a un segundo plano. O sea, "no mola", ¿para qué cortar un rabo pudiéndolo "salvar"? Para evitar tanto indulto, yo propondría que tras volver el animal a los corrales, el espada sólo saludase una ovación desde el tercio como premio y no saliese a hombros (a menos que en el otro toro haya cortado las dos orejas).
Como dijo Gregorio Corrochano, "el primer mandamiento de la ley de las corridas de toros es el toro". Victorino Martín padre dijo en otra ocasión: "si cae el toro, cae la Fiesta". No podemos descuidar la materia prima. Es la que da emoción así que si nos olvidamos de ella, nada tendría sentido.
Estoy a favor del indulto siempre y cuando sean al toro que de verdad lo merezca. Cobradiezmos fue un toro muy bravo y Manuel estuvo bravo con él. Fue un indulto merecido. Fue para mí, un "regalo" inolvidable.


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(foto: Carlos Canalo de Miguel)


viernes, 10 de abril de 2020

Viernes Santo.

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Cristo Crucificado.
Diego de Silva y Velázquez.
Hacia 1632.
Museo Nacional de El Prado.



No me mueve, mi Dios, para quererte
el Cielo que me tienes prometido
ni me mueve el Infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor. Múeveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas, y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que, 
aunque no hubiera Cielo,
yo te amara, y,
aunque no hubiera Infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues, aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.


Anónimo.







sábado, 4 de abril de 2020

Con el coronavirus hemos topado.

A primeros de febrero llegaba desde China una noticia impresionante: la construcción de un gigantesco hospital en un tiempo asombroso. El motivo de tal obra consistía en atender a las víctimas de un virus llamado COVID-19. Aquí en la península, un doctor y otras personas duchas en el tema aseguraban en los medios de prensa alertando a la sociedad que si semejante construcción se llevaba a cabo, significaba que no era una tontería o algo de lo que no había que preocuparse como si de un simple catarro se tratase: un virus que puede llevar a la muerte. Dicho virus fue propagándose hasta llegar a Europa y por todo el globo. Por ello, los gobiernos tomaron la decisión de proclamar el estado de alarma haciendo que la gente permanezca en sus hogares. Esto significó la paralización de eventos, espectáculos y comercios de cualquier índole, exceptuando los más esenciales. Toca repasar como nos va a afectar. 
Evidentemente el toreo no ha sido ajeno a ello y en España, tras celebrarse las ferias de Valdemorillo, Olivenza, el festival homenaje a los cirujanos taurinos en Aranda de Duero, la encerrona benéfica de Esaú Fernández en su Camas natal amén de alguna que otra localidad; en las vísperas de Fallas y la Magdalena de Castellón se anunciaba la orden gubernamental que acarreaba la suspensión de la temporada. En Madrid ni siquiera dio tiempo a que se celebrase la primera novillada así que la única manera de seguir alimentando la afición es buscar cualquier tipo de programación taurina en internet y redes sociales. Tampoco se llegó a celebrar el esperado acto en plena Gran Vía donde Plaza 1 iba a presentar la feria de San Isidro. Si no se hubiese celebrado la feria, por lo menos habrían dado los carteles lugar a un debate y a diferentes opiniones que nos tendrían ocupados por unos días. De esta manera podremos barruntar como irían las figuras, qué toreros iban a enfrentarse a Fuente Ymbro pues este año venía a Madrid treinta y seis "veces" y ver qué trato recibirían las revelaciones del año pasado. Por último queda aclarar que no habría bombo como ya anunció Rafael García Garrido en la Asociación el Toro de Madrid. Con la suspensión del ciclo isidril, se ha evaporado el homenaje al torero más legendario que ha habido en el planeta de los toros: José Gómez Ortega, fallecido hace un siglo. Si no es este año, sería de justicia conmemorarlo el que viene. 

En cuanto a los estamentos, empezaré por el sector que más sufre cualquier crisis, no es otro que el medio rural ya sean ganaderos o agricultores. En nuestro caso son los primeros. Debido a la suspensión de tantas ferias, todas la ganaderías que ya tienen toros reseñados para las diferentes plazas tendrán que seguir manteniéndolos en casa. (Los ingresos en una ganadería brava llegan entre marzo y octubre. Los cinco meses restantes tienen los criadores que buscar la forma de seguir ingresando hasta que llegue una nueva temporada: aficionados que torean, visitas guiadas... Sin poder recibir a gente debido al estado de alarma, los ganaderos tendrán que apretarse el cinturón). Cuando el año que viene esos toros cumplan seis años, no podrán los ganaderos lidiarlos debido que no lo permite el reglamento. Por lo tanto, el excedente de animales que habrá en 2021 será un problema de difícil solución para todos los criadores. A pesar de que hay muchos antitaurinos celebrando la suspensión de la temporada, algún que otro ganadero ha explicado claramente que si no es por ese ínfimo número de reses lidiadas, el resto que viven en la finca depende su supervivencia  directamente de la lidia y muerte de los primeros. Así queda más que explicado que la vida de la dehesa está ligada a la muerte del toro en el ruedo. Añadir que como el toro no entiende de cualquier otra cosa que no sea comer y sobrevivir, en las fincas siguen veinticuatro horas al día y siete días a la semana al pie del cañón. Estar en el campo no significa librarse del COVID-19 a pesar de que el riesgo es menor. Con o sin virus, el gran riesgo que supone trabajar con reses bravas es una cornada. Por ello y para no encontrarse en una situación desagradable, la gente del campo extrema las precauciones. Como ellos mismos dicen: "no se pueden permitir pisar un hospital". Así que si surge una complicación la evitan para no agravar el problema si lo hubiere. Concluyo con dos ejemplos opuestos de cómo han actuado en diferentes vacadas para alimentar a sus ganados:
Al pie de la inmensa cruz de El Valle de los Caídos hay un hierro que es sinónimo de casta y bravura: Baltasar Ibán. Preveyendo lo peor, se aprovisionaron comprando un camión de pienso para aguantar todo lo posible. Por el contrario, la vacada de Alcurrucén ubicada en Urda (Toledo) se autoabastece fabricando el alimento para todas sus cabezas. Cuando este drama pase, veremos como afectará al campo bravo. Hay ganaderías en situación crítica que podrían ver como este virus les da la puntilla. ¿Desaparecerán vacadas? Muchas de ellas poseen sangres únicas que son un absoluto tesoro genético cuya pérdida sería irreparable. Ojalá todos los ganaderos superen este difícil bache.

Otra industria taurina que es muy poco conocida es la fabricación de puyas y banderillas. José García "El Puyero" es conocido por todos los profesionales ya que se dedica a hacerlas y no sólo eso pues también cuenta con una cuadra de sesenta caballos de picar. Si no hay toros no hace falta tener tantas herramientas, pues de nada sirven. Más de diez mil banderillas aguardaban en su almacén para ser distribuidas por las ferias de España y Francia. Tener tantos caballos implica contratar empleados para que los cuiden pero con las plazas cerradas y por ende sin ingresos...

El siguiente sector es el de las sastrerías taurinas. Con la temporada empezada, toreros y cuadrillas visitan estos lugares para poner al día sus pedidos. Capotes, muletas, vestidos ya sean de luces o de corto... La ilusión de estrenar es algo que emociona a cualquiera que se enfrenta a un toro. Las peripecias que hacen los sastres para que cuadren los números, salgan las cuentas y poder pagar sueldos de sus empleados son de alabar. Valencia, Sevilla y Madrid son las tres primeras ferias importantes que ayudan a hacer buena caja en una sastrería. A excepción de algunos pocos, muchos toreros pagan poco a poco sus encargos. Si no se torea, es un gasto que se debe prescindir. El que pierde es el sastre. Si no hay toros, habrá que salir adelante fabricando para otros sectores con el fin de mantener sus negocios.

Los empresarios tendrán que devolver miles de entradas ya vendidas por internet. Fallas, La Magdalena, la Pascua de Arlés y Abril reunían cartelazos que no se verán. Según los expertos en torno a setecientos millones de euros estiman que ascienden las pérdidas. ¿Mayo? ¿junio? ¿Durante o después de verano? No se sabe cuando volverá poco a poco la normalidad. Hay quien dice que se podrían celebrar ferias después de verano. Septiembre es el mes de las novilladas y el mejor escaparate para medir el pulso de los noveles. Por lo tanto si empiezan a coincidir fechas, esos pueblos modestos que celebran festejos tendrán dificultades de contratar toreros pues éstos preferirán actuar en las plazas de renombre con el fin de que si hay un triunfo, tenga más eco que en una plaza de tercera. Si coinciden distintas ferias y son televisadas, repercutirá negativamente en dichas localidades. Termino este bloque recordando que sería muy conveniente pensar en todas esas plazas cubiertas diseminadas por nuestra Piel de Toro. Con la llegada del mal tiempo a partir del otoño, sería muy oportuno celebrar festejos en estos cosos: los aficionados saciaríamos nuestra hambre de toros, los ganaderos venderían animales para no seguir en números rojos y los matadores cumplirían sus contratos para no perderlos.

Finalizo con éstos últimos. Todos sufren las consecuencias. Empezaré por las figuras. Por su situación económica gozan de cierta comodidad respecto a muchos toreros modestos. Algunos de ellos poseen ganaderías como "El Juli", Enrique Ponce o Antonio Ferrera que tendrán que devanarse la cabeza para sacar adelante sus explotaciones. Ya no sólo ellos, sino otros muchos que tengan o no ganado viven en pueblos rodeados de naturaleza, teniendo más facilidades para entrenar y hacer vida torera. Otros en cambio no tienen esa posibilidad de seguir preparándose día a día como si en la temporada reinase la normalidad.
En este momento me quiero acordar de Daniel Menés, Mariano de La Viña, Gonzalo Caballero y Javier Cortés que derramaron su sangre en el epílogo de la temporada pasada. Su vuelta a los ruedos era esperada por los aficionados y sobre todo por sus partidarios. El murciano Rafael Rubio "Rafaelillo" recibió de un Miura una brutal paliza en Pamplona. Lleva sin torear desde entonces. Todos ellos pagaron muy cara su entrega. Roca Rey, lesionado desde verano hasta Navidad, regresó a los ruedos al otro lado del mundo. Desde América llegaban noticias que seguía igual de intratable como cuando se fue. Así que los españoles seguiremos deseando volver a ver pronto a Andrés en nuestros ruedos.

Sergio Serrano triunfó rotundamente en septiembre y su contratación para esta temporada era de justicia tras batallar heroicamente con aquel Saltillo. En este apartado de triunfos, además de Sergio debemos nombrar a Álvaro Burdiel que salió a hombros en la final de la escuelas en Las Ventas. Y la gran esperanza del toreo toledano es Tomás Rufo. Al igual que Burdiel también descerrajó la puerta grande de Madrid en Otoño. Su alternativa estaba fechada este verano allende los Pirineos con Alejandro Talavante y Roca Rey. El doctorado queda en el aire.

Hablando de reapariciones. Talavante se tomó un respiro este 2019 y en Arlés durante su inminente feria de Pascua estaba previsto su primer festejo con toda la repercusión taurina y económica que suponía para esta ciudad francesa. Su siguiente tarde era en Sevilla y de igual forma, tampoco lucirá el chispeante. Así que viendo el panorama, quien sabe si durará su retiro más de lo esperado. Acabo con José Tomás porque celebra este año cinco lustros en los ruedos y está acartelado dos tardes en las Galias que por ahora son una incógnita si se darán o no. Añado que Joseto no reaparece a pesar de que es lo que nos venden continuamente todos los periodistas ya sean taurinos o generalistas. Sus temporadas son muy breves sencillamente por estrategia y decisión personal, no porque los empresarios prefieran contar con otros matadores antes que con el de Galapagar.
Me quiero acordar de la recién hornada de chavales cuya ilusión de la primera temporada como matadores de toros ha frustrado esta pandemia. La savia nueva que debe traer frescura y caras nuevas al escalafón de matadores: Ángel Jiménez, Jorge Isiegas, Amor Rodríguez, Miguel Maestro, Tibo García, Juan del Moral, Dorian Canton, El Dani, Juanito, Jesús Duque, Adrien Salenc, García Navarrete y Ángel Téllez.

Los altísimos costes que un caballo requiere pondrán a prueba a los rejoneadores. El problema es que éstos no cuidan a uno, sino a muchos más pues todos ellos cuentan con amplias cuadras con todo el personal que éstas requieren. Además, las principales figuras del rejoneo doman en sus yeguadas los futuros caballos toreros.

Hoy me he extendido porque el momento lo exige. Esto es un dominó, si se cae una columna, caen las demás. La preocupación es máxima ya que el toreo se desangra. El gobierno anunció tanto medidas como ayudas para todos los sectores culturales, pero como en otras situaciones siendo algo habitual, hemos sido vergonzosamente ignorados. Somos el segundo espectáculo de masas en España recordando que TODO lo que se genera es el dinero que pasa por taquilla. No tenemos publicidad ni patrocinios, estamos solos. Mientras el nefasto cine nacional sigue llorando para conseguir más subvenciones, nosotros aportamos dinerales a las arcas estatales con cantidades que muchos sectores soñarían con producir.

Por el bien de todos espero que esto se solucione pronto. Nos jugamos mucho.

Un saludo.

PD: Aprovecho para mandar mis condolencias a la casa Jandilla por el Fallecimiento de D. Borja Domecq Solís y a la ganadería de Cantinuevo, cuyo propietario era D. Antonio González. Descansen en paz, ganaderos.


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  (Foto: ArseyAzpi)




domingo, 29 de marzo de 2020

Solo ante la historia.

Solo ante el peligro, como Gary Cooper en aquel mítico "western" enfrentándose a una banda de forajidos por las calles de Hadleyville, hizo Iván Fandiño un paseíllo que ha entrado en los anales del toreo. Con mis amigos accedí a Las Ventas y nos diseminamos por aquellos tendidos de granito en busca de una localidad para presenciar aquella tarde que marcaría una época. De hecho la marcó, porque recuerdo perfectamente que unas semanas antes se anunció el festejo en un acto que se realizó en la carpa instalada en el ruedo y se llenó pues además de la prensa, asistimos numerosos aficionados. Durante esas semanas hasta el 29, en el mobiliario urbano incluso en las salidas de las seis autovías se anunció un festejo que sería histórico.

                                              Cárdenos y Jaboneros: Iván Fandiño, Domingo de Ramos 2015. La Gesta

Por fin llegó el día. Amaneció el día lluvioso, pero a pesar de ello y nada más salir del Metro para reunirme con mis amigos se palpaba que la expectación era absolutamente brutal. De hecho, si no recuerdo mal, las taquillas agotaron el papel unas jornadas antes. Según muchas personas no se recordaba que un festejo fuera de los abonos importantes como San Isidro y Otoño crease tanto ambiente. Pero la cosa no quedó ahí: uno de los alicientes que hizo que esta corrida diese que hablar antes, durante y después de la misma fue el ganado. Fueron seis alicientes, seis ganaderías que eligió el diestro de Orduña para medirse ante la dura afición madrileña. No fueron seis hierros cualesquiera, fueron ni más ni menos seis ganaderías predilectas de la afición más torista: Palha (sangre de la línea 'Pinto Barreiros', D. Isaías y Tulio Vázquez y Oliveira Irmaos y otra línea por D. Baltasar Ibán Valdés), Partido de Resina (encaste Pablo Romero), Victorino Martín (Albaserrada), Cebada Gago (Núñez), José Escolar y Adolfo Martín (ambas encaste Albaserrada).

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Primillo de Cebada Gago. Melocotón de capa, herrado con el nº 7 y 470 kg.

A las seis en punto de la tarde se abrió el portón y el vizcaíno rompió plaza vestido de gris plomo y oro. En cuanto saludó al presidente la ovación fue atronadora. Madrid agradeció el gesto de Iván sacándole a saludar. A partir de ahí fueron sucediéndose los toros y si la cosa no empezó bien, a mitad de la corrida la tarde decayó y no remontó. Fandiño no superó el bache. Yo recuerdo ver un Fandiño derrotado, que a pesar de las ganas que mostraba en el paseíllo y ver que en los primeros toros surgían dificultades a las que había que sobreponerse; quedaba un hilo de esperanza en que la tarde acabase bien, confiando en las capacidad de este torero para enfrentarse y solventar la situación ante esta complicada empresa, el juego de los toros aguó la ilusión del torero y de los aficionados. Recuerdo unas buenas verónicas, un quite por navarras, varias tandas de naturales... y también que aquel día la espada no funcionó. El sainete que dio con el acero fue antológico. Si la situación no estaba para tirar cohetes, un buen uso del estoque habría suavizado el resultado.

                             

Iván se estrelló esa tarde. En los dos últimos toros le vi desdibujado y sin ideas. Esa apuesta pesó mucho, pero cuando no hay materia prima, nada se puede hacer. El juego general de los seis toros fue decepcionante. Acabó el festejo yéndose Iván por donde vino; entre una fuerte división de opiniones y alguna que otra almohadilla que lanzó desde los tendidos aquel que no valoró la enorme gesta de este matador. Gran parte del público despidió duramente a un torero que sin trampa ni cartón hizo realidad los deseos de miles de aficionados: matar seis toros de ganaderías con un importante historial ante la cátedra venteña. Y esas protestas las recriminaron aquellos aficionados que agradecieron el gesto de Iván. 



Ese 29 de marzo fue una máxima apuesta que no tenía precedentes. Fue un arriesgado reto en el que Iván Fandiño y su apoderado Néstor García lucharon contra aquel sistema que reina en el mundo de los toros. Y lo hicieron solos. No les importaba. Ir con la verdad por delante era más satisfactorio que tener que ser moneda de cambio entre empresarios y mercaderes del toreo. Habría quien se alegrase del fracaso de este dúo pero el triunfo de esa corrida empezó dos semanas antes. Con el anuncio de la corrida y la plaza abarrotada hasta la bandera vendiéndose todas las entradas en pocas horas. Así recordaré eternamente como en la primavera de 2015 desde una grada de la plaza de Las Ventas donde por primera vez en la historia, hubo un tío que se jugó la vida libremente y en vez de buscar la comodidad de un triunfo con hierros más asequibles, se las vio con esas ganaderías que dejan sin aliento. Quedó ese día en la memoria de miles de aficionados por aquella gesta legendaria.
Gracias Iván.



El toro de Adolfo. 


Lanzó la moneda y salió cruz.


(Fotos: Las Ventas y Ana Escribano)


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domingo, 22 de marzo de 2020

Los forçados.

Hoy os voy a contar un poquito sobre otro de los muchos ejemplos que existe en la inmensa variedad de tauromaquias populares: los forcados portugueses.

¿Qué son los forcados?

En primer lugar hay que explicar que los forcados eran aquella guardia que usaba la forca, es decir un utensilio similar a un bastón con dos puntas en un extremo que usaban con el fin de proteger en el palco a las autoridades en la corridas reales. De ahí que fuesen conocidos como forcados.
Junto al rejoneo es el mayor exponente de la tauromaquia de nuestra vecina Portugal. Hay que decir que se hacen llamar amadores: es decir, gente no profesional que lo hace por amor al toro. No cobran por ello y se juegan la vida igual que cualquier otro matador de toros. Los poco que reciben es para cubrir gastos y una posterior cena con amigos y familiares. La actuación de forcados data aproximadamente de 1836 durante el reinado de María II y hasta 1915, fecha en la que actuaban en solitario, comienzan a surgir los primeros grupos de amadores. Por mencionar a alguno podríamos hablar de los amadores de Santarém (el más antiguo), de Moita, Elvas, Portalegre, Coimbra, Moura, Vila Franca de Xira, Évora, Alcochete, Lisboa, Montemor-o-Novo... Debido a la emigración lusa hacia el nuevo mundo, es habitual ver grupos de amadores en Méjico y en los estados americanos fronterizos con éste.

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¿Cómo es una lidia de forcados?

Se denominan pegas. Un grupo de amadores se compone de ocho miembros y colocados en fila de a uno en el centro del ruedo provocando la embestida del toro: el Forcado de cara es el que expone más y corre mucho más riesgo, ya que como el nombre indica, es el primero en recibir el choque y primer encontronazo con el astado y su objetivo es lanzarse al cuello del animal y agarrarlo, quedando el forcado entre los pitones; el forcado de primera ayuda, muy importante porque tiene que sujetar al que ya está agarrado al toro; dos forcados de segunda ayuda, que sujetan a los anteriores; el rabillador, que se agarra a la cola, recostándose en ella con las piernas abiertas, frenando la embestida; y los tres forcados de tercera ayuda que culminan la operación. Así que el objetivo de esta tauromaquia es simple, ni más ni menos consiste en inmovilizar al animal. Como es costumbre en Portugal, los toros están enfundados para minimizar los percances. A pesar de ello, son habituales: las fracturas de huesos, golpes en la cara, boca, nariz, dientes, costillas... son las lesiones más frecuentes que sufren los forcados.


En cuanto a la vestimenta hay que decir que es la única variedad de toreo popular en la que sus protagonistas lucen un uniforme. Éste está compuesto por unas medias de hilo de color blanco, unos pantalones cortos a la altura de la rodilla de color camel rematados con una cinta de raso de color rojo, camisa blanca de manga larga, corbata roja, chaqueta y un fajín. La vestimenta se completa con unos zapatos y una barreta, que es el nombre que recibe el característico gorro que lucen y al igual que la montera en el vestido de luces, la barreta está considerado como lo más preciado por un forcado.

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Hay que tener mucho valor para enfrentarse a un toro bravo. En general, el toreo popular consiste en saltar y evitar al animal usando el cuerpo para recortar y sortear sus embestidas. Estos hombres valientes hacen todo lo contrario. Van de cara a enfrentarse a un animal totémico; y se lanzan contra él aún a riesgo de su vida para derrotarle. Son un ejemplo de pundonor y vergüenza torera. Ser forcado es sinónimo de valentía y de amor al toro.

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lunes, 16 de marzo de 2020

Una trayectoria sin final.

Un 9 de marzo pero de 1988 en el patio de cuadrillas de la plaza de toros de Castellón, un matrimonio enredaba por el patio de cuadrillas y de pronto la mujer le dijo a su marido: -Mira, un niño disfrazado de torero. Y su marido, que sabía cómo estaba alborotando el cotarro taurino aquel crío contestó: no, es un torero disfrazado de niño. Aquel infante era ni más mi menos que Enrique Ponce Martínez, preparado para debutar con caballos. Al mundo vino en Chiva (Valencia) el 8 de diciembre de 1971, pero al toreo nació en Navas de San Juan (Jaén), que es tierra de olivos y ganaderías bravas. Un año antes y como las grandes figuras, empezó su carrera con doblete pues debutó en público en Sabiote el 26 de agosto del 85 y esa misma noche toreó en Linares. El 10 de agosto del 86 luciendo un vestido blanco y plata hacía el paseíllo en la plaza de Baeza para debutar con el chispeante y empezar una más que prometedora carrera taurina. Enrique Jiménez Mena, Juan Ruiz Palomares, José Fuentes  acompañados de otros taurinos de Navas de San Juan apostaron por este valenciano para encumbrarle en lo más alto del toreo.


Su trayectoria novilleril fue meteórica y cada tarde que actuaba daba argumentos para demostrar que él no era uno más. Toreó 33 festejos en 1988 y su logro más importante fue ganar el prestigioso Zapato de Oro que se celebra en la localidad riojana de Arnedo. En 1989 actuó en 65 festejos y cortó 68 orejas. Un año después en Valencia y acartelado con José Miguel Arroyo "Joselito" y Miguel Baéz "Litri" tomó la alternativa en su tierra. El 16 de marzo del 90 se doctoró con Talentoso de Puerta Hermanos. Al igual que muchos matadores, que surjan contratos tras la alternativa es difícil y Enrique no toreó. Sólo actuó dos días más en dicha plaza y en la madrileña Cadalso de los Vidrios. El 28 de julio vuelve a estar anunciado en un cartel y lo hace en la feria de San Jaime de la capital valenciana acompañado de Roberto Domínguez y "El Soro". La ganadería elegida en un principio fue la de Paco Galache pero en la finca cuando embarcan dicho encierro en el camión, un animal muere y otros dos se lesionan. Esas tres reses son sustituidas por otras tantas de El Toril e inexplicablemente, las dos figuras presentan partes médicos y se caen del cartel. Ponce en un gesto de valor se ofrece a la empresa y mata él solo aquel encierro. Cortó dos orejas al primero y una al último. Eso fue lo de menos porque su capacidad y su arrojo fueron determinantes. Ese triunfo le catapulta y entra en el circuito. En septiembre se presenta en Madrid y confirma la alternativa. El cartel fue el siguiente: Toros de Diego Garrido para Rafael de Paula y Luis Francisco Esplá. Al año siguiente torea dos tardes en Madrid (Los Bayones y Celestino Cuadri) y se presenta en Sevilla. El día de la Paloma torea en La Maestranza y cinco día después actúa en Bilbao. Corta dos orejas a un toro de Torrestrella y sale a hombros. La crítica es unánime.



Un año después, o sea 1992, torea en San Isidro la corrida de Samuel Flores en la Beneficencia con José María Manzanares y César Rincón. Enrique sale a hombros en Madrid por primera vez en su carrera. Vuelve a Bilbao y corta tres orejas en esta ciudad vasca, ante dos torerazos como Ortega Cano y César Rincón. En Murcia indulta a Bienvenido de Jandilla y en Madrid mata en Otoño sin pena ni gloria seis toros. Ese mismo año actúa en 100 corridas de toros y corta 110 orejas. Desde entonces no bajó del centenar de corridas por temporada. Famosa es la marca que dejó "El Cordobés" en 1971. Toreó 121 festejos y Ponce se propuso en batir ese registro pero una de esas cornadas a principios de su carrera le impidió conseguirlo.

1993: 110 tardes  y 135 orejas.
1994: 114     "          172     "
1995: 120     "          174     "
1996: 110     "          172     "
1997: 108     "          159     "
1998: 104     "          136     "
1999: 108     "          175     "
2000: 101     "          118     "
2001: 100     "          137     "

Unas cifras que no están al alcance de nadie. Torear esa cantidad de festejos con las figuras de aquel entonces, con los jóvenes que venían dispuestos a todo, todas las ganaderías, en todas las plazas y salir airoso, demuestran la capacidad del diestro valenciano. Su siguiente año importante fue 1996. En pleno San Isidro se enfrenta en una faena mítica a Lironcito de Valdefresno. Un año después vuelve a saborear la gloria en Madrid. El dos de mayo y vestido de goyesco ante toros de Juan Pedro Domecq y Victorino Martín vuelve a salir en volandas por la calle de Alcalá.



Esa misma temporada y rememorando la tragedia de uno de los toreros más legendarios que ha habido, actuó en Linares cincuenta años después de que Islero arrebatase la vida a Manolete: toreó la corrida de Miura, lo hizo vestido de rosa y oro y en uno de sus toros entró a matar en el mismo lugar que lo hiciera Manolete en 1947. Ese día cortó un trofeo. A finales de la década surgen dos madrileños que amenazan la hegemonía de Enrique: José Tomás y "El Juli". Pero el de Chiva aguanta el tirón y mantiene su cartel. En 1999 y después de años de intento por fin lo consigue: Ponce abre la ansiada Puerta del Príncipe. Aquel 26 de septiembre se retiraba su amigo "Litri" y cerraba la terna "El Juli". En esos últimos centenarios sigue sin mostrar cansancio o debilidad. En el año 2002 y después de esa locura de cifras baja la cantidad pero no la calidad, torea menos pero mejor. Dos graves cornadas recibe ese año: Sevilla y León. Ese mismo año en San Isidro vuelve a salir a hombros en Madrid por tercera vez. Lo logra ante toros de José Luis Pereda y Javier Pérez Tabernero. Los años siguientes son un rosario de triunfos en muchas plazas y ante toros de diferente condición.  Sigue el levantino forjando su leyenda. En 2006 borda el toreo en Sevilla, en 2008 en Bilbao y en 2010 torea en Ronda y en su Goyesca celebra un número redondo: dos mil festejos toreados. Apabullante. En 2017 vuelve a salir a hombros en dos plazas de primera: por cuarta vez en Madrid y por sexta vez en Bilbao.
Y en ultramar las plazas americanas conocen bien a Enrique. Una de sus plazas predilectas es el enorme embudo de Insurgentes. En La Monumental mejicana ha cuajado muchos toros y dejado faenas para el recuerdo. En la Méjico ha llegado a cortar dos rabos y está considerado como "consentido" de la afición.


A pesar de haberse enfrentado a tantísimos toros, el número de cornadas que ha sufrido es insignificante si se compara con la trayectoria de otros toreros. Han sido muy pocas, pero sí de gravedad: Cieza (Murcia) y Méjico DF en 1993, Sevilla y León en 2002, Alicante en 2004, El Puerto de Santa María (Cádiz) en 2005, en su plaza de Valencia cayó herido en 2014 y 2019. Ocho percances tras enfrentarse a más de 4000 reses.

En el aspecto ganadero hay que decir que ha toreado todos los encastes y ha triunfado prácticamente con todos los hierros de cada uno. Si repasamos su carrera, vemos que hay una variedad enorme: Sánchez Fabrés, Alcurrucén, Juan Pedro Domecq, Victorino (llegando a matar él solo un encierro de este hierro en su tierra y salió a hombros) y Adolfo Martín; Celestino Cuadri, Veiga Teixeira, Torrestrella, Marqués de Albaserrada; los Atanasios de El Puerto de San Lorenzo y Valdefresno son dos ganaderías que Ponce conoce bien, al igual que Sepúlveda, en horas bajas pero que en los 80 y 90 era predilectas de las figuras. Miura, con los de Samuel Flores ha toreado y triunfado en las principales plazas de España y Francia. Atanasio Fernández es otra muy conocida por Enrique y un larguísimo etcétera. Para acabar esta parte ganadera, nuestro protagonista ha indultado en torno a 50 animales desde que José le cediera los trastos en 1990.

Entre los muchos premios que pueden recibir un torero en su trayectoria, uno de ellos es la prestigiosa Oreja de Oro, que Radio Nacional de España otorga al mejor de cada temporada. Ponce ha llegado a ganar siete (1992, 1993, 1994, 1996, 1997, 2016 y 2017). En el año 2006 fue premiado con la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes.



Ahora daré mi opinión y pondré algunos puntos de su vida a debate. Ponce es máxima figura y si hubiese que hacer una lista con los mejores de todos los tiempos, indudablemente él formaría parte de ella. Eso es innegable. No es el valenciano torero de mi predilección y que me mueva para ir a verle torear. ¿Más de cuatro mil toros estoqueados y apenas un puñado de percances? ¿Se debe a sus conocimientos o a que no arriesga tanto como otros? No deseo el mal a ningún torero pero estas cifras me hacen pensar que a lo mejor no se la juega tanto como otros. Otros buenos matadores con muchisímos menos festejos tienen el doble de percances. Que si usa el pico de la muleta para torear y el gran tamaño de sus trastos de torear han sido cuestionados por no pocos aficionados. Y otra cuestión es la cantidad de indultos que tiene en su haber. El que haya visto torear a Ponce muchas veces, habrá observado que suele torear a media altura dejando al animal que vaya a su aire sin obligarle, por lo que esos toros sin sometimiento, pueden aguantar las eternas y soporíferas faenas modernas. Con ello se consigue que si el toro repite sin cesar una y otra vez una cantidad enorme de muletazos, la gente emocionada pedirá el perdón. Un antiguo dicho de los hombres de campo afirmaba que un indulto en la plaza es un error por parte del ganadero. Y yo pienso, ¿Es Enrique un descubridor de malos ganaderos? En el caso opuesto de las grandes figuras actuales, el mejor ejemplo es Morante, ya que es de las pocas figuras que no tiene indultos en su haber. Su toreo de mando y sometimiento hace que los animales no aguanten la exigente lidia del sevillano.

Natural de Enrique Ponce a su segundo toro de Juan Pedro Domecq este jueves en Zaragoza

Y aunque más arriba hablo de ganaderías, las figuras se quedan en unas cuantas y no salen de ellas. Saldrán los pesados de turno diciendo que son figuras y pueden elegir. Sí, muy bien, pero ¿no gustaría volver a verle con diferentes encastes a lo largo de un año? En este aspecto, la sangre Domecq es la que más ha lidiado en los últimos años pero también es cierto que puntualmente ha estoqueado diferentes encastes estas últimas campañas. Pero le exijo más, porque es figura y sé que puede hacerlo. No pido que mate la camada entera de Miura o Dolores Aguirre por ejemplo, pero de vez en cuando como sigue haciendo incluso toreando esas ganaderías duras en las plazas de primera en vez de plazas menores sería un gesto hacia esos aficionados que pedimos a las figuras abrir ganaderías. Diferentes sangres y comportamientos que harían que siguiésemos a lo largo de un año disfrutando de la capacidad lidiadora de Enrique.
Y añado su faceta más humana. Su presencia en los festivales benéficos que se hacen contra el cáncer u otras causas ha sido constante durante toda su carrera. Siempre apoya a aquel que lo necesite y la gestión de su carrera compartiendo cartel con todos los matadores de las diferentes generaciones es de agradecer. Nunca ha puesto pegas a ningún compañero y ha toreado en todos los sitios.

Una carrera inacabada, nadie sabe cuando dirá adiós. Me he alargado un poco y he intentado resumir pero tres décadas de trayectoria lo merecen. Pudo con los que estaban cuando él llegó, con los de su generación y con los que vinieron después. Treinta años en la cumbre, y lo queda. Espero que hayáis conocido un poco más a uno de los toreros más importantes que ha habido en el planeta de los toros: Enrique Ponce Martínez.
Enhorabuena, Maestro.

Ceremonia de la alternativa de Ponce. Treinta años le contemplan./ APLAUSOS



sábado, 7 de marzo de 2020

¿Lo sabes?

1. ¿Qué carrera universitaria ha estudiado Rocío Romero?
A. Derecho.
B. Enfermería.
C. Magisterio.

2. ¿Datos correctos de la alternativa de Cristina Sánchez?
A. Zaragoza, 23 de abril de 1996.
B. Alicante, 24 de junio de 1996.
C. Nîmes, 25 de mayo de 1996.

3. ¿Quién fue la primera mujer en cortar dos orejas en Las Ventas a una misma res?
A. Conchi Ríos.
B. Ana Infante.
C. Juanita Cruz.

4. Tras años de prohibiciones y autorizaciones, ¿cuándo se permite definitivamente a las mujeres torear?
A. 1964.
B. 1974.
C. 1984.

5. De estos matadores, ¿Quién ha tenido una madre torero?
A. Rubén Pinar.
B. Fortes.
C. Daniel Luque.

6. ¿Qué carrera universitaria ha estudiado Lea Vicens?
A. Psicología.
B. Veterinaria.
C. Biología.

7. ¿En qué plaza de 1º preside Anabel Moreno?
A. Málaga.
B. Sevilla.
C. Zaragoza.

8. María Jesús Gualda dirige en la provincia de Jaén una ganadería de encaste Coquilla y es...
A. Los Ronceles.
B. El Cotillo.
C. El Añadío.

9. ¿Qué ganadería dirige Isabel Lipperheide?
A. Dolores Aguirre.
B. Guadalmena.
C. Rocío de la Cámara.

10. ¿Qué ganadería dirige Cristina Moratiel?
A. Baltasar Ibán.
B. Gabriel Rojas.
C. Adelaida Rodríguez.




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