A lo largo de la historia la evolución de los quites y suertes ha sido claves en el devenir de una tarde de toros. Tanto de capote como de muleta, cada torero ha aportado con su imaginación a este inmenso abanico de suertes del toreo.
Si hay una escuela que fomentó e inculcó a sus alumnos las suertes del toreo es la de Madrid. José de la Cal, Gregorio Sánchez, Joaquín Bernadó, Juan Antonio Alcoba "Macareno"... muchos maestros recordaban a sus pupilos la importancia de ser un torero variado. También es obligado mencionar que hay muchos toreros que con un corto repertorio de suertes fueron toreros de leyenda. En el extremo opuesto hay dos toreros que llevaron por bandera esta filosofía de variedad y, además, aprendieron como alumnos en esa institución; me estoy refiriendo a dos figurones como José Miguel Arroyo "Joselito" y Julián López "El Juli". Una muestra es que el mismo Joselito cuenta en su biografía que cuando toreaban vacas en el campo les obligaban a no repetir quites, a no repetir el remate con el que el compañero anterior había terminado su serie de muletazos.
Sería tremendamente injusto olvidarse de Méjico. Los toreros aztecas han sido geniales a la hora de inventar pases. De todos ellos destacaría al gran Pepe Ortiz que tenía una imaginación tremenda y por ello llegó a ser conocido como "El orfebre tapatío".
La falta de variedad actual es absolutamente latente. ¿El mejor ejemplo? San Isidro. En 30 días de toros es imposible ver pases diferentes a las gaoneras, tafalleras o portagayolas por mencionar a algunas. Pongo otro ejemplo: hace un par de años, recuerdo con tedio la final del certamen "Camino hacia Las Ventas" se vio a tres muchachos realizar los mismos quites, los mismos inicios y cierres de faena. Pondré siempre el ejemplo dos toreros antagónicos: Morante y Roca Rey. En ellos se fijan todos los nuevos que llegan pero a la hora de la verdad, en 30 días de feria en mayo solo se ven bernadinas, pases por la espalda de rodillas y bernadinas antes de matar. ¿Cómo es posible que todos los noveles admiren a Morante que es un torero con repertorio enorme pero luego todos imitan a Roca Rey, que no sale del sota caballo y rey? ¿Cómo es posible que en diez años de abonado que llevo en Madrid solo haya una visto una vez un quite por gallosinas? Rogerinas o tapatías ni mentarlas, la mitad del escalafón no sabe cómo se hacen las cigarreras o las albacetinas. O incluso el pase de pecho con la mano derecha. Un pase absolutamente desaparecido. La costumbre de hilar un derechazo y cambiar la muleta por detrás para dar el de pecho con la izquierda está tan a la orden del día que se cuentan con los dedos de una mano las veces que se ven pases de pecho con la mano diestra. Y no hablemos de los remates: ¿Cuántas veces se ve un kikirikí? ¿Cuántas veces se ve una faena iniciada por un "cartucho de pescao"? ¿Cuándo fue la última vez que se vio en Madrid una roblesina? ¿Y una larga cordobesa? ¿O una afarolada? ¿Y qué decir de la faena de muleta? pases de pecho y trincherazos. Nadie se acuerda de los ayudados afarolados, ni del pase de la firma, ni del "litrazo"... También es importante recordar que en la faena de muleta, las tardes de toros ásperos y alimañas, apenas se ve machetear. No son mucho los toreros que saben fajarse y bregar con poderío las tarascadas de un toro complicado. Quitando un puñado de toreros que están acostumbrados a estas lides, en cuanto alguien que no se enfrenta a estas ganaderías con frecuencia y sale un toro que hace pensar al matador, éste naufraga estrepitosamente. ¿En las escuelas enseñan a lidiar? ¿Enseñan a machetear a un toro que no pasa? ¿Enseñan a solventar un problema que no se puede resolver toreando bonito y con mucho arte? Se buscan: se buscan muchos pases que se han perdido, que han caído en el olvido porque los toreros no hacen o no conocen. Se recompensará a esos toreros que mantengan esa variedad. Iré a verlos con interés porque eso es lo que me llena, lo que busco. Quiero ver toreros únicos y no fotocopias unos de otros.
Opinaba con mucho acierto Joselito que si un torero se anuncia en solitario, o es un torero excelso en un puñado de quites o se pueden hacer extremadamente pesadas dos horas si no hay una variedad que mantenga de verdad el interés del espectador. De ahí que sus encerronas fueran un absoluto deleite en lo que al toreo de capa se refiere: San Sebastián de los Reyes, en Madrid dos veces o Valladolid fueron tardes en las que él actuó en solitario y han pasado a la historia por la variedad que en ellas se vio. Cualquier aficionado que sigue con asiduidad la temporada verá que es cierto. No hay más que ver cualquier encerrona de estos últimos años: aburridas, sin interés... un soberano tostón. ¿Falta de conocimiento de los maestros en las escuelas?¿falta de imaginación de los toreros? ¿Una suma de todo?
Hay muchas suertes que en esencia son muy similares unas a otras aunque tengan distinto nombre dependiendo quien la inventó o quién las popularizó. Muchas están tan solo en el recuerdo de crónicas o litografías de épocas pasadas y otras han hecho olvidar a las primeras.
También hay que hablar de las banderillas. Prácticamente todos los que las suelen poner imitan a "El Fandi" con sus pares al violín pero nadie busca vídeos de Esplá o de otros toreros antiguos y ver cómo jugaban con el toro, cómo se adornaban antes o después de parear. Los abonados de Madrid recordarán a David Adalid banderillear con señorío un toro de Palha hace ya unos cuantos años en Otoño. Un toro acunado en tablas que David, con mucha inteligencia hizo lo más sabio: si el toro no va donde yo quiero, tendré que ir yo. Porque a fuerza bruta siempre ganará el toro. Clavó un par de dentro a fuera que puso Madrid en pie. Cada vez que se veo algo similar me acuerdo de aquel día. ¿Por qué los banderilleros se empeñan en poner un par en un terreno que después de diez minutos siguen mareando la perdiz y perdiendo tiempo si el toro se niega en rotundo y lo único que hacen es dar capotazos infinitos sin ton ni son? ¿Por qué no juegan con terrenos y querencias para ganar tiempo y, sobre todo, para demostrar su valor y capacidad?
En el tejado de los toreros queda la pelota. Morante se puso las pilas y el repertorio de suertes que practica y que ha rescatado de los viejos revisteros es largo: El Bú, el recorte de Reverte, las largas a una mano, las tijerillas, las "chicuelinas" en Salamanca con la muleta... Por eso Morante impacta y la gente no se cansa de ir a verlo. Siempre es diferente, nunca sabes cómo te va a sorprender. Los demás siguen tirando de sota, caballo y rey.
Haré un repaso a vuelapluma de las diferentes suertes del toreo, intentando explicarlas de la manera más sencilla que sea posible (pinchando en las palabras en amarillo, podrás ver vídeos de la suerte en cuestión).
Suertes de capote.
A capote vuelto: también llamadas tafalleras. Se cita al toro con la parte amarilla y el objetivo es que pase por debajo. Tafalleras las hacen muchos toreros, pero las que quedarán en el recuerdo son las que hizo Morante en Valencia en 2014 con un mandarina y oro o en abril de 2023 Sevilla aquella tarde del rabo.
A una mano: una suerte que antaño los banderilleros la realizaban cuando era costumbre que ellos salieran antes que su matador para templar las primeras embestidas del animal tras salir del toril. En esencia es dar una larga. Se inicia el pase cómo una verónica pero se suelta una mano y la que agarra el capote llevará al toro lo más largo posible. Se podrá repetir pero por la otra mano una vez haya pasado el animal. Otra versión de esta suerte es lo que se suele decir "llevar al toro a punta de capote", o sea, con el capote cogido con una sola mano, se llevará al animal hacia un lugar en concreto y si es necesario, se podría llegar a cambiar el capote de mano: sacarlo del caballo si este es derribado por ejemplo, a algún burladero o zona del ruedo, quitar a un toro y alejarle de un sitio donde haya un torero herido en el suelo... Esta última es más propio de los toreros de plata.
Al alimón: dos toreros cogerán cada uno una punta del capote y esperarán juntos y tapados por el capote al toro para que cuando éste llegue, alejarse entre ellos y dejar que el animal pase por en medio. Litografías atestiguan que los hermanos Bienvenida lo realizaban a mediados del XX. Profesionalmente no se usa, en cambio, es el pase por antonomasia de las capeas y fiestas camperas. Sin necesidad de experiencia ni entrenamiento, es el pase ideal para aquellos que sin saber torear quieren sentir la emoción y el miedo de pasarse cerca a un animal bravo. La suerte del alimón documentada más famosa que existe es un vídeo en el que se ve a la actriz de Hollywood Ava Gardner toreando al alimón junto a Luis Miguel Dominguín.
Albacetinas: según tengo entendido es una suerte inventada por Manuel Caballero, oriundo de esta tierra. Las albacetinas consisten en ligar varias revoleras.
Altaneras: una combinación de chicuelinas y tafalleras en el mismo pase. Primero se torea por chicuelinas para que cuando el toro pase y quede a nuestra espalda, ligar una tafallera.
Arlesiana: una variante de la verónica pero más enrevesada, inventada por Juan Bautista en honor a su tierra natal, Arlés. Si por ejemplo, vamos a torear por el lado derecho en vez de alargar este brazo como si de una verónica convencional se tratare, lo que haremos será extender el brazo izquierdo para cambiar el lado del capote al amarillo y en el último segundo volvemos a estirar de nuevo el brazo derecho para mostrar, y torear, finalmente al animal por el lado rosa del capote.
Brionesa: cogido el capote con una sola por el centro de la esclavina, se dará un pase de pecho (con si con la muleta se tratare) para rematar una serie.
Caleserinas: suerte inventada por el mejicano Alfonso Ramírez "El Calesero". Consiste en una tafallera para llevar el capote a la espalda pasándolo por encima de la cabeza, y después, con el capote ya en la espalda se dará una gaonera y pasando el brazo que torea de nuevo por la cabeza para empezar la serie otra vez.
Chicuelinas: un pase que en sus inicios lo realizaba con desparpajo y gracejo el popular torero cómico Rafael Dutrús "Llapisera" (1892-1960) y pulido y mejorado por el matador Manuel Jiménez "Chicuelo", que le puso su apellido. El torero citará al animal de frente y llevará con la mano que torea el capote lo más detrás posible. Suerte muy versionada según los gustos de los toreros: unos las realizaban con la mano muy alta y acabando el movimiento del brazo a la altura de las axilas; otros como por ejemplo José Mª manzanares padre la mano que toreaba la bajaba prácticamente hasta la rodilla, "El Juli" en sus inicios las hacía de rodillas. Curiosamente es un lance que siempre se ha hecho a pies juntos y José Tomás en Valencia en 2011 las realizó a compás abierto, con las piernas muy separadas. Cuando pase el toro girará su cuerpo en sentido contrario y se quedará preparado para la siguiente chicuelina. Paco Camino ha sido uno de los toreros que históricamente ha sido de los mejores en torear por chicuelinas.
Cigarreras: Pase inventado por Morante de la Puebla, en honor a su pueblo, La Puebla del Río. Ese es el gentilicio que reciben los vecinos de esta localidad y se piensa que esta palabra viene deformada de guijarro, que era lo que usan los torneros para hacer alfarería. Consiste en el capote cogido por detrás; la mano que torea se extiende hacia delante y la otra queda por la espalda a lo largo de la cintura. El torero se pone de perfil respecto al toro y lo cita haciendo que éste pase por debajo. Para el siguiente pase el torero invertirá los brazos para ir toreando al animal por cada lado.
Colleras: no es un quite en sí. Dos toreros, cada uno con su capote citarán al toro para que pase entre ellos: navarras, tafalleras, faroles, altaneras, caleserinas, gallosinas... Muchos quites* pueden ser realizados en collera.
Cordobina: Otra suerte inventada por un torero mejicano, Jesús Córdoba. Está en desuso. Julián López "El Juli" la puso en práctica en Sevilla en marzo de 2013. La mecánica es la misma que una tafallera, pero en vez de levantar el capote para que el animal pase por debajo, sin levantar o bajar los brazos, o sea a su altura natural, la mano que torea hará un semicírculo guiando la embestida de la res.
Delantales: suerte similar a la navarra. El torero, con los brazos en jarras y el capote pegado al cuerpo dará unos pases al toro que, desde un punto visual, serán muy similares a unas verónicas pero siempre a pies juntos. La diferencia es que en los delantales el torero no gira el cuerpo y en las navarras sí.
El Bú: galleo que hacía con frecuencia Joselito "El Gallo" en los albores del XX. Hay vídeos que atestiguan que Ortega Cano lo ponía en práctica y recientemente ha sido rescatado por Morante de la Puebla. En desuso. El torero, con el capote sobre los hombros a modo de capa, y con los brazos extendidos, provocará al animal por la parte rosa del capote, cuando el toro embista moverá el brazo hacia atrás para que pase por su espalda, el torero aprovechará para dar unos pasitos hacia adelante ganando terreno y una vez que el toro haya pasado repetirá la acción con el brazo contrario.
Escobinas: pase inventado por "El Juli", lo llamo escobinas por Escobar, su segundo apellido. Una suerte que no se usa. La mecánica consiste en que es un pase muy similar a las cigarreras, pero en vez de levantar el capote para que pase por debajo, el torero llevará el brazo que torea hasta el hombro contrario para girar luego en sentido inverso al del toro.
Faroles: en desuso. Hay dos versiones, el torero citará al toro de una manera similar a la tafallera y cuando éste llegue a la jurisdicción pasará esa mano que torea por encima de la cabeza. La otra mano irá acompañando para acabar dando también un giro por encima de la cabeza. La otra versión es algo diferente. El torero una vez cite al toro, cuando éste llegue a los vuelos del capote, girará en el mismo sentido que el sentido del toro de modo que cuando toro y torero estén en la misma jurisdicción el torero le dé la espalda al animal.
Fregolinas: una suerte que puede iniciarse con una revolera para pasarse el capote a la espalda. Una vez que se cita al toro el brazo con el que se torea se llevará hacia atrás y la otra mano habrá soltado el capote. La mano que aún lo agarra pasará la tela a la otra mano y ésta que ahora está libre irá a agarrar la otra punta del capote. Este quite puede recordar a las albacetinas pero la diferencia es que en las albacetinas una mano siempre estará libre y en éste se citará al toro con el capote siempre agarrado con ambas manos. Quite atribuido al mejicano Ricardo Romero Freg.
Galleos: no es un pase en sí. Sino que galleo simplemente consiste en ir llevando al toro a algún lugar en concreto mediante alguna de las diferentes suertes de capote: el galleo podrá ser por chicuelinas, gaoneras, navarras, el Bú, rogerinas, tijerillas, etc
Gallosinas: suerte muy vistosa y a la vez de las más complicadas del toreo que exige una excelente coordinación de muñecas, brazos y cuerpo. Se le atribuye a José Luis Galloso, un torero andaluz. También llamadas crinolinas en el país azteca, en honor del torero mejicano que las realizaba con mucha soltura: Eliseo Gómez "El Charro". Cuentan que esos movimientos y giros del capote recordaban a los que hacen los "cowboys" con su cuerda para sujetar las reses mediante la lazada. José Miguel Arroyo "Joselito" o "el Juli" fueron dos matadores que más la usaron. El torero citará al toro por la parte rosa como si una verónica se tratare pero soltará una mano y con la mano que agarra el capote alargará el brazo todo lo posible. Cuando el brazo no dé mas, la mano que está libre irá a buscar la mano contraria y agarrar el capote por el mismo lugar por el que lo agarraba la mano inicial, acto seguido dará un giro brusco de muñeca para que el capote vuele y cambiar de color, el torero aprovechará para meterse y coger con la mano libre la otra punta del capote de modo que el cambiará de lado y quedará por la parte amarilla. Una vez el toro haya pasado y el torero tenga agarrado el capote citará al animal para dar la siguiente gallosina. Apenas se ve.
Gaoneras: Suerte que popularizó Rodolfo Gaona, torero mejicano de principios del XX. También llamado de frente por detrás, hasta que Rodolfo, por su manera y las veces que lo hizo, se puso ese nuevo nombre. El torero se pondrá el capote por detrás de la espalda y lo toreará como si por verónicas se tratare. Para este quite puedes echarte directamente el capote a la espalda o antes enlazarlo con una revolera, una larga afarolada, un farol, una gallosina... Unos de los quites más populares.
Largas: esta suerte sirve como remate. El torero suelta una mano y con la que agarra el capote, procura alargar el pase todo lo posible. En este vídeo vemos a Morante realizarla para dejar al toro en el centro del ruedo.
Larga afarolada: se realiza de pie y podría ser usada tanto como saludo al animal en los primeros compases de la lidia o como remate de una serie. Consiste en soltar una mano y la que mano que agarra el capote dé un giro alrededor de la cabeza. Un remate en desuso.
Larga cambiada: de rodillas y en cualquier parte del ruedo, el torero cita al toro con el capote agarrado con una sola mano, y esperará hasta el último segundo para cambiar su viaje moviendo el brazo alrededor de la cabeza por el lado contrario. A grandes rasgos cambiada y afarolada vienen a ser técnicamente lo mismo, pero la cambiada se hace de rodillas, y la versión de pie prácticamente no se ve.
Larga cordobesa: su diferencia con la larga, es que la larga cordobesa es que el torero cuando termina la larga se lleva la mano que agarra el capote al hombro y sale el torero caminando con la mayor gallardía posible. Un remate* en desuso.
Larga cordobesa al molinete: Otra versión de la larga. Una vez que el torero se lleva la mano al hombro, aprovechará para dar un giro en sentido contrario al que viene el toro, envolviéndose en el capote e intentando salir con gracia y torería.
La media luna: pase muy curioso y absolutamente desconocido. El torero primero juntará los dos picos del capote quedando visible la parte amarilla. Con una mano se agarrarán esos dos picos juntos y con la otra esa parte central del capote donde queda la esclavina. El capote siempre irá a la espalda. En esencia es una suerte muy parecida a una gaonera. La mano que agarra esa parte central del capote será la que toree. Al quedar el capote doblado por el envés, nos quedaremos con mucha menos tela con la que guiar al toro. Por ende, siempre se toreará al toro por el mismo lado.
Mariposa: otra suerte desaparecida. El torero coge el capote exactamente igual que para torear por gaoneras. Este quite consiste en ir delante del toro corriendo hacia atrás provocándole con cada mano para que embista, se va alternando las manos alargando cada vez un brazo. Es un pase que podría entrar en los galleos, es decir, ir toreando al animal mientras se le dirige a algún lugar concreto, por ejemplo el caballo para ser picado, a algún burladero etc. Pase que se atribuye al gran Marcial Lalanda (1903-1990).
Media verónica: el remate por antonomasia del toreo con el capote. Como el nombre lo dice; es una verónica "a medias". Ya sea por el lado izquierdo o derecho, el torero llevara la mano de fuera trazando un círculo para acabar juntando ambas manos a la altura de la cintura. Ya sea a pies juntos, rodillas en tierra, de manos altas... a lo largo del toreo cada matador lo ha hecho con su manera personal.
Morantinas: otro pase inventado por Morante de la Puebla. Viene a ser un remate. Un lance que podría recordar vagamente a las cordobinas. La diferencia es que las cordobinas el brazo sigue en circulo para guiar al animal y en la morantina la mano que torea pasará por delante de la otra e irá bajando hasta vaciar al animal.
Navarras: conocidas en Méjico como chicuelinas antiguas. Un torero citará al toro, y con los brazos en jarra, dará una vuelta cada vez que el animal pase por su jurisdicción. En el vídeo vemos a los hermanos Juan Antonio y Luis Francisco Esplá que, tanto por separado como en collera, hacían esta suerte con mucha frecuencia.
Navarras con delantales: podría ser una variante de la altanera, pero en vez de encadenar chicuelinas y tafalleras, se empieza por una navarra para acabar con una tafallera. La imaginación para realizar y/o combinar diferentes suertes en un mismo quite queda al gusto y criterio de todos los toreros.
Natural con el capote: con una sola mano, el torero cogerá el capote por el centro de la esclavina y toreará al animal como si con la muleta se tratare.
Orticinas: Un lance de capa que es una navarra invertida. La dinámica es la misma; se cita al toro y éste viene por detrás, la mano que torea le embarca y el torero dará un giro en sentido del toro para ponerse de nuevo dando la espalda a éste y ligar la siguiente orticina. Quite atribuido a Pepe Ortiz.
Portagayola: "gaiola" significa jaula en portugués. Una larga cambiada pero según sale el toro del toril. Otra suerte de mucha espectacularidad y que se ve con frecuencia.
Quite de oro: un pase que recuerda a la escobina y a la cigarrera. El torero, citará al toro y una vez que el toro esté pasando, el torero girará en el mismo sentido para después provocarle y torearle con la otra mano. Con giro a favor del toro (quite de oro), con giro en dirección contraria (escobina) y pasando al toro por debajo del capote (cigarrera), tres finales para un pase que se inicia citando al toro de la misma manera. Pase atribuido a Pepe Ortiz. No es muy usado.
Quite de Ronda: cuentan que este pase lo hacía con frecuencia el gran Antonio Ordóñez. Consiste en realizar una larga afarolada y una vez el capote está terminando de volar, agarrarlo para dar al animal una serie de gaoneras. Su nieto Cayetano lo ha realizado en varias ocasiones durante su carrera. Suerte en desuso.
Revertinas o recorte de Reverte: pase inventado por Antonio Reverte (1870-1903). Con un brazo en jarra y el otro estirado y recto con el capote colgado del mismo, se realizará un quiebro cuando el animal llegue a la jurisdicción del matador. Otra suerte olvidada que Morante rescató y ha desempolvado.
Revoleras: suerte que sirve para como remate a una serie. El torero soltará una mano, y con la mano que agarra el capote, al igual que la larga, pero este caso hará que el capote gire completamente en torno a su cuerpo, llevará la mano que coge el capote trazando un círculo para cambiar el capote de una mano a la otra detrás de la espalda. A pies juntos, rodilla en tierra, con el brazo a la altura que el torero más desee... otro pase muy abierto a las diferentes interpretaciones del torero que la realice. Uno de los remates más frecuentes.
Rogerinas o cacerinas: este pase consiste en coger el capote igual que las gaoneras. El torero esperará al animal y cuando esté llegando dará un paso hacia delante y la mano con la que torea la la llevará hacia atrás para que el animal pase detrás de él, en el siguiente pase, adelantará la otra mano, la que toreará en ese momento, dará otro paso para llevar al toro de nuevo por su espalda y así se irá avanzando. Suele usarse como un galleo. Pase inventado por el colombiano Pepe Cáceres pero Victoriano Roger "Valencia" fue el que lo prodigó en España, quedando su apellido como nombre del lance.
Serpentinas: remate que exige hacerlo con cierta rapidez para que el capote, durante el vuelo se abra y quede muy vistoso. Hay tres versiones: Una consiste en soltar el capote y con la otra mano realizar un pequeño y rápido giro de muñeca con el brazo estirado para luego enlazar con una revolera; así el capote vuela abriéndose por completo. La otra consiste en que esa mano que lleva el capote agarrado dé un pequeño giro con la muñeca apuntando hacia abajo para luego pasarse el capote por encima de la cabeza. Tal como se ve en este vídeo. La última versión es hacer un giro con la mano que agarra el capote y acabar con la revolera. Otra variante puede servir como un adorno para recibir al toro según sale del toril.
Talaveranas: También conocidas como saltilleras. Con el capote cogido por detrás, se citará al toro de frente y se irán intercalando los pases por cada lado del torero. El animal pasará por debajo del capote. Un quite que se ve con frecuencia.
Tapatías: otra de las suertes que inventó el mejicano Pepe Ortiz, "El orfebre tapatío". Un quite algo complicado. El torero iniciará exactamente igual que las talaveranas, de frente y a pies juntos; una vez que el toro haya pasado, se llevará el torero la mano que torea lo más detrás posible; la mano con la que cita al toro estará levemente más alta que la otra, cuando el animal pasa por ese lado, bajará esa mano, y dará un giro completo mientras que con la otra va preparándose para la siguiente tapatía. Otra suerte que no se ve con frecuencia.
Tijerillas: suerte olvidada en lo más profundo del cajón de los recuerdos. Un lance que usaba en los inicios del toreo. Hasta que llegó Morante y la rescató. En Sevilla realizó un quite por tijerillas que puso la plaza en pie. Corriendo hacia atrás, se va jugando con los brazos, que siempre están cruzados y se va toreando al toro con el envés del capote. Una suerte que valdría perfectamente en el grupo de los galleos.
Valentinas: realmente es una fregolina, pero la diferencia entre una y otra es que cuando se se da una valentina, el torero da un giro a la vez que el capote gira también, y busca con la mano libre la otra punta del capote para quedarse colocado para dar la siguiente valentina.
Verónicas: la suerte más importante del toreo con el capote. De pie, de rodillas, a pies juntos, de manos bajas, sentado en el estribo... hay mil variantes como cualquier pase que queda a la imaginación del torero que la realice. El torero, enfrontilado con el toro, extenderá el brazo por el lado por el que va a torear y traza un ligero semicírculo. Una vez que el toro haya pasado, extenderá el otro brazo para torear al toro por ese lado. Se llama verónica en honor a la mujer que lavó el rostro a Jesús de Nazaret camino del calvario. Le ofreció un paño con las palmas de las manos. Un pase que aunque parezca sencillo tiene su complicación, saber conjugar brazos, muñecas y vuelos del capote es fundamental para torear bien a la verónica.
Zapopinas: suerte inventada por el mejicano Miguel Ángel Martínez "El Zapopan". Años más tarde sería variada ligeramente por Julián López Escobar, "El Juli", que sin complejos le puso su apellido: lopecinas. Un quite poco visto, pero que lo usa por ejemplo Gómez del Pilar como remate para dejar los toros en el caballo. Consiste en que un brazo agarra el capote haciéndolo por el centro de la esclavina y no se moverá. El brazo que torea, ya sea el izquierdo o derecho, al citar al animal realizará un círculo con el brazo moviéndolo hacia atrás. Una vez que el círculo sea completado, se llevará esa misma mano al lado contrario a la altura de la cintura y el torero girará en sentido contrario. Lo vistoso de este quite es intentar hacerlo con gracia y cierta velocidad para que el capote vuele mucho.
Un pequeño juego: en este vídeo de José Miguel Arroyo "Joselito" y este de Julián "López El Juli" se ven diferentes suertes de capote, ¿las reconocerías todas? En este otro vídeo, El Juli muestra la gran variedad de quites con la capa. Otra muestra de la variedad fue con Joselito y Ponce que rivalizaron en quites diferentes en Madrid en San Isidro de 1996.
Suertes de muleta.
Ayudados: por bajo (con la pierna genuflexa), a media altura (altura de la cintura) y por alto. Es un pase que dependiendo de la condición se usará según tenga más o menos fuerza el animal. Para iniciar la faena, para cerrarla incluso durante la misma como remate a alguna serie. Un pase muy torero pero que últimamente no se ve con mucha frecuencia.
Arrucina: otra de las muchas suertes que llegaron de Méjico, en este caso de la gran figura Carlos Arruza. Un pase ideal para rematar una serie de bernadinas por ejemplo. El torero, girará la muñeca para torear al toro por la parte posterior de la muleta, y llevará el brazo por detrás de la espalda para que la muleta asome por su lado izquierdo. Con toda la tela que el torero sea capaz de asomar estirando su brazo, citará al toro y este embestirá la muleta. Pase complicado que incluso obliga al torero a arquear la figura si fuere necesario debido a lo ceñido que se pasa al toro.
Abaniqueo: más que un pase, es un adorno que se usa tras una serie. Se puede hacer con ambas manos. Al acabar la serie el torero extenderá el brazo y girará la muñeca haciendo ochos en el aire. Los vuelos de la muleta darán vistosidad según la velocidad y gracia con el que se haga. Enrique Ponce ha sido un matador que ha realizado el abaniqueo con bastante frecuencia.
Bernadina: en los 40 y 50 se puso muy de moda la manoletina. Llegó el momento en que se hacía con tanta frecuencia que mucha gente se cansó. Miguel Ortas inventó una versión que consiste en girar la muñeca para que la muleta quede de tal manera que la espada esté por el lado que torea. De esta manera una mano agarra la muleta y la otra la punta de la espada. La popularidad de esa suerte creció gracias a Joaquín Bernadó. El éxito de este pase es que daba oportunidad para torear al toro por ambos lados, cosa que no ocurre en la manoletina. Una suerte que últimamente está muy moda.
Cambios de mano: pase muy bonito y vistoso. Puede haber tantas variantes como lo interpreten los toreros. El más habitual es hacer un pase de pecho con la mano derecha pero en vez de levantar el brazo, se lleva este paralelo a la cintura, cuando no dé más, la mano izquierda recoge la muleta y sigue trazando el círculo, en esencia sería un natural mientras que la mano derecha se queda la espada. José María Manzanares hijo es uno de los toreros que esta suerte es muy habitual en su repertorio, haciéndolo con gusto y mucho empaque. Otra opción es a la inversa, empezar un pase de pecho con la mano izquierda y pasarse la muleta a la otra mano para dar un derechazo. Otra variante se ve a diario en cualquier plaza de toros: tras dar un derechazo, el torero se llevará la mano por detrás para pasar la muleta de la derecha a la izquierda y acabar la serie con pase de pecho. Una que está muy de moda es citar al toro de largo con la mano derecha, pegar el derechazo y llevarse la mano por la espalda a la mano izquierda para ponerse a torear al natural.
Capeína: lo realizaba "El Niño de la Capea". De ahí el nombre. Es una suerte que se realiza para empezar una serie de muletazos con la mano derecha. El torero se pondrá de frente al toro y girará la muleta para citar al toro por el envés. Dará un pase girando la muñeca de tal modo que el palillo vaya paralelo al cuerpo; y cuando vacíe* al animal, llevará la muleta en la posición habitual para torear por derechazos.
Capetillina: viene a ser otra variante de un cambio de mano. El torero citará al toro por la parte posterior de la muleta como si fuera a dar un pase de pecho, un vez que el toro haya pasado, girará la muñeca hacia dentro y en ese momento la mano izquierda recogerá la muleta dejando la mano derecha solo con la espada; a medida que el torero haya cambiado de mano la muleta y haberse girado en sentido que va el toro se quedará colocado para ponerse a torear al natural. Atribuido al mejicano Manuel Capetillo. No se usa.
"Cartucho de pescao": un pase que realizaban con mucha gracia y personalidad los miembros de la familia Vázquez. Consiste en esperar al toro con la muleta plegada con la mano izquierda, aguantar hasta el último momento y abrirla para torear por naturales. Los famosos cucuruchos de pescado frito, tan populares en Sevilla, dieron lugar a que la muleta, en la manera que quedaba plegada, recordaba al cucurucho en el que se servía el pescado, de ahí el nombre.
Derechazos: el lance más habitual con la mano derecha. La espada va montada y pinchada en la tela para que el viento no descubra al torero. A pies juntos, de frente, de rodillas o con una sola rodilla en tierra... Otro pase que acepta muchas posibilidades
Doblón: pase de castigo, suele usarse para iniciar la faena de muleta. Se realiza con la mano derecha. El torero, con una pierna genuflexa, dará un pase por bajo al animal y le cortará en seco la trayectoria con la muleta para someterle y poderle.
Estatuarios o del celeste imperio: un pase con el que se iniciaba la faena de muleta. A mediados del XX fue tan popular que todos muchas faenas se iniciaban así. El torero erguido, firme y dando la mayor solemnidad posible citaba al toro con la muleta a la altura de la cintura; agarrada con la mano izquierda en la mitad del palillo, y justo debajo con la derecha el torero agarraba la espada. El torero esperaba al animal y cuando éste llegaba la levantaba levemente para que pasara por debajo. Un inicio que últimamente no es frecuente.
Faroles: uno de los pocos pases que tiene el mismo nombre ya se haga con capote o muleta. La esencia es la misma, pasarse la muleta por encima de la cabeza. Se suele iniciar con pase de pecho para seguir la trayectoria del brazo por encima de la cabeza mientras da un giro con la muñeca. Con la mano izquierda puede hacerse con o sin la ayuda de la espada. Un pase que frecuentemente lo hace "El Cid" cuando torea al natural para acabar la serie de muletazos. Y también Luis Francisco Esplá, que hacía faroles con la mano izquierda ayudándose con la espada.
Giraldillas: es una manoletina pero sin agarrar la muleta con la mano izquierda. Se levanta el brazo derecho levemente para que el toro pase por debajo. A mediados del siglo pasado era un pase que se puede ver en fotos de toreros de la época. Ahora apenas se ve.
Granadinas: un pase inventado por José Tomás en la ciudad de la que toma el nombre. El torero dará un derechazo, tras ese pase, se pasará la muleta por la espalda y la cogerá con la mano izquierda. Citará al toro una vez más y le dará un pase por alto con la misma cara de la muleta, y acabará dando, con esa misma mano, un pase de pecho.
kikirikí: pase que es un remate, un adorno que lo han utilizado principalmente los toreros sevillanos. Se suele realizar citando al toro por el lado izquierdo, cuando el animal llega a la jurisdicción del matador, éste dará un golpe seco con la muñeca y por inercia seguirán los vuelos y con la otra sujeta la espada. Es una suerte que se suele realizar principalmente a media altura.
Litrazo: suerte que inventó Miguel Báez "El Litri". En esencia es un natural. Le ocurrió en una ocasión mientras brindaba un toro al público. Cuando se dio cuenta que el toro iba a por él sólo le dio tiempo a abrir la muleta y pegar un natural para evitar el percance. El torero citará al toro de largo con la muleta escondida detrás de la espalda y aguantará para sacarla en el último suspiro y pegar el lance, ya sea un natural o un derechazo.
Luquesina: pase inventado por Daniel Luque. Sin la espada, el torero invertirá la muleta para agarrarla (la parte del vuelo, por donde se torea y por ende queda lejos del cuerpo del torero, se cambiará y ahora estará cerca del cuerpo para que la hora de dar el pase, la muleta vuele bien). Irá pasando al animal de lado a lado girando y pasándose la muleta por la espalda cambiándola de mano. Suele usarse como final de faena. Un pase que ha ganado muchísima popularidad.
Macheteo/pases de castigo: una suerte que se realiza para toros ásperos, que no pasan, que no tienen recorrido. El torero, con movimientos bruscos de muleta, castigará al toro con golpes de muñeca haciendo que humille para quitarle fuerza.
Madrileña: otra versión de la manoletina. El torero cogerá la muleta con la mano derecha a la altura de la cintura por su lado izquierdo. Con la mano izquierda sujetará el extremo de la misma. Citando al toro hará que pase por debajo. Otro pase caído en el olvido.
Manoletinas: un pase que Manuel Rodríguez "Manolete" hacía con tanta personalidad y con tanta frecuencia que se le acuñó ese nombre. Consiste en que el torero, agarrando la muleta con la mano derecha, la izquierda la usa para agarrar el final del estaquillador*. De esta manera, el torero siempre tendrá que usar el lado derecho para torear al animal. En los últimos años José Tomás es el torero que más la ha interpretado. Un pase que tradicionalmente siempre se ha hecho a pies juntos, José Tomás las varió abriendo el compás. Otra posibilidad que también se ha visto últimamente es hacerlo de rodillas. Un pase que hay quien lo atribuye al toreo cómico y adaptado más tarde por los toreros. El torero citará al animal y éste pasará por debajo, a medida que vaya pasando el toro, el torero irá girando en sentido contrario al del viaje del toro para realizar la siguiente manoletina.
Molinetes: un pase que podría servir tanto como final de una serie como para empezarla. Con la muleta en la mano diestra, el torero llevará el toro con el envés de la muleta hacia el lado izquierdo, en ese instante el torero se meterá y dará una vuelta en sentido contrario a la dirección del toro. Un pase que puede hacerse tanto de pie como de rodillas. En caso de hacerlo con la mano izquierda podrá hacerse de la misma manera, y con la mano derecha, la que sujeta la espada, podrá el torero ayudarse para que, al haber más tela, el pase tendrá más enjundia.
Mondeñinas: otra variante de la manoletina creada por Juan García "Mondeño". Curiosamente es un pase que Mondeño tuvo que variar debido a unos problemas en la pierna derivados de una cornada. La manoletina, como queda explicado, a medida que el toro va pasando por debajo de la muleta, el torero va girando y preparándose para la siguiente manoletina y en la mondeñina, el torero espera a que el animal haya pasado completamente para girar y dar la siguiente mondeñina. Exige más valor pues hasta que el torero no haya visto que el animal ha pasado por completo, tendrá que esperar, creando un punto ciego sin saber dónde está el toro.
Natural: el pase fundamental del toreo con la muleta. Se hace con la mano izquierda. Un pase sin ayuda de la espada, ni nada, es decir que sea algo natural, por eso el nombre. El torero tendrá que saber usar los vuelos de la tela para embarcar* y dominar las embestidas de la res. Con la derecha no es algo frecuente pero toreros como José Miguel Arroyo "Joselito" o Emilio de Justo son algunos que les gusta torear así con la mano diestra.
Pase cambiado: pase muy espectacular que se realiza citando al toro de largo. En los 90, toreros como Pepín Liria o "El Califa" lo pusieron de moda. Se cita al toro de largo, con la mano derecha y en el último suspiro, cuando el toro está a punto de llegar se mueve el brazo hacia atrás para cambiar la trayectoria y que pase por la espalda. Suele usarse como inicio de faena. Últimamente varios toreros han popularizado hacerlo de rodillas. Otra versión del pase cambiado la realizaba con mucha frecuencia Antonio Bienvenida. El pase inicialmente se realiza exactamente igual que el "cartucho de pescao". Pero en vez de dar un natural, Antonio cambiaba el brazo al lado derecho y abría la muleta en el último momento para dar un pase de pecho.
Pase de pecho: el remate ideal para una tanda de derechazos o naturales. Una vez dado el último pase, el torero citará al toro con la parte posterior al animal y dará un muletazo levantando el brazo a medida que el brazo avanza para que el animal pase por debajo.
Pase de la firma: remate airoso y muy torero. El matador, con la mano derecha pegará un derechazo pero en vez de llevar lejos el brazo hasta detrás de la cadera, acortará el círculo llevando el brazo hasta la cintura.
Pase de las flores: el pase de las flores es, al fin y al cabo, una capeína. La diferencia es que la capeína sirve para iniciar una serie y ponerse a torear y el pase de las flores cierra una serie de derechazos. Curioso nombre que viene de unos pases que se pintaban en los antiguos carteles en la primera mitad del XX realizados por Carlos Ruano Llopis. Se atribuye al genial torero segoviano Victoriano de la Serna. Otra variante de este remate sería al molinete en la que el torero, tras llevarse la mano a la cintura, se girará en dirección contraria con la mayor gracia posible.
Pase del desprecio o desdén: remate que puede ser tanto con la mano izquierda o derecha. Este pase consiste en que a medida que se va dando el muletazo, a la altura de la cintura corta el viaje bajando bruscamente la punta del palillo. Del desdén es como se llama en Méjico.
Pase del fusil: otro pase que está en desuso. El torero, con la muleta agarrada como un estatuario, pero ligeramente más alta y la punta de la espada apuntando hacia arriba, dejará que el toro pase por debajo.
Pase del murciélago: un pase bastante heterodoxo. Un torero se colgará sujetándose por las rodillas en las tablas. Citará al toro para dar un pase de pecho. Un pase que no se ve.
Pedresina: lo popularizó Pedro Martínez "Pedrés". Podría decirse que es otra variante del pase cambiado. En este caso el torero lo hace con la mano izquierda. De perfil, esperará al toro con la muleta plegada y cuando esté llegando se gira la mano hacia atrás, se despliega y se da al animal un pase por alto para ligar después por naturales. Un pase desaparecido.
Poncina: un pase que Enrique Ponce lo puso en práctica. Una variante de la roblesina pero Enrique lo hacía con la pierna genuflexa.
Roblesina: popularizada por el gran torero de Salamanca Julio Robles. Dando la espalda al toro, el torero dará un derechazo circular girando la cintura todo lo posible. El pase concluye con un ligero levantamiento de muleta para que el animal pase por debajo. Al terminar el muletazo y con el toro ya detrás del matador, el torero llevará de nuevo la mano derecha rápidamente al punto inicial, para ligar* un nuevo pase. Un pase desaprecido.
Rodrigueña: un pase atribuido a Jaime Rodríguez, novillero madrileño. Otra versión de la manoletina. En este pase no se usa la espada. El torero extenderá la muleta con los dos brazos y unirá las dos puntas. En resumidas cuentas, el toro tendrá delante un cuadrado rojo, es decir, la cantidad de tela que se mostrará al toro es toda la que permita el estaquillador*, que al final es el armazón que da cuerpo a la muleta. El torero podrá usar esa poca tela que le queda para citar al animal y conseguir que pase por debajo, al igual que ocurre en la manoletina y bernadina.
Serpentina: Un remate muy vistoso que toreros como Enrique Ponce o Morante lo han realizado con bastante frecuencia. Independientemente si con una mano o la otra, el torero a medida que vaya dado el muletazo, lo irá acortando y una vez que la mano pase la cintura, girará la muñeca hacia atrás, a la vez que levanta el codo para que la muleta vuele. Con la mano izquierda y sin espada, la tela vuela más dependiendo de la agilidad del torero.
Trincherazos: Un remate que se realiza con la mano derecha. El torero citará al toro con la parte posterior de la muleta como si fuera a dar un pase de pecho, pero en vez por alto, acortará el muletazo bajando la muleta.
Trincherillas: un trincherazo pero con la mano izquierda. Se realiza sin espada.
Tres en uno: suerte que en su momento usó con mucha frecuencia Julio Aparicio. Consiste en dar un trincherazo, cuando el toro va pasando, sorprenderle con el envés de la muleta y llevarlo por detrás, cambiar la muleta a la mano izquierda y acabar con un pase de pecho. Otro pase desaparecido.
Desplantes: no es un pase, sino simplemente un adorno que hacen los toreros: tocar un pitón, ponerse de rodillas, tumbarse delante del toro, meterse el pitón en la boca, anudar el corbatín al pitón, apoyar el codo en la cabeza del toro... Hay para todos los gustos. La historia del toreo está repleta de momentos, que de una manera más o menos ortodoxa, cada matador ha buscado la distinción.
De recibir: en los albores del toreo, en la segunda mitad del XVIII, la escuela rondeña con Pedro Romero a la cabeza enseñaba que al toro había que esperarlo para darle muerte. El torero se perfila enfrente del animal, y con la distancia que él considere extenderá el brazo y pierna todo lo posible hasta llegar al hocico, lo citará y brazo y pierna volverán a su lugar inicial para que el brazo que lleva la espada entre a matar. No es fácil, el toro en movimiento exige más habilidad que cuando esté parado. De ahí que muchos toreros para asegurar un triunfo hayan preferido realizar la suerte del volapié. Si ha habido un gran especialista en esta suerte, indiscutiblemente ha sido José María Manzanares hijo.
Al encuentro: la dinámica empieza igual que recibiendo, pero en vez de que brazo y pierna vuelvan a su lugar inicial, serán los contrarios los que avancen para juntarse con ellos y de esta manera, adelantar el cuerpo del torero para que vaya al encuentro del toro.
Volapié: entre tanto, en Sevilla Pepe Hillo cuando era imposible recibir al toro por mansedumbre u otro motivo, no quedaba otra que atacar. De ahí que se dijera vuela pie. La forma más frecuente en cualquier tarde de toros. La colocación a la hora de matar es fundamental dependiendo de las condiciones del toro. Lo más habitual es que la estocada se realice cerca de las tablas, en torno a las dos rayas blancas. la suerte más común es la suerte al natural, es decir, que los toreros una vez entren a matar tomarán el camino de las tablas y el toro el del centro del ruedo; en la suerte contraria las posiciones se invertirán respecto a la natural. Rafael Ortega, Jaime Ostos, Paco Camino, José Miguel Arroyo "Joselito", Uceda Leal... toreros que estoqueaban con rotundidad y siempre ejecutando la suerte con la pureza que debe realizarse.
Al cuarteo: el par más habitual. El torero citará a la distancia que crea conveniente, y clavará.
De poder a poder.
La moviola: par que David Fandila "El Fandi" realiza con bastante frecuencia. Consiste inicialmente en un cuarteo, y en el momento de clavar, no hacerlo para quedarse de frente al animal, correr hacia atrás y clavar.
El remolino: mareante par que en su día puso de moda Vicente Ruiz "El Soro". El torero citará al animal y dará tantas vueltas como sea posible hasta llegar al animal y clavar.
A la media vuelta: par que se usa en situaciones en las que el toro, por su comportamiento, sea difícil clavar al cuarteo. Un segundo torero con su capote, tendrá al toro con él y el que pone el par, atacará al toro sorprendiéndole.
Al quiebro: el torero esperará quieto y a pies juntos al toro. A medida que el toro se vaya acercando abrirá la pierna y provocará al toro por ese pitón. En el último segundo volverá a llevar la pierna al punto inicial y clavará.
Al Violín: par que puso de moda en los 90 el rejoneador Ginés Cartagena. Con las dos banderillas en una mano, levantaba el brazo por encima de la cabeza hasta llevarlo por el lado contrario y clavar. "El Fandi" es el matador que ha popularizado este par de banderillas.
Al encuentro.
Al relance: un par que no se ve. Un torero se pondrá en un lado del toro, el segundo en el otro y el último en el centro. Lo habitual es que uno de los toreros que está en los extremos ponga el primer par, el torero que está en el otro lado ponga el segundo y el que está en frente del animal cierre el tercio. Con recortes y adornos los tres toreros se lucirán vistosamente antes de pasar a la faena de muleta.
Al sesgo.
De dentro a afuera: par que se realice entre las tablas y la primera raya.
De afuera a adentro: lo inverso. Par muy espectacular porque requiere una gran condición física por parte del torero. Encerrarse en tablas y quedarse sin posible salida tras clavar el par aumenta el peligro en caso de percance.
A toro pasado: una vez citado el toro, lo ideal de un buen par de banderillas es clavar exactamente en la cara, resumidamente, entre los dos pitones. A toro pasado no es una suerte diferente al resto sino que simplemente es clavar el par desde el costado, cosa reprobada y de mal banderillero.
Par de Calafia: par al quiebro pero las banderillas se cogen el violín. Lo inventó el torero mejicano Rodolfo Rodríguez "El Pana" y lo realizaba al hilo de las tablas, conllevando gran riesgo ya que en caso de apuros, las tablas dificultan la salida si el toro prende al banderillero.
Suerte de la garrocha: no es un quite como tal. Antiguamente había toreros practicaban esta suerte. Con una vara larga de madera corrían hacia el toro citándole desde lejos, un vez que se iban acercando, clavaban la garrocha en la arena y se impulsaban saltando por encima del toro. Un pase que muy de vez en cuando se ve, y que, por ejemplo, Francisco de Goya reprodujo en sus grabados de tauromaquia.
*Embarcar: enganchar al toro con los vuelos de la tela y dirigir su embestida. Mandar en ella.
*Estaquillador: palillo con el que se monta la muleta.
*Ligar: encadenamiento de muletazos.
*Remate: lance con el que se cierre una serie de pases, ya sea con el capote o con muleta.
*Quites: la palabra "quite" viene quitar. Hasta que no fue obligatorio poner un peto de protección a los caballos a la hora de picar, los derribos eran el pan de cada día de cada tarde de toros. Tras cada caída había que quitar rápidamente al toro y alejarlo del caballo para socorrer al picador, en ese momento el torero que quitaba al toro aprovechaba para hacerlo con garbo y vistosidad intentando mover airosamente el capote. Por eso los movimientos de capote son conocidos como quites.
*Vaciar: acabar el pase, soltar al toro para prepararse para el siguiente lance.
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