sábado, 14 de marzo de 2026

Ricardo Chibanga.

Atípico y exótico. ¡Quién diría que en África ha habido matadores de toros! Gracias a las territorios de ultramar que tenían en este continente nuestros vecinos, la tauromaquia llegó a esas tierras de la mano de los portugueses que allí fueron. Y evidentemente hubo afición y plazas de toros. Datado está que fue Ricardo Chibanga el único torero africano que ha habido en el toreo y hoy os traigo su historia. Nació en Mozambique, viniendo al mundo el 8 de noviembre de 1947 en Lourenço Marqués, la actual Maputo, capital del mencionado país que, por aquella época todavía estaba bajo gobierno portugués. 



Cuentan que era una familia humilde y vivían de lo que generaba la pequeña pastelería que su padre dirigía. Era el cuarto de siete hermanos y con nueve años trabajaba para aportar a la modesta economía familiar. Debido a la cercanía del domicilio familiar con la plaza de toros, la labor del pequeño Ricardo era repartir panfletos publicitarios de los festejos taurinos que allí se celebraban tanto en los aledaños de la plaza como en los puntos de la ciudad donde más afluencia de gente hubiera. A cambio, la empresa dejaba a Ricardo entrar a ver los toros. Más tarde comenzó a estudiar ingeniería agrónoma pero era tal su pasión que acabó dejando los libros para ser torero.


Curiosísimo documento: un cartel en chino de una corrida de toros en Macao.

Consiguió volar a Portugal para inscribirse en la escuela de tauromaquia de Golegã donde recibió sus primeras lecciones toreras. Sus primeros pinitos en público fueron en el toreo cómico. No fue una carrera meteórica ni de tardes estelares, ni tampoco en abundantes cifras pero sí fue una trayectoria digna, y sobre todo, en la que pudo torear por todo el planeta taurino. En sus inicios fue apodado "El Africano" y cuentan las crónicas que el 9 de mayo de 1965 vistió de luces por primera en la plaza de Campo Pequeño, en la capital de Portugal. Su etapa como novilleros fue pródiga, pues actuó en torno a la nada desdeñable cantidad de 70 tardes durante 1968 y 1969.


En Madrid se presentó el día de San José de 1970. Toreó novillos de El Pizarral y El jaral de la Mira y volvió al hotel con una oreja en su esportón. Gracias a un taurino sevillano que se fijó en él, pudo viajar a esta ciudad para vivir y entrenar con los toreros sevillanos de aquellos años entre los que estaba Paco Camino con el que compartió muchas horas de amistad y aprendizaje. Tras esta etapa de rodaje tomó la alternativa ni más ni menos que en la Real Maestranza de Sevilla el 15 de agosto y tuvo como padrino a un torerazo como fue Antonio Bienvenida. Los toros eran dos hierros tan prestigiosos como de Antonio Pérez Angoso y y Antonio Pérez de San Fernando, popularmente conocidos como los AP. No fue nada mal la tarde pues cortó una oreja al primero de su lote. Una oreja que cortó a base de entregarse en los tres tercios y culminando la la faena con una estocada que fue la guinda para que la plaza al unísono, le premiara con un trofeo. La crítica fue unánime: hay torero. Gracias a esa oreja pudo torear en las principales ferias de España. 


Ricardo toreó en las principales codeándose con los grandes toreros de la época (pincha aquí para ver un vídeo suyo en Torremolinos en 1971). Gracias a su carisma y su entrega total en el ruedo, consiguió ganarse el cariño del público de todas las plazas en las que actuaba. También pagó con mucha sangre pues sufrió varias cornadas de gravedad; la que más en Barcelona siendo herido en el cuello. Sus éxitos eran pregonados por la prensa y gracias a ello empezó a torear fuera de la península: Francia, Colombia, Méjico... ¡Hasta en Macao! Y por supuesto volvió a su tierra natal convertido en ídolo de masas. Toreó en Maputo en julio del 73. Una tarde que fue todo un acontecimiento nacional. De hecho, su última tarde fue al otro lado del mundo, en la exótica Macao, cuando aún era colonia lusa. Una retirada obligada, pues una enfermedad en el ojo fue la causa que este prometedor torero africano tuviera que poner punto final a su carrera. Una vez retirado se dedicó a organizar festejos. Se agenció varias plazas portátiles en Golegã para dedicarse al negocio taurino en esa ciudad y no sólo allí pues en cualquier lugar de Portugal donde por falta de logística, hiciera falta una plaza para corridas de toros.


Ya fuere por su carisma o su habilidad ante el animal se granjeó amistad con personajes de la talla de Orson Welles, Pablo Picasso y Salvador Dalí ya que ellos se contaban entre sus más fieles partidarios. Cuentan que el genial pintor malagueño le regaló un cuadro en la ciudad gala de Fréjus, donde Ricardo le brindó un toro. En agradecimiento, Pablo y su mujer cenaron con Ricardo después de torear. Tal debía ser su amistad que hay quien cuenta que Picasso le apodaba "el morenito matador".

Se ganó el cariño y el respeto del público y de sus compañeros, toreó por toda la geografía taurina, disfrutó de muchos éxitos... Y fue el primer torero negro de la historia. Su fama y éxito llegaron a tal nivel, que en Maputo era tan conocido como su paisano Eusebio, legendario jugador del fútbol portugués o Mariza, cantante de fados. Cuentan que jamás sufrió ningún tipo de acoso o desprecio. Su humildad y su simpatía cautivaban a todos los que le conocían. Falleció a los 76 años en Golegã (Portugal) el 16 de abril de 2019.


Con Eusebio, uno de los grandes futbolistas que ha dado Portugal.





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