jueves, 21 de mayo de 2026

La pregunta del millón.

Que Madrid ha perdido el norte, es evidente. Y preocupante. Sobre todo desde que terminó el covid. La época post pandemia está dejando unos datos que dan miedo. El rumbo que lleva la plaza desde entonces, es un caso a estudiar: la mala educación en los tendidos, los constantes "Viva España", las borracheras, el extremo deseo triunfalista, una empresa que da la sensación que provoca y promueve ferozmente dicho triunfalismo, gente que no para de molestar y moverse en los tendidos... La gente se llevaba sus botellas de alcohol y sus cervezas (que me parece fantástico) y nunca pasó nada. Ahora cada tarde de toros y más las de las grandes figuras, los tendidos son un incurable manicomio. Una nueva puerta grande (la de Julio Norte el martes 19) ha vuelto a poner en liza el eterno debate sobre el rigor y seriedad de la plaza de Las Ventas. Las puertas grandes están más discutidas que nunca y vuelve a salir a la palestra la pregunta del millón: ¿hay que cambiar el reglamento para salir a hombros con dos orejas a un toro como por ejemplo es obligatorio en Aragón, País Vasco o en plazas de 1º de Andalucía en vez de de las dos preceptivas independientemente de que se pueda con una y una como es habitual en cualquier plaza?
 
Como queda dicho, en Madrid se aplica la fórmula que impera prácticamente en toda la geografía taurina: dos orejas como mínimo para cruzar la puerta grande, independientemente que sean 1+1 o dos a un toro. Que haya habido épocas mas triunfalistas o más exigentes se puede ver en la lista de salidas a hombros; que cada uno busque crónicas, críticas, opiniones etc de cada una de esas épocas y saque sus conclusiones. Basta con un fugaz repaso y se podrán entender muchas cosas. 

Vamos a desgranar algunas puertas grandes (más concretamente las de los novilleros) desde que terminó el covid y ver qué ha sido del torero que lo consiguió:

En 2022 lo consiguieron nada más y nada menos que cuatro novilleros: Después de una racha de muchos años en los que ver un novillero abrir la puerta grande de Madrid era casi un milagro, ese año vimos a Víctor Hernández, Diego García, Álvaro Alarcón y José Fernando Molina. En 2024 lo consiguieron Alejandro Chicharro y Roberto Martín "Jarocho". A fecha de publicación de este artículo en este 2026 ya lo han conseguido Álvaro Serrano y Julio Norte.
Álvaro Alarcón y a Molina los tengo absolutamente desubicados. Su presencia en los carteles ha sido prácticamente escasa desde entonces. Recuerdo que Álvaro cortó en San Isidro la friolera de tres orejas muy merecidamente y mucho más no puedo contar. Tomó la alternativa un poco después en esta misma plaza el mismo día que "El Juli" cuajó un faenón histórico a un toro de la Quinta y ahí acaba la trayectoria de este toledano. No tengo recuerdos que desde entonces le hayan dado muchas oportunidades en las capitales de provincia y plazas grandes. De Molina hay que decir que fue un domingo de junio después de la feria y con la saturación de un mes entero de toros. Recuerdo que ese día me tuve que ir antes y no vi su segundo toro pero según pude comprobar tras preguntar el siguiente domingo a mis vecinos de abono, ni la protestaron ni la aplaudieron, una puerta grande que, resumidamente, dudo mucho que haya gente que aún la recuerde. 
De todos ellos el único que ha conseguido romper y estar en los carteles ha sido Víctor. Salió a hombros en primavera demostrando que sus grandes condiciones para llegar lejos. Gracias a su gran paso por Madrid en 2025, se ha ganado por derecho estar en las grandes ferias. Diego García también salió en hombros en una de las novilladas previas a San Isidro. El de San Sebastián de los Reyes vino a Madrid con una legión de seguidores que pidieron las orejas para ver a su torero camino de la calle de Alcalá. Cortó dos orejas en el sexto que provocaron más de una protesta en los tendidos. Otro que tampoco ha despuntado. Tomó la alternativa y ahora está como tantos otros, en el pelotón de toreros sin haber mejorado o empeorado su situación.

Por su parte, Chicharro y "Jarocho" también salieron en volandas de Las Ventas: el primero antes de San Isidro y el segundo, en plena feria. De ambas salidas recuerdo con total nitidez la de "Jarocho". Desorejó al sexto tras un faenón clásico y medido. La petición fue absolutamente unánime. El novillero burgalés cruzó ese ansiado umbral con la total aprobación de Madrid. Tomó la alternativa en agosto de 2024 y desde entonces no ha podido gozar de muchas oportunidades en sus primeros años como matador de toros. 

Evidentemente de Álvaro y Julio habrá que esperar a ver cómo sucede este año y ver si consiguen rentabilizar el triunfo conseguido. Sobre Álvaro ya escribí tras su fantástica y triunfal actuación. Y de Julio, a mi juicio no era ni de lejos puerta grande. El presidente blandeó en su primer toro y tras una minúscula petición sucumbió a la presión y dio la primera oreja. En el segundo, el torero lo puso todo de su parte y como el acero entró, fue más que suficiente para que la gente pidiera la segunda con mucha fuerza hasta que el presidente otorgase el segundo trofeo. Por lo tanto su juicio debe esperar. Ya están saliendo carteles de algunas ferias y por ahora no hay rastro de ellos.

Las puertas grandes desde el fin de la pandemia son las siguientes: Emilio de Justo (4 veces), Borja Jiménez (3), Tomás Rufo (1), Francisco de Manuel (1), Fernando Adrián (4), Ángel Téllez (1), Morante de la Puebla (2), Alejandro Talavante (2), "El Juli" (1), Ginés Marín (1), Roca Rey (1), Sebastián Castella (1) y Enrique Ponce (1). Discutidas o no, estos son los toreros que desde entonces lo han conseguido. Quitando a las figuras, me quiero parar en especial en las de Ángel Téllez y Francisco de Manuel. Son dignas de estudio y análisis. Ángel realizó dos obras deslumbrantes en 2022. Madrid rugió. Salió con matrícula de honor de San Isidro y tras unos años en los que no abundaron los contratos y una posterior lesión de la que no ha podido recuperarse y no se ha sabido mucho más, este madrileño según cuentan, ha dejado de torear. Acabo con este profundo repaso hablando de Francisco de Manuel. ¿Quién se acuerda que salió a hombros junto a Roca Rey el 12 de octubre de 2022? ¿Alguien se acuerda que cortó 3 orejas? ¡Sí!, ¡TRES OREJAS! ¿De qué le ha servido? No me acuerdo absolutamente de ni un solo muletazo, pero lo que sí recuerdo como si fuese ayer, es una plaza entera agitando los pañuelos como si les fuera la vida en ello. ¿Alguien se acuerda al menos qué vestido llevaba sin tener que tirar de fotos o crónicas? Las puertas grandes tiene que ser premios a faenas estelares, a obras que hagan que 24.000 personas ondeen los pañuelos. A trasteos que aunque pasen los años nadie olvide. La petición tiene ser total, no una "cuenta la vieja" en la que un poco a ojo puedes determinar si es o no suficiente para dar un trofeo. Si la petición es total, es que en la arena ha ocurrido algo grande, algo que nadie olvidará. Por eso las presidencias tienen que tener el rigor y mano dura para sacar o no el pañuelo. Una puerta grande es algo muy serio, por eso a veces pienso, que por ejemplo a Francisco de Manuel, más que ayudarle, le ha perjudicado. Una de sus pocas oportunidades tras ese suceso tuvo lugar en Madrid en 2024 y dejó ir a un gran toro de Baltasar Ibán. Porque algo que no hay que olvidar es que cuando un torero logra en Madrid la puerta grande, tiene que refrendarla la siguiente vez que toree. Y Francisco no lo ha hecho. A los toreros eso les pesa una salvajada. Un torero sabe perfectamente cómo ha estado, y si después tiene que volver para demostrar que fue merecida, tiene que enfrentarse a una exigencia mayor. La gente que ansía ver salir a hombros a los toreros yo les quiero preguntar si es más por su satisfacción personal y la emoción de ver a un torero en tan glorioso momento y contarlo al día siguiente en la oficina o para dar un empujón a la carrera de ese torero y que tenga oportunidades. Otra cosa que debería chirríar a cualquier aficionado con sentido común es un caso que escuché tras la puerta grande de Fernando Adrián el día del patrón: "le pedí la puerta grande para hacer rabiar al tendido 7". ¿También hicisteis eso con Diego García? ¿con Francisco de Manuel? ¿regaláis puertas grandes para hacer rabiar a un determinado tendido? No puedo dejar pasar a Alberto López Simón. Cinco puertas grandes entre 2015 y 2018. No hubo ni una sola que fuera unánime. ¿Alguien se acuerda de, al menos, una sola faena? Álberto toreó en todos lados y ganó dinero. Ahora lleva varios años retirado y dedicándose a otros asuntos. No sé si alguien se acordará de él o de sus faenas, pero ahí están los datos: cinco puertas grandes del torero de Barajas.  

Otro detalle muy bonito a explicar es que cuando un torero en Madrid vuelve tras una puerta grande en su anterior actuación, se le saca a saludar tras el paseíllo. ¿Sacaron a saludar a Fernando Adrián? Los tendidos de sol que fueron los más insistentes en pedir la oreja, ¿le sacaron a saludar 48 horas después? ¿Hubo el mas mínimo conato de ello: unas palmas o algún gesto desde los tendidos para hacerle salir al ruedo? No. ¿Se preguntaría Fernando por qué no le sacaron a saludar cuando es una tradición casi obligada en Las Ventas?

Da igual que se sugiera 1+1 o dos orejas a un toro. La gente quiere ver puertas grandes y muchas orejas. La cosa es qué premian y si se acordarán un mes después. La puerta grande otorga (o debería otorgar) la gloria y un billete para la temporada. Hasta no hace muchos años, una vuelta al ruedo en Madrid bastaba al torero que lo conseguía para dar una vuelta a España toreando por todos lados. Las puertas grandes se han devaluado. Y las vueltas al ruedo, también. Ya no tienen peso. Por eso, la lista de toreros que salen a hombros aumenta exponencialmente cada temporada pero luego son muy pocos los que gracias a esa puerta grande consiguen entrar en el circuito o, en el mejor de los casos, codearse en la parte alta del escalafón. La puerta grande viene a ser un sello de garantía, un mensaje que la afición de Madrid da al resto de plazas para que si un torero logra abrirla, pueda éste tener un voto de confianza y conseguir que los empresarios le den oportunidades en premio por tal logro. Y si además es novillero o un torero modesto, un trampolín para darse a conocer.
¿Mi respuesta a la pregunta? Evidentemente seguir así. 1+1 o dos a un toro. Lo que hay que hacer es educar a los nuevos aficionados, no cambiar el reglamento. Yo quiero que una tarde de oreja y oreja sea más que merecido. No una plaza que piense, "si ha cortado una en su primero, por poco que haga y mate bien en su segundo, le doy la puerta grande". Yo quiero premiar la excelencia; y tener la confianza que si un torero sale a hombros le servirá en su carrera. Que la puerta grande quede durante años en la memoria y no una fría lista de nombres en un papel y el torero borrado del mapa. Y por supuesto que suba al palco gente con criterio, afición y sin ningún miedo a negar una oreja en pos de defender la exigencia de Madrid. Y quitar a la Policía. Hay que poner aficionados a presidir festejos, no a comisarios. Es algo que no voy a entrar ahora pero hace tiempo que es un debate a tener en cuenta.

Madrid es plaza de 1º, ¡Honradla! saqué con mis amigos una pancarta que rezaba esa frase hace ya un par de años después de varias tardes en los que el rigor se había esfumado y reinaba la locura colectiva. La deriva es más que palpable. El covid ha sido absolutamente devastador en la seriedad y educación en las plazas de toros, y más concretamente en Las Ventas: los aficionados más mayores con la experiencia y criterio de muchos años se han ido yendo y han sido sustituidos por un público que lo aplaude todo, sobre todo por muchachos que lo primero que hacen es llegar tarde, incluso llegan en el segundo o tercer toro teniendo que mover a dos filas de gente en la grada (con lo que eso conlleva sobre todo en los días de "no hay billetes") hasta llegar a su asiento con bolsas de hielos y dos botellas, una de whiskey y otra de Coca Cola dispuestos a beber como si no hubiera fin, adolescentes que en el quinto toro se van a las terrazas o que no paran de entrar o salir de su localidad, que tiran copas constantemente desde las andanadas a las ultimas filas del tendido alto, que saltan a la arena cuando aún ni han arrastrado al toro para acompañar al torero en la vuelta al ruedo; que no protesta nada y que en cuanto ven entrar la espada, piden la oreja. Da igual la colocación, la dirección... Si la empuñadura llega al lomo del toro es más que suficiente para pedir las orejas. Tiene que ser una estocada absolutamente catastrófica aunque el acero entre completamente para que la gente no saque el pañuelo; La sociedad ha cambiado, y por ende, el público en las plazas. La deriva es más que palpable, y lo más dramático: sin solución posible. El covid ha sido demoledor. 

La pregunta del millón no es si hay que dar una puerta grande con 1+1 o dos orejas de un toro, la pregunta es si se debe premiar la excelencia a faenas rotundas de principio a fin que nadie olvidará o si lo único que se pretende es aumentar una lista de excel que 48 horas después nadie recordará.

Un saludo a la afición.


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