domingo, 20 de septiembre de 2020

Situación actual de la Fiesta.

 Como en este rincón me gusta dar sitio a todo el que le apetezca hablar de toros, hoy daré voz a un aficionado que ha querido colaborar en BEC escribiendo sobre su visión de cómo está el panorama taurino.



Una opinión sobre la Fiesta Nacional.

La Fiesta a lo largo de los siglos ha tenido en España una gran acogida popular llegando a ser considerada como la Fiesta Nacional por excelencia. Desconozco cuándo se acuñó este término, pero nos indica que recoge de una forma muy expresiva lo que supone el "genio" español. Eso que ha distinguido a los españoles de todos los tiempos de otros pueblos y que lo han plasmado de una forma tan rotunda nuestros pintores, escultores, arquitectos, escritores e incluso los descubridores de nuevos mundos que los conquistaron y los colonizaron y los evangelizadores que cristianizaron dichas tierras descubiertas.

España es una nación con un gran pasado y una de las pocas naciones que ha influido decisivamente en la Historia Universal.
Por ese motivo una corrida de toros es algo que ha asombrado a tantas personas de otras culturas. Es un acontecimiento que va mucho más allá de un simple espectáculo; es mucho más profundo. pues en él se refiere una forma de concebir la vida para que merezca la pena de ser vivida, llena de riesgos, de colorido, de belleza, de respeto... en definitiva: una vida rotunda y verdadera.

Pero algo que ha sido muy valorado a lo largo de los siglos en nuestra Piel de Toro, de repente, se encuentra rechazada por una parte muy importante de la propia población española. ¿A qué se debe?

1º. Cambio generacional.

En 1975 muere Francisco Franco, y comienza en España, tras su muerte, un Régimen Constitucional. Los gobernantes que ha tenido desde 1975, Adolfo Suárez, Felipe González y José María Aznar, junto con el Rey don Juan Carlos, fueron educados según los criterios culturales y religiosos del Régimen Franquista, por lo que tenían un concepto determinado de la vida a pesar de que en algún caso rechazaran a Franco y a su Régimen. Y de la misma forma sucedía con los españoles de edades similares a los anteriores.
Con la llegada al poder de los presidentes José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy (2004-2018) y con la subida al poder de Pedro Sánchez se llega a la situación actual en la que ocupan los cargos del Consejo de Ministros personas que en su mayoría han sido educadas y formadas en el Régimen Constitucional actual. Son personas sobre las que Francisco Franco y su Régimen no han tenido ninguna influencia. Y de igual manera tampoco la han tenido sobre los españoles nacidos a partir de 1970. Eso quiere decir que los españoles con edades inferiores a 50 años se han formado en su mayoría cultural y éticamente de acuerdo con los valores que les ha transmitido el actual Régimen Constitucional.

2º. Desapego de la religión católica.

Si a la muerte de Francisco Franco la sociedad española era mayoritariamente católica y vivía su vida siguiendo unos valores cristianos, podemos decir que las generaciones actuales son mayoritariamente agnósticas con estilos de vida muy alejados del ideal cristiano. Así, mientras que en el Régimen de Franco estaba prohibido el aborto y el divorcio, y las familias estaban unidas, en el Régimen Constitucional actual está todo ello permitido y abundan las familias rotas.
Con ello quiero indicar sin entrar a hacer una valoración moral, que en solo dos generaciones, la que va de los abuelos a los nietos, se trastoca por completo el sentido de la vida que tenían los primeros y que a su vez había sido el de las generaciones anteriores por siglos y siglos y aparece con los nietos una nueva forma de entender la vida. Como ejemplo se puede poner el de las parejas de novios actuales que viven maritalmente sin estar casadas, algo inconcebible antes de 1975.
Así los abuelos que nacieron en los años próximos a la guerra civil y conocieron las penurias de la posguerra tenían como objetivo principal en su vida el de fundar una familia, dando una gran importancia a las relaciones humanas. Todo lo demás, el progreso social y el bienestar material, aunque deseado, sería una consecuencia de su laboriosidad, pero no el objetivo único en su vida. En cambio, sus nietos, los jóvenes actuales que han vivido desde que nacieron en una sociedad muy próspera y que no han conocido las penurias de sus abuelos, tienen como objetivos principales acumular experiencias, cuantas más mejor y por eso viajan a muchos lugares y evitan formar familias para no comprometerse y así permanecer libres para conseguir sus objetivos.

3º. Nuevas inquietudes de las generaciones actuales.

Dado que el hombre desde su origen es un ser religioso, las nuevas generaciones al renunciar a las creencias religiosas de sus antepasados, se han encontrado con un vacío que de alguna forma deben llenar. Así surgen aficiones que en muchos casos se desarrollan como si fueran religiones: el deporte, los viajes, el medio ambiente, y de esta última surge una preocupación extrema por los animales, incluso llegando en algunos casos a pretender que se les reconozcan derechos humanos.

4º. Los errores cometidos por el propio mundo taurino.

El mundo del toro debería hacer un análisis de los errores que ha podido cometer y que han alejado a las generaciones más jóvenes de la Fiesta. Por ejemplo, Curro Romero en una entrevista, reconocía cómo en la Barcelona de los años 60 los empresarios organizaban corridas para turistas en las que  se generaba mucho dinero, pero a cambio, alejaban a los buenos aficionados y no se creaban nuevos. De esta forma, en Cataluña, la sociedad se fue desapegando de la Fiesta hasta llegar a la situación actual en la que incluso está prohibida por parte del Parlamento Catalán la celebración de festejos.
¿Por qué en Madrid sólo se llena la plaza durante la Feria de San Isidro y cada vez cuesta más llenarla? Y así sucede en toda España. Las plazas de toros sirven fundamentalmente para espectáculos musicales y es de ahí de donde obtienen los empresarios su rentabilidad.

¿Qué debe hacer el mundo del toro para recuperar a esos aficionados que se han ido?

5º. La feria de San Isidro. Reflejo del cambio social en torno a los toros.

Desde que se fundó la feria de San Isidro en los años 50, no hizo más que crecer el interés de los aficionados por ella. En los años 1980 a 2000 la plaza tenía una demanda de entradas que excedía en mucho su capacidad. Durante esos años, que coincidieron con las presidencias en el gobierno de Felipe González y de José María Aznar, era un orgullo para la gran mayoría de los políticos, independientemente de su ideario, poder asistir a las corridas de cualquier feria de España y así lo manifestaban.
En los periódicos de Madrid, durante San Isidro, se dedicaban todos los días varias páginas a los personajes públicos que asistían a Las Ventas. En ellas se podía ver diariamente a políticos, empresarios, actores, escritores, futbolistas y famosos en general. Todos sin excepción querían asistir a los festejos desde la barrera del 2, lugar en el que con frecuencia se sentaba Don Juan Carlos, gran aficionado y que hizo mucho por el mundo taurino.
Con la llegada en 2004 a la presidencia del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, la situación cambió por completo. Utilizando los cambios legislativos (matrimonio homosexual, aborto libre, etc ) y los medios de comunicación, se fomentaron nuevas formas de concebir la vida que aceleraron los cambios sociales y culturales en la sociedad española.
Así, en lo que respecta a los toros, se ha ido aceptando por parte de muchos españoles la idea de que una corrida de toros es un acto de barbarie y de suma crueldad para el toro. Y como consecuencia de ello se han ido alejando de todo lo taurino e incluso oponiéndose a su libre desarrollo. Y todo ello sin realizar un análisis crítico en profundidad.
Y así se constata que a la feria de San Isidro ya no acuden políticos, empresarios, actores, y famosos en general. En estos momentos aparecer como espectadores en un espectáculo taurino les perjudicaría en sus carreras profesionales.

Conclusión

El mundo del toro tiene que unirse para afrontar con inteligencia y habilidad el futuro incierto que se presenta.
Es responsabilidad de todos sus profesionales y aficionados comprometerse en esta tarea de defensa y promoción de la Fiesta Nacional.
El asunto de la pandemia es ya otro tema.

Un aficionado.



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Foto: J. J. Diago. 



sábado, 22 de agosto de 2020

Un encierro sevillano de alta nota.

Sin toros desde aquella fría tarde en Valdemorillo, por fin volví a ir a una plaza. En esta ocasión fue este viernes 21 de agosto en Esquivias, un pueblo toledano a caballo entre Madrid y la capital manchega. No conocía esa plaza y me encantó por su comodidad. El cartel reunió a tres toreros jóvenes que fueron en su día alumnos en Marcial Lalanda. El ganado vino desde Constantina (Sevilla) luciendo hierro y cintas de la ganadería de Virgen María. Lo mejor de la tarde fue la excelente presentación de la corrida. Varios toros tuvieron cuajo y remate dignos de cualquier plaza de primera. Y en cuanto al juego, también hay que añadir que me sorprendió. Un hierro a tener muy en cuenta. El primer toro, de nombre Gestor fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Un resultado digno de que el mayoral saludase al finalizar el festejo, cosa que lamentablemente no ocurrió. Al concluir el paseíllo se guardó un minuto de silencio por las víctimas de la pandemia y sonó la Marcha Real.

Abrió cartel Cristian Escribano y vestido de verde oliva y oro, se preparó para recibir al mencionado Gestor. Templó por bajo el de Getafe en varios capotazos para medir la fuerza del animal. En el caballo empujó con fuerza. Demostró su variedad capotera interpretando el quite de oro. La faena de muleta consistió en varias tandas ligadas y aseadas. Quería torear bien el madrileño y estuvo a la altura del buen toro. Sin duda el momento más brillante fueron unos ayudados a media altura como cierre. Muy torero, dando el pecho y con la muleta muy planita, recetó un par de lances de muchísimo sabor. Otra de las cosas buenas de este torero son sus estocadas. Fulminó a Gestor con un espadazo perfecto en ejecución y colocación. Cortó dos orejas. Al cuarto (Maleado), y rodilla en tierra, lo saludó con unas cordobinas. Un toro que fue a menos y la faena no tuvo altos vuelos. Cortó una oreja.


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                                 Escribano ejecutando el quite de oro. Foto: Antonio Catalán.

Por su parte Noé Gómez del Pilar, vistió un bonita blanco y plata. Se fue a la puerta del toril para recibir al animal de rodillas. Su labor fue de entrega total en ambos toros. Destacó su toreo con el capote y sus ganas de sacar todo lo que tenían Manifiesto y Jubilado, los dos toros que le tocaron en suerte. En su primero se amontonó y en vez de dar sitio, estuvo tremendista, algo que jaleó el público. Escuchó un aviso, pinchó y consiguió acertar a la segunda. Cortó una oreja. Al quinto lo desorejó a base de mucha paciencia y pegar muletazos poco a poco, pues el animal fue el que menos juego dio.


                                                            Foto: Eusebio Sánchez.

Cerró la terna el toledano Raúl Rivera. Vestido de Rioja y oro no terminó de entender las embestidas de su lote. Variado con el capote, Bulló la plaza en banderillas pero no terminó de verlo claro con la franela. Su primera faena fue obsequiada con una segunda oreja que atendió al fervor del público más que a la labor artística del matador. Cortó otra al sexto (Decorado). Ganas y disposición total ante sus paisanos.


Foto: Eusebio Sánchez. 

Entre las cuadrillas hubo varios buenos pares de banderillas. Como no se permite salir a hombros para evitar masificación de gente, los toreros salieron a pie de la plaza. Sol y moscas, mucho calor en aquel pueblo castellano, aún así pudimos disfrutar de una tarde con muchos matices y de las embestidas de esta ganadería andaluza.

No sé cuál será la próxima, pero si se puede, allí estaré para contarlo. Yo no podré ir, pero recomiendo asistir el 30 de agosto a Añover de Tajo. Una legendaria ganadería portuguesa, la de Murteira Grave lidiará seis toros para Sergio Serrano, José Garrido y Juan Leal. Las fotos de los toros corren por la red y promete un corridón en lo que a presentación se refiere. Al día siguiente será turno para los noveles: Novillos de San Isidro para Francisco Montero, Rubén Hernández y el debut con picadores de Leandro Gutiérrez.

Un saludo a la afición.

Primer toro: Gestor, lidiado por Cristian Escribano. (Fotos: Susana Ortiz.)

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Tercer toro: Forajido, lidiado por Raúl Rivera.

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jueves, 13 de agosto de 2020

¿Lo sabes?

Un poco más de cultura taurina. Hoy os pregunto sobre el toreo y el deporte.

1. Luis Uranga, responsable de la ganadería de Pedraza de Yeltes fue presidente de un equipo de fútbol vasco desde 1992 hasta 2001. ¿Cuál?
A. Real Sociedad de Fútbol.
B. Athletic de Bilbao.
C. Éibar SAD.

2. El matador Ignacio Sánchez Mejías fue presidente de un equipo de fútbol andaluz entre mayo de 1928 y septiembre de 1929. ¿Cuál?
A. Sevilla CF.
B. Real Betis Balompié.
C. Real Club Recreativo de Huelva.

3. ¿Qué piloto de motociclismo siente admiración por José Tomás llegando a incluirle en un cómic autobiográfico que él mismo publicó?
A. Marc Márquez.
B. Jorge Lorenzo.
C. Daniel Pedrosa.

4.  Enrique Ponce y José Tomás participaron en un derbi benéfico en el Bernabéu en...
A. 1998.
B. 1999.
C. 2000.

 5. Paquito Fernández Ochoa, uno de los mejores esquiadores españoles...
A. Llegó a debutar sin caballos.
B. Sólo toreó puntuales festejos benéficos.
C. Hizo pinitos como rejoneador.

 6. El Real Madrid celebró sus bodas de oro en Las Ventas con una corrida benéfica que a su vez sirvió de homenaje a un torero ya retirado. Actuaron ese día Domingo Ortega, Antonio Bienvenida, Antonio Chenel "Antoñete" y "El Estudiante"; cerró el cartel uno de los jugadores, Montalvo, que toreó, mató el becerro y además cortó una oreja. Sus compañeros Alonso y Molowny pusieron banderillas. Pero.... ¿A qué matador homenajeó aquel día el club de Chamartín?
A. Vicente Pastor.
B. Nicanor Villalta.
C. Marcial Lalanda.

7. ¿Qué modalidad de toreo practica en el campo con frecuencia Álex Debón (piloto español de motociclismo)?
A. Toreo a pie.
B. Recortes.
C. Rejoneo.

8. ¿Qué equipo de fútbol español incluyó un toro en el escudo para homenajear la importante tradición ganadera en su provincia?
A. Club Polideportivo Cacereño.
B. Salamanca CF.
C. Club Deportivo Utrera.

9. ¿Cuál ha sido el deporte por antonomasia para la preparación de los toreros?
A. Frontón.
B. Natación.
C. Tenis.

10. En 2008 España jugó contra Estados Unidos la Copa Davis en Las Ventas. ¿Qué recibieron cada uno de nuestros tenistas como recuerdo?
A. Una montera.
B. Un capote.
C. Una muleta.




1a, 2b, 3b, 4a, 5b, 6a, 7c, 8b, 9a, 10b




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lunes, 3 de agosto de 2020

Un faenón de máxima figura.

Sebastián Castella celebra este año dos décadas como matador de toros. Conoció en sus comienzos la dureza del toreo en los que pulió su personalidad y concepto. Siendo un niño vivió solo en Méjico y posteriormente en Sevilla donde conoció a José Antonio Campuzano, hombre clave en esos años de forja del diestro de Béziers. En sus primeras temporadas dio toques de atención en diferentes plazas. Fue en Madrid donde empezó a sentirse respetado y esperado. Cornadas y faenas importantes jalonan su trayectoria en la plaza de la capital, de la que consiguió salir a hombros por primera vez en el año 2007 cuando por fin descerrajó ese umbral mudéjar que da a la calle de Alcalá tras haber estoqueado un encierro de Valdefresno.

Así que como para hablar de Castella hay que hablar sin duda de Madrid, eso es lo que haré en este artículo. Recordaré una de esas tardes de gloria del francés en la Monumental de Las Ventas. Por ese arco de ladrillo hasta la fecha ha salido cinco veces más a hombros de los madrileños. La que hoy nos ocupa fue justo hace un lustro, en el ciclo isidril de 2015 lo consiguió gracias a la embestida y bravura de un toro de Alcurrucén. Fue aquella una de sus tardes más redondas en la que el francés ratificó su condición de gran figura del toreo.


Madrid es una plaza que impone, su exigencia y público hacen que sea un trago trenzar el paseíllo en este coso para todo el que se viste de luces. En cambio, hay toreros que les sucede lo contrario. Están felices de torear y medirse ante la exigente afición venteña. Por ejemplo, el extremeño Alejandro Talavante o el matador que hoy nos ocupa: Sebastián Castella. Incluso lo han dicho públicamente, soportan esa presión de tener que dar lo mejor de sí mismos. Llegó San Isidro y casi a finales de la feria toreó nuestro protagonista con dos máximas figuras: Morante de la Puebla y Julián López "El Juli". La ganadería era la ya mencionada de Alcurrucén. La plaza estaba a rebosar y en el ambiente se barruntaba una gran tarde de toros. De aquel encierro toledano el único animal que brilló fue el tercero: Jabatillo. Colorado de capa, nacido en septiembre de 2010 y que dio en la báscula un total de 525 kilos de peso. Un excelente ejemplar con el que Sebastián desplegó su tauromaquia.

Como es habitual en este encaste, el toro hizo varios extraños de salida. No se amilanó Sebastián y poco a poco fue haciendo al toro luciéndose en varias verónicas. Tras el puyazo volvió a dar otra serie de lances replicado esta vez por Morante.
En banderillas se empezaron a ver destellos de esas grandes cualidades que el animal tenía guardadas hasta que el presidente cambió el tercio de nuevo y Castella se dirigió al centro del anillo a brindar la faena.


Ahí comenzó algo grandioso. Inició la obra de esa manera tan explosiva y habitual en su repertorio para calentar los tendidos: citando al toro a treinta metros de distancia para cambiar la trayectoria por la espalda en el último segundo. Jabatillo acudió como una exhalación a los vuelos de la franela y Castella le recetó once muletazos que bastaron para poner a Madrid en pie. Ya tenía al público completamente entregado. Volvió a dar distancia porque el toro así lo requería y tras colocarse citó a Jabatillo con la mano izquierda. Fueron dos series de un trazo muy largo como poderoso. Bajaba la mano arrastrando la muleta por la arena para que humillase el burel. El toro repetía sin cesar a cada cite del galo y buscaba poder alcanzar las telas, algo que no conseguía. Era una máquina de embestir. Tras una breve tanda igual de excelente con la mano derecha, se pasó de nuevo la pañosa para continuar toreando con la mano izquerda. La faena fue perfecta ya que estuvo estructurada y compactada: Un prometedor prólogo, un intenso argumento y un  sensacional epílogo. Así fue el soberbio inicio, ambas tandas por ambos pitones, el cierre de ayudados por bajo y la estocada. Dos rotundas orejas y la póstuma vuelta al toro en el arrastre.

Si hace poco escribí como David Mora triunfó con este hierro, Castella ha accedido a ese privilegiado grupo de matadores que se han enfrentado a esta ganadería que sólo es para toreros de verdad. Los que no pierden el tiempo o andan por las ramas pegando muletazos sin ton ni son. Jabatillo entró en la leyenda de Las Ventas. Cuando las cosas salen bien, se comenta que qué suerte tuvo el torero con ese toro y yo opino que es al revés. Ese toro de Alcurrucén tuvo la inmensa fortuna de caer en manos de Sebastián. Encastado y muy bravo, habría descubierto a más de uno. Y este fue el resultado. Un página de oro en la historia de Las Ventas.


Si Castella está donde está es por algo. Nadie le ha regalado nada. A la cima ha llegado a base de sangre, sudor y lágrimas. Madrid es su feudo y donde más le gusta torear. Esta faena fue la prueba de que Sebastián es máxima figura. Hace mucho que no recuerdo una faena tan bien realizada. Dijo Juan Belmonte aquella frase de "se torea como se es". Y es cierto. En Sebastián se aprecia a la perfección. Un hombre tranquilo, parco de palabra y alejado de los grandes focos mediáticos. Sobrio y recio, como su tauromaquia. Valiente y estoico, posee este francés aires manoletistas. Ya lo ha comentado en alguna ocasión. El torero cordobés es alguien a quien admira profundamente. Ojalá sea este año abundante en triunfos que hagan que Castella sea aún más grande.

Felicidades Maestro.




(Fotos: Las Ventas, Javier Arroyo y Cultoro)


domingo, 26 de julio de 2020

jueves, 9 de julio de 2020

A Víctor Barrio.

Cuanto me gustaría creer que hay una gloria para aquellos que entregan su vida al Toreo. Querido amigo Víctor, si fuera así, dile a Gallito que la plaza de Las Ventas que él mismo diseñó, es la primera del mundo y que llevaba razón en que el toro moderno era el de Tamarón.
A Curro Puya le dices que hay un torero en La Puebla del Río que mece el capote como él.
Cuando veas a Paquirri le dices que sus hijos son matadores de toros y que heredaron su raza.
Si ves a Montoliú cuéntale que tiene un hijo que banderillea casi como él.
A Renatto le dices que él vive en Roca Rey.
Si estás cerca de Manolete cuéntale que un torero de Galapagar tiene ese carisma y sobriedad que él dejó en los ruedos. A Granero le hablas que un torero de Jerez se salvó de una cornada parecida a la suya y que con un parche sigue dando guerra.
Dale un abrazo a Ramón Soto Vargas y dile que su sobrino no pierde la ilusión.
No olvides decirle a Joaquín Camino que su apellido vuelve a estar en los carteles de noveles.
Al gran Antonio Bienvenida no le cuentes que algunos toreros van al campo sin afeitar y sin vestir de corto ya sabes como es y se disgustaría mucho. Cuando veas a Belmonte le dices que es el padre del toreo moderno.
Fúmate un puro con El Pana. No olvides abrazar a todos los maletillas y le dices a Yiyo que siempre será Príncipe del Toreo.
A los antitaurinos, perdónalos porque no saben lo que hacen. Cómo me gustaría creer que hay una gloria para todo aquel que pierde la vida en las astas de los toros. Si no es así, descansa en paz, que nosotros los poetas nos encargaremos de hacerte inmortal.

José León.


Caso Víctor Barrio: el Supremo confirma la condena a la concejal ...


Víctor Barrio; Grajera (Segovia) 29.05.1987 - Teruel 9.07.2016.




viernes, 3 de julio de 2020

Toros en el confinamiento (II).

Burgos. Toros de Joaquín Buendía para Antoñete, Julio Robles y Tomás Campuzano. 1 de julio de 1983.

En tierras de "El Cid" se reunió un cartelazo pero estos Santacolomas no lo pusieron fácil. La corrida en conjunto pecó de sosería y poca raza. Parejos y correctos de presentación. Detenido, Secretario, Fenicio, Lucerito, Buenos días y Contador fueron sus nombres.

Antoñete (grosella y oro) mostró su casta torera tras recibir un pitonazo en un lugar tan molesto como es la mano. Aguantó con un vendaje y ante un animal que no humillaba, procuró darle distancia y estar siempre bien colocado. Cortó dos orejas el madrileño. A su primero, ante un manso y desclasado animal, fue silenciado.

Julio Robles (blanco y oro) toreó airosamente por chicuelinas y no pudo lucirse en la faena de muleta debido al flojo juego de aquel toro. Ante el segundo de su lote, recibió con varias largas de rodillas y lo lanceó con unas elegantes verónicas. El de Fontiveros cortó una oreja gracias a un toreo lleno de clase y personalidad. La tanda de naturales que dio fue excepcional.

El de Écija (celeste y oro) saludó al tercero con un ramillete de jaleadas verónicas. Este toro no tenía nada dentro y Tomás se empeñó en que no era así. Puso todo de su parte para agradar a la afición burgalesa. Cortó una oreja. Cerró la tarde con otras tantas buenas verónicas y un ceñido quite por gaoneras. Las tandas fueron limpias y ligadas al toro más potable del encierro. Lo mató de una estocada honda.


Badajoz. Toros de Joaquín Buendía para "Antoñete", Julio Robles y José Antonio Campuzano. 1984.

Tercera de feria. Toros de Joaquín Buendía: Arquero, Bravío, Cariñoso, Morroqueño, Vizcaíno y Romerito. Bien presentados, dieron un juego dispar. En general fueron flojos y desclasados.

El madrileño, que de malva y oro llegó a Badajoz, abrió la tarde con un toro que acudía franco y noblón a las telas. La faena fue breve. De más a menos, pudo Antonio interpretar unos decorosos naturales. Mató de un gran espadazo. Y dio una vuelta al ruedo en el cuarto. Este toro, luciendo la bella estampa propia de su encaste, también pecó de sosería. Lo que no tenía el animal, lo puso el hombre. Perfectamente colocado, ligó varias tandas dejando la muleta siempre inmaculada para el siguiente muletazo. Rubricó la faena con unos ayudados por alto y estocada tras fallar previamente.

El torero de Fontiveros (blanco y oro) pechó en primer lugar ante un desclasado animal con el que poco pudo hacer. Ante el quinto la cosa cambió. Lo bordó. Las preciosas verónicas fueron rematadas con una graciosa media. Y toreó con mucha cadencia en un quite por delantales. Con la muleta estuvo sembrado. El momento más álgido, fue una serie de derechazos a media altura. La cadencia y clase de Robles perfumó de torería la plaza pacense. También cerró con unos ayudados por alto a dos manos y tras pinchar, metió la espada hasta la bola. Cortó una oreja.

José Antonio Campuzano vistió un bonito grana y oro. Formó un autentico gazpacho a su primero. Lo recibió con una larga de rodillas para caldear el ambiente y siguió con unas verónicas muy jaleadas. En el tercio de varas se lució interpretando dos suertes de capote, un galleo por cacerinas para llevar al toro al caballo y un posterior quite de la media luna antes de pasar al tercio de banderillas. Toreó por ambos lados teniendo los pases con la mano zurda más identidad que los de la diestra. Fueron un ramillete de naturales muy toreros, templados, ligados... asentadas las zapatillas, se lució el de Écija con este toro. Cerró con un variado repertorio de molinetes y el abaniqueo. Espadazo y dos orejas. En el sexto, se lució con otro galleo pero esta vez fue por chicuelinas y una larga como remate. Su banderillero Antonio Chacón clavó dos airosos pares muy ajustados. El toro estaba escaso de fuerzas y todo lo que hizo fue a favor del animal para no agobiarle ni exigirle. se esforzó en sacar a aquel "santacoloma" lo que tenía. La faena fue a menos y mató de otra gran estocada. Cortó otra oreja y salió a hombros.

Valladolid. Toros de Paco Galache para Andrés Vázquez, Roberto Domínguez y José Cubero "Yiyo". 13 de mayo de 1985.

El día de San Pedro Regalado, Patrón de los toreros, se celebró en Pucela con un cartel muy interesante: dos toreros castellanos y el madrileño José Cubero "Yiyo". Los míticos "patasblancas" de Paco Galache fueron los toros a lidiar. El encierro fue desrazado y muy blando. No dieron estos berrendos muchas opciones a la terna. Los toros se llamaron Habladote, Pajarero, Colombiano, Marinerote, Cigüeñito y Lujosito.

De blanco y oro llegó el veterano zamorano. Andrés reaparecía en la que era su tercera etapa en su carrera. Vistió de blanco y azabache. Deslucido su primer toro al que algo le ocurría en la vista debido al extraño comportamiento. Con la capa toreó con decoro un manojo de verónicas y con la muleta siguió dando varias tandas de escaso fuste. Mató de una estocada trasera. En el cuarto, mostró "El Nono de Villalpando" que la edad hace mella. No estaba en plenitud de facultades. En uno de los lances de capote, el toro le arrolló contra las tablas pegando al veterano torero una cornada en la axila. Él mismo se fue a pie a la enfermería. Roberto se hizo cargo del animal. Curiosa situación porque el toro llegó sin un sólo palo al tercio de muleta. Manso y desrazado, no permitió ni un pase.

Como torero local, Roberto (verde oliva y oro) tenía el total apoyo de sus paisanos. En su segundo toro, alanceó a la verónica para deleite de los vallisoletanos. El toro fue mal picado y en banderillas brilló Aurelio Calatayud. Este torero solía usar la espada de acero desde el principio así que tras un breve macheteo ante un toro que se defendía, abrevió y mató de una estocada tendida y muy trasera. Vuelta al ruedo tras petición. Ante el quinto, se lució en unas verónicas genuflexas para posteriormente erguirse y seguir de pie. Jesús Rodríguez picó bien pero levemente trasero. Tras clavar un solo par, el tercio se cambió y toreó por ambos pitones. Mató mal.

"Yiyo" (marino y oro) toreó con cadencia y mucho gusto a la verónica. Galleó por chicuelinas para llevar al toro al caballo y después volvió a torear por el lance fundamental del toreo con el capote. Soso y aburrido fue este tercero. Una borrica al que el de Canillejas dio muchos muletazos. Los primeros lances fueron los mejores, muy templados y encajados. ¡Qué gran torero era José! Innecesariamente alargó el trasteo y mató de una estocada caída. Dio una vuelta al ruedo tras petición. En el sexto insistió pero poco pudo hacer. Los despachó de una estocada caída. A finales de ese verano, Burlero se cruzó en su camino en Colmenar Viejo...

Madrid. Toros de Miura para Francisco Ruiz Miguel y Tomás Campuzano. 20 de mayo de 1987.

Un regreso al pasado. Ruiz Miguel y Tomás Campuzano se vieron las caras en la última de la feria de aquel año. Los toros estaban marcados con la A con asas y sus nombres fueron Guineo, Encendido, Flamenquillo, Habitante, Escogido e Inopinado.

El Torero de La Isla de San Fernando vistió del celeste y oro. Se enfrentó en primer lugar a un toro que iba con la cabeza por las nubes. Ante un toro que no pasaba, el gaditano macheteó por bajo y lidió magistralmente de pitón a pitón. Falló con la espada. En el tercero volvió a pelearse con otro que no permitía el lucimiento pero a diferencia del anterior, sí consiguió algún muletazo aislado. Volvió a fallar con el acero. El toro más potable del encierro fue el quinto. Ante este toro pudo Paco torear por verónicas y lucirse en unas chicuelinas posteriores tras el puyazo. El tercio de banderillas fue un caos. Pegó con la franela varias series de muletazos y al tener un aceptable pitón izquierdo, se puso por ese lado para torear dándole distancia. Cerró con unos pases por alto rodilla en tierra y tras una media estocada en la cruz, cortó la única oreja de la tarde.

Por su parte, el de Gerena lució un bonito azul pavo y oro. El segundo de la tarde, que tampoco humilló, lo recibió con otras tantas airosas verónicas y cerró dicho saludo con una buena media. Nulo comportamiento en varas, y en banderillas este toro no se dejó lidiar. Otro desmadre entre las cuadrillas y el presidente recibió una sonora bronca por cambiar el tercio con un solo palo. Fue todo pundonor en el último tercio batiéndose el cobre con semejante mansazo. En los terrenos del cinco continuó la lucha y mató de una estocada. Ovación. Ante el cuarto pudo pegar algún capotazo, pero estos toros en cuestión de segundos aprenden y no se dejan torear. Quitó por chicuelinas y cerró con una garbosa revolera. Se fue a los medios para brindar al respetable. Consiguió sacar varios muletazos por el lado derecho y en esta faena empezó a soplar el aire. Tomás resistió. Aún quedaba un último barrabás. Salió Desopinado y permitió a Campuzano gustarse en el toreo a la verónica. Se arrancó desde lejos al caballo de Manuel y con el pitón atravesó el duro peto hiriendo al caballo. Se llevaron al equino a los corrales para operarle pero minutos después murió. El segundo puyazo no tuvo la emoción del anterior. Con las banderillas, las cuadrillas lucharon en vano. Aquel Miura no quiso saber nada más y Tomás no pudo con él. Le espantó las moscas de la cara y se fue a por la espada. Acabó una tarde en la que, como dijo el propio Ruiz Miguel ante las cámaras de TVE, lo importante es que estaban todos vivos. Acabó un mano a mano sin historia marcado por el complicadísimo juego de estos legendarios animales.

Martín Toro en el tercero y Manuel Quinta en el sexto, fueron ovacionados por sus puyazos. Con las banderillas brilló Pedro Santiponce en el cuarto. Y curioso detalle, pues durante el festejo se vio a un operario en el callejón con un cartel que rezaba que el matador estaba autorizado a usar el estoque simulado.  

Sevilla. Toros de Sánchez Dalp para Julio Robles, Tomás Campuzano y Víctor Mendes. 13 de abril de 1989.

Floja y descastada corrida de Manolo Gónzalez, que esta vez lidió con el segundo hierro que poseía en vez del titular. Los toros se llamaron Manchado, Terrorista, Correnubes, Leopardo, Terciado y Arquitecto. Fue devuelto y salió Pavito, un toro del hierro de Peralta.
Julio Robles vistió de marino y oro, Tomás de tabaco y oro y el portugués de verde y oro.

¡Cuánto he oído sobre el gran torero de Fontiveros! Gracias a estos vídeos, ese aúrea de leyenda se acrcienta con ellos. Si ver a Julio en archivo y cuarenta años después es maravilloso, habría sido un lujo verle en directo. Este salmantino de adopción pero abulense de nacimiento abanderaba, como todo torero castellano, el toreo más recio, sobrio y a la vez clásico. Estuvo magistral con los dos toros que le tocaron en suerte. A su primero lo recibió con varias verónicas y remató con la graciosa revolera. Desplegó su torería desde el primer capotazo. "El Legionario" picó bien y en banderillas fue muy aplaudido Pedrín Sevilla. Y con la muleta comenzó rodilla en tierra varios pases por bajo. El plato principal fue una ramillete de muletazos con ambas manos y perfectamente supo quedarse colocado, ligar, someter, embarcar al animal en los flecos de la franela... Cerró con otra serie de ayudados por bajo y mató de una estocada caída. Cortó una oreja. Ante el cuarto, en los primeros compases de la lidia no hubo mucho que destacar salvo unos capotazos para fijar y enseñar al animal a embestir. Volvió Pedrín Sevilla a parear con eficacia. En la faena de muleta el toro se apagó y no quiso saber nada. Aún así, a base de insistir con esa raza que él tenía, consiguió Julio robar una tanda de soberbios naturales Tuvo que tirar de oficio y tras otra rotunda tanda, esta vez de derechazos, fulminó al animal de un espadazo y cortó otra oreja.

Tomás Campuzano no pudo brillar ante el blando segundo y ante el quinto saludó una ovación. En quites se picó el ecijano con Víctor. Lanceó por chicuelinas de mano bajísima y el de Vila Franca de Xira por verónicas. Otro animal desrazado que hizo a su matador exprimirse al maximo. Faena de insistencia que rubricó con una buena estocada. Lo más potable fueron unos naturales. Sevilla premió a su paisano con una ovación.

El peor parado fue el portugués. No tuvo la más mínima opción de lucimiento salvo sus excelentes pares de banderillas. Silencio en ambos.

Logroño. Toros de Victorino Martín para El Tato, Óscar Higares y Pepín Liria. 21 de septiembre de 1995.


Se abría la feria de la capital riojana con los afamados toros cárdenos de Victorino Martín. Se enfrentaron a ellos el aragonés Raúl Gracia "El Tato", el madrileño Óscar Higares y el murciano Pepín Liria. Éste último se presentaba en Logroño y era su debut con los grises albaserradas. De marino y oro vino Raúl, de tabaco Higares y el levantino lució un berenjena y oro. La vieja plaza de La Manzaneda vivía sus últimos años. Poco después se construiría el nuevo pabellón multiusos "La Ribera". Menos el segundo y el cuarto que fueron los más potables, la corrida decepcionó. No tuvo Victorino una tarde para recordar. Verdiño, Mediador, Gaditano, Dirigido, Protagonista y Membrillero. Así se llamaron estos seis morlacos.

Raúl pechó en primer lugar con un toro flojo y que se defendía. Todo lo que le faltó al animal, lo puso el hombre. Valor y raza. Mucho mérito tuvo la entrega del diestro maño. Acabó recibiendo una voltereta sin consecuencias. Ante el cuarto pudo volar airosamente los vuelos del capote. Y con la muleta realizó un trasteo que comenzó por bajo para ir domeñando al animal. El toro gazapeaba, no paraba... sacando de quicio al matador. Consiguió el de Zaragoza recetarle una templada y cadenciosa serie de naturales enganchando al animal y llevándolo fijo en las telas. El toro reponía lo que conllevó a su lidiador a perder pasos siempre para no quedarse a merced del animal. Tras varios intentos con el acero, logró acertar y tuvo que usar el descabello.

El madrileño se enfrentó en segundo lugar a uno de los mejores toros del festejo. Lo lanceó con gusto en unas verónicas rodilla en tierra. Con la muleta hizo sonar la música. Los doblones de inicio fueron muy toreros. Este toro fue el clásico saltillo: reponía, buscaba, humillaba mucho... Había que estar avispado y listo, pues en cuanto Óscar cometía el mínimo error, ahí estaba Mediador para recordarle que con él no se podía uno dormir en los laureles. La faena fue breve y emocionante. Dio una vuelta al ruedo tras perder el trofeo por fallar con la espada. El quinto fue un toro soso y áspero con el que Higares no pudo redondear su tarde.

Liria no tuvo suerte. Su lote no dio opción alguna. En el sexto se lucieron en banderillas Alejandro Escobar y Manuel García Martín.

Madrid. Toros de Dolores Aguirre para Pepín Liria, Juan José Padilla y José Pacheco "El Califa". 3 de junio de 2003.

Tres Josés en la arena de Las Ventas: un murciano, un jerezano y un valenciano. Vistieron de verde botella y oro, blanco y oro con remates en grana y blanco y oro respectivamente. Los toros se llamaron Comadroso, (fue devuelto y salió un sobrero de Criado Holgado llamado Pilarito), Fullerito, de Carlos Núñez; Mochuelo, también de Carlos Núñez, (que fue devuelto, y salió un sobrero de José Vázquez llamado Castoreño), Clavijero, Clavellino y Langosta. Ya fueran los toros titulares o los sobreros, en general la corrida estuvo excelentemente presentada pero mansa y complicada y líneas generales. 

El gran triunfador fue el valenciano. Llegaba a Madrid tras enterrar horas antes a su padre. Su primer toro, el sobrero de José Vázquez, huía y no quería saber nada pero a pesar de ello le enjarretó varias verónicas decorosas. Con la muleta, inició la obra por doblones para someter al áspero Santacoloma y por ambas manos cuajó series bajando mucho la mano para obligar y mandar sobre el animal. Al prepararse para entrar a matar, el toro se arrancó así que aprovechó para pegarle una estocada tendida y muy trasera. La gente pidió con fuerza una oreja que el presidente ignoró. Tras varios días sin comer ni dormir por todos esos avatares, sufrió un bajón de azúcar y pasó a la enfermería. Volvió al ruedo y para enfrentarse al sexto. Se las vio con otro frío y huido animal al que esta vez comenzó la faena con un pase cambiado por la espalda. En los terrenos del 6, plantó cara y a pesar de que el animal siempre buscaba escapar, consiguió templar y mandar en a embestida. Algunos naturales fueron tan cadenciosos que hicieron rugir Madrid. Los derechazos fueron muy profundos. La espada cayó levemente desprendida y Juan Lamarca concedió, esta vez sí, las dos orejas. Así que El Califa volvió a cruzar esa puerta grande tres años después, precisamente, ante esta misma ganadería. 

Pepín y Padilla quedaron inéditos. El murciano ante dos toros absolutamente mansos y parados, poco pudo hacer. El jerezano estuvo simplón en banderillas y dispuesto con la muleta pero vulgar en su toreo, y desacertado con el acero. 

Alfredo Cervantes y Carlos Casanova banderillearon con lucimiento al cuarto.