No tenemos la culpa los aficionados a los toros que si se dan subvenciones a la tauromaquia ardan los montes porque no hay medios. La tauromaquia es tan merecedora de recibir dinero como cualquier otro ámbito. Porque si en Valdepito del Carajo el ayuntamiento destina dinero a organizar eventos durante las fiestas locales, la tauromaquia también merece recibirlo. No tenemos la culpa que nos gobiernen unos pintamonas que despilfarran dinerales en despropósitos. No tenemos la culpa que no se mantengan carreteras, ni vías de tren, ni bosques, ni pantanos ni otras muchas infraestructuras. No tenemos la culpa que el dinero de los impuestos lo usen para absolutamente cualquier cosa menos para aquello que está pensado. No tenemos la culpa que un sinvergüenza en La Moncloa dijera mayo que habría disponibilidad total de medios para atender incendios y resulta que, según cuentan, de los hidroaviones que hay a día de hoy en España no están disponibles todos ellos y hay que pedir ayuda a Grecia y a Italia para que nos presten los que sean necesarios. Nuestros políticos en vez de gobernar, se dedican a ir de fiesta a diversos paradores, a colocar a sus familiares en altos cargos, a rescatar aerolíneas, o a bloquear en redes sociales a aquellos que les critican por ocuparse de asuntos ajenos a su cargo en vez de aquellos que sí son de su competencia. Y cuando llega el drama el culpable es el clima climático. Los incendios no se apagan en julio, se apagan mucho antes. Todos los años igual, todos los años el mismo desastre. Cuando en España llega la tragedia, se echan las manos a la cabeza y se echa la culpa al cambio climático. Los bosques se limpian en invierno para que cuando lleguen los incendios en julio los daños sean los mínimos posibles. Los cauces de los ríos se limpian en invierno para que cuando llegue la gota fría en verano el agua corra torrencial sin arrastrar piedras y maleza. La gente del campo está harta de clamar en el desierto. Se gestiona la naturaleza, o se debería gestionar para que no haya catástrofes, o minimizar los daños que éstas puedan causar pero España es ese país que las medidas se toman cuando pasa el desastre, no antes. El gobierno de España inunda la tele con sus anuncios de la agenda 2030 y multan a un señor que en su finca recoge las castañas. Pero cuidar nuestros montes, no. La caza, la agricultura y la ganadería fueron los primeros quehaceres de la humanidad, llevamos siglos haciéndolo. Ahora resulta que desde la grandes ciudades, ineptos que solo viajan en coche oficial y no saben ni por dónde sopla el viento, organizan y deciden cómo tienen que vivir los que sí saben gestionar la naturaleza.
Los incendios dicen que ahora son de 5º o 6º generación, como los teléfonos o los ordenadores. Mientras sube la generación de los incendios, baja la de los servicios públicos. Porque por ejemplo, como digo más arriba, varios de esos aviones están cubriéndose de polvo en un hangar. Dicen que el cambio climático provoca estos letales incendios, pero perdonen mi fascista opinión: si no hay un mechero o una chispa que provoque fuego, por mucho calor que haga, no arde un árbol o un prado. Eso lo sabe hasta un niño. Si no hay fuego, el monte nunca arderá. Aunque hagan 41 grados un árbol no se quema, y si no, que venga un físico a explicármelo. Si dicen que son las altas temperaturas, ¿es que las altas temperaturas solo existen desde que hay cambio climático? ¿Los agostos en Madrid de hace 50 años eran con máximas de 24 grados? Pregunto.
"Más bomberos y menos toreros". Es que hay que reírse, cualquier persona con sentido común diría: "Más toreros y menos despilfarro". Pero no, en España decir eso sonaría... no sé, a fascista por ejemplo. España siendo España. Yo quiero más toreros, más cazadores, más agricultores y más ganaderos. Y menos sinvergüenzas que no han salido más allá de la M30 y si lo hacen es en aviones oficiales. Dejen trabajar a los que llevan toda su vida en el campo. Y antes, sus padres; y antes, sus abuelos. Dejen trabajar a gente que sabe cuidarlo y gestionarlo. No a pintamonas en Madrid o en Bruselas que no distinguen una piña de una bellota. Porque los montes los cuidan los que viven en ellos y no un diputado desde un escaño.
Pues eso, "¡vivan los toreros y el despilfarro!". A los bomberos los dejaré tranquilos y agradeceré siempre su inconmensurable esfuerzo.
Mi ánimo e incondicional apoyo a todos los que viven por y para el campo. Y mi apoyo a todos esos pueblos afectados en estos momentos tan duros.

No hay comentarios:
Publicar un comentario