miércoles, 24 de diciembre de 2025

Feliz Navidad




                                         «Adoración de los magos» de Alberto Durero, h 1504.
                                                                Galería Ufizzi, Florencia



“Hubo una vez en el mundo un pesebre, y en ese pesebre, algo más grande que el mundo”

 C. S. Lewis 




jueves, 4 de diciembre de 2025

Y ahora... ¿qué?

Morante se ha ido. Eso ya lo sabemos todos. El doce de octubre puso final a su trayectoria toreando mañana y tarde: un festival rodeado de leyendas que absolutamente nadie olvidará y una despedida coronada con una puerta grande en loor de multitudes en la monumental de Las Ventas. Pero... ¿Y ahora qué? Morante es irrepetible, genial... Pero el toreo sigue.

Se han ido las tres máximas figuras de estas últimas tres largas décadas: Enrique Ponce, Morante de la Puebla y Julián López "El Juli". Pero aún quedan otras que deben saber que su tiempo ya pasó y por orden de antigüedad son Sebastián Castella, José María Manzanares, Miguel Ángel Perera y Alejandro Talavante que tomaron la alternativa en 2000, 2003, 2004 y 2006 respectivamente. A finales de los 90 y en los albores del nuevo milenio se fueron leyendas como Curro Romero, "Espartaco", José Miguel Arroyo "Joselito", Curro Vázquez, "Antoñete", Rafael de Paula, José Tomás o José María Manzanares padre por citar a las más importante. Unos porque el corazón ya no daba para más, otros por sorpresa y sin dar explicaciones, otros porque veían que los nuevos generaban más interés y otros porque veían que era ley natural dejar paso a esa nueva hornada.

Castella forjó su carrera en Madrid. Hasta que lo logró en 2007, rozó la puerta grande en varias ocasiones. Un francés venía para quedarse. Para ser figura. Aquel 2007 fue la consolidación de un matador que desde entonces ha estado en todas las ferias de la geografía taurina y ha triunfado en todas las plazas en las que ha actuado. Por su parte, el hijo de José Mª Manzanares demostró la elegancia y empaque que su tuvo su padre. Entró en el corazón de La Maestranza y ha sido uno de los toreros más esperados de la afición de Sevilla. El indulto a Arrojado y tres puertas del Príncipe es algo de lo que puede presumir el alicantino. En cuanto a Perera, desde sus inicios saboreó el éxito: en su presentación como novillero en Madrid, abrió la puerta grande. A base de triunfos y salidas a hombros, en octubre de 2006 cortó una oreja en Madrid que le dio mucha fuerza. A partir de ahí, entró en los carteles y dos posteriores triunfos en Madrid le consolidaron en lo más alto del escalafón. Talavante debutó en Madrid en la primavera de ese mismo año. En las novilladas de marzo le dieron una oportunidad y la aprovechó. Volvió en San Isidro con David Mora y David Esteve. A pesar de no cortar orejas y con la televisión por testigo, Alejandro deslumbró. De no ser por la espada se hablaría de un triunfo mayor de lo que fue. Se hablaba que un novillero con cuajo, curtido en los pueblos y de aires recios que recordaban a José Tomás. Un toreo firme y vertical enamoró a Madrid. Unas semanas después tomó la alternativa en Cehegín y en 2007, una puerta grande en Madrid en Resurrección y otra en Sevilla catapultaron a Talavante a la cima. Desde entonces los cuatro han copado todos los carteles. Han sido la base de las ferias sin rivalidad ni miedo a perder el sitio. 

A principios de los 2000, a medida que se iban retirando las figuras, éstas dejaban hueco a los que llegaban y los que aún quedaban compartían carteles con esas nuevas que se lo iban ganando. Basta con revisar 6 Toros 6 por ejemplo y ver que desde 2007 nadie les ha tosido. El Juli, Enrique Ponce, Morante, César Rincón (se retiró en 2008) y "El Cid" fueron las otras figuras que junto a estos cuatro matadores eran el reclamo en la taquilla. Pero hace tiempo que esto ha cambiado. Sin apenas competencia, Castella y compañía han campado a sus anchas por todo España con la tranquilidad de ver su trono sin que nadie se lo quite. 

Hasta que en 2015 tomó la alternativa Roca Rey. Un nuevo gallo había en el corral. A base de agotar entradas, constantes triunfos, de cortar orejas todas las tardes y abrir día sí y día también la puerta grande, este peruano se ha ganado ser uno de los toreros más relevantes desde entonces. Llegó la dramática pandemia y de repente, tanto Castella como Talavante decidieron parar. Manzanares contó poco. O nada. Si unos se quedaron en casa, Ponce y Morante fueron los que en 2021 y 2022 se echaron a hombros la temporada y hacer todo lo posible para dar toros y reflotar la situación. Actuaron por toda España. Pero entre tanto, se consolidaron toreros como Juan Ortega, Pablo Aguado, Emilio de Justo, Borja Jiménez o Tomás Rufo que también se ganaron un sitio en esa mesa. 

Las figuras tienen que saber cuando quitarse y cuando dejar sitio. A ellos, los que les precedían, les dieron sitio y les dejaron compartir mesa; cosa que, salvo en momentos muy puntuales, éstos no han hecho con los siguientes. Las figuras llevan el peso de la temporada y mueven la taquilla. Pero hay que buscar siempre ese equilibrio entre llenar la plaza, dar oportunidades a los que llegan y que además se lo merecen y conseguir que al empresario le salgan las cuentas; por lo menos en el circuito de las plazas modestas. No puede ser que tres figuras actúen en un pueblo. ¡No puede ser que Manzanares siga haciendo lo imposible por no abrir cartel! ¡No puede ser que los veteranos se arropen tras un rejoneador para evitar torear en primer lugar! Respecto a los esperpénticos festejos montados para Marco Pérez y Olga Casadoya han sido denunciados en este blog. Están recibiendo mucho mejor trato que otros con más méritos. El gran público, el que solo va cuando torea Roca Rey o Emilio de Justo por ejemplo, no conoce a Mario Navas, ni a Víctor Hernández, ni a Rafael Serna, ni a Javier Zulueta, ni a Fortes, ni a Aarón Palacio, ni a Isaac Fonseca, ni a Clemente ni a otros muchos. Talavante y Perera se lo ganaron en 2006 y les dieron contratos. Se hincharon a torear ¿Dónde está Ángel Téllez? Ángel realizó en Madrid un faenón deslumbrante en mayo de 2022, cortó dos orejas absolutamente indiscutibles y ha desaparecido. No se sabe nada de él. Clemente, Fortes, Víctor, Serna y Fonseca han sido los jóvenes que dieron la cara este San Isidro. Merecían contratos y no han toreado ni en el campo.  Menos Víctor, del que se acordaron en Madrid en Otoño; cortó un orejón de ley antes de sufrir una grave cornada y volvió a demostrar que está pidiendo a gritos más oportunidades; y Fortes, que le llamaron para torear en la feria de su tierra pero de los demás, nada de nada. Tengo entendido que Serna llegó a decir que barruntó la retirada si en San Isidro no salían las cosas. Otro joven que saboreó las mieles de la gloria y ahora está absolutamente desaparecido es Álvaro Alarcón. Debe ser muy duro saber que llegar a San Isidro con un futuro muy complicado, jugarse todo a una carta y salir de Madrid con una puerta grande como hizo este muchacho justo después del terrible COVID para seguir siendo olvidado. Es desolador, frustrante, triste... El egoísmo de unas figuras y sus apoderados hacen que muchos chavales desistan. Ya no es que quieran el pastel. Es que lucharán por la última migaja. Hay que dar festejos al que se lo gane, y si no sirve, que pongan al siguiente. El escalafón no debe ser un cajón donde no entre ni salga nadie, tiene que ser algo que esté en constante circulación. El binomio empresario-apoderado dirige el cotarro y juega a cambiar cromos. Los que van con apoderados independientes lo tienen muy difícil. Las grandes casas gobiernan sin piedad. El que no les baila el agua no torea. Los que triunfan en Madrid se quedan en casa. Cortar una oreja o una vuelta al ruedo en Madrid ya no es un billete que garantice 60 tardes en un año. Las ferias están organizadas y cerradas en febrero. Ya no se ve en las ferias de plazas importantes de 1º y 2º dejar huecos libres por si toreros en ferias más tempranas en el calendario daban un golpe en la mesa. Las figuras no quieren rivalidad. Los que pierden son los toreros modestos, y la afición. Seguiremos viendo momias pegar pases a mansalva. La evolución de Morante estos años ha sido constante, un absoluto lujo haberlo vivido. A Morante se le va a ver con total expectación: nunca sabes cómo te va a sorprender. Pero... ¿y los otros? Siguen igual, una faena de cualquiera de ellos es la misma en 2015 que en 2025. Seguiremos viendo a Castella aburrir a las ovejas. Seguiremos viendo a Manzanares vivir de dos orejas que cortó en junio de 2016. Seguiremos viendo a Talavante y a Perera, que no sé qué más nos tienen que contar. Mismos quites, mismos gestos, mismas formas que hace 12 o 13 años... Cero interés. 

Insisto, hay que saber cuándo quitarse o cuándo compartir cartel. Compartir cartel con los nuevos da lugar a que estos sean conocidos y si triunfan entren en la rueda de las ferias: se les da la oportunidad para que toreen en toda España y el que mantenga el ritmo, fenomenal; el que no lo consiga, que pongan a otro. Así de rápido, así de simple. Pero mientras unas figuras vistas hasta la saciedad y sin nada nuevo que aportar toreen hasta en Villanueva del Botijo siempre arropados entre ellos o con un rejoneador por delante, será imposible. ¿Y ahora qué? Morante se ha ido y hay una nueva hornada que espera la llamada. Hasta hace no mucho, los toreros no duraban más de quince o veinte años en activo. Ahora muchos superan ampliamente esas cifras. Castella y compañía ya no es que estén caducos, es que no aceptan que su tiempo terminó. Pero sin competencia y sin un toro que achuche, veremos momias por los siglos de los siglos. Los que están en lista de espera son muchos. ¡A ver qué hacen el año que viene los empresarios! ¿Seguirán haciendo ferias con carteles de 2013? ¿Se darán cuenta de una vez que ya hay tres figurones que se han ido y que ya toca dar sitio a un puñado de toreros con condiciones para renovar el escalafón como en su día hicieron con ellos? ¿O seguirán compartiendo mesa mientras queden migajillas que rascar?

Es absolutamente indefendible. Ya basta. Es deplorable ver cómo todos esos que se les llena la boca hablando de los valores del toreo y sobre todo de la chirriante, cursi, gastada, trasnochada, trillada, insustancial, trivial, y manida "sensibilidad" no quieren premiar a los que se han arrimado como perros, han dado la cara y triunfado jugándose el tipo en la plaza, sobre todo, en Las Ventas. ¡Es una vergüenza! Matadores caducos sin nada que aportar siguen aburriendo al personal y savia nueva en casa por el egoísmo de los primeros. Matadores con más años que un bosque rapiñando migajas hasta que el plato quede limpio. Para volver a generar interés hay que buscar toreros que lo creen. Que los hay. Y premiar al que se lo gane. Publicitar sus triunfos como se hacía antaño. Y volver al toro. Eso es crucial. Un toro que dé emoción y peligro. Seguiré defendiendo una Fiesta íntegra, variada y emocionante. 




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viernes, 17 de octubre de 2025

...Y la apoteosis como colofón a este 2025.

Con la resaca emocional de los siete toros matutinos y tras una comida con la que repusimos fuerzas para cerrar este 2025 con los últimos seis restantes vespertinos, volvimos a nuestros escaños para despedir a un maestro. Fernando Robleño dijo adiós. Curtido en mil batallas, Fernando se batió el cobre con lo más duro del campo bravo: Victorinos, Palhas, Adolfos, Murteiras, Cuadris, Oleas, Guardiolas... y en Céret, Vic-Fezensac, el Valle del Terror... una lista que asustaría al mismísimo miedo. Se curtió y triunfó con ellas, pues su historial luce triunfos tan rotundos como por ejemplo dos puertas grandes en Madrid con toros de El Conde de la Maza y Victorino Martín en 2002 o la tarde en solitario ante seis toros de la exigente José Escolar en la citada francesa de Céret en 2012. Seguramente habría disfrutado de más triunfos y más salidas a hombros si no fuera por el mal uso del acero, algo que ha sido una tónica en su carrera. Los fallos con la espada, sobre todo en momentos clave, lastraron la carrera de este bravo torero madrileño.

Comenzó el paseíllo y tras los acordes del himno nacional, la plaza tributó una fortísima ovación a los tres espadas: Morante de la Puebla, Fernando Robleño y Sergio Rodríguez salieron a la segunda raya a agradecer el aplauso de la afición venteña.

Para dejar las emociones para el final empezaré con Sergio. Así que invertiré el orden de la terna. El abulense vistió un blanco y oro pues confirmaba alternativa. Vino a Las Ventas con la vitola de ser el triunfador de la Copa Chenel. Partidarios del muchacho vendrían, no lo dudo, pero era un convidado de piedra ante la que se venía encima: torear con Morante después de su excelso 2025 y más aún con los ecos del festejo de la mañana y con Fernando, que se despedía, equivalía a asumir que estaría en un segundo plano. Mostró sus cartas y lo intentó, pero mucho caso no le hicieron. Su lote no fue un dechado de bravura. Cumplió con decoro intentando demostrar por qué se había merecido esa oportunidad. Pero poco pudo lucirse. Las mansotas embestidas de los dos toros que le tocaron en suerte y un público extasiado con la cabeza en otro sitio por todo lo que había pasado, hizo que la actuación de Sergio en Madrid fuera algo prácticamente secundario.


Con un precioso grana y oro Fernando cumplió su último paseíllo en Madrid: han sido 59 tardes, 12 orejas, 2 puertas grandes y 13 vueltas al ruedo. Lo hizo con una ganadería muy diferente a las anteriormente citadas: Garcigrande. Poco juego dio su primer toro. Soso y noble, permitió a Fernando dejar unas breves pinceladas de su toreo. Y cerró su impecable trayectoria con un toro que fue de los mejores de la tarde. En quinto lugar salió Tropical con el que el de San Fernando de Henares brindó un toreo relajado y clásico. El toro fue bravo y Fernando lo exprimió. No se cansó de embestir. Acostumbrado a la batalla, pudo mostrar su toreo más artístico. Se lució en un manojo de verónicas rubricado con una gran media verónica. También se gustó en un magnífico quite por chicuelinas muy ceñidas y de mano baja. Madrid aplaudió con fuerza. Tras el brindis, en la faena hubo gusto y torería. Los momentos más álgidos vinieron con la mano diestra. Con las zapatillas asentadas y erguida la figura, las series de muletazos que dio a Tropical tuvieron mucho fuste. Robleño sacó su mejor versión y un último triunfo se podía avecinar... pero volvió a pinchar. Cortó una oreja y dio una clamorosa vuelta al ruedo. La emotiva vuelta tuvo como epílogo el corte de coleta. Sus hijos, que estaban en una barrera, saltaron al ruedo para cortar la castañeta a su padre. Maestro en lides, con Madrid como base de sus temporadas, gladiador con los toros más ásperos, conocedor de todos los encastes... así acabó la carrera de un torero honrado. Gracias por tanto, Maestro.



Morante vistió un lila y oro. Si por la mañana homenajeó a Chenel de diferentes formas, esa tarde le volvió a recordar con ese lila que tantas veces lució el maestro Antoñete. Actuó como padrino de Sergio, por lo que el de La Puebla toreó en segundo y cuarto lugar. Ni fu ni fa en su primero. Le cantaron todo, le jalearon todo y dio un mitin con la espada. Su primer Garcigrande fue un toro destartalado y grandote. De imposible comportamiento. José Antonio abrevió y fue silenciado. Salió Tripulante en cuarto lugar con el que el sevillano necesitaba dirimirse. Recibió al toro con un soberbio ramillete de lances de capote y en uno de los compases de la lidia sufrió una voltereta que le dejó muy dolorido. La caída fue pavorosa. Los gestos de dolor eran evidentes y José Antonio aguantó unos minutos en el callejón hasta reponerse. La plaza estalló cuando cogió el capote para volver al ruedo. Se repuso y pegó otro manojo de lances con los que la gente se puso en pie. A pesar de la voltereta, el sevillano se sobrepuso y realizó un trasteo sólido, rotundo y muy torero por el lado diestro, cosa que no pasó con la izquierda. Con extremo ajuste, como ya hiciera con el capote y por eso recibió el fuerte porrazo, se pasó al toro por la barriga en un palmo de terreno y ligó con buen trazo varias series de derechazos. Dicen que no es valiente, pero Morante se ha pasado al toro a unas distancias que hace tiempo que no vemos en otros muchos matadores. Por el contrario, como ya queda dicho unas líneas antes, con la otra mano la faena bajó mucho. Algún que otro enganchón, pases sin enjundia alguna a un animal que por ese lado no rompió a embestir... Sin ningún fundamento lo que ocurrió con la mano zurda, la obra quedó pobre, inacabada. A pesar de ello, surgieron una vez más torerísimos remates como los trincherazos, algún que otro pase de pecho o la graciosa serpentina. Quedaba finalizar, escribir un epílogo que quedase en la memoria. Morante acabó con Tripulante con un excelso volapié. Magistral. El toro rodó sin puntilla y presto el presidente ante la petición de un público totalmente embelesado concedió las dos orejas.


Tras la vuelta al ruedo Morante se dirigió al centro del mismo para cumplimentar tanto al palco como a la afición antes de meterse en el callejón para dejar a Fernando seguir el festejo con el quinto toro. Pero de repente y tras el saludo... Se llevó las manos a la nuca para quitarse la coleta. Las Ventas pasó de la más atronadora ovación a un silencio sepulcral. La plaza enmudeció. - ¡No puede ser!, decían unos. - ¿¡No será verdad!? se lamentaban otros... ¡SE VA! ¡MORANTE DEJA DE TOREAR! Con lágrimas en los ojos, Morante cruzó la arena de regreso al callejón. No solo las suyas, pues más de uno no aguantó la emoción del momento. Tras su excelsa temporada Morante ponía punto final a una trayectoria soberbia. Con altibajos, con momentos que son páginas de oro en la historia del toreo, con faenas absolutamente maravillosas, con tardes de bronca despedido a almohadillazos. Una trayectoria marcada por el cénit de Sevilla cuando cortó el rabo en 2023. Desempolvó suertes del toreo que no eran conocidas ni por muchísimos matadores, cuando ponía banderillas lo hacía con gracia y majeza, sus vestidos marcaban diferencia con los del resto; durante la dramática pandemia toreó cien tardes para sacar adelante la difícil situación, su carrera estuvo marcada por sus enfermedades mentales... Morante ha sido diferente. Por distintos motivos se fue varias veces y volvió otras tantas, pero esta ocasión más explicita no podía ser. En su mejor momento artístico. Además por la puerta grande de la catedral del toreo. ¿Qué más se puede pedir? ¿Qué más puede conseguir? Con corte de coleta y sobre todo sin anunciarlo a nadie. Así, de sopetón. Como deben ser las grandes despedidas. Mucho más torero. Mil veces más emotivo. Sin anunciarlo previamente para rascar contratos como muchas veces se ve. Por edad como trayectoria muchos sabíamos que era cuestión de tiempo. Pero no así de repentina. Se fueron Enrique y Julián, y Morante ha sido el siguiente en dejar hueco a los que vienen detrás. La afición lloró y más de un empresario se tendrá que devanar la cabeza pensando cómo ocupar su hueco a la hora de confeccionar las ferias el año que viene. El vacío es inmenso. Así son los genios: únicos, diferentes. 





El toreo obsequió a Fernando cerrar el círculo. Morante le dio la alternativa una veraniega tarde de hace 25 años en Torrejón de Ardoz y Morante le acompañó en su despedida. Y no sólo eso, pues se fue con él. El ahijado fue llevado a hombros por sus partidarios por el patio de caballos y el padrino por la puerta grande. Fue una puerta grande apoteósica. Pero dura y exigente. Le vapulearon y zarandearon. La muchachada se abalanzó sobre él para arrancarle el traje. Primero saltaron al ruedo cuando aún Sergio estaba esperando a que las mulas se llevaran al sexto toro. Les daba igual. Se acercaban al callejón cuando aún los mozos de espadas recogían capotes y muletas. Cuando los banderilleros se despedían unos de otros. Les daba igual que Sergio no se despidiera del presidente o tuviera que abrirse camino entre una imberbe muchachada. Los más fervientes seguidores en otras épocas del toreo arrancaban las moritas que adornan las hombreras del vestido. O, si acaso, los machos. Ahora no, ahora hay que descuartizar el vestido: arrancar los alamares, las hombreras; hay que hacer lo que sea por un recuerdo de seda y oro. Esplá en 2009, Talavante en 2013, Perera en 2014... y ahora, Morante. Puertas grandes recordadas por el salvajismo de muchos indeseables. Añado que no creo que haya algo más bello que una puerta grande nocturna. Los destellos de los fotógrafos iluminaban la comitiva hasta que llegaba a la furgoneta. Ahora un mar de móviles iluminando con el "flash" rodea al torero quitando el embrujo de una triunfal salida cuando ya ha anochecido. Y para poner la guinda a una noche tan antológica, algún impresentable majadero del Ministerio del Interior ordenó desplegar a la UIP para impedir que Morante fuera llevado a hombros al Wellington por Manuel Becerra como intentó suceder el pasado san Isidro. Cuando a lo sumo en una corrida de toros hay un par de coches de la Policía como cualquier evento público, esa noche se contaron (cosa antes jamás vista) hasta cinco o seis furgones tras acabar el festejo precedidos por una muralla de antidisturbios dispuestos a zurrar sin piedad al que primero pisare el asfalto. Como si fuéramos delincuentes. Asqueroso, repugnante. Nos pudimos resarcir y fuimos a Velázquez. No queríamos irnos sin darle un último adiós, un último agradecimiento a un torero único, genial y absolutamente irrepetible. Con un carril cortado por la Policía, un grupo de aficionados, con la melancolía de tan triste noticia nos reunimos en los aledaños del hotel Wellington para sacar a José Antonio al balcón de su habitación y dedicarle una despedida más: el salió, y tras besar la bandera nacional, con un gesto emocionado movió el brazo para decir adiós por última vez. Gracias por tanto; lo bueno y lo malo. Gracias José Antonio. 




No solo Morante y Robleño se despidieron del toreo. Alguien más dijo adiós. En silencio y sin celebraciones, se fue Florencio Fernández Castillo, que si ese nombre no le suena, seguro que si digo "Florito", sí. Con sus aciertos y fallos, ha sido pilar clave en los corrales de Madrid desde que entró, de la mano de Chopera, en 1986. En la trastienda de la plaza, se le veía tímido, prudente, sin darse coba y siempre rodeado de su equipo las mañanas de apartado. Toda una vida como máximo responsable de lo bueyes de Madrid. Pericia, paciencia, conocimiento... Un deleite verle manejar los bueyes. De no ser por él, muchas tardes de varios sobreros habrían sido más largas. Los bueyes hablaban por él. A ellos les daba protagonismo. Siempre alejado de los focos. Siempre discreto, en segunda fila. Nunca alardeó, nunca quiso destacar. Se va un personaje clave en la historia de Madrid de las últimas cuatro décadas. Una vida entera entregada al toro bravo. Deja su cargo como responsable de los corrales de Madrid aunque seguirá ligado el toro bravo. Su hijo toma el relevo. No creo que el pupilo pueda tener mejor maestro. El listón está altísimo.



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martes, 14 de octubre de 2025

Una jornada de ensueño: tres lecciones magistrales...

 Trece toros, cuatro salidas a hombros, faenas de cante grande, tres viejas glorias reverdecieron laureles, dos despedidas y una sorpresa que ha dejado helada a toda la afición. Así se podría resumir fugazmente una jornada absolutamente apasionante. Lo que vivimos el 12 de octubre de 2025 en la plaza de Las Ventas fue indescriptible. 

Por la mañana se celebró un festival para sufragar los gastos de una estatua que se levantó en honor de Antoñete que el día antes fue inaugurada en la explanada de la plaza. Hermoso de Mendoza, Curro Vázquez, Carlos Escolar "Frascuelo", César Rincón, Enrique Ponce y Olga Casado fueron los que acompañaron a Morante de la Puebla como alma máter de este festival. 

Los festivales siempre fueron la oportunidad de ver a las figuras retiradas, donde éstas actuaban para deleite de la afición y sobre todo para dejarse ver por aquellos, que por edad, no tuvieron la fortuna de verles cuando estaban en plenitud. Desde hace un tiempo los festivales los ocupan las figuras del momento y salvo alguna ínfima excepción, ya no se ven a los grandes maestros de años pasados.

Inauguró esta maratoniana jornada torera el caballero estellés. Quiso pero no pudo. Un novillo soso y de poca fuerza de Niño de la Capea condicionó la faena. Pablo intentó sacar agua de un pozo seco. El momento álgido de la faena fueron las "hermosinas", que él mismo inventó y consiste en que el caballo va haciendo quiebros al toro mientras éste le persigue a la grupa. Por el mal uso del rejón, saludó una ovación.


Los tres siguientes capítulos fueron una enseñanza de torería, de raza, de valor, de conocimientos... Cada uno de los siguientes maestros sacaron a relucir aquello que les hizo destacar en sus épocas de máximo esplendor. Empezaremos con Curro Vázquez, que a sus 74 años nos hizo viajar en el tiempo. Volvimos a los 80. El rubio torero de Linares, como era conocido este jiennense, nos hizo emocionar. Rugió Madrid. Curro huele a torero. Sus andares, sus gestos, su manera de ir y salir de la cara del animal... ¡Qué tomen nota los aspirantes a matador! Con el capote pegó una excelsa verónica que caldeó el ambiente y cerró con la media (abajo en la foto) que puso Madrid en pie. La faena de muleta fue compendio de pureza, empaque y clasicismo. Para el recuerdo quedarán los ayudados a media altura y los pases de trinchera. Entró a matar como si fuera un novillero en un certamen. Fue una soberbia y bellísima demostración de cómo cortar dos orejas en Madrid sin necesidad de infinidad de pases insustanciales: un puñado de muletazos rezumando magisterio más un monumental espadazo, fueron la receta para emocionar a 24.000 personas. No se dejó nada en el tintero. Curro de Madrid paseó, feliz y pletórico, las dos orejas.


El siguiente maestro en explicar la lección fue Frascuelo. Vino en sustitución de Julio Aparicio. A sus 77 años, Frascuelo puede gozar del privilegio de ser el torero más veterano que ha pisado la arena madrileña. Le tocó un novillo áspero y difícil, que en algún que otro apuro le hizo pasar, aún así vino este matador con la gallardía y ardor de un principiante. A base de raza y amor propio, pudo pegar al exigente novillos muletazos con su personal concepto del toreo. Un maestro es alguien ducho en un arte; experto y experimentado. Demostró su sapiencia torera y a pesar de las complicaciones, Carlos bregó con mucha torería las bruscotas embestidas del novillo salmantino y dio una clamorosa vuelta al ruedo. 


Yo creo que a sus 60 años César Rincón vino con la misma, o incluso más ilusión que cuando empezó su ascensión a la cumbre del toreo cuando cumplió su primer contrato en San Isidro del 91. Así toreó con el capote. Con sesenta años volvió a demostrar por qué los aficionados más mayores le recuerdan con pasión. ¡Qué belleza es ver galopar un animal bravo! ¡Qué emoción da ver a un torero citar a un animal a cuarenta metros y torearlo con ese ajuste y esa entrega! Sinceramente no sé que es más significativo de contar: ver cómo Rincón fue César del toreo una vez más y rindiera a sus pies su plaza de Las Ventas o ver a toda esa muchachada imberbe de 3º de la E.S.O. en las gradas de sol absolutamente ojiplática intentando asimilar lo que había ocurrido en el ruedo en esa primera mitad del festejo... Unos alucinaban con la excelsa torería de Curro; otros, intrigados en por qué el incombustible maestro Frascuelo recibía ese inmenso cariño por parte de los aficionados más veteranos y, otros con cómo Rincón templaba las embestidas de un animal que venía galopando a 40 metros de distancia. Fue un total deleite. Tres lecciones de maestros que vivieron una época en la que ninguno se parecía a otro. Ni querían. Cada uno tenía sus armas y su personalidad. Y la abundancia de encastes y ganaderías reforzaba que cada torero fuera diferente al resto. Ahora todos usan los mismos quites, hacen los mismos gestos, empiezan y cierran las faenas de la misma manera... Y les da igual. ¡Que tomen nota! Pero todos son admiradores de Morante... 

La plaza era un clamor. Ni de lejos los olés más rotundos que habré podido oír a lo largo de estos años se parecen a los que escuché en este festival en los tres primeros toros. Las Ventas retumbó. Se tiró con todo para acabar la obra y César vio su labor premiada con dos orejas. 



Y... ¿Qué decir de Enrique Ponce? Consumado maestro, el levantino cortó una oreja a un novillo noble y de buen juego. Preciso en alturas, terrenos y distancias, Enrique exprimió al animal en los terrenos del tendido 6 y desplegó su tauromaquia una vez más en el ruedo de Madrid desde que se despidiera de esta plaza en octubre de 2024. Parecía que estaba en el salón de su casa, o en un tentadero. Suavidad y vuelos de las telas. Una faena exquisita. Un pinchazo previo a la estocada quizá castigó a Ponce sin el segundo trofeo. 


Mientras todos los actuantes se enfrentaron a novillos de Garcigrande, Morante, que siempre busca el sello de la distinción, quiso ir más allá y rizó el rizo homenajeando a Antoñete con un novillo de aquella ganadería con la que Antonio hizo historia en aquel San Isidro de 1966: Osborne. La llamada "faena del toro blanco" unió para siempre a Chenel y Atrevido. Y para más inri, quiso que fuera también un toro blanco para recordar aquel momento de hace ya 59 años. Y salió en 6º lugar Presumido, un precioso novillo ensabanado, alunarado, capirote y botinero que dio poco juego. Morante se abrió de capa y Madrid clamó. El novillo duró lo que duró pero fue más que suficiente para ver torear a José Antonio. Fue un trasteo de chispazos de muchísima calidad. Rubricó la faena con una estocada y el sevillano cortó una oreja. 

Cerró la mañana Olga Casado. Ni en sus mejores sueños pensó que compartiría paseíllo junto a leyendas de la talla de Frascuelo, Rincón y Curro. No sé si tomó nota o no de lo que presenció. Ella es la alumna y recibir en el mismo aula las lecciones, ya no solo de ellos si no también de Enrique y José Antonio, es un regalo que jamás olvidará. La inexperiencia de alguien que empieza se nota, pero con el rodaje de una temporada en la que ha podido torear un buen puñado de corridas, cumplió la papeleta; toreó con gusto a un buen novillo de Garcigrande y cortó las dos orejas.



Muchos se fueron porque el reloj marcaba la hora de comer, y los que nos quedamos seguíamos extasiados y pensando en cómo Curro, Carlos y César nos habían hecho disfrutar. Había que despedir a estos torerazos, había que agradecer a Morante implicarse en un festival histórico. Olga pudo disfrutar de su primer triunfo en Madrid.


Curro, César y Olga salieron por la puerta grande. Acabó una mañana de ensueño, pero aún quedaba la apoteosis...




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miércoles, 1 de octubre de 2025

Adiós, Fernando.

Se va en silencio. Ha dicho que se retira pero ni aún así le han dado una gira de despedida por toda España como han hecho con otros muchos cuando dieron tal noticia. No, se va un torero de los pies a la cabeza. Fernando Robleño dice adiós y lo hará en su plaza de Madrid. La que tanto le dio. Fernando se ha batido el cobre lo más áspero y exigente del campo bravo. Su hoja de servicios es impecable: Adolfos, Victorinos, Cuadris, Ibanes, Saltillo, Palhas, Conde de la Corte, Dolores, Hernández Plá, Cebadas, Murteiras, Valdellán, Isaías y Tulio Vázquez, Hoyo de la Gitana, Guardiola, Moreno de la Cova, Mondoñedo... Y no solo en la Villa y Corte, sino también en un sinfín de plazas donde la batalla se valora y se recuerda: Cenicientos, Céret, Vic, Pamplona, Alés, Mont de Marsan... Una lista terrorífica, una lista que asustaría al mismísimo miedo.

Curtido en mil batallas, Fernando goza el cariño de la afición de Madrid. El aficionado que va con frecuencia y sigue la temporada, en especial a los toreros que no copan ferias ni carteles de postín, conoce las historia y trayectoria de muchísimos toreros, Fernando es uno de ellos. Nunca se echó atrás. Una carrera marcada por las corridas más duras. Las que muchos rechazan. Robleño nunca rechazó enfrentarse a ellos. Una carrera en la que la espada acortó contratos y estadísticas. Este madrileño de San Fernando de Henares fue uno de los alumnos más destacados de su generación. Y lo demostró en sus inicios. Los triunfos le acompañaron,  pero sin espada, no coronó ni de consolidó en el escalafón. El acero lastró su carrera. 

Repasando sus estadísticas veremos que en Madrid, desde que confirmó la alternativa en julio de 2001 y cortó su primera oreja a un toro de Valverde, ha toreado 58 veces, ha cortado 11 orejas y ha salido a hombros de la afición en dos ocasiones: la primera el 21 de abril de 2002, con toros del Conde de la Maza y con el Niño de la Taurina e Iván Vicente como testigos. La segunda llegó unos meses después. Ese mismo otoño, concretamente el 13 de octubre, ante los siempre difíciles toros de Victorino Martín, compartiendo cartel con Luis Francisco Esplá y José Ignacio Ramos, las dos orejas le cortó al que cerraba la tarde: "Molesto". Apenas dos años después de tomar la alternativa, esta joven promesa de la escuela de tauromaquia de Madrid "Marcial Lalanda", conseguía abrir la puerta grande de Las Ventas dos veces en la misma temporada y estar en boca de aficionados y empresarios. Madrid fue la plaza que siempre le apoyó. Otra plaza que ha sido crucial en su trayectoria ha sido Céret. Francia ha sido clave para el torero de San Fernando de Henares. Si hay una tarde que pasó a la historia sucedió en el verano de 2012. Fernando se puso a disposición de la comisión, ya que Céret no es gestionada por una empresa sino por los aficionados para que ellos decidieran el cartel: el resultado fue una tarde en solitario ante seis toros de José Escolar. Cuatro orejas y una rotunda puerta grande. Fernando se ratificó como un maestro una tarde que fue de máxima exigencia. Sus últimos bailes en Madrid nadie los olvida: uno fue de guerra y el otro, del mejor toreo: Navarro, de Valdellan sacó su lado lidiador y su sapiencia torera le hizo salir airoso ante ese bravísimo animal de la ganadería leonesa. Después de la pandemia, un mes de septiembre, Robleño hizo retumbar Madrid. Camionero embistió con boyantía y nobleza. Fue una faena de suavidad y vuelos de la muleta. Fernando toreó a placer. Dos orejas contundentes que la espada se llevó. Este doce de octubre Morante de la Puebla le acompañará en su Adiós. 

Se retira con apenas medio millar de festejos toreados. A veces por injusticias de los empresarios y a veces por no conseguir ratificar los triunfos que le avalaban, la carrera de Fernando ha sido larga en el tiempo pero escasa de datos numéricos. Eso no importa. Robleño se va tranquilo, con la cabeza muy alta, con el cariño de la afición y un currícula inmaculado. Ahora ese magisterio y esa experiencia que le hizo superar cualquier adversidad ante cualquier toro que saliera por toriles, lo transmitirá a los alumnos de la escuela taurina de Madrid. Los alumnos tienen un referente absolutamente excepcional. Ojalá salga una generación que sepan lidiar, que sepan salirse con un toro a los medios, o que macheteen de pitón a pitón a un toro que no embiste a la muleta. Ojalá una generación de novilleros que sepan capear las dificultades y no peguen sainetes como últimamente vemos en cuanto un torero que a la mínima dificultad pierde los papeles y naufraga estrepitosamente. 

Mi pequeña despedida y mi agradecimiento: Molesto, Madrugador, Navarro, Camionero... Un largo etcétera de animales que pasaron por la muleta de este bravo torero madrileño. 

Se va un torero honrado. Gracias, Fernando. Adiós, Torero. 





martes, 23 de septiembre de 2025

¿Lo sabes?

1. ¿Qué matador del siglo XIX fue conocido como "Napoleón de los toreros"?
A. Cayetano Sanz.
B. José Redondo "El Chiclanero".
C. Francisco Montes "Paquiro".

2. La gregoriana es...
A. La armadura que protege la rodilla derecha de los picadores.
B. El bordado que adorna la casaca de los rejoneadores portugueses.
C. Un lance inventado por el matador Gregorio Sánchez.

3. ¿Quién recibe el prestigioso trofeo "Claude Popelin" en Francia cada año?
A. El torero triunfador de la temporada.
B. El rejoneador triunfador de la temporada.
C. La ganadería triunfadora de la temporada.

4. Fundado en 1915, el grupo de forçados más antiguo de Portugal, es el de...
A. Montemor-o-Novo.
B. Santarém.
C. Alcochete.

5. El estaquillador es como popularmente se conoce...
A. Cada uno de los adornos que cuelgan de las hombreras de la chaquetilla.
B. El mango por el que se agarran las banderillas.
C. El palillo de madera con el que se monta la muleta.

6. En el argot taurino se dice que si un toro barbea, se refiere al toro que...
A. Derriba al picador.
B. Va recorriendo el ruedo pegado a las tablas buscando la huida.
C. A un animal manso que defendiéndose, pega cabezazos buscando herir al torero.

7. La rodrigueña es una suerte que se realiza con...
A. Capote.
B. Muleta.

8. Datos correctos de la alternativa de Diego Ventura.
A. Elvas (Portugal), 10 de agosto de 1996.
B. Espartinas (Sevilla), 20 de abril de 1997.
C. Utiel (Valencia), 13 de septiembre de 1998.





9. ¿A qué ganadería corresponde este hierro y divisa?
A. Peñas Blancas.
B. Toros de Orive.
C. Martín Arranz.



10. ¿En qué pueblo madrileño encontramos esta plaza de toros?
A. Valdetorres de Jarama.
B. Ambite.
C. Valdeolmos.




1c, 2a, 3a, 4b, 5c, 6b, 7b, 8c, 9b, 10a




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martes, 9 de septiembre de 2025

"Sevillita" tenía razón.

No ha sido suficiente con Marco Pérez. Una nueva promesa nos han metido con calzador. Después del joven salmantino, esta vez ha tocado una niña con raíces segovianas. El despegue de Olga ocurrió en el reciente festival por las víctimas de la tragedia de Valencia en la plaza de Carabanchel. No solo eso, pues Telemadrid quiso estar presente para toda la Comunidad y ser testigo de todo lo que en el ruedo sucedió. Con la plaza llena, Olga cortó dos orejas y el rabo al novillo que le tocó. Poco después llegaron las entrevistas, los reportajes... La fama de Olga empezó a crecer como la espuma. Todos los medios querían contar con ella y dar a conocer a una mujer que quiere triunfar en el toreo. Si Juan Bautista lleva con sumo mimo al imberbe Marco, es el también matador Miguel Abellán y el empresario Simón Casas los que están haciendo lo propio con Olga

A grandes rasgos, lo que escribí en su día sobre Marco, vale perfectamente para Olga. Los que se reparten el pastel quieren imponernos una nueva promesa. Un nuevo torero para anunciar en los carteles pase lo que pase. Si quieren igualdad que pongan a Olga con Tomás Bastos, Zulueta, con Julio Norte, con Pedro Luis, con Fabio Jiménez. Que toree en Arnedo los Ibanes, en Villaseca los cárdenos de La Quinta... que se curta y que pelee con las mismas condiciones que sus compañeros. Salvo su debut con picadores en Olivenza y algún otro festejo más, busquen los carteles de muchos de sus contratos este 2025: Jaén, Illescas (Toledo), Sabiote (Jaén), San Sebastián, Cuenca, Alcalá de Henares y San Sebastián de los Reyes (Madrid), Melilla, Palos de la Frontera (Huelva), Nîmes y Lunel (Francia)... Esto no es igualdad. La igualdad la vería si estuviera anunciada en las nocturnas de Madrid, en los diferentes certámenes, en los pueblos toreando "zamacucos"... Y lo que está sucediendo es justamente todo lo contrario. La están tratando, sin merecerlo, con infinita más categoría que a muchos compañeros que han conseguido méritos más justificados. Esto es de todo menos igualdad. Algo que no hicieron con Conchi Ríos, Eva Florencia, Sandra Moscoso, Rosana Toledo, Rocío Romero, Miriam Cabas, Verónica Rodríguez, Estrella Magán (que por lo menos a ellas las trataron sin beneficios o perjuicios), Cristina Sánchez, Mari Paz Vega, y aún mucho menos con Maribel Atiénzar, con Yolanda Carvajal, con Mari Fortes, o con Purita Linares por poner algunos ejemplos. ¿Por qué a ella sí?

Un azulejo en la escuela taurina de Cali (Colombia) reza lo siguiente: "Apreciado alumno, el que te recomienda es el toro". Hace mucho tiempo esta frase perdió su significado. Compadreos, amistades, favores, cambios de cromos... Muchos muchachos con condiciones extraordinarias se han quedado en la cuneta por no tener ese pequeño empujoncito suficiente para poder abrirse camino. Y los ínfimos contratos que habrán podido firmar, seguro que han sido en unas deplorables condiciones. Un empujoncito no es tener a alguien soltando billetes o consiguiendo ponerle en los mejores carteles de las mejores ferias cuando aún no eres nadie. Los chavales necesitan torear, que los empresarios apuesten por ellos, es decir, que tengan las suficientes oportunidades en los pueblos para rodarse y que cuando lleguen los compromisos importantes en las plazas de postín, poder dar la cara. Por descontado añadir que sean con unas condiciones justas. Que cuando haya que liquidar las cuentas no quede solo para un café, como decía con humor Víctor Barrio en la serie "Lo Bravo" después de torear en un pueblo. El toro era juez. Él determinaba quién estaba hecho para jugarse la vida en la arena y quién no tenía capacidades para triunfar en esta durísima profesión.

¡Un buen padrino! Con esta contundencia respondía Manuel Muñoz "Sevillita" en la entrañable película Tú solo (Teo Escamilla, 1984) al maestro Domingo Ortega (1906-1988). El toledano preguntaba qué era necesario para llegar lejos en el duro mundo de los toros en medio un corrillo de alumnos de la Escuela Nacional de Tauromaquia. Aún reprendido por los profesores por su descaro, "Sevillita" tenía más razón que un santo. Marco y Olga están disfrutando de unos privilegios sin haber tragado la quina que han pasado miles de chavales a lo largo de la historia del toreo. Sin haber pisado Calasparra, Arganda, Arnedo u otros pueblos que son referente y encuentro de novilleros. Donde éstos tienen su gran oportunidad de mostrar su valía cuando en los últimos compases de su trayectoria con caballos, un triunfo fuerte en estos pueblos puede consolidar el paso al escalafón superior. Con Morante, Talavante, Manzanares, Castella, Aguado, Diego Ventura... Ha toreado con la flor y la nata del escalafón.

Dejo en el aire preguntas a vuelapluma: ¿Se da cuenta la gente que está pagando precios de figura por ver a un incipiente novillero compartir tarde sí y tarde también con Talavante y compañía? ¿Se dan cuenta que la rivalidad entre compañeros ha sido suprimida en la trayectoria de estos dos muchachos? ¿Qué harán con Olga? Si están repitiendo con ella la estrategia que hicieron con Marco...¿La soltarán a los leones? ¿Pondrán a Olga con seis novillos en San Isidro? ¿Cómo es posible que el pasado mes de agosto, en la feria de Gijón, Olga decidió no torear alegando problemas físicos justo en uno de los poquísimos festejos en los que estaba anunciada con sus compañeros de escalafón y, qué casualidad, 48 horas después estaba toreando más fresca que una lechuga en San Sebastián con Marco Pérez en un cartel que inicialmente abría Morante pero que no pudo acudir por un percance sufrido días antes? ¿Lo sabe el gran público?¿Esto es seriedad? ¿Esto es respeto al público y a los compañeros? Te caes de un cartel de máxima rivalidad y dos días después toreas con tu compañero de andanzas y paseíllos. Y no quiero olvidarme del sorteo, salvo algún momento puntual, al ir siempre con dos matadores de toros, no sortea su lote. Los novillos se los eligen sin tener que pasar por la caprichosa mano de la suerte. ¡Qué casualidad que de las escasas veces que ha tenido que sortear los novillos fue en Gijón! Y hay que hablar de las entradas, lo que yo veo es que no están arrasando en taquilla y las tardes de buenas entradas, son las que acompañan a algunas de las figuras antes mencionadas. De hecho, la tarde de San Sebastián fue una de las que menos afluencia tuvo en la feria de dicha ciudad vasca. Justo la que una gran figura no pudo asistir. Si las dos futuras estrellas en una plaza de primera categoría como es San Sebastián en una feria grande, sin nadie que les abra cartel, apenas meten media plaza... Ahí lo dejo. 

Sangre, sudor, lágrimas, la indiferencia de los empresarios, meses sin recibir una oferta para torear, la llamada de un ganadero para tentar... Tragos muy amargos y momentos muy difíciles es lo que sufrieron torerazos como Diego Urdiales, Manuel Escribano y Emilio de Justo hasta que en sus vidas aparecieron Molinito en Logroño en 2007, Datilero en Sevilla en 2013 y Milhojas en Hervás (Cáceres) en 2015 respectivamente. O el caso de Juan Ortega. Muchos desconocen o no recuerdan que Juan Ortega lleva la friolera de once años de alternativa. Pocos se acuerdan de aquel 15 de agosto de 2018 en Madrid o un Domingo de Resurrección un año después. Antes, de novillero fue a Arnedo y en 2012 mató la de Baltasar Ibán y en 2013 la de Adolfo Martín. Entre 2014 y 2018 apenas contaban con él. Hasta que Madrid le dio una oportunidad y la aprovechó. Se ha ganado estar en los carteles de postín, Olga no. Olga Casado está ahora en el mismo lugar que están ellos pero sin haber sufrido ese calvario. Sin ni siquiera haber tomado la alternativa, goza de una posición que muchos matadores han soñado con alcanzar. Un lugar por el que muchos chavales dejaron toda su vida atrás para entregársela al toro. Por el que derramaron sangre. Por el que recorren España yendo de pueblo en pueblo toreando por las duras capeas para no perder el contacto con el animal porque no cuentan para los empresarios. Es sangrante. Tremendamente injusto. 

Cada vez hay más aficionados cansados. Cada vez hay más gente harta de estos favoritismos. Estamos ilusionados con un puñado de muchachos que están demostrando unas condiciones buenísimas y triunfando allá donde van y con el ganado que les dan. No puede ser manos a manos absurdos a la par que ridículos entre Olga y Marco quitando puestos a matadores que merecen torear porque se lo han ganado de verdad y que están proscritos porque los dos susodichos torean donde deberían torear los segundos y, además, sin dejar que otros completen el cartel. Si por lo menos estuvieran refrendados en taquilla... Pero ni eso. Cuando El Mundo publicó tras la tarde en Carabanchel que sería apoderada por Plaza 1 (empresa de Madrid) anunció la noticia con el siguiente titular: "el concepto de programación es que toree corridas mixtas". Es decir, ya tenían un plan para ella. La empresa de Las Ventas la mimaría en grado sumo y llevaría su carrera entre algodones. Como hicieron con Marco en Salamanca. Si Simón Casas espera que la recibamos con una sonrisa en la cara y el pañuelo blanco en la mano, va listo: con el fusil cargado y la bayoneta calada. 

A Marco le exigimos y le exigiremos. No le pasaremos ni una. Olga: lo mismo. No esperes otra cosa. Mimados y consentidos, no contáis con el apoyo de muchos aficionados. Os han llevado entre algodones. Te recuerdo lo que Joselito dice en su biografía: "la comodidad no es para los toreros". Vienes a Madrid este octubre, a un festival. Te daremos cancha. Piensa que es ese control que hace el profesor a lo largo del trimestre. Asúmelo como una toma de contacto. Pero no te relajes. Como no creo que te veamos por Alcalá 237 en marzo o en abril, imagino que será en mayo el examen de verdad. ¿O quizá ya en octubre cuando Miguel y Simón lo decidan? No sé si vendrás en solitario o con Talavante y Lea, por poner ejemplo de compañeros: viendo los precedentes me espero cualquier cosa. Sería lo justo, ya que no quieres rivalizar con tus compañeros da el do de pecho y ven tú sola a Madrid como hizo Marco. Sin figuras, sin nadie. Sé tú el centro de atención si es que es eso lo que pretendes. Tú pones los conocimientos y nosotros la sentencia. Seré directo; te repito lo que le dije a Marco: no olvides que vengas con quien vengas, no habrá piedad. La exigencia será máxima. Si vienes con trato de figura, recibirás trato de figura. Te trataremos como a ellos porque eso es lo que está recibiendo. Eso es lo que pides. Confío en que lo sepas y seas consciente de ello.



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