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lunes, 2 de octubre de 2023

Un remate de cabeza y la monotonía de un festejo dominical.

Comenzó la feria de Otoño con un cartel que acabó el papel. El sábado 30 hicieron el paseíllo José Ignacio Uceda Leal, Julián López "El Juli" y Tomás Rufo. De púrpura e hilo blanco vino Uceda y de berenjena y oro Julián y Tomás. Desde el campo charro vinieron los lisarnasios de El Puerto de San Lorenzo: seis bueyones mansos y abantos. Y mal presentados, sin trapío pero con cara. El 2º y el 3º fueron de La Ventana de El Puerto, segundo hierro de esta familia salmantina.

No era puerta grande. Ni en Madrid ni en Olivenza. Se barruntaban a las cinco de la tarde la altísimas probabilidades y se confirmaron en torno a las nueve menos cuarto cuando dobló el quinto. Había que sacarle por la puerta grande, daba igual cómo lo hiciera. Una vez más, ese público ávido de orejas y de puertas grandes ocupó, con el gin tonic en la mano izquierda y moquero blanco en la derecha dispuesto a ondearlo las veces que hicieran falta (con motivos o sin él), sus respectivas localidades. Asistimos a la última tarde de Julián en Las Ventas ya que a finales de agosto el Rubio de San Blas anunció que dejaba de torear.  

 Cuajó a Afanes en 1998 en medio de un vendaval, a Hechicero en 2003, a Novelero en 2006, a Cantapájaros en un barrizal por la tormenta que cayó un 23 de mayo de 2007, a Licenciado en 2018 y a Gañafote en 2022. Estas son las obras cumbre de Julián en la cátedra madrileña. Pero seguro que habrá alguna más. Exceptuando a Afanes que le cortó las dos orejas, todas las demás fueron ninguneadas por cicateros presidentes o malogradas por el catastrófico uso del acero. Si todas esas faenas seguramente  hicieron que 24.000 personas salieran toreando de la plaza, esta que ahora se comenta, ni por asomo, hizo que se llegarán a esos niveles de emoción torera. Julián no tiene la culpa. Insisto para que quede claro, ninguna. Él mejor que nadie sabe que ni de lejos era para tal premio, pero la deriva triunfalista que sacude la tauromaquia desde hace tiempo no podía permitirse el lujo de perder una nueva oportunidad de darle la puerta grande a un matador.  Y más en su despedida. Ellos son los culpables. A lo largo de la historia ha habido muchos matadores que en su última tarde fueron llevados a hombros de la afición en reconocimiento a su trayectoria a pesar de no cortar las orejas preceptivas. Si Eutimio hubiera sido laxo, Julián hubiera cortado un total de tres orejas, pero el rigor que mantuvo en el segundo toro negando la petición de oreja, lo olvidó en el quinto. Y a Julián se le habría sacado a hombros y ahí habría acabado la cosa. Y no habría pasado nada. Pero no, si el presidente negó una petición, había que volver a intentarlo. Y así fue, tras la primera oreja, la muchedumbre volvió a insistir. Y lo consiguió. Ayudados por los mercenarios mulilleros, Eutimio claudicó y asomó dos pañuelos blancos. La plaza estalló. ¡Por fin! La gente le regaló a Julián una puerta grande de chichinabo. Si los avezados aficionados saben de sobra que Juli ha sido tratado con dureza por parte de la afición capitalina y con racanería por varios presidentes, toda esa dureza que ha habido en exceso estos veintitrés años que lleva el Juli toreando en Madrid, don Eutimio contrarrestó la balanza: Cedió a la presión y concedió al Juli una segunda oreja barata y pueblerina. En loor de multitudes y rodeado de muchos jóvenes, Julián se fue en volandas camino de la calle de Alcalá.

La tarde de Julián fue buena, pero ni de lejos para las cotas que se alcanzaron. Lo mejor de su actuación fueron un ramillete de verónicas. El Juli fue fiel a su tauromaquia. Variado con el capote y eficaz a la par que poderoso con la muleta. Ese público bullanguero y festivalero se puso en pie aclamando un pase del desdén. Tras una serie de muletazos al quinto, Julián cerró la serie con un desprecio y tras pasar el animal, bajó la cabeza bruscamente hasta casi tocar al toro. Un remate de cabeza. ¡El público se puso en pie! Con eso se emociona la gente. Un remate de cabeza comparable al de cualquier jugador de ese deporte llamado balompié. Increíble. Surrealista. A la vez que triste. Con sendos espadazos caídos acabó con los dos toros que le tocaron en suerte. 

 Tras cuarenta y nueve paseíllos, diecisiete orejas y ciento siete reses lidiadas, Julián decía adiós a Madrid. Y dieciséis años, cuatro meses y ochos días después del mencionado Cantapájaros, Julián López "El Juli" cruzó la puerta grande por segunda vez en su carrera. 


 Uceda fue testigo directo aquella lluviosa tarde de 2007 y este sábado 30 acompañó a Julián abriendo cartel. El veterano torero de Usera toreó con lentitud y elegancia al primero de la tarde. Pero sin ajuste, ya que siguiendo las recomendaciones de la DGT, mantuvo cierta distancia en algunas fases de la faena a pesar de la boyantía y nobleza de la res. Un torero inicio y unos verticales derechazos fueron los momentos más notorios de su actuación. Ante un animal que no quería saber nada, poco pudo hacer en el cuarto de la tarde. Consumado estoqueador, no anduvo fino en este festejo ferial. Erró y en ambos toros la espada cayó baja. Palmas y silencio fue el balance de su actuación.

Cerró cartel Tomás Rufo. El toledano puso en pie a la parroquia con un inicio de rodillas y un templado circular en el último de la noche. El resto de la faena fue simplona. Cerró la faena con unas manoletinas y tras una efectiva estocada trasera, cortó una oreja intrascendente.

Sergio Blasco y Fernando Sánchez saludaron una ovación tras banderillear al tercero. 


El domingo 1 hizo calor. Mucho calor. Un cartel de novilleros se anunció para la sesión vespertina pues en la matutina hubo concurso de recortes y posterior capea para la afición. Dos horas y cuarto de sopor y sol fue lo que aguantamos los que acudimos a la plaza. Seis utreros de Guadaíra para Álvaro Burdiel (azul noche y oro), Alejandro Peñaranda (grana y oro) e Ismael Martín (azul rey y oro). Poca gente, y según he leído, las andanadas de sol vacías. Tónica habitual esta temporada. Muy triste que se regalen abonos a gente joven con el objetivo de crear nuevos aficionados, y éstos, quitando los días de postín, los viernes después de clase antes de empezar una maratoniana noche de juerga con amigos o cualquier otro día que no haya plan o "Champions", no van porque el cartel no interesa. Hay que hacer afición, o eso dicen. Es fundamental. Pero hay formas y formas. Así no. Supongo que estarían de resaca tras lo sucedido el día anterior. Es comprensible. Dobles de cerveza en las terrazas bailando flamenquito, para posteriormente, seguir hidratando los gaznates a base de cubalibres en "Green". Imagino que acabaron pegando pases del desdén en la pista de baile y soñaron profundamente con aquel remate de cabeza. Así de bien debieron de dormir los angelitos. Como troncos. Así que en esas condiciones, no había cuerpo que aguantase dos horas y cuarto bajo unas temperaturas dignas de agosto en el duro cemento venteño. Como para ir a ver a tres chavales que sueñan con ser figuras del toreo. 

Mientras los de las andanadas de sol estarían en el sofá durmiendo la mona y soñando con remates de cabeza, los restantes catorce mil pacientes espectadores según la empresa, presenciaron la monotonía habitual de las novilladas. Detalles de Burdiel. El sevillano estuvo irregular toda la tarde. No estuvo lúcido de ideas en el primero que pedía mando y sometimiento. En el cuarto dejó una media verónica de mucho fuste, y en el trasteo de muleta, momentos de mucha clase: derechazos, los pases de la firma, las preciosas trincherillas... no fue una faena rotunda, pero dejó chispazos de mucha calidad. Cerró el festejo con un novillo manso y rajado en sustitución de Ismael, por lo que el muchacho no pudo hacer mucho. Peñaranda volvía a Madrid tras ser el triunfador de las novilladas veraniegas en este mismo ruedo. Y por su concepto clásico tenía ilusión por volver a verle. Decepción total. Brotaron algunas tandas interesantes pero sin la rotundidad de anteriores actuaciones. Ismael Martín se las vio con novillo que no lo puso fácil, el puntito de casta sumado a que el de Salamanca se presentaba en Madrid y la poca experiencia, complicaron las cosas al joven debutante. Hasta en dos ocasiones fue volteado y al final de la faena, con el descabello sufrió un golpe que le causó una lesión y tuvo que pasar por la enfermería. Así transcurrió un festejo monótono y aburrido. Confío en que toda esa muchachada repose y llegue en condiciones para ver el jueves a las seis en punto de la tarde a Jorge Molina, a García Pulido y a un muchacho aragonés que por lo que se cuenta de él, viene pisando fuerte: Cristiano Torres. 



Mal las cuadrillas, sobre todo los picadores. Horrendos los puyazos.


(Fotos: Ana Escribano y Las Ventas). PD: si hay evento, la plaza se limpia. Fue una vergüenza llegar al asiento y encontrar pipas, charcos de agua, colillas etc de los que por la mañana presenciaron los recortes. ¡Lamentable!





jueves, 14 de octubre de 2021

Breves apuntes de Madrid (III).

Cerramos la última sesión de toros con la corrida que fuera suspendida por la lluvia y que estaba programada como el primer festejo de la feria de Otoño: viernes 8, toros de Jandilla y Victoriano del Río para Diego Urdiales (verde y oro), José María Manzanares (marino y oro) y Paco Ureña (negro y oro). 

Urdiales sin suerte. El riojano llegaba a Madrid tras cortar dos orejas en Sevilla pero poco pudo hacer en esta ocasión con los toros que le tocaron. Saludó una ovación Josemari tras una faena llena de pases y más pases. ¡Qué aburrimiento! Y lo mismo en el quinto. JMM no se hizo con el animal y eso que era un toro de lío gordo. El toro era exigente y por ello, como figura que es, tenía que haber intentado el alicantino un esfuerzo. No quiso. Pudo, pero no. Y Ureña, al que creo que pudo hacer algo más de lo que hizo en el tercero, no pudo, e inédito ante el sexto. Vi al murciano desubicado y sin ideas. Tras un gran año 2019, no ha sabido mantener esa línea. Hay que espabilar. 

Entre las cuadrillas destacaron Daniel Duarte y Óscar Bernal.


El sábado 9, en vez de acudir a Las Ventas, me fui a Villa del Prado. Se celebraba el último festejo de certamen llamado Copa Chenel, en la que han participado toreros que no frecuentan las grandes ferias y que independientemente de su juventud o madurez han dejado constancia de que hay en el escalafón toreros de sobra para hacer carteles de interés para el aficionado. Y en cuanto al ganado, variedad de encastes: Domecq, Santa Coloma, Veragua, Atanasio, Martínez... En esta ocasión Sánchez Vara (gris plomo y oro), Paulita (rosa y oro) y Miguel de Pablo (rosa y oro) torearon tres toros de Hermanos Quintas y tres de Partido de Resina. Correctos de presentación pero con las fuerzas justitas.

Una corrida en la que en general los tres toreros manejaron con acierto el capote. Las verónicas más pintureras fue las que dio Paulita. Sánchez Vara lidió un primer animal de Quintas de buena condición. Empujó con brío al peto y con calidad por el pitón izquierdo. No estuvo a la altura el manchego. Cortó un oreja vergonzosa. Ante el cuarto, de PR, a punto estuvo de cortarle otra oreja. Menos mal que el presidente se puso serio. Una faena en que la hubo mando y dominio pero estuvo despegado y sin ajuste. Paulita pechó en primer lugar ante un animal sin fuerza al que toreó muy pinturero el diestro aragonés. Recibió un tremendo porrazo en el quinto y por el esfuerzo y ganas ante un animal de nobleza y clase, a pesar de estar mellado tras la escalofriante voltereta, cortó otra oreja. Miguel de Pablo se las vio con un descastado tercero al que toreó con gusto y decoro. Cerró la tarde ante un animal que no dio ninguna opción. Una tarde marcada por el pésimo uso de la espada por parte de los toreros y de los nefastos puyazos por parte de los picadores. 

José Mora saludó por sus pares de banderillas en el primero. 

Tras haber acabado las rondas clasificatorias, los carteles restantes son los siguientes:

Sábado 16 de octubre: Valdemorillo. Primera semifinal con toros de Zacarías Moreno y Prieto de la Cal para Fernando Adrián, Jesús Enrique Colombo y Jorge Isiegas. 
Domingo 17 de octubre: San Agustín de Guadalix. Segunda semifinal con toros de D. Celestino Cuadri y Rehuelga para Fernando Robleño, Paulita y Tomás Angulo.
Final: sábado 23 de octubre. Cadalso de los Vidrios. Toros de José Vázquez y Adolfo Martín.

Brevemente, aunque no fui a Madrid, se lidiaron erales de Jandilla para los finalistas del certamen para alumnos de las escuelas taurinas madrileñas, Camino hacia Las Ventas, y que de igual modo, hay fases clasificatorias durante los meses estivales. Rubén Núñez, Juan Herrero y Alejandro Chicharro fueron los que torearon esta final. El triunfador fue el azteca Rubén Núñez. Lo más positivo de este festejo fue la gran respuesta del público y la cantidad de jóvenes que asistieron.


El domingo 10 aconteció la segunda tarde de Juli (negro y oro), que en esta ocasión estuvo acompañado de Miguel Ángel Perera (marino y oro) y Daniel Luque (blanco y plata) para lidiar un encierro de Santiago Domecq. Dos toros fueron rechazados y tuvieron que remendar el encierro con otros tantos animales de La Ventana de El Puerto. 

Cortó una oreja Luque. Estuvo el de Gerena valiente y dispuesto. Su lote fue áspero y complicado. Lo más significativo fueron las verónicas al tercero y una buena estocada que valió el trofeo. Julián no tuvo toros y lo poco que hizo fue insípido y sin contenido. Perera también estuvo insulso. Mató de un bajonazo al segundo y se puso pesado ante el impresentable quinto. Incomprensible que durante una de las faenas (por sosa y sin emoción) del pacense, se levantase una señora y se pusiera a cantar. Cosa que nunca ha ocurrido en Madrid y que mucha gente protestó. 

Destacó la cuadrilla de Perera toda la tarde y Juan Contreras saludó una ovación en el sexto.


Se cerró la temporada el día de la Hispanidad. Morante de la Puebla (celeste y oro), López Simón (marino y oro) y Ginés Marín (obispo y oro) estoquearon seis toros de Alcurrucén.  Sosa y descastada corrida de los Lozano pero muy bien presentada en lo que a trapío se refiere. Abrió la puerta grande Ginés ante un toro noblón, como todos sus hermanos. Madrid rugió en el sexto gracias a una faena en la que destacaron un par de enormes y largos naturales tras varios cambios de mano. Empezó el jerezano acelerado y con un toreo eléctrico pero se fue asentando y poco a poco la obra empezó a coger altura. Para mi gusto fueron extraordinarios los naturales a pies juntos y cerró el trasteo con una estocada de mala colocación, parecida a la que dio Morante al primero de la tarde. Aún así, un público extasiado pidió unas excesivas dos orejas. Fue un trasteo con muletazos que alborotaron los tendidos pero sin la rotundidad de una faena maciza de principio a fin. En resumen, fue un premio a un par de naturales excelentes y poco más. A mi juicio la faena era de una. Así que por segunda vez en su carrera cortaba dos orejas a un toro de este hierro y salía a hombros de la juventud madrileña. En su primero se las vio con un toro  con calidad pero sin apenas fuerzas. Además de esos naturales que tanto emocionaron hay que decir que el andaluz estuvo sensacional con el capote toda la tarde. 

Volvía Morante a la Villa y Corte tras un par de temporadas sin dejarse ver por el número 237 de la calle Alcalá. Dejó destellos de inmensa calidad con el capote y la muleta: verónicas, la media, el galleo por cacerinas, unos ayudados por alto y unos naturales muy buenos. Su primer toro mostró dificultades y José Antonio supo hacerle todo lo que el animal requería. Mató de un bajonazo. El público, que tenía ganas de verle triunfar, le regaló la oreja. Si su otro toro hubiese tenido un mínimo de fuerza y embestida, seguramente habría salido el sevillano por la puerta grande. La gente estaba deseando sacarle a hombros. Pero no ocurrió. El sevillano abrevió y fue silenciado. Si hubo un momento álgido en la tarde fueron las chicuelinas al tercer toro. Morante puso en pie Madrid y Ginés tuvo la osadía de replicarle. Duelo de quites para el recuerdo. Tras haber lidiado unos 90 toros en Las Ventas, el balance de Morante es de menos de diez orejas.

López Simón estuvo vulgar con el capote toda la tarde y fue arrollado en el comienzo de faena de su primer toro. Temiendo lo peor, se repuso y siguió su faena pero nada emocionante ocurrió. Mellado por el golpe, siguió y aguantó hasta que acabó el festejo. Horas después tuvo que ser operado por una cornada interna.  

Entre las cuadrillas destacaron José Chacón con el capote y Guillermo Marín, padre de Ginés, por su buen segundo puyazo al tercero de la tarde. 


martes, 18 de junio de 2019

Berrendo en patxaran, la demencial Beneficencia y la gloria de Paco Ureña.

Parece que fue ayer cuando le montamos la mundial a De Villa Parro por regalar al señor Miguel Ángel Perera su sexta puerta grande y de eso fue hace un mes. Olvidada estaba hasta que la recordé en este resumen. Estas líneas las escribí el pasado jueves 13.
El lunes 10 torearon un encierro de El Ventorrillo los matadores Eugenio de Mora  (azul pavo y oro), Sebastián Ritter (azul y oro) y Francisco José Espada (blanco y plata). Entre el calor y lo tranquilos que estábamos en la grada, empecé la tertulia con mis amigos y cuando me quise dar cuenta eran las nueve de la tarde y acababan de arrastrar al quinto. Tenía un compromiso familiar y me fui. Me contaron que ese último toro lo mató Eugenio porque Ritter cayó herido y acabó en la enfermería. Lo toreó muy bien y lo crujió de una gran estocada. Con ésta, ya son dieciséis las que ha cortado el veterano toledano en la plaza de Madrid. Y deseo pronta recuperación al joven colombiano. 

                        

                        

Llegó el día grande, no por nada en especial, sino porque organizamos merendola. Tradición que mantenemos hace alguna que otra feria y menos algún caso puntual, no suele fallar nadie. Y como sabemos que era un día tranquilo en la que nuestra grada no se iba a llenar, sumando el interés que tenía el cartel de ese martes días 11, pues decidimos hacerla ese día. Os puedo comentar que merendamos palmeras de Viena Capellanes, otro llevó mantecados de su pueblo entre otros dulces y de salado siempre hay picos con chorizo, lomo y queso. Servidor aportó unas aceitunas aliñadas que no llegué ni a probar. Me las birlaron y cuando me quise dar cuenta, estaba la caja vacía. Si embutidos por aquí, si pastelitos por allá, el festejo se me pasó volando. Os voy a dar envidia ya que la guinda de la merienda lo puso el gran Joseba, que se abonó este año gracias a un miembro del grupo y como buen navarro nos convidó a un patxarán casero que fabrica su familia. Delicioso. 
Y ya hablando del festejo... Pues creo que recordar que se lidió un toro de bandera que pertenecía a la ganadería de Valdellán. Y me lo perdí. Le tocó en suerte a Cristian Escribano (turquesa y oro) en tercer lugar y en una opinión general de todos con los que hablé al acabar el festejo, no estuvo el toricantano a la altura de tan brava res. Fortísima ovación al animal en el arrastre con petición de vuelta al ruedo en algunos tendidos. Posiblemente uno de los toros de la feria. De nombre Carasucia y 590 kg.
Vi muy firme a Fernando Robleño (grana y azabache) que con los aceros estuvo muy bien y de Iván Vicente (grana y oro) tengo que decir que le vi desubicado y sin ideas. 


                            

                            

Tras la tranquila y agradable tarde que disfrutamos el martes 11, volvimos a nuestra plaza al día siguiente para presenciar la Extraordinaria Corrida de Beneficencia. Yo no sé que tiene que de extraordinaria, pues toda la vida solía estar compuesta por los tres toreros más destacados del mes y este año, el "Monsieur Pgodugtog" imitando otras ferias nos metió un caballo. Rejoneó Diego Ventura.
También hay que decir que los toreros suelen donar sus honorarios y desde Morante en 2007, nadie ha vuelto a jugarse la vida desinteresadamente por alguna causa en tal festejo. Muy preocupante idea la de hacer corridas mixtas. ¿Por qué? Yo pienso que es una manera de hacer algo que atraiga e intentar meter gente pero sin sentido ni justificación. Tras Sevilla y Madrid, se verán muchas a lo largo de esta temporada. Que en una corrida de tal importancia nos cuelen caballitos es lamentable. Otra golfada de los empresarios. No puede ser que en Madrid y en la nombrada corrida más importante se organice tal cartel. Si lo hiciesen otro día y con otro cartel de menos relumbrón... podría pasar. Así que decidí entrar en el segundo toro para ver a "El Juli".
Y la otra cuestión es el público de rejones respecto al de a pie, (radicalmente opuestos) que si los juntamos en un día de no hay billetes con las figuras toreando, pues el resultado es bomba de relojería. En otras plazas lo desconozco, pero en Madrid se ha puesto de moda en los toros gritar ¡Viva España! y si acuden Don Felipe VI o Don Juan Carlos, pues gritar ¡Viva el Rey!; y qué casualidad pero los días de toreros modestos o novilladas de verano y otoño, nunca hay problemas. Es llegar las figuras y sus seguidores abarrotan la plaza intentando disputarse el premio al tío más coñazo. Y está reñido, los jurados lo tendrán difícil al final de la feria. Todos buscan su momento de gloria berreando por la Patria. Puedes dar la lata toda la tarde gritando loas a España pero si protestas porque el torero lo está haciendo mal o está fuera de sitio, se encaran contigo los tres tendidos de sol gritándote que respetes porque al tío que se está jugando la vida. Luego se irán a Pamplona por San Fermín a comer lentejas, a tirarse vino y a bailar La chica ye yé durante la corrida, pero ahí no pasa nada. Es su fiesta y hay que respetarlo. ¡Con dos narices! Lo de ayer fue demencial, en mi opinión no hay sentimiento patriótico, sino un deseo de ser el más becerro y el más voceras. Por otra parte, tras una época en la que te llaman facha por llevar cualquier cosa que tenga la bandera de España, el toreo se ha convertido en ese reducto en el que se puede exclamar con libertad los viva a España. Y llegó el momento en que una señora gritó ¡Viva la República! y se formó la marimonera. Urdiales delante del animal y el monarca desde el palco. A saber que pensarían. Todo el mundo dice que los toros no son política, pero luego se chilla algo que no gusta y los cabestros del sol montan la bulla. Se cuenta que en la tauromaquia es de los pocos lugares que quedan en los que se puede opinar con libertad, pero claro, siempre que chilles algo que agrade, porque de lo contrario, caerán palos.
Inaguantable tarde en la que El Juli (grana y oro) se puso con el jabonero de Cuvillo que le tocó en suerte, animal suave y flojo al que Julián midió mucho sacando de un pozo donde no había nada. Diego Urdiales (sangre de toro y azabache) dejó muletazos de buen toreo. En el tercero ligó varias tandas a un toro con con genio templando y mandando en la embestida del animal. Ventura cortó un trofeo.

                        

                       


                         

(Fotos: Las Ventas y Casa Real). 


El jueves 13 lidió su última corrida como ganadero en Madrid Fernando Cuadri, cuyos toros anuncia con el nombre de Celestino Cuadri. En torno a 17.000 personas asistieron según la empresa. La corrida fue masacrada en el caballo y poco juego dieron en los dos restantes tercios. Vacía de casta y raza, sosos y parados, no pudieron ofrecer a su propietario un final mejor. De imponente presentación el sexto.
De la terna me quedo con Domingo López Chaves (salmón y oro).  Mostró una buena imagen en el quinto. Un toro que tuvo algo de gas pero el salmantino lo vio tarde. Al final aprovechó las embestidas que el toro le propinó por el pitón izquierdo. Rafaelillo (grana y oro) y Octavio Chacón (caña y oro) pasaron de puntillas por Madrid. Chacón estuvo desdibujado y no se le vio con la ambición de tardes anteriores.
Recibió Jesús Talaván una ovación tras un gran par de banderillas. Así opinaba el ganadero tras finalizar el festejo.








(Fotos: Las Ventas y Alvarado)

El viernes 14 terminó San Isidro. Aunque aún quedan la Cultura y la Prensa, éstas estaban programadas fuera de abono. Petardo de Fuente Ymbro que es la ganadería que más ha venido desde marzo. Y posiblemente vuelva en Otoño. Un descanso a los toros de Gallardo es algo que no vendría mal.
Uno de los días más insulsos de la feria. Quitando a Morenito de Aranda (botella y oro) que algo pudo hacer, Pepe Moral (turquesa y oro) tuvo otra tarde para olvidar y José Garrido (grana y oro) que se lució en unas vistosas chicuelinas, estuvo a punto de ver como el sexto le iba al corral. Otro torero que ha pasado en silencio por Madrid a pesar de tener varias oportunidades.
16,000 espectadores.

                        

                       


Aburrida y pesada se me ha hecho esta última semana. Mis amigos son testigos de ello. Estos siete días sobraban en el programa. Aún quedaban dos jornadas de expectación en los que se agotó el papel.
El sábado 15, Corrida de la Cultura, nuevo término inventado por Simón Casas,  torearon junto a Roca Rey (negro y oro) el francés Sebastián Castella (negro y oro) y el murciano Paco Ureña (salmón y oro). Victoriano del Río trajo desde Guadalix de la Sierra una corrida mal presentada y de flojo comportamiento. Francés y peruano pasaron de puntillas. Uno sin suerte en su lote y el segundo sin la ambición ni ganas de tardes anteriores. Pobre paso por Madrid de Sebastián.
El gran triunfador fue Paco Ureña. Tocó pelo y salió a hombros. Dos faenas intensas con los toros más potables del encierro permitieron al lorquino saborear la gloria por primera vez en su carrera de cruzar en volandas ese arco mudéjar. Paco estuvo sensacional.  En su primer toro recibió un golpe que le dejó melladas varias costillas y tras matar se marchó a ponerse en manos del equipo médico. Tras barruntarse una posible fractura salió a enfrentarse al último.
 Lo bordó con el capote toda la tarde: se picó con Andrés en un tercio de quites muy emotivo y con la muleta inició magistralmente la faena al sexto cuajando al toro por ambos pitones. Las tandas al natural fueron templadas, muy puras y llevando al toro hasta detrás de la cadera. Tras una gran estocada, el toro tardó en caer. La emoción de la faena hizo que el público le pidiese las dos orejas.

                           
                     

                           

                            

(Fotos: Víctor Luengo, Las Ventas y Valdivielso)

El domingo 16 se celebró la Corrida de la Asociación de la Prensa. Cerramos feria con un cartel que iba ganando expectación a medida que pasaban las semanas. Las ganas de ver a Pablo Aguado (sangre de toro y oro) hicieron que muchos acudieran a la plaza para presenciar este festejo dominical. López Simón (marino y oro) y "El Fandi" (obispo y oro) cerraban el cartel. Tras un paso muy interesante por Sevilla, los toros andaluces de Santi Domecq pusieron el broche ganadero a este San Isidro 2019. Destacó sobre todo el sexto, de nombre Zahareño.
Insulso y sin contenido fue el trasteo de Alberto y en cuanto al granadino, bulló a la plaza con sus acostumbrados pares de banderillas. Hay que mencionar que David es un torero que con la capa anda muy bien y el domingo lo demostró en Madrid.
Pablo Aguado recibió una grave cornada en su primero y ahí acabó su ilusionante paso por Las Ventas. Dejó muletazos muy reposados meciendo la embestida del Domecq.
Entre los de plata debo destacar el gran puyazo de Manuel Jesús Bernal al ya mencionado Zahareño.








Este es el veredicto del jurado tras fallar los premios:
Triunfador de la Feria: Paco Ureña.
Mejor faena: Antonio Ferrera, al 1º de Zalduendo.
Mejor novillero: Fernando Plaza.
Mejor rejoneador: Hermoso de Mendoza.
Torero revelación: David de Miranda.
Mejor estocada: Román.
Mejor picador: Juan Francisco Peña.
Mejor brega: Iván García.
Mejor banderillero: Fernando Sánchez.
Mejor toro: "Despreciado" de Juan Pedro Domecq.
Mejor ganadería: Adolfo Martín.
Pues aquí acaba esta larguísima feria. En Madrid sigue habiendo toros y os lo contaré, los próximos carteles ya están cerrados. Se acabaron los borrachos y los agotadores ¡Viva España! Los dos últimos domingos de junio a las siete de la tarde están acartelados los siguientes matadores:
Día 23. Toros de Dolores Aguirre para Alberto Lamelas, Cristian Escribano y Gómez del Pilar.
Día 30. Toros de Partido de Resina para Marc Serrano, Sánchez Vara y la confirmación de Miguel de Pablo.

Esperando que os haya gustado y que hayáis disfrutado de estas líneas, mando un saludo a mi lectores.







lunes, 25 de marzo de 2019

Opinión de la Feria de San Isidro 2019.

El pasado viernes fueron presentados los carteles de San Isidro, feria que tendrá lugar entre el 14 de mayo y el 16 de junio. Para poner un poco en situación a mis lectores menos aficionados diré que han tenido polémica ya que desde hace tiempo se lleva pidiendo un serial que fuese íntegramente por sorteo. Con miles de opiniones a favor y en contra se hizo un experimento a sorteo puro y duro en la Feria de Otoño (suele celebrarse en Madrid en torno al primer fin de semana de octubre) y resultó un éxito: se celebraron seis festejos y en tres de ellos hubo puerta grande.
Pues bien, poner de acuerdo a tantas partes es muy difícil y declinándose la opción de sortear día por día, se decidió hacer una selección de varias ganaderías y diferentes toreros. La gran maravilla que nos deparó el sorteo resultó ser lo que cientos de aficionados deseábamos ver cumplido y para más inri los nombres salieron en las dos primeras bolas: ver a Roca Rey con la ganadería a priori menos deseada por las figuras de las que había en el bombo, la de Adolfo Martín. El resto de combinaciones fueron uniones entre hierros y toreros de diferente trayectoria.
He de decir que el sorteo tuvo lugar el 21 de febrero y tras las negativas de Julián López "El Juli", Morante de la Puebla, José María Manzanares y con un retirado Alejandro Talavante, se preveía una feria muy floja. En el otro extremo y es digna de mención, la decisión de Emilio de Justo que fue uno de los que triunfaron en Otoño y que no quiso que el azar decidiese su suerte: les dio un toque a las figuras eligiendo dos ganaderías exigentes y esperadas en Madrid como son Victorino Martín y Baltasar Ibán, estando también un tercer día anunciado con los toros de Jandilla. 
Más hete aquí que tras caer herido Ponce en su tierra días atrás, se decidió buscar un sustituto. La jugada ha sido maestra ya que "El Juli" sustituirá a Enrique y evitando pasar por el sorteo lidiará dos ganaderías predilectas por las máximas figuras: Núñez del Cuvillo y Juan Pedro Domecq. 

Mi resumen de esta feria se podría basar en las siguientes conclusiones:
- No se puede ser tan larga, hay que buscar la calidad antes que la cantidad.
- No puede acabar tan tarde. Si año tras año vemos a la gente caer como moscas en el tórrido sol de junio en el granito de Las Ventas, ésta que acaba a mediados del mes, va a ser de castigo.
- Hay muchos carteles de relleno, demasiada paja para completar días del programa. 
- Quitando a Talavante y a Ponce por motivos ya explicados, deberían venir todas las figuras tres y cuatro tardes. Estamos en una época en las que éstas pasan de puntillas por Madrid y no debe ser así. Hay que dar carteles fuertes y de máximo tronío evitando poner a toreros repetidos hasta la saciedad. 
- Los carteles toristas deben volver a ser reunidos en una misma semana como era costumbre en vez de verlos repartidos a lo largo del serial. 
- El mano a mano de rejones no tiene ningún sentido ni explicación. Con quien tiene que vérselas Hermoso de Mendoza es con Diego Ventura y no con Lea Vicens. 
- Que en Beneficencia abra cartel Diego Ventura es poco menos que mosqueante. En tal cartel de relumbrón en vez de un caballero, debía ir otro torero a la altura de tan magno día. 
- Zalduendo lleva varios años sin dar grandes resultados. Ver anunciada a esta vacada en San Isidro no ha hecho mucha gracia a los aficionados. Echo mucho de menos a hierros legendarios como Cebada Gago, Torrestrella, Dolores Aguirre, Samuel Flores, Prieto de la Cal... También hay ganas de ver a hierros que hace mucho que no lidian en Madrid y siempre apostando por la variedad de encastes: El Torero, Luis Algarra, Monteviejo, Carriquiri, Navalrosal, Valverde, Rocío de la Cámara, Hubert Yonnet etc. El campo bravo portugués está plagado de grandes ganaderías de las cuales algunas de ellas tienen un gran historial en Madrid y deben volver al ruedo capitalino: Palha, Murteira Grave, Pinto Barreiros, Veiga Teixeira, São Torcato, Vale do Sorraia... 

En el aspecto positivo comentaré que me alegra ver el homenaje al encaste Albaserrada representado en las ganaderías de Adolfo y Victorino Martín y José Escolar coincidiendo con el centenario de la primera vez que esta sangre lidió en Madrid. Baltasar Ibán (9 de junio) reúne a tres toreros de gran interés; se aplaude la vuelta de Celestino Cuadri (13 de junio) en un cartel muy redondo y los demás días donde toreen las máximas figuras (Veáse Castella, Roca Rey, Julián.. ) además de nombres nuevos como Ginés Marín, Juan Ortega, Pablo Aguado, Tomás Campos, Román o Ángel Jiménez son muy apetecibles. También celebro ver dos regresos como los de Paco Ureña y Cuadri. Para finalizar añado una breve lista de toreros que deseo ver en mi ciudad: Miguel de Pablo, "El Payo", Sergio Flores, Fermín Rivera, Juan Pablo Sánchez, Salvador Vega, Andrés Palacios, Javier Jiménez, Fernando Rey, Imanol Sánchez, Posada de Maravillas, Alberto Pozo, Alejandro Mora, Pablo Mora, Manuel Diosleguarde...

¡Que Dios reparta suerte!

lunes, 18 de marzo de 2019

Fallas valencianas. 1º parte.

Está teniendo lugar estos días en Valencia (plaza de 1ª categoría y cuya feria taurina es la primera gran feria importante en la temporada), su tradicional feria de Fallas. Os voy a hablar de lo que pasó en esta ciudad levantina durante la primera semana taurina de sus fiestas.
Empezaron las Fallas el domingo 10 de marzo con una corrida de Victorino, hierro que llevaba trece años sin lidiar en el ruedo valenciano. Los toreros fueron Rafaelillo, Octavio Chacón y Varea. Lo más destacado de la tarde fue la épica de Octavio Chacón que fue premiada con una oreja y el capote de Varea. Los toros dieron un variado juego.



El siguiente cartel fue una novillada de Guadajira. Resultaron ser flojos y descastados. Ángel Téllez demostró que está más que preparado para su inminente alternativa en Gualadajara; Francisco de Manuel puso ganas y Juan Cervera que llevaba un tiempo alejado de los ruedos pasó sin pena ni gloria por la plaza de su tierra.

                         

Veinticuatro horas más tarde iniciaba la segunda novillada del ciclo, en la que Diego San Román, Borja Collado y Miguelito dieron muerte a seis utreros de El Parralejo. Tarde sangrienta en la que Diego y Borja acabaron en la enfermería. Aún así San Román firmó unos lances por gaoneras que calaron en el público y un posterior trasteo con la muleta en el que demostró ganas y valor. Borja por su parte meció el capote con gusto y firmó una buena tanda por naturales. Dos toreros a los que hay que seguir. Por percance de sus compañeros, Miguelito tuvo que matar tres novillos. Con poco rodaje dio una vuelta en su primer toro y puso ganas en varias tandas de buen trazo en los otros dos.

                          

El miércoles trenzaron el paseíllo tres jóvenes que con diferente rodaje y concepto cruzaron el ruedo para dar muerte a seis reses de Alcurrucén (divisa que volvía a Fallas tras lidiar el año pasado uno de los grandes toros del serial, de nombre Economista); Álvaro Lorenzo, Luis David Adame y Pablo Aguado. Pues éste último fue el gran triunfador de la tarde. Su toreo puro y clásico puso a toda la parroquia de acuerdo y en el tercero de la tarde cortó una oreja del toro que le tocó en suerte.



El jueves se abrió la puerta grande por primera vez, López Simón cortó dos orejas y salió a hombros. Los toros lucieron el hierro y cintas de Zalduendo, Fue un encierro bien presentado pero muy pobre de casta y raza. Antonio Ferrera dejó detalles de su oficio y El Fandi volvió a bullir en banderillas. Un gran torero que maneja el capote con suavidad y temple y aunque con la muleta no destaca, maneja la espada con acierto y seguridad. Cortó una oreja en el quinto del festejo.



Las taquillas agotaron el papel el viernes 16 gracias al tirón del cartel elegido para dicho día. El Juli y Roca Rey torearon para dar la alternativa al local Jesús Chover. La ganadería elegida para ese día fue la madrileña de Victoriano del Río cuyos toros pastan en Guadalix de la Sierra. Salió Chover con ganas e ilusión al primer toro de su carrera y lo dio todo: se puso de rodillas, se lució en un variado tercio de banderillas y de no ser por la espada ya que se le fue un poco baja, habría cortado una oreja. Sin opciones en sus toros, Julián pasó de puntillas por la Ciudad del Turia. Roca es una huracán, allá donde va, arrasa. Su quietud, su valor y su espada hace que cada tarde salga triunfador, Si el toro no embiste, embiste él. El peruano está consolidado como la gran figura del momento. Cortó dos orejas y cruzó el umbral de la puerta grande.
Aquí acaban los primeros seis festejos, otro día os contaré lo que ocurra el fin de semana y los dos últimos días de la feria valenciana.



lunes, 25 de febrero de 2019

Breve reseña taurina de la Ciudad Imperial.

Una de las grandes virtudes que tiene el toreo es que enseña, y enseña mucho; entre algunas de las cosas que más me gustado aprender es que la tauromaquia enseña historia, y el ejemplo es esa gran frase que dijo el gran Ortega y Gasset y que es de una verdad absoluta: La historia del toreo está ligada a la de España, tanto que sin conocer la primera, será imposible comprender la segunda.

Enseña geografía, si no hubiese indagado en el toreo nunca habría oído hablar de Aguascalientes, Dólar, Cebolla o Pepino. (si no se lo cree, busque en google y compruébelo usted mismo); enseña arquitectura, y aquí podríamos hablar brevemente de los anfiteatros romanos de Arlés y Nîmes, de la neoclásica plaza de Ronda, de la neomudéjar plaza de Las ventas, o las modernas Valdemorillo, Leganés, o Vistalegre que tienen un aspecto fúnebre y oscuro, pero gracias a sus cubiertas gustan a los toreros ya que protegen de las inclemencias meteorológicas.


Pues me acerqué a Toledo para desconectar de los Madriles y aunque no tenía fines taurinos, pasé por su plaza de toros y al verla abierta entré sin dudar. No la conocía y me encantó. Accedí por el patio de arrastre y entré en su ruedo. Según el Cossío mide 60 metros de diámetro y tiene 8530 localidades. El graderío se compone en quince filas de tendido y una pequeña sección bajo cubierta.



 

La historia de esta plaza manchega empieza el 18 de agosto de 1866 con un cartel compuesto por los matadores Cayetano Sanz y Antonio Sánchez "El Tato" para dar lidia y muerte a astados de Vicente Martínez y Felipe Gómez. Una plaza importante por la que han pasado todas las grandes figuras de cada época, desde Juan Belmonte, Domingo Ortega, El Viti, Paco Camino, hasta José Tomás y Morante de la Puebla.



Gracias a la amabilidad de Miguel, un empleado de dicho edificio y que hizo las veces de anfitrión, pude ver su pequeña sala de conferencias en la que la Peña El Trapío organiza charlas y tertulias. De igual modo visité su modesta enfermería y la capilla. 




También nos enseño los corrales. Están limpios, muy cuidados y sobre todo son grandes y espaciosos en los que los toros descansan tras el largo en viaje metidos en el camión. Se compone de cuatro corraletas, una manga con báscula y varios chiqueros interiores.



Y hablando de gente del toro de esta región, Toledo ha sido provincia prolífica en todos los aspectos ya que siempre ha dado a todos los estamentos taurinos. En cuanto a los toreros de la tierra, el más destacado fue Domingo Ortega, nacido en Borox. Curtido en las capeas que en esta comarca se organizaban, fue aprendiendo y cogiendo oficio convirtiéndose en uno de los grandes matadores de su época. Otro grandioso torero fue Gregorio Sánchez, nacido en Santa Olalla y durante su carrera cruzó nueve veces la puerta grande de Madrid como matador y una como novillero. Su tarde más estelar tuvo lugar en Las Ventas el 19 de junio de 1960, cuando lidió en poco menos de hora y media, seis toros de Barcial y cortó siete orejas. Una vez retirado, fue durante muchos años profesor de la Escuela de tauromaquia de Madrid "Marcial Lalanda" y sin duda la gran figura que se curtió bajo su duro aprendizaje fue ni más ni menos que Julián López "El Juli".
Actualmente los dos toreros que llevan el nombre de Toledo allá donde torean son Eugenio de Mora, doctorado en esta misma plaza en el año 97 en un cartel de tronío, pues alternó con Curro Romero y José Tomás; en el extremo opuesto el joven Álvaro Lorenzo, recibió de manos de Julián López "El Juli" la alternativa en Nîmes hace tres años y lucha por llegar a ser figura del toreo. La última esperanza del toreo toledano es el joven novillero Tomás Rufo. Este año debe ser el de la consagración antes de pasar al escalafón de matadores.
Las ganaderías de renombre que pueblan el campo bravo toledano son unas cuantas, de prestigio y por citar a alguna de ellas podemos mencionar a Alcurrucén que ha dado innumerables triunfos en la plaza de Madrid; El Exmo Señor Conde de Mayalde, El Montecillo, El Ventorrillo y Fernando Peña, amén de otras más modestas en las que abunda una gran variedad de encastes. Por cierto, esta última es muy demandada en las novilladas picadas. 
Entre el empresariado toledano brillan por su sapiencia taurina, afición y conocimientos del toro bravo los Lozano: tres hermanos llamados Pablo, José Luis y Eduardo. En su época fueron matadores de toros; uno de ellos, Pablo junto a Domingo Dominguín creó el Certamen "La Oportunidad" de Vistalegre para buscar futuros toreros; regentaron con gran éxito la plaza de Madrid los tres desde 1990 hasta 2004; apoderaron a Palomo Linares y en la actualidad dirigen la mencionada vacada de Alcurrucén. 


(Fotos: el autor)



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