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viernes, 17 de octubre de 2025

...Y la apoteosis como colofón a este 2025.

Con la resaca emocional de los siete toros matutinos y tras una comida con la que repusimos fuerzas para cerrar este 2025 con los últimos seis restantes vespertinos, volvimos a nuestros escaños para despedir a un maestro. Fernando Robleño dijo adiós. Curtido en mil batallas, Fernando se batió el cobre con lo más duro del campo bravo: Victorinos, Palhas, Adolfos, Murteiras, Cuadris, Oleas, Guardiolas... y en Céret, Vic-Fezensac, el Valle del Terror... una lista que asustaría al mismísimo miedo. Se curtió y triunfó con ellas, pues su historial luce triunfos tan rotundos como por ejemplo dos puertas grandes en Madrid con toros de El Conde de la Maza y Victorino Martín en 2002 o la tarde en solitario ante seis toros de la exigente José Escolar en la citada francesa de Céret en 2012. Seguramente habría disfrutado de más triunfos y más salidas a hombros si no fuera por el mal uso del acero, algo que ha sido una tónica en su carrera. Los fallos con la espada, sobre todo en momentos clave, lastraron la carrera de este bravo torero madrileño.

Comenzó el paseíllo y tras los acordes del himno nacional, la plaza tributó una fortísima ovación a los tres espadas: Morante de la Puebla, Fernando Robleño y Sergio Rodríguez salieron a la segunda raya a agradecer el aplauso de la afición venteña.

Para dejar las emociones para el final empezaré con Sergio. Así que invertiré el orden de la terna. El abulense vistió un blanco y oro pues confirmaba alternativa. Vino a Las Ventas con la vitola de ser el triunfador de la Copa Chenel. Partidarios del muchacho vendrían, no lo dudo, pero era un convidado de piedra ante la que se venía encima: torear con Morante después de su excelso 2025 y más aún con los ecos del festejo de la mañana y con Fernando, que se despedía, equivalía a asumir que estaría en un segundo plano. Mostró sus cartas y lo intentó, pero mucho caso no le hicieron. Su lote no fue un dechado de bravura. Cumplió con decoro intentando demostrar por qué se había merecido esa oportunidad. Pero poco pudo lucirse. Las mansotas embestidas de los dos toros que le tocaron en suerte y un público extasiado con la cabeza en otro sitio por todo lo que había pasado, hizo que la actuación de Sergio en Madrid fuera algo prácticamente secundario.


Con un precioso grana y oro, Fernando cumplió su último paseíllo en Madrid: han sido 59 tardes, 12 orejas, 2 puertas grandes y 13 vueltas al ruedo. Lo hizo con una ganadería muy diferente a las anteriormente citadas: Garcigrande. Poco juego dio su primer toro. Soso y noble, permitió a Fernando dejar unas breves pinceladas de su toreo. Y cerró su impecable trayectoria con un toro que fue de los mejores de la tarde. En quinto lugar salió Tropical con el que el de San Fernando de Henares brindó un toreo relajado y clásico. El toro fue bravo y Fernando lo exprimió. No se cansó de embestir. Acostumbrado a la batalla, pudo mostrar su toreo más artístico. Se lució en un manojo de verónicas rubricado con una gran media verónica. También se gustó en un magnífico quite por chicuelinas muy ceñidas y de mano baja. Madrid aplaudió con fuerza. Tras el brindis, en la faena hubo gusto y torería. Los momentos más álgidos vinieron con la mano diestra. Con las zapatillas asentadas y erguida la figura, las series de muletazos que dio a Tropical tuvieron mucho fuste. Robleño sacó su mejor versión y un último triunfo se podía avecinar... pero volvió a pinchar. Cortó una oreja y dio una clamorosa vuelta al ruedo. La emotiva vuelta tuvo como epílogo el corte de coleta. Sus hijos, que estaban en una barrera, saltaron al ruedo para cortar la castañeta a su padre. Maestro en lides, con Madrid como base de sus temporadas, gladiador con los toros más ásperos, conocedor de todos los encastes... así acabó la carrera de un torero honrado. Gracias por tanto, Maestro.



Morante vistió un lila y oro. Si por la mañana homenajeó a Chenel de diferentes formas, esa tarde le volvió a recordar con ese lila que tantas veces lució el maestro Antoñete. Actuó como padrino de Sergio, por lo que el de La Puebla toreó en segundo y cuarto lugar. Ni fu ni fa en su primero. Le cantaron todo, le jalearon todo y dio un mitin con la espada. Su primer Garcigrande fue un toro destartalado y grandote. De imposible comportamiento. José Antonio abrevió y fue silenciado. Salió Tripulante en cuarto lugar con el que el sevillano necesitaba dirimirse. Recibió al toro con un soberbio ramillete de lances de capote y en uno de los compases de la lidia sufrió una voltereta que le dejó muy dolorido. La caída fue pavorosa. Los gestos de dolor eran evidentes y José Antonio aguantó unos minutos en el callejón hasta reponerse. La plaza estalló cuando cogió el capote para volver al ruedo. Se repuso y pegó otro manojo de lances con los que la gente se puso en pie. A pesar de la voltereta, el sevillano se sobrepuso y realizó un trasteo sólido, rotundo y muy torero por el lado diestro, cosa que no pasó con la izquierda. Con extremo ajuste, como ya hiciera con el capote y por eso recibió el fuerte porrazo, se pasó al toro por la barriga en un palmo de terreno y ligó con buen trazo varias series de derechazos. Dicen que no es valiente, pero Morante se ha pasado al toro a unas distancias que hace tiempo que no vemos en otros muchos matadores. Por el contrario, como ya queda dicho unas líneas antes, con la otra mano la faena bajó mucho. Algún que otro enganchón, pases sin enjundia alguna a un animal que por ese lado no rompió a embestir... Sin ningún fundamento lo que ocurrió con la mano zurda, la obra quedó pobre, inacabada. A pesar de ello, surgieron una vez más torerísimos remates como los trincherazos, algún que otro pase de pecho o la graciosa serpentina. Quedaba finalizar, escribir un epílogo que quedase en la memoria. Morante acabó con Tripulante con un excelso volapié. Magistral. El toro rodó sin puntilla y presto el presidente ante la petición de un público totalmente embelesado concedió las dos orejas.


Tras la vuelta al ruedo Morante se dirigió al centro del mismo para cumplimentar tanto al palco como a la afición antes de meterse en el callejón para dejar a Fernando seguir el festejo con el quinto toro. Pero de repente y tras el saludo... Se llevó las manos a la nuca para quitarse la coleta. Las Ventas pasó de la más atronadora ovación a un silencio sepulcral. La plaza enmudeció. - ¡No puede ser!, decían unos. - ¿¡No será verdad!? se lamentaban otros... ¡SE VA! ¡MORANTE DEJA DE TOREAR! Con lágrimas en los ojos, Morante cruzó la arena de regreso al callejón. No solo las suyas, pues más de uno no aguantó la emoción del momento. Tras su excelsa temporada Morante ponía punto final a una trayectoria soberbia. Con altibajos, con momentos que son páginas de oro en la historia del toreo, con faenas absolutamente maravillosas, con tardes de bronca despedido a almohadillazos. Una trayectoria marcada por el cénit de Sevilla cuando cortó el rabo en 2023. Desempolvó suertes del toreo que no eran conocidas ni por muchísimos matadores, cuando ponía banderillas lo hacía con gracia y majeza, sus vestidos marcaban diferencia con los del resto; durante la dramática pandemia toreó cien tardes para sacar adelante la difícil situación, su carrera estuvo marcada por sus enfermedades mentales... Morante ha sido diferente. Por distintos motivos se fue varias veces y volvió otras tantas, pero esta ocasión más explicita no podía ser. En su mejor momento artístico. Además por la puerta grande de la catedral del toreo. ¿Qué más se puede pedir? ¿Qué más puede conseguir? Con corte de coleta y sobre todo sin anunciarlo a nadie. Así, de sopetón. Como deben ser las grandes despedidas. Mucho más torero. Mil veces más emotivo. Sin anunciarlo previamente para rascar contratos como muchas veces se ve. Por edad como trayectoria muchos sabíamos que era cuestión de tiempo. Pero no así de repentina. Se fueron Enrique y Julián, y Morante ha sido el siguiente en dejar hueco a los que vienen detrás. La afición lloró y más de un empresario se tendrá que devanar la cabeza pensando cómo ocupar su hueco a la hora de confeccionar las ferias el año que viene. El vacío es inmenso. Así son los genios: únicos, diferentes. 





El toreo obsequió a Fernando cerrar el círculo. Morante le dio la alternativa una veraniega tarde de hace 25 años en Torrejón de Ardoz y Morante le acompañó en su despedida. Y no sólo eso, pues se fue con él. El ahijado fue llevado a hombros por sus partidarios por el patio de caballos y el padrino por la puerta grande. Fue una puerta grande apoteósica. Pero dura y exigente. Le vapulearon y zarandearon. La muchachada se abalanzó sobre él para arrancarle el traje. Primero saltaron al ruedo cuando aún Sergio estaba esperando a que las mulas se llevaran al sexto toro. Les daba igual. Se acercaban al callejón cuando aún los mozos de espadas recogían capotes y muletas. Cuando los banderilleros se despedían unos de otros. Les daba igual que Sergio no se despidiera del presidente o tuviera que abrirse camino entre una imberbe muchachada. Los más fervientes seguidores en otras épocas del toreo arrancaban las moritas que adornan las hombreras del vestido. O, si acaso, los machos. Ahora no, ahora hay que descuartizar el vestido: arrancar los alamares, las hombreras; hay que hacer lo que sea por un recuerdo de seda y oro. Esplá en 2009, Talavante en 2013, Perera en 2014... y ahora, Morante. Puertas grandes recordadas por el salvajismo de muchos indeseables. Añado que no creo que haya algo más bello que una puerta grande nocturna. Los destellos de los fotógrafos iluminaban la comitiva hasta que llegaba a la furgoneta. Ahora un mar de móviles iluminando con el "flash" rodea al torero quitando el embrujo de una triunfal salida cuando ya ha anochecido. Y para poner la guinda a una noche tan antológica, algún impresentable majadero del Ministerio del Interior ordenó desplegar a la UIP para impedir que Morante fuera llevado a hombros al Wellington por Manuel Becerra como intentó suceder el pasado san Isidro. Cuando a lo sumo en una corrida de toros hay un par de coches de la Policía como cualquier evento público, esa noche se contaron (cosa antes jamás vista) hasta cinco o seis furgones tras acabar el festejo precedidos por una muralla de antidisturbios dispuestos a zurrar sin piedad al que primero pisare el asfalto. Como si fuéramos delincuentes. Asqueroso, repugnante. Nos pudimos resarcir y fuimos a Velázquez. No queríamos irnos sin darle un último adiós, un último agradecimiento a un torero único, genial y absolutamente irrepetible. Con un carril cortado por la Policía, un grupo de aficionados, con la melancolía de tan triste noticia nos reunimos en los aledaños del hotel Wellington para sacar a José Antonio al balcón de su habitación y dedicarle una despedida más: el salió, y tras besar la bandera nacional, con un gesto emocionado movió el brazo para decir adiós por última vez. Gracias por tanto; lo bueno y lo malo. Gracias José Antonio. 




No solo Morante y Robleño se despidieron del toreo. Alguien más dijo adiós. En silencio y sin celebraciones, se fue Florencio Fernández Castillo, que si ese nombre no le suena, seguro que si digo "Florito", sí. Con sus aciertos y fallos, ha sido pilar clave en los corrales de Madrid desde que entró, de la mano de Chopera, en 1986. En la trastienda de la plaza, se le veía tímido, prudente, sin darse coba y siempre rodeado de su equipo las mañanas de apartado. Toda una vida como máximo responsable de lo bueyes de Madrid. Pericia, paciencia, conocimiento... Un deleite verle manejar los bueyes. De no ser por él, muchas tardes de varios sobreros habrían sido más largas. Los bueyes hablaban por él. A ellos les daba protagonismo. Siempre alejado de los focos. Siempre discreto, en segunda fila. Nunca alardeó, nunca quiso destacar. Se va un personaje clave en la historia de Madrid de las últimas cuatro décadas. Una vida entera entregada al toro bravo. Deja su cargo como responsable de los corrales de Madrid aunque seguirá ligado el toro bravo. Su hijo toma el relevo. No creo que el pupilo pueda tener mejor maestro. El listón está altísimo.



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miércoles, 1 de octubre de 2025

Adiós, Fernando.

Se va en silencio. Ha dicho que se retira pero ni aún así le han dado una gira de despedida por toda España como han hecho con otros muchos cuando dieron tal noticia. No, se va un torero de los pies a la cabeza. Fernando Robleño dice adiós y lo hará en su plaza de Madrid. La que tanto le dio. Fernando se ha batido el cobre lo más áspero y exigente del campo bravo. Su hoja de servicios es impecable: Adolfos, Victorinos, Cuadris, Ibanes, Saltillo, Palhas, Conde de la Corte, Dolores, Hernández Plá, Cebadas, Murteiras, Valdellán, Isaías y Tulio Vázquez, Hoyo de la Gitana, Guardiola, Moreno de la Cova, Mondoñedo... Y no solo en la Villa y Corte, sino también en un sinfín de plazas donde la batalla se valora y se recuerda: Cenicientos, Céret, Vic, Pamplona, Alés, Mont de Marsan... Una lista terrorífica, una lista que asustaría al mismísimo miedo.

Curtido en mil batallas, Fernando goza el cariño de la afición de Madrid. El aficionado que va con frecuencia y sigue la temporada, en especial a los toreros que no copan ferias ni carteles de postín, conoce las historia y trayectoria de muchísimos toreros, Fernando es uno de ellos. Nunca se echó atrás. Una carrera marcada por las corridas más duras. Las que muchos rechazan. Robleño nunca rehusó enfrentarse a ellos. Una carrera en la que la espada frenó contratos y estadísticas. Este madrileño de San Fernando de Henares fue uno de los alumnos más destacados de su generación. Y lo demostró en sus inicios. Los triunfos le acompañaron, pero sin espada, no coronó ni de consolidó en el escalafón. El acero lastró su carrera. 

Repasando sus estadísticas veremos que en Madrid, desde que confirmó la alternativa en julio de 2001 y cortó su primera oreja a un toro de Valverde, ha toreado 58 veces, ha cortado 11 orejas y ha salido a hombros de la afición en dos ocasiones: la primera el 21 de abril de 2002, con toros del Conde de la Maza y con el Niño de la Taurina e Iván Vicente como testigos. La segunda llegó unos meses después. Ese mismo otoño, concretamente el 13 de octubre, ante los siempre difíciles toros de Victorino Martín, compartiendo cartel con Luis Francisco Esplá y José Ignacio Ramos, las dos orejas le cortó al que cerraba la tarde: "Molesto". Apenas dos años después de tomar la alternativa, esta joven promesa de la escuela de tauromaquia de Madrid "Marcial Lalanda", conseguía abrir la puerta grande de Las Ventas dos veces en la misma temporada y estar en boca de aficionados y empresarios. Madrid fue la plaza que siempre le apoyó. Otra plaza que ha sido crucial en su trayectoria ha sido Céret. Francia ha sido clave para el torero de San Fernando de Henares. Si hay una tarde que pasó a la historia sucedió en el verano de 2012. Fernando se puso a disposición de la comisión, ya que Céret no es gestionada por una empresa sino por los aficionados para que ellos decidieran el cartel: el resultado fue una tarde en solitario ante seis toros de José Escolar. Cuatro orejas y una rotunda puerta grande. Fernando se ratificó como un maestro una tarde que fue de máxima exigencia. Sus últimos bailes en Madrid nadie los olvida: uno fue de guerra y el otro, del mejor toreo: Navarro, de Valdellan sacó su lado lidiador y su sapiencia torera le hizo salir airoso ante ese bravísimo animal de la ganadería leonesa. Después de la pandemia, un mes de septiembre, Robleño hizo retumbar Madrid. Camionero embistió con boyantía y nobleza. Fue una faena de suavidad y vuelos de la muleta. Fernando toreó a placer. Dos orejas contundentes que la espada se llevó. Este doce de octubre Morante de la Puebla le acompañará en su Adiós. 

Se retira con apenas medio millar de festejos toreados. A veces por injusticias de los empresarios y a veces por no conseguir ratificar los triunfos que le avalaban, la carrera de Fernando ha sido larga en el tiempo pero escasa de datos numéricos. Eso no importa. Robleño se va tranquilo, con la cabeza muy alta, con el cariño de la afición y un currícula inmaculado. Ahora ese magisterio y esa experiencia que le hizo superar cualquier adversidad ante cualquier toro que saliera por toriles, lo transmitirá a los alumnos de la escuela taurina de Madrid. Tienen un referente absolutamente excepcional. Ojalá salga una generación que sepan lidiar, que sepan salirse con un toro a los medios, o que macheteen de pitón a pitón a un toro que no embiste a la muleta. Ojalá una generación de novilleros que sepan capear las dificultades y no peguen sainetes como últimamente vemos en cuanto un torero que a la mínima dificultad pierde los papeles y naufraga estrepitosamente. 

Mi pequeña despedida y mi agradecimiento: Molesto, Madrugador, Navarro, Camionero... Un largo etcétera de animales que pasaron por la muleta de este bravo torero madrileño. 

Se va un torero honrado. Gracias, Fernando. Adiós, Torero. 





lunes, 26 de septiembre de 2022

Un faenón de Fernando Robleño, las ganas de Luis Gerpe y el capote de Gómez del Pilar.

 El domingo 4  en Las Ventas se celebró la novillada concurso de ganaderías. El orden fue el siguiente: Los Bayones, Alejandro Vázquez, Montealto, Toros de Brazuelas, Quintas y Pablo Mayoral para Rubén Fernández, Alejandro Adame y Fernando Plaza. 

Tarde aburrida y descafeinada. Ni los novillos dieron el juego esperado, ni los novilleros se tomaron en serio la concurso. Abrió plaza un novillo de Los Bayones. Ni toro ni torero. Rúben llegaba a Madrid con tres costillas rotas de su anterior actuación en Francia. Le tocó en primer lugar un novillo absolutamente inválido del que se pidió con insistencia el sobrero, cosa que el presidente hizo caso omiso. Inseguro y desconfiado anduvo el muchacho. Dos avisos recibió en el cuarto. De nuevo pechó con otro animal vulgarote y dio el de Arganda del Rey un sainete con el descabello. Desafortunada presentación de Rubén. 

El segundo de la tarde fue un escurrido animal de Alejandro Vázquez. Se ve que Alejandro está placeado. El tener dos hermanos mayores toreros ayuda mucho. Mostró oficio pero sin alma ni alegría. Una faena que fue a menos y la rubricada con una espada que cayó baja. Aún así se dio el mejicano una vuelta al ruedo sin que nadie la pidiera. En quinto lugar salió un toro berrendo de Quintas, encaste Martínez. Bonito de lámina y correcto de presencia. El toro se paró en la faena de muleta así que Alejandro abrevió. También el descabello le hizo pasar un mal trago y llegó a ser pitado. Excesivo el trato que reciben los Adame en Madrid. Exigidos con dureza sin sentido. 


Cerró cartel Fernando Plaza. Lo mejor de la faena a su primero toro fue un buen inicio en la faena de muleta. Rodilla en tierra, le recetó varios doblones por bajo. Tuvo nobleza y humillación el novillo, condiciones que no terminaron de ser aprovechadas por el madrileño. En sexto lugar salió un precioso novillo de Pablo Mayoral. Fue devuelto y salió un novillo de Rekagorri. Otra soporífera faena para cerrar una soporífera tarde fue la que hizo Fernando a este toro. 

Los chicos vistieron de verde y oro, malva y oro y lila y oro. Aburrida, larga y tediosa tarde. Ni los chicos hicieron todo lo posible por lucir a los animales, ni éstos tuvieron la casta para aguantar un festejo concurso. Ni hace falta decir que los premios habituales en estos festejos, es decir, mejor toro, mejor picador y mejor brega, quedaron desiertos. 


El lunes 5 me fui a El Álamo. Cartel más que interesante: estaban anunciados Morante de la Puebla, Curro Díaz y Gómez del Pilar. Se lidiaron tres toros de Castillejo de Huebra (1º, 2º y 6º) y tres de Carlos Núñez; dos encastes diferentes: Murube y Núñez respectivamente. Morante sigue su periplo de torear cien tardes esta temporada. El último matador en torear la centena de tardes o superarla, fue El Fandi en 2008. El granadino acabó aquel año con 111 actuaciones. Muy lejos quedan aquellos años locos de festejos por doquier y matadores haciendo dobletes de tarde y noche. Según el portal Mundotoro, con la actuación en este pueblo madrileño, José Antonio lleva 71 festejos. Sin casta ni bravura no hay emoción. Al igual que en Las Ventas, el ganado fue desrazado. De Morante siempre se esperan cositas y ese lunes desplegó su tauromaquia: un inicio por largas y unas garbosas chicuelinas en su primero y otro inicio basado en recortes con medio capote al cuarto de la tarde. Saludó una ovación en su primero y fue injustamente pitado en el cuarto. Ante un toro que no dio ninguna opción, Morante, con lógica, optó por abreviar y parece que no gustó. Cuando un toro no vale, se abrevia en vez de estar aburriendo al personal y alargando faenas sin sentido. Morante pasó sin pena ni gloria por esta localidad. El siguiente matador era un torero de Linares que tiene muchísima personalidad: Curro Díaz. Cuando torea desmayado, con la muleta plana y ligando las series de muletazos, es una delicia, pero cuando hace lo mismo pero haciéndolo descoyuntado y poniendo la pata atrás, es completamente antiestético. A mi juicio es un torero que tiene ligazón y consigue bien hilvanar las series de muletazos pero con esos modos tan feos, la faena queda deconstruida cual receta de chef moderno. Mató bien y cortó una oreja. El quinto pegaba gañafones y enganchó la muleta de Curro en cada pase. Curro estuvo mal y fue silenciado. El que triunfó fue el diestro madrileño. Mientras los dos andaluces salían a pie al finalizar el festejo, Noé cortó dos orejas al tercero. Otro toro mansito de comportamiento y Noé procuró hacerlo todo a favor del animal. Su labor tuvo premio. Cerró la tarde con un animal brusco de embestida y que tampoco quería saber mucho de la muleta de Noé. Intentó sacar alguna tanda pero como el de Castillejo de Huebra se cerró en banda Noé, al igual que Morante, se fue a por la espada para concluir la faena. Cerró el trasteo con una buena estocada y salió en volandas por la puerta grande. 

Los toreros vistieron de lirio y azabache, verde y oro y gris perla y oro con remates negros respectivamente. En banderillas destacaron Juan José Trujillo en el cuarto, Candelas en el tercero y Ángel Otero en el sexto. Con la capa se lució Candelas en el sexto. 


El domingo 11 lidiaron dos ganadería que son sinónimo de emoción y que ambas tienen un importante historial en Madrid: Palha (1º y 3º), de Portugal y Saltillo (2º y 4º), de Andalucía. Y de Andalucía vinieron los toreros: De Cádiz Octavio Chacón; de Sevilla Pepe Moral y de Jaén el joven José Carlos Venegas.

Los que no fueron se ahorraron un petardo. Tarde decepcionante. Y larga. Un sobrero de Pereda (5º) permitió a Moral hacer un toreo moderno y circular pero que apenas tuvo eco en los tendidos y otro de Torrealta (6º) que salió simplón y que le tocó a Venegas. Antes en el tercero, el de Jaén dio una intrascendente vuelta tras una gran estocada. Lo más decente fue el interesante juego en la muleta del toro de Pereda y la pelea en el caballo de los toros de Saltillo. El veterano Chacón pechó en primer lugar con un toro que se vino arriba en la faena de muleta y que previamente empujó con fuerza en el segundo puyazo.  El cuarto fue un toro que debió ser devuelto pero, aún con toda la gente pidiéndolo, el Usía hizo caso omiso y la faena quedó en nada.

Los toreros vistieron de celeste y oro con remates negros Octavio Chacón, de canela y oro Pepe Moral y de fucsia y oro Venegas. Juan Melgar picó con tino al sexto. 


El desafío del domingo 18 estuvo compuesto por las siguientes ganaderías castellanas: la salmantina Hoyo de la Gitana (1°, 2° y 3°) y la abulense José Escolar (4°, 5° y 6°). Para mi gusto un cartel muy interesante: el veterano Fernando Robleño (oliva y oro) y dos toreros jóvenes: Miguel Tendero (azul pastel y oro) y Luis Gerpe (marino y oro) que se confirmó la alternativa. Salvo el cuarto, lo demás fue un rosario de toros descastados y sin emoción. 

Por dejar lo mejor para el final, diré que el garbanzo negro le tocó a Miguel. El de Albacete pechó con un lote que fue totalmente nulo. No tuvo Miguel ninguna sola opción. 

En segundo lugar hablaré de Luis Gerpe. Un torero nacido en Madrid y que estos años ha contado con muy pocas oportunidades. Ha estado cruzando el océano estas temporadas cuando aquí escaseaban los contratos. Poco a poco consiguió hacerse un hueco en las ferias de los pueblos y a base de sudor y mucho esfuerzo, ha entrado (y triunfado, que no es poco) en el circuito de las plazas portátiles viéndose las caras con toracos de imponente tamaño: los pueblos de Madrid, Ávila, Toledo, Segovia, Cuenca, Guadalajara... han sido testigos del crecimiento de este torero. No sólo ha aprendido y mejorado su técnica con el paso del tiempo si no que además tiene gusto y sabe manejar los trastos de torear. Tuvo una oportunidad de oro y no la desaprovechó. Sus toros fueron devueltos y por ello, hasta en cinco ocasiones demostró su toreo con el capote. Dejó destellos de buen toreo y pegó varias verónicas preciosas. En su primero toreó con primor al natural y rubricó la obra con un espadazo soberbio. Hubo cierta petición de oreja pero como no fue mayoritaria, Luis dio una vuelta al ruedo. El sexto, un toro de Couto de Fornilhos al que incomprensiblemente el presidente devolvió sin motivo alguno. Un toro cuajado y muy serio. Mostró fijeza y recorrido en su comportamiento... Un toro con el que Luis seguramente habría hecho algo importante. Salió un flojo toro de Montealto y Gerpe hizo un esfuerzo más. Madrid lo reconoció y dio otra vuelta al ruedo.

Y cerraré con la actuación de Robleño. Sin espada no hay paraíso. Fernando tendrá pesadillas esa noche. De no ser por el acero, habría abierto la puerta grande. Sería la tercera de su carrera. Su primer toro blandeó al principio y durante la faena de muleta puso mil y una complicaciones. Fernando fue todo paciencia y valor. Mató mal y dio una vuelta al ruedo. La obra cumbre llegó en el cuarto: Camionero de nombre y del hierro de José Escolar. Madrid rugió. Fernando tiene el poso y la madurez de los toreros veteranos. Aplicó lo que siempre pido en estos artículos: brevedad. La faena fue perfecta. Tuvo un prólogo, un desarrollo pero faltó el epílogo. Un manojo de doblones por bajo, un puñado de muletazos hondos y profundos con cada mano y tras un vistoso cierre faltaba matar.  Los olés roncos y secos resonaron en todo el edificio. Madrid estaba en pie. Y estaba expectante. Pero falló. Hundió la espada tras dos pinchazos y toda posibilidad de salir a hombros se desvaneció. ¡Torero! ¡Torero! Madrid aclamó a Fernando y éste, agradecido, dio dos clamorosas vueltas al ruedo. Inolvidable. Camionero fue grande e imponente. Tuvo nobleza y fijeza en las telas.

Tres vueltas de Fernando y dos de Luis. Situación poco habitual y menos en Madrid. En una noche de derbi madrileño y la Selección arrasando en la final de baloncesto, todos aquellos aficionados que eligieron ver un partido de baloncesto o de balompié, se perdieron una de las faenas más toreras y apasionantes de esta temporada. Hay que ir a la plaza. Por aquello de "que no te lo cuenten". 

Los picadores estuvieron mal y entre las cuadrillas destacaron Fernando Sánchez, Iván García y José Pedro da Silva. 



El domingo 25 se cerró el verano en Madrid con una corrida concurso de ganaderías. Este fue el orden de lidia: Juan Luis Fraile, Fermín Bohórquez, Pallarés, José Escolar, La Palmosilla y Sobral para Javier Castaño, Rubén Pinar y Gómez del Pilar (respectivamente caldero y oro, celeste y oro y sangre y oro respectivamente). Sin duda por su trapío y presentación, los dos toros más imponentes fueron el de Escolar y el de Sobral. Y por comportamiento el toro ganador del concurso fue el de La Palmosilla. 

Lo más destacado lo hizo Gómez el Pilar. El madrileño lo bordó con el toro de Pallarés. Con el capote estuvo sensacional. Su toreo a la verónica puso Madrid en pie. El desastre llegó en el tercio de varas. Recibió un criminal puyazo en un costillar que lo lesionó. Madrid montó en cólera con el desafortunado picador. Con la poca fuerza que le quedaba al animal, y aún con la boca cerrada, embistió con mucha clase a la muleta de Noé. Cerró la tarde con un precioso toro del hierro luso de Sobral. Deslucido el animal y el torero sin verlo claro, nada pasó en este último capítulo. Aún así Noé vuelve a dar un toque de atención y demuestra que es un torero a tener en cuenta.

Javier Castaño pechó en primer lugar con un áspero animal que siempre iba con la cabeza por las nubes. Sin casta y midiendo las embestidas, Javier pasó un calvario con aquel Fraile. Y de nuevo pasó el salmantino las de Caín en el cuarto. Un toro dificilísimo y peligroso hizo que el salmantino sudase la gota gorda. Sin pena ni gloria pasó Castaño por Madrid.

El albaceteño mató al segundo de una gran estocada. El toro de Fermín tuvo nobleza pero le faltó fuerza. Lo más vistoso de aquel trasteo fueron algunos naturales sueltos. En quinto lugar anduvo con el gran toro de La Palmosilla. Un toro de lío y para hacer algo importante pero Rubén se perdió en un toreo moderno y circular y en vez de aprovechar la calidad de aquel animal pegó pases por doquier que nadie se acordaba cuando acabó el festejo. El animal fue ovacionado fuertemente en el arrastre. 

En cuanto a las cuadrillas destacaron en banderillas Juan Sierra en el 2º y Ángel Otero y Pedro José Cebadera en el 3º.


Los toros para la inminente feria de Otoño estarán expuestos al público en los corrales de la Venta de El Batán, en la casa de Campo de Madrid. Desde mañana martes 27, los toros de Fuente Ymbro y Adolfo Martín desde las 10 hasta las 19 horas. Entrada gratuita. 


jueves, 14 de octubre de 2021

Breves apuntes de Madrid (III).

Cerramos la última sesión de toros con la corrida que fuera suspendida por la lluvia y que estaba programada como el primer festejo de la feria de Otoño: viernes 8, toros de Jandilla y Victoriano del Río para Diego Urdiales (verde y oro), José María Manzanares (marino y oro) y Paco Ureña (negro y oro). 

Urdiales sin suerte. El riojano llegaba a Madrid tras cortar dos orejas en Sevilla pero poco pudo hacer en esta ocasión con los toros que le tocaron. Saludó una ovación Josemari tras una faena llena de pases y más pases. ¡Qué aburrimiento! Y lo mismo en el quinto. JMM no se hizo con el animal y eso que era un toro de lío gordo. El toro era exigente y por ello, como figura que es, tenía que haber intentado el alicantino un esfuerzo. No quiso. Pudo, pero no. Y Ureña, al que creo que pudo hacer algo más de lo que hizo en el tercero, no pudo, e inédito ante el sexto. Vi al murciano desubicado y sin ideas. Tras un gran año 2019, no ha sabido mantener esa línea. Hay que espabilar. 

Entre las cuadrillas destacaron Daniel Duarte y Óscar Bernal.


El sábado 9, en vez de acudir a Las Ventas, me fui a Villa del Prado. Se celebraba el último festejo de certamen llamado Copa Chenel, en la que han participado toreros que no frecuentan las grandes ferias y que independientemente de su juventud o madurez han dejado constancia de que hay en el escalafón toreros de sobra para hacer carteles de interés para el aficionado. Y en cuanto al ganado, variedad de encastes: Domecq, Santa Coloma, Veragua, Atanasio, Martínez... En esta ocasión Sánchez Vara (gris plomo y oro), Paulita (rosa y oro) y Miguel de Pablo (rosa y oro) torearon tres toros de Hermanos Quintas y tres de Partido de Resina. Correctos de presentación pero con las fuerzas justitas.

Una corrida en la que en general los tres toreros manejaron con acierto el capote. Las verónicas más pintureras fue las que dio Paulita. Sánchez Vara lidió un primer animal de Quintas de buena condición. Empujó con brío al peto y con calidad por el pitón izquierdo. No estuvo a la altura el manchego. Cortó un oreja vergonzosa. Ante el cuarto, de PR, a punto estuvo de cortarle otra oreja. Menos mal que el presidente se puso serio. Una faena en que la hubo mando y dominio pero estuvo despegado y sin ajuste. Paulita pechó en primer lugar ante un animal sin fuerza al que toreó muy pinturero el diestro aragonés. Recibió un tremendo porrazo en el quinto y por el esfuerzo y ganas ante un animal de nobleza y clase, a pesar de estar mellado tras la escalofriante voltereta, cortó otra oreja. Miguel de Pablo se las vio con un descastado tercero al que toreó con gusto y decoro. Cerró la tarde ante un animal que no dio ninguna opción. Una tarde marcada por el pésimo uso de la espada por parte de los toreros y de los nefastos puyazos por parte de los picadores. 

José Mora saludó por sus pares de banderillas en el primero. 

Tras haber acabado las rondas clasificatorias, los carteles restantes son los siguientes:

Sábado 16 de octubre: Valdemorillo. Primera semifinal con toros de Zacarías Moreno y Prieto de la Cal para Fernando Adrián, Jesús Enrique Colombo y Jorge Isiegas. 
Domingo 17 de octubre: San Agustín de Guadalix. Segunda semifinal con toros de D. Celestino Cuadri y Rehuelga para Fernando Robleño, Paulita y Tomás Angulo.
Final: sábado 23 de octubre. Cadalso de los Vidrios. Toros de José Vázquez y Adolfo Martín.

Brevemente, aunque no fui a Madrid, se lidiaron erales de Jandilla para los finalistas del certamen para alumnos de las escuelas taurinas madrileñas, Camino hacia Las Ventas, y que de igual modo, hay fases clasificatorias durante los meses estivales. Rubén Núñez, Juan Herrero y Alejandro Chicharro fueron los que torearon esta final. El triunfador fue el azteca Rubén Núñez. Lo más positivo de este festejo fue la gran respuesta del público y la cantidad de jóvenes que asistieron.


El domingo 10 aconteció la segunda tarde de Juli (negro y oro), que en esta ocasión estuvo acompañado de Miguel Ángel Perera (marino y oro) y Daniel Luque (blanco y plata) para lidiar un encierro de Santiago Domecq. Dos toros fueron rechazados y tuvieron que remendar el encierro con otros tantos animales de La Ventana de El Puerto. 

Cortó una oreja Luque. Estuvo el de Gerena valiente y dispuesto. Su lote fue áspero y complicado. Lo más significativo fueron las verónicas al tercero y una buena estocada que valió el trofeo. Julián no tuvo toros y lo poco que hizo fue insípido y sin contenido. Perera también estuvo insulso. Mató de un bajonazo al segundo y se puso pesado ante el impresentable quinto. Incomprensible que durante una de las faenas (por sosa y sin emoción) del pacense, se levantase una señora y se pusiera a cantar. Cosa que nunca ha ocurrido en Madrid y que mucha gente protestó. 

Destacó la cuadrilla de Perera toda la tarde y Juan Contreras saludó una ovación en el sexto.


Se cerró la temporada el día de la Hispanidad. Morante de la Puebla (celeste y oro), López Simón (marino y oro) y Ginés Marín (obispo y oro) estoquearon seis toros de Alcurrucén.  Sosa y descastada corrida de los Lozano pero muy bien presentada en lo que a trapío se refiere. Abrió la puerta grande Ginés ante un toro noblón, como todos sus hermanos. Madrid rugió en el sexto gracias a una faena en la que destacaron un par de enormes y largos naturales tras varios cambios de mano. Empezó el jerezano acelerado y con un toreo eléctrico pero se fue asentando y poco a poco la obra empezó a coger altura. Para mi gusto fueron extraordinarios los naturales a pies juntos y cerró el trasteo con una estocada de mala colocación, parecida a la que dio Morante al primero de la tarde. Aún así, un público extasiado pidió unas excesivas dos orejas. Fue un trasteo con muletazos que alborotaron los tendidos pero sin la rotundidad de una faena maciza de principio a fin. En resumen, fue un premio a un par de naturales excelentes y poco más. A mi juicio la faena era de una. Así que por segunda vez en su carrera cortaba dos orejas a un toro de este hierro y salía a hombros de la juventud madrileña. En su primero se las vio con un toro  con calidad pero sin apenas fuerzas. Además de esos naturales que tanto emocionaron hay que decir que el andaluz estuvo sensacional con el capote toda la tarde. 

Volvía Morante a la Villa y Corte tras un par de temporadas sin dejarse ver por el número 237 de la calle Alcalá. Dejó destellos de inmensa calidad con el capote y la muleta: verónicas, la media, el galleo por cacerinas, unos ayudados por alto y unos naturales muy buenos. Su primer toro mostró dificultades y José Antonio supo hacerle todo lo que el animal requería. Mató de un bajonazo. El público, que tenía ganas de verle triunfar, le regaló la oreja. Si su otro toro hubiese tenido un mínimo de fuerza y embestida, seguramente habría salido el sevillano por la puerta grande. La gente estaba deseando sacarle a hombros. Pero no ocurrió. El sevillano abrevió y fue silenciado. Si hubo un momento álgido en la tarde fueron las chicuelinas al tercer toro. Morante puso en pie Madrid y Ginés tuvo la osadía de replicarle. Duelo de quites para el recuerdo. Tras haber lidiado unos 90 toros en Las Ventas, el balance de Morante es de menos de diez orejas.

López Simón estuvo vulgar con el capote toda la tarde y fue arrollado en el comienzo de faena de su primer toro. Temiendo lo peor, se repuso y siguió su faena pero nada emocionante ocurrió. Mellado por el golpe, siguió y aguantó hasta que acabó el festejo. Horas después tuvo que ser operado por una cornada interna.  

Entre las cuadrillas destacaron José Chacón con el capote y Guillermo Marín, padre de Ginés, por su buen segundo puyazo al tercero de la tarde. 


martes, 18 de junio de 2019

Berrendo en patxaran, la demencial Beneficencia y la gloria de Paco Ureña.

Parece que fue ayer cuando le montamos la mundial a De Villa Parro por regalar al señor Miguel Ángel Perera su sexta puerta grande y de eso fue hace un mes. Olvidada estaba hasta que la recordé en este resumen. Estas líneas las escribí el pasado jueves 13.
El lunes 10 torearon un encierro de El Ventorrillo los matadores Eugenio de Mora  (azul pavo y oro), Sebastián Ritter (azul y oro) y Francisco José Espada (blanco y plata). Entre el calor y lo tranquilos que estábamos en la grada, empecé la tertulia con mis amigos y cuando me quise dar cuenta eran las nueve de la tarde y acababan de arrastrar al quinto. Tenía un compromiso familiar y me fui. Me contaron que ese último toro lo mató Eugenio porque Ritter cayó herido y acabó en la enfermería. Lo toreó muy bien y lo crujió de una gran estocada. Con ésta, ya son dieciséis las que ha cortado el veterano toledano en la plaza de Madrid. Y deseo pronta recuperación al joven colombiano. 

                        

                        

Llegó el día grande, no por nada en especial, sino porque organizamos merendola. Tradición que mantenemos hace alguna que otra feria y menos algún caso puntual, no suele fallar nadie. Y como sabemos que era un día tranquilo en la que nuestra grada no se iba a llenar, sumando el interés que tenía el cartel de ese martes días 11, pues decidimos hacerla ese día. Os puedo comentar que merendamos palmeras de Viena Capellanes, otro llevó mantecados de su pueblo entre otros dulces y de salado siempre hay picos con chorizo, lomo y queso. Servidor aportó unas aceitunas aliñadas que no llegué ni a probar. Me las birlaron y cuando me quise dar cuenta, estaba la caja vacía. Si embutidos por aquí, si pastelitos por allá, el festejo se me pasó volando. Os voy a dar envidia ya que la guinda de la merienda lo puso el gran Joseba, que se abonó este año gracias a un miembro del grupo y como buen navarro nos convidó a un patxarán casero que fabrica su familia. Delicioso. 
Y ya hablando del festejo... Pues creo que recordar que se lidió un toro de bandera que pertenecía a la ganadería de Valdellán. Y me lo perdí. Le tocó en suerte a Cristian Escribano (turquesa y oro) en tercer lugar y en una opinión general de todos con los que hablé al acabar el festejo, no estuvo el toricantano a la altura de tan brava res. Fortísima ovación al animal en el arrastre con petición de vuelta al ruedo en algunos tendidos. Posiblemente uno de los toros de la feria. De nombre Carasucia y 590 kg.
Vi muy firme a Fernando Robleño (grana y azabache) que con los aceros estuvo muy bien y de Iván Vicente (grana y oro) tengo que decir que le vi desubicado y sin ideas. 


                            

                            

Tras la tranquila y agradable tarde que disfrutamos el martes 11, volvimos a nuestra plaza al día siguiente para presenciar la Extraordinaria Corrida de Beneficencia. Yo no sé que tiene que de extraordinaria, pues toda la vida solía estar compuesta por los tres toreros más destacados del mes y este año, el "Monsieur Pgodugtog" imitando otras ferias nos metió un caballo. Rejoneó Diego Ventura.
También hay que decir que los toreros suelen donar sus honorarios y desde Morante en 2007, nadie ha vuelto a jugarse la vida desinteresadamente por alguna causa en tal festejo. Muy preocupante idea la de hacer corridas mixtas. ¿Por qué? Yo pienso que es una manera de hacer algo que atraiga e intentar meter gente pero sin sentido ni justificación. Tras Sevilla y Madrid, se verán muchas a lo largo de esta temporada. Que en una corrida de tal importancia nos cuelen caballitos es lamentable. Otra golfada de los empresarios. No puede ser que en Madrid y en la nombrada corrida más importante se organice tal cartel. Si lo hiciesen otro día y con otro cartel de menos relumbrón... podría pasar. Así que decidí entrar en el segundo toro para ver a "El Juli".
Y la otra cuestión es el público de rejones respecto al de a pie, (radicalmente opuestos) que si los juntamos en un día de no hay billetes con las figuras toreando, pues el resultado es bomba de relojería. En otras plazas lo desconozco, pero en Madrid se ha puesto de moda en los toros gritar ¡Viva España! y si acuden Don Felipe VI o Don Juan Carlos, pues gritar ¡Viva el Rey!; y qué casualidad pero los días de toreros modestos o novilladas de verano y otoño, nunca hay problemas. Es llegar las figuras y sus seguidores abarrotan la plaza intentando disputarse el premio al tío más coñazo. Y está reñido, los jurados lo tendrán difícil al final de la feria. Todos buscan su momento de gloria berreando por la Patria. Puedes dar la lata toda la tarde gritando loas a España pero si protestas porque el torero lo está haciendo mal o está fuera de sitio, se encaran contigo los tres tendidos de sol gritándote que respetes porque al tío que se está jugando la vida. Luego se irán a Pamplona por San Fermín a comer lentejas, a tirarse vino y a bailar La chica ye yé durante la corrida, pero ahí no pasa nada. Es su fiesta y hay que respetarlo. ¡Con dos narices! Lo de ayer fue demencial, en mi opinión no hay sentimiento patriótico, sino un deseo de ser el más becerro y el más voceras. Por otra parte, tras una época en la que te llaman facha por llevar cualquier cosa que tenga la bandera de España, el toreo se ha convertido en ese reducto en el que se puede exclamar con libertad los viva a España. Y llegó el momento en que una señora gritó ¡Viva la República! y se formó la marimonera. Urdiales delante del animal y el monarca desde el palco. A saber que pensarían. Todo el mundo dice que los toros no son política, pero luego se chilla algo que no gusta y los cabestros del sol montan la bulla. Se cuenta que en la tauromaquia es de los pocos lugares que quedan en los que se puede opinar con libertad, pero claro, siempre que chilles algo que agrade, porque de lo contrario, caerán palos.
Inaguantable tarde en la que El Juli (grana y oro) se puso con el jabonero de Cuvillo que le tocó en suerte, animal suave y flojo al que Julián midió mucho sacando de un pozo donde no había nada. Diego Urdiales (sangre de toro y azabache) dejó muletazos de buen toreo. En el tercero ligó varias tandas a un toro con con genio templando y mandando en la embestida del animal. Ventura cortó un trofeo.

                        

                       


                         

(Fotos: Las Ventas y Casa Real). 


El jueves 13 lidió su última corrida como ganadero en Madrid Fernando Cuadri, cuyos toros anuncia con el nombre de Celestino Cuadri. En torno a 17.000 personas asistieron según la empresa. La corrida fue masacrada en el caballo y poco juego dieron en los dos restantes tercios. Vacía de casta y raza, sosos y parados, no pudieron ofrecer a su propietario un final mejor. De imponente presentación el sexto.
De la terna me quedo con Domingo López Chaves (salmón y oro).  Mostró una buena imagen en el quinto. Un toro que tuvo algo de gas pero el salmantino lo vio tarde. Al final aprovechó las embestidas que el toro le propinó por el pitón izquierdo. Rafaelillo (grana y oro) y Octavio Chacón (caña y oro) pasaron de puntillas por Madrid. Chacón estuvo desdibujado y no se le vio con la ambición de tardes anteriores.
Recibió Jesús Talaván una ovación tras un gran par de banderillas. Así opinaba el ganadero tras finalizar el festejo.








(Fotos: Las Ventas y Alvarado)

El viernes 14 terminó San Isidro. Aunque aún quedan la Cultura y la Prensa, éstas estaban programadas fuera de abono. Petardo de Fuente Ymbro que es la ganadería que más ha venido desde marzo. Y posiblemente vuelva en Otoño. Un descanso a los toros de Gallardo es algo que no vendría mal.
Uno de los días más insulsos de la feria. Quitando a Morenito de Aranda (botella y oro) que algo pudo hacer, Pepe Moral (turquesa y oro) tuvo otra tarde para olvidar y José Garrido (grana y oro) que se lució en unas vistosas chicuelinas, estuvo a punto de ver como el sexto le iba al corral. Otro torero que ha pasado en silencio por Madrid a pesar de tener varias oportunidades.
16,000 espectadores.

                        

                       


Aburrida y pesada se me ha hecho esta última semana. Mis amigos son testigos de ello. Estos siete días sobraban en el programa. Aún quedaban dos jornadas de expectación en los que se agotó el papel.
El sábado 15, Corrida de la Cultura, nuevo término inventado por Simón Casas,  torearon junto a Roca Rey (negro y oro) el francés Sebastián Castella (negro y oro) y el murciano Paco Ureña (salmón y oro). Victoriano del Río trajo desde Guadalix de la Sierra una corrida mal presentada y de flojo comportamiento. Francés y peruano pasaron de puntillas. Uno sin suerte en su lote y el segundo sin la ambición ni ganas de tardes anteriores. Pobre paso por Madrid de Sebastián.
El gran triunfador fue Paco Ureña. Tocó pelo y salió a hombros. Dos faenas intensas con los toros más potables del encierro permitieron al lorquino saborear la gloria por primera vez en su carrera de cruzar en volandas ese arco mudéjar. Paco estuvo sensacional.  En su primer toro recibió un golpe que le dejó melladas varias costillas y tras matar se marchó a ponerse en manos del equipo médico. Tras barruntarse una posible fractura salió a enfrentarse al último.
 Lo bordó con el capote toda la tarde: se picó con Andrés en un tercio de quites muy emotivo y con la muleta inició magistralmente la faena al sexto cuajando al toro por ambos pitones. Las tandas al natural fueron templadas, muy puras y llevando al toro hasta detrás de la cadera. Tras una gran estocada, el toro tardó en caer. La emoción de la faena hizo que el público le pidiese las dos orejas.

                           
                     

                           

                            

(Fotos: Víctor Luengo, Las Ventas y Valdivielso)

El domingo 16 se celebró la Corrida de la Asociación de la Prensa. Cerramos feria con un cartel que iba ganando expectación a medida que pasaban las semanas. Las ganas de ver a Pablo Aguado (sangre de toro y oro) hicieron que muchos acudieran a la plaza para presenciar este festejo dominical. López Simón (marino y oro) y "El Fandi" (obispo y oro) cerraban el cartel. Tras un paso muy interesante por Sevilla, los toros andaluces de Santi Domecq pusieron el broche ganadero a este San Isidro 2019. Destacó sobre todo el sexto, de nombre Zahareño.
Insulso y sin contenido fue el trasteo de Alberto y en cuanto al granadino, bulló a la plaza con sus acostumbrados pares de banderillas. Hay que mencionar que David es un torero que con la capa anda muy bien y el domingo lo demostró en Madrid.
Pablo Aguado recibió una grave cornada en su primero y ahí acabó su ilusionante paso por Las Ventas. Dejó muletazos muy reposados meciendo la embestida del Domecq.
Entre los de plata debo destacar el gran puyazo de Manuel Jesús Bernal al ya mencionado Zahareño.








Este es el veredicto del jurado tras fallar los premios:
Triunfador de la Feria: Paco Ureña.
Mejor faena: Antonio Ferrera, al 1º de Zalduendo.
Mejor novillero: Fernando Plaza.
Mejor rejoneador: Hermoso de Mendoza.
Torero revelación: David de Miranda.
Mejor estocada: Román.
Mejor picador: Juan Francisco Peña.
Mejor brega: Iván García.
Mejor banderillero: Fernando Sánchez.
Mejor toro: "Despreciado" de Juan Pedro Domecq.
Mejor ganadería: Adolfo Martín.
Pues aquí acaba esta larguísima feria. En Madrid sigue habiendo toros y os lo contaré, los próximos carteles ya están cerrados. Se acabaron los borrachos y los agotadores ¡Viva España! Los dos últimos domingos de junio a las siete de la tarde están acartelados los siguientes matadores:
Día 23. Toros de Dolores Aguirre para Alberto Lamelas, Cristian Escribano y Gómez del Pilar.
Día 30. Toros de Partido de Resina para Marc Serrano, Sánchez Vara y la confirmación de Miguel de Pablo.

Esperando que os haya gustado y que hayáis disfrutado de estas líneas, mando un saludo a mi lectores.







lunes, 15 de abril de 2019

Domingo de Ramos.

Este Domingo de Ramos se celebró la primera corrida de toros. Los diestros que se enfrentaron a las reses extremeñas de Victorino Martín fueron el veterano Fernando Robleño (rosa y oro) que cortó una oreja en septiembre a uno de los grandes toros del año pasado en Madrid, de nombre Navarro; Octavio Chacón (rosa y oro) que ha sido uno de los toreros importantes en 2018 y Pepe Moral (sangre y oro) que cortó una oreja a otro de los toros importantes de la temporada en esta misma plaza, llamado Chaparrito y de la ganadería de Adolfo Martín. Por taquilla pasaron 15.364 espectadores.
                                         
                                                Victorino Martín

Pues la crónica de este festejo se podría resumir en que el encierro que envió Victorino desde Las Tiesas de Santa María decepcionó a la mayoría de los que la presenciamos. Quitando el exigente y difícil primero y el noble cuarto, a los restantes animales les faltó mucha casta y fiereza. La presentación de los seis grises fue desigual.
Curtido en mil batallas Fernando bregó con el primero, que vendió cara su vida y el madrileño lo mató de un estocada. Con el cuarto fue muy diferente. Si luchó con su primero, al segundo de su lote lo toreó despacio, acompasado, con la pierna alante y con mucho gusto. Esa embestida lenta y humillada tan característica del encaste Albaserrada propició al madrileño varios muletazos suaves y cadenciosos.
Octavio por su parte volvió a demostrar su gran capacidad lidiadora. Uno de los momentos más brillantes de su actuación fue verle recorrer 30 metros dirigiendo la embestida del burel. Andando hacia atrás y siempre llevando al toro en los vuelos de su capote anduvo con él desde el burladero hasta el centro del anillo. La ovación fue rotunda.
El sevillano Pepe Moral que este año cumple una década en los ruedos, lleva unas temporadas matando corridas duras y se está haciendo un hueco importante en este tipo de festejos. Defraudó ya que le vimos muy desubicado y sin ideas. Torero de buen corte y con tardes importantes en las grandes plazas pasó sin brillo por la capital. Esta vez no pudo ser. Le quedan dos tardes en mayo, tengo fe en él.
Entre las cuadrillas destacaron el banderillero Jesús Romero en el primero y el picador Santiago López en que cerró el festejo.



                      

(Foto: Andrew Moore)