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lunes, 25 de marzo de 2024

Una clase sobre cómo banderillear.

Comenzó este Domingo de Ramos una nueva temporada en la plaza de Madrid. Con más de media plaza, sobre todo en los tendidos de sol, seis galanes de Cuadri llegaron desde Trigueros para ser lidiados por tres matadores curtidos en estas lides: Antonio Ferrera, Octavio Chacón y Gómez del Pilar.

Antonio, veterano maestro, es conocido por todos. Muchos años de alternativa y dos puertas grandes en Madrid luce su extenso currículum torero. Experto en lo más duro del campo bravo, mostró su sapiencia ante dos pavos de diferente condición. Al primero, un precioso castaño de nombre Sombrilla, lo lidió magistralmente con su horroroso capote azul después de saludarle con unas airosas verónicas. Anduvo con el toro los treinta metros que separan las tablas de la boca de riego en el centro del anillo llevando al bravo animal cosido a los vuelos de la capa.  Destacó un profundo natural que hizo brotar un ronco olé y ahí quedó la cosa. La casta que derrochó Sombrilla exigió a la par mando y poder pero zascandileó Ferrera y estuvo por debajo del toro. Marró la faena con el acero quedando silenciada su labor. 

Vestido de blanco y oro cortó la primera oreja del año en el ruedo madrileño. Trofeo que premió por su labor al cuarto de la tarde, de nombre Bagonero. Imponente fue este Cuadri. Un tren, como se dice en el argot. Con su personal estilo, conectó enseguida con el tendido. Su toreo arrebatado, sus naturales con la mano diestra... enganchan al espectador. La faena de muleta no tuvo momentos de altos vuelos a pesar de que con clase y prontitud acudía el animal a las telas del extremeño. Pero no redondeó la obra divagando por momentos como hizo en su primero. Aunque cayó baja la espada, el toro rodó en cuestión de segundos y el publicó premió a Antonio con un trofeo.

Octavio y Noé no tuvieron suerte con sus respectivos lotes, pero tampoco estuvieron predispuestos a zafarse con ellos. El gaditano vistió de azul y oro mientras que el torero madrileño vistió de grana. 

Si hay algo que destacar de los toreros es lo bien que manejaron el percal. Octavio paró al precioso segundo de nombre Pasajero y fue ovacionado por ello. Todo quedó en agua de borrajas pues el toro se apagó a medida que avanzaba la faena y el diestro gaditano abrevió. En el quinto la cosa no cambió y salvo una habilidoso puyazo por parte de Antonio Galván "El Bala" no hubo nada que contar. Silencio en ambos fue el resultado de su actuación.

Por su parte, el madrileño también fue silenciado. Se esperaba a Noé, pues es otro de los jóvenes que en este tipo de ganaderías se está abriendo un hueco por su valor y capacidad lidiadora. Ni tuvo toros, ni estuvo lucido de ideas. El sexto debió salir acalambrado, y para colmo, un paletillero puyazo lo descoyuntó. D. Eutimio mostró el pañuelo verde y salió un cárdeno Saltillo que derribó al jaco y que posteriormente hizo que las pasaran canutas los de plata en el tercio de banderillas. El animal se hizo amo del cotarro y Noé no consiguió meterle mano. Con un aviso y dos silencios Noé volvió al hotel. 

Mencionar que los toreros quisieron lucir los toros en el caballo. Cosa muy de agradecer. Con mejor o peor resultado, siempre es una belleza ver el galope de un toro al caballo de picar. Otra cosa que destaco en este primer festejo es la cuadrilla de Ferrera. Dos torerazos de plata: Fernando Sánchez y Miguelín Murillo. Valor y gallardía. Jugarse el tipo ante dos torazos imponentes. Poner banderillas a otro nivel. Citar con torería, clavar en la cara y poner la plaza en pie. Atronadora ovación a dos hombres que, independientemente de las condición del toro, saben lucirse en cualquier situación. También Ángel Otero saludó una ovación. Y aquí mi queja a la empresa. ¿Cómo es posible que de lo más torero que hubo en este primer festejo dominical, que fueron estos pares de banderillas se vean tan mal en el resumen de la web porque dieron más protagonismo a momentos absolutamente intrascendentes? Qué pena. De hecho, con poner estos instantes y los pasajes de capote habría sido un resumen más que aclaratorio de este Domingo de Resurrección en la plaza de Las Ventas. 



Con Bagonero, el cuarto de la tarde.


Sombrilla. Primer toro de la temporada en Madrid.


Fotos: Las Ventas y Alejandro Lara.



Próximos festejos (a las 18 horas):

Domingo 31 de marzo. Toros de Pedraza de Yeltes para Román, Manuel Dias Gomes (confirmación) y Francisco de Manuel.

Domingo 7 de abril. Novillos de Toros de Brazuelas para Daniel Medina, Fabio Jiménez y Tristán Barroso (presentación de la terna).

Domingo 14 de abril. Novillos de Hnos. Sánchez Herrero para Borja Ximelis, Eduardo Neyra y Mario Navas.

Domingo 21 de abril. Novillos de Los Chospes para Manolo Vázquez (presentación), Sergio Rodríguez, Bruno Aloi (presentación).

Domingo 28 de abril. 18:00h. Toros de Araúz de Robles para Curro Díaz, David de Miranda y Juanito.





martes, 8 de octubre de 2019

Antonio Ferrera y don Fernando Sánchez brillan en el cierre de la feria.

El segundo fin de semana estuvo marcado por el mal juego del ganado. Quitando el sábado con varios toros de interés, el viernes y el domingo fueron dos jornadas soporíferas. Cuando no se viene a Madrid con un encierro digno de ella, esto suele ocurrir. Hay que venir a la capital preparado y si no se tienen animales con garantías de buenos resultados mejor no venir. Y no pasa nada. En el campo hay muchas y buenas ganaderías que llevan sin lidiar demasiado tiempo que merecen una oportunidad en la arena madrileña.


El viernes 4 torearon un encierro de Fuente Ymbro los espadas Manuel Jesús "El Cid" (malva y oro), Emilio de Justo (tabaco y oro) y Ginés Marín (frambuesa y oro). 19.500 espectadores.

Manuel se despidió de Madrid con un toro que tuvo un potable pitón izquierdo al que aprovechó el torero de Salteras. Lo más lucido de este  acto fueron unas verónicas y un pique con Emilio en el que ambos diestros quitaron por chicuelinas.

Poco pudo hacer en el cuarto porque el toro estaba justísimo de fuerza. Una vez arrastrado el toro, dio una vuelta al ruedo agradeciendo el apoyo recibido estos diecinueve años al público de Madrid. Detalle del sevillano que durante la vuelta, el único tendido en el que se paró y con gestos cariñosos dijo adiós a los espectadores fue el 7 (sí, ese que según muchos sólo protestan y revientan las faenas). Acabada la corrida, jóvenes aficionados y abonados del mencionado tendido bajamos a la arena y a hombros le sacamos por la puerta de cuadrillas. Detalle que ha dado muchísimo que hablar con opiniones en contra y a favor. Recordando el torero a varios abonados fallecidos de ese sector y tras unas palabras con los allí congregados le dijimos adiós por última vez. Madrid, sois muy grandes nos dijo Manuel antes de subirse y ver cómo se perdía la furgoneta subiendo la calle de Alcalá. Ahí acabó el idilio de un torero que de no ser por la espada, habría tenido las mismas puertas grandes que leyendas como Paco Camino, Andrés Vázquez o Antonio Bienvenida en vez de las dos que goza su palmarés.

                    

Por su parte, Emilio de Justo volvía para cerrar una gran temporada con tardes magníficas como las de Vistalegre, Madrid, Sevilla, Valencia, Bilbao o la encerrona en Dax con los Victorinos por citar algunas de las más importantes. En el segundo consiguió sacar de donde no había nada. El toro era más soso que una torta de arroz de las que venden en un herbolario y Emilio a base de sobar con la muleta logró pases de bella factura. Los pases de pecho y un cierre por naturales a pies juntos fue lo más destacado de su obra. En el quinto estuvo muy firme ante un toro muy complicado.

Ginés Marín toreó bien con el capote al sexto. Y con la muleta dio distancia en unas decorosas tandas. En su primer toro no pudo hacer nada.

                    

        

El sábado 5 se lidiaron seis reses de diferentes ganaderías para Antonio Ferrera (blanco y oro) que actuó en solitario. El orden de los hierros fue el siguiente: Alcurrucén (una raspa de sardina y con muestras de invalidez), Parladé (soso, flojo y nobletón), Adolfo Martín (feo de presentación y exigente de comportamiento), Victoriano del Río (bien presentado y con un buen pitón izquierdo), Domingo Hernández (bravo en el peto y que requería mucho sitio. Un buen toro) y otro de Victoriano del Río que remendó a uno de Núñez del Cuvillo (noble y con mucha calidad). 18.800 espectadores.

Once años tuvieron que pasar para que un torero que se encerraba en solitario con seis animales en La Villa y Corte volviese a salir por la puerta grande. Miguel Ángel Perera rubricó su gran temporada 2008 con seis toros en la feria de Otoño. Cortó tres orejas y recibió dos cornadas. Desde entonces, todos los que se aventuraron en esta exigente empresa naufragaron estrepitosamente. Daniel Luque, Alejandro Talavante en dos ocasiones, Miguel Abellán, Iván Fandiño y "El Cid" fracasaron en el intento. Hay quien pueda pensar que teniendo seis toros para un único espada haya muchas posibilidades de cortar un buen número de orejas. No es así y estos datos lo recuerdan. El torero va a ser durante dos horas el protagonista, por lo tanto hay que estar fresco de conocimientos y repertorio suficientes para salir airoso. De lo contrario, dos horas viendo al mismo espada se pueden hacer insufribles para el espectador. Y el factor que es determinante en una tarde como esta es el momento profesional en el que se encuentre dicho matador. No es lo mismo un chaval que empieza con mucha ilusión pero con poco oficio que un matador cuajado y en plena madurez. Habiendo explicado precedentes anteriores paso a narrar lo que ocurrió.

Variada y entretenida tarde en la que el balear bordó el toreo con la capa. Estuvo en maestro. El capote tiene un abanico enorme de suertes que Antonio desempolvó para deleite del público. Verónicas, caleserinas, chicuelinas, el quite de oro, la mariposa, galleos y lances de fantasía que llevaban la firma del recordado Rodolfo Rodríguez "El Pana". Poderoso y muy completo con las banderillas, se lució en un ajustado par al quiebro al sexto. 

                        


Y con la muleta hay que decir que faltó estructura en los trasteos. Otro detalle que agradecí fue la medida en las faenas, no se alargó ni se puso pesado. Algo muy positivo y que por el contrario, actualmente pecan muchísimos matadores. En cuanto al contenido, iba improvisando los pases según el comportamiento de cada animal. Acostumbra a no llevar la espada por lo que sus faenas se basan en torear con los vuelos de la muleta. Destacaron los naturales al segundo y al cuarto, la firmeza que mostró ante el difícil tercero, en el quinto planteó mal la faena porque ese animal pedía distancia en vez de cercanías y Antonio ahogó al burel. Tras un buen espadazo cortó la primera oreja. Y en el sexto cortó otra oreja. Se fue a la puerta de toriles para recibir al toro de rodillas y con la muleta estuvo breve e intenso. Salió a hombros por tercera vez en su carrera. 

                          


                           


Y como siempre hago, apunto brevemente lo más destacado de entre los de plata. Hay que mencionar el buen hacer de los picadores Manuel Cid al segundo y Antonio Prieto al tercero. Con las banderillas brillaron José Antonio Carretero en el segundo, Javier Valdeoro en el tercero y José Chacón estuvo sensacional con la capa y con los garapullos.

Mención aparte se merece un TORERAZO llamado Fernando Sánchez. Si habéis leído mis crónicas de los festejos habréis comprobado que es uno de los nombres propios de esta temporada madrileña. Banderilleó al complicado Adolfo y estuvo absolutamente imperial. Citó en corto y andando con garbo y despaciosidad se aproximó al animal. En cuanto el toro se vio amenazado apretó el paso hacia el torero y éste, con elegancia y poderío clavó en la cara saliendo de la suerte con mucha torería. Madrid en pie se dejó las manos aplaudiendo a don Fernando. Soberbio. Inolvidable.

                                            

Muchísima gente no notó que en el paseíllo había un banderillero de más en la última fila. Era Raúl Ramírez. Realizó la suerte de la garrocha en el tercero. Lance del toreo en desuso que consiste en saltar por encima del astado usando una vara como pértiga.

                                  


Tarde de expectación, tarde de decepción. Así reza un dicho muy taurino. El domingo 6 se cerró la feria con los cárdenos de Adolfo Martín ante una terna muy distinta. El pinturero Curro Díaz, de Linares que goza de buen cartel en este coso. El salmantino López Chaves que tras muchos años en el banquillo olvidado por los empresarios ha dado golpes en la mesa las pocas veces que ha toreado y ha demostrado que este parón le ha servido para prepararse ahora que tiene una nueva oportunidad de volver a las ferias. Ha sido un año excelente y la temporada que viene deberá de estar el de Ledesma en los carteles. Y por último el sevillano Manuel Escribano, que no es un torero de clase pero entrega y raza le sobran para parar un Talgo. Dos cornadas fortísimas ha recibido de estos grises toros y sigue enfrentándose a ellos. Pundonor y hombría.

No me extiendo más porque de este día no hay nada que contar. Citaré que Curro ante el exigente cuarto rendondeó varias tandas con su sello personal. López Chaves solventó la papeleta luciéndose en un gran manejo con el capote sacando al toro a los medios. Sin mucho brillo pero en un derroche de facultades fueron jaleados los tercios de banderillas de Manuel a sus dos oponentes. Ante un difícil tercero que desarrolló sentido, peleóse el de Gerena en una faena ya olvidada. 
19.130 espectadores.


                          

Así humilló el cuarto en la muleta de Curro Díaz.

(Fotos. Alvarado, Andrew Moore, Las Ventas y Ana Escribano)

domingo, 2 de junio de 2019

La torería de Ferrera en una gran semana gris.

El lunes 27 comenzó la semana gris del serial. Como aperitivo al homenaje por el centenario de la toma de antigüedad del encaste Albaserrada en Madrid, se programó una novillada con reses de La Quinta para Ángel Jiménez (grana y oro), El Galo (blanco y plata) y Francisco de Manuel (sangre de toro y oro). De los novillos hay que decir que estuvieron bien presentados y de juego variado. Interesantes y con complicaciones. Hubo 16.900 espectadores en los tendidos.
 Ángel mostró detallitos de ese buen toreo que lleva dentro pero nada pudo hacer ante el lote que le tocó en suerte. El Galo se mostró vulgar ante dos toros y lo mejor del festejo fue el toreo templado y cadencioso de Francisco con el capote. 
Entre las cuadrillas destacaron Iván García y Fernando Sánchez con las banderillas. Una tarde más y ya van varias, los picadores estuvieron de pena. 

                         

(Foto: Ana Escribano)


El martes 28 se celebró la primera corrida homenaje al encaste Albaserrada. Una corrida con los toros abulenses de D. José Escolar para Fernando Robleño (verde y oro), Gómez del Pilar (blanco y plata) y Ángel Sánchez (malva y oro). Tres cuartos de entrada en tarde de absoluto vendaval que imposibilitó ver el juego de los toros. En otras condiciones, habría sido merecida una ovación al mayoral.
Robleño estuvo en maestro. Dos décadas lleva el madrileño viéndoselas ante los toros más duros de la cabaña brava. Respetado en Madrid, sabe de sobra lo que es enfrentarse a estos toros grises. Tres puertas grandes en Las Ventas luce su palmarés. Este martes ante el cuarto, a base de luchar y luchar consiguió robarle varios muletazos muy templados. Dio una merecidísima vuelta al ruedo. Su primero fue muy complicado. 

                           

Otro torero al que tienen que seguir sobre todo en estos carteles con las ganaderías más complicadas es el madrileño Gómez del Pilar. Se fue a la puerta de toriles a recibir a sus dos toros de rodillas, bregó, lidió, estuvo atento y sobre todo con mucha raza. La única pega es que hizo sus faenas más allá de las rayas de picar, cuando debería haberlo hecho al abrigo de las tablas debido al huracán que sopló toda la tarde. Ángel Sánchez quiso pero no pudo. El poco rodaje y el fuerte viento complicaron mucho las cosas a este joven torero que pasó de puntillas por Madrid a pesar que le tocaron los dos toros más nobles destacando el primero de su lote.

                             

                            Miradas que aterran... (Foto: José Luis Martínez)

De las cuadrillas hay que mencionar que Iván García estuvo sensacional con el capote lidiando al tercero y con los palitroques se lucieron Fernando Sánchez y Raúl Ruiz. En el quinto brillaron con las banderillas Iván Aguilera y Pedro Cebadera. En el sexto, Fernando sánchez e Iván García que repetían paseíllo tras torear el día anterior con De Manuel volvieron a estar sembrados. Saludaron una ovación al cerrar el segundo tercio. 

                        

(Fotos: Ana Escribano)


Llegó el miércoles 29 la ganadería mas emblemática de este encaste y que merecidamente forma parte de la historia y leyenda del coso capitalino: Victorino Martín. Dos andaluces y un extremeño fueron los toreros que hicieron el paseíllo: Octavio Chacón (budeos y oro con remates negros), Daniel Luque (tabaco y oro) y Emilio de Justo (negro y oro). De juego variado e interesante. Encastado el 1º, el 3º malo, muy bueno el 4º, de nombre Bolsiquero y el sexto fue también un gran toro pero justísimo de fuerzas.
22.000 Espectadores.

Lo mejor de la tarde llegó en el sexto. Director de nombre, tenía las fuerzas muy medidas pero poseía clase y gran embestida. Con el capote recetó un saludo muy templado. Emilio lo entendió y le dio varios muletazos con mucho gusto y esa elegancia que él tiene. Los naturales fueron muy suaves y la plaza jaleó varios pases de pecho que fueron infinitos. Aunque la estocada cayó desprendida, se pidió con fuerza la oreja y el extremeño paseó el único trofeo de la tarde.

                           


Chacón bregó con una alimaña en primer lugar y lo mató de un bajonazo. Su lote fue de bandera pero esta vez no vimos en plenitud al diestro gaditano. Luque pasó sin brillo por Madrid.
 En las cuadrillas saludó una gran ovación el subalterno Morenito de Arles en el cierre del festejo tras un soberbio par de banderillas.

                            

      (Foto: Las Ventas)


Se cerró el jueves 30 el homenaje a este gran encaste con la tercera ganadería más representativa del mismo: Adolfo Martín. Este cartel fue uno de los que salió del polémico bombo. Novato en estas lides, Roca Rey (tabaco y oro) lidiaría por primera vez esta sangre y en la plaza de Las Ventas con dos toreros que al contrario que Andrés, saben cómo torear este tipo de corridas. Manuel Escribano (Sangre y oro) y Román (burdeos y oro). Con Andrés en el cartel, la taquilla agotó el papel. Pues de los toros hay que decir que los lidiados en cuarto y sexto lugar fueron de alta nota: Español y Madroñito.
Lo mejor del festejo se vivió en los tres últimos toros. Manuel Escribano se las vio con el ya mencionado Español, un toro que humillaba y era muy encastado. Le ligó varias series de muletazos y en una, tras quedarse descubierto el toro no falló. La asestó un cornadón de 25 centímetros. En ese momento los tendidos de sol comenzaron una trifulca que duró casi hasta que las mulas arrastraban al gran Español camino del desolladero. Esto declaraba a la prensa el doctor D. Máximo García Padrós tras la intervención quirúrgica. 
Román estuvo hecho un tío en el quinto. Toreó muy templado y buscaba siempre la colocación. Le pegó al Adolfo varios naturales muy ligados y rematados con el de pecho. Un torero que nunca se deja nada en el tintero y se exprime hasta el último aliento. Mató de un espadazo y cortó un trofeo. En uno de sus toros brindó a D. Juan Carlos con estas palabras: Va por usted, por España... ¡Y que disfrute de su jubilación!
Poco pudo hacer Roca Rey en su primero y en el sexto, ligó varias tandas que a mi juicio faltó un poquito de ajuste. Aún así lo templó mandando y dirigiendo la embestida del burel. Los pases de pecho fueron colosales. Figurón del toreo. Pinchó con la espada y perdió la oreja. Aún le queda una última tarde a finales de feria.

                      


                     

                   Los ganaderos de izda a dcha: José Escolar, Victorino y Adolfo Martín.


El viernes 31 se lidió un encierro de Alcurrucén para David Mora (grana y oro), Paco Ureña (rosa y oro) y Álvaro Lorenzo (azul y oro). Los hermanos Lozano trajeron una corrida sosa y con movilidad pero sin casta y raza. Tarde completamente anodina.
22.000 espectadores.


                         

Ureña hizo una faena al quinto con varios naturales muy puros y firmó instantes muy toreros. Este toro era manso y huidizo. Hizo mal Paco en perder pasos y dejar sitio, pues esto hacía que el animal se alejase de la franela tras cada lance. Cortó una oreja que en mi opinión no debió concederse por cómo usó el estoque. Falló a la primera con el acero y en la segunda entrada, la espada cayó baja.
David Mora tuvo una tarde insulsa quitando el inicio de muleta a su primero con unos detalles muy toreros. Le noté sin sitio y un poco perdido.
Lorenzo fue silenciado en ambas reses. Es otro de los jóvenes que debe arrear pues los últimos que han llegado al escalafón pisan fuerte y están dando mucho que hablar. Tras los cuatro toros que ha matado en Las Ventas, aún le quedan otros dos toros más. Hay que espabilar.
Ángel Otero fue ovacionado tras un gran par de banderillas.

                        

                        

                        (Fotos: las Ventas)

Llegó el sábado 1 de junio, esto quería decir que lidiaba en Madrid tras muchos años sin hacerlo y alguna que otra polémica por el paupérrimo juego de sus toros en otras plazas la ganadería de Zalduendo.
Pues la corrida de presentación vino perfecta y de juego hay que decir que salvo el primero que fue extraordinario con gran clase y recorrido en la muleta, los cinco restantes blandearon y acusaron falta raza. Antonio Ferrera (verde botella y oro), Curro Díaz (marino y oro) y Luis David (berenjena y oro). 17. 000 espectadores.
Con la mente puesta en la final de la copa de Europa, nos acercamos antes del festejo a ver el ambiente a la plaza de Felipe II, lugar donde estaba congregada la afición "red". Si ésta es de las mejores de Europa, por algo será. El fútbol en las islas británicas es más que un deporte y en esta céntrica plaza madrileña, los aficionados ingleses lo demostraron una vez más antes de una final europea.
Llegada la hora, la hinchada abandonó Goya en dirección al Metropolitano, estadio feo y con aspecto de nave espacial mientras mis amigos y yo nos encaminamos hacia la catedral del toreo, edificio múdejar al que le quedan unos pocos años para cumplir su primer siglo de vida.
Curro dejó  muestra de ese toreo bueno que atesora y Luis David poco hizo en el único toro que le vi. El gran protagonista fue el extremeño Antonio Ferrera. ¿Cómo se puede describir el toreo que hizo? Sería muy difícil. En su primer toro alanceó al animal con el capote haciendo el quite de oro durante el tercio de varas. Ya con la muleta, lo citó de largo y lo templó en varias series con ambas manos. ¿Fue una faena al uso? No. Ferrera iba improvisando y con torería y mucho empaque le hizo faena al Zalduendo. Un torero que cada vez marca más su personalidad. Técnicamente no fue un trasteo perfecto, pero esa inspiración fue maravillosa. Cogió el acero y se dispuso a citarlo a diez metros, ¡increíble! aguantó y le recetó una estocada bien colocada. Paseó la primera oreja del festejo. En el cuarto, hizo una faena en los terrenos de la puerta grande. Un toro soso al que Antonio a base de sobarlo con mucha paciencia lo metió en el canasto y le dibujó otros tantos muletazos de bella factura. Esta vez la estocada no fue tan buena pero tras la primera oreja, se pidió con insistencia la segunda para Antonio. El presidente la concedió, y con tres trofeos, por segunda vez en su carrera salió a hombros de Las Ventas tras conseguirlo en el año 2002.
Antonio triunfó en Madrid y el Liverpool Football Club se coronó rey del continente por sexta vez en su historia tras vencer por dos goles al Tottenham Hotspur de Londres. 


                      


                      


                     

                      
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