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domingo, 8 de septiembre de 2024

Vergueto y Verdadero engrandecen el triunfo de Emilio.

A Valladolid me fui este sábado 7 de septiembre para ver cómo Emilio de Justo se encerraba con seis toros de Victorino una vez más, pues seguramente muchos no sepan o no recuerden que este torero extremeño ya se enfrentó en solitario con esta cárdena vacada otro 7 de septiembre pero de 2019 en la ciudad francesa de Dax y salió a hombros tras cortar cuatro orejas.

Enfrentarse en solitario a seis toros no es tarea sencilla, pues la dificultad de tal empresa exige una concentración total durante todo el festejo. Y hacerlo ante un hierro de este tipo, si cabe aún más. Las complicaciones que presenta el encaste Albaserrada hacen que muchos toreros duden ante estos animales (Ya lo dijo Dámaso Gómez: todos los toreros vacilan ante los victorinos). Por eso, un triunfo con esta ganadería, y aún más si se hace en solitario tiene mucho más valor: Andrés Vázquez, Niño de la Capea, Ruiz Miguel, Roberto Domínguez, Manuel Caballero, "El Cid"(por cierto, él y Emilio son de los poquísimos que lo han hecho en más de una ocasión), "El Capea"...
Unos pocos privilegiados saben lo que es tocar el cielo ante seis "victorinos". 

Mientras Misterioso, Vergueto, Porteño, Verdadero, Escrupulillo y Verdadero aguardaban en corrales, Emilio que llegaba a la plaza vestido de obispo y oro, y tras cruzar el ruedo acompañado tanto de las cuadrillas como los sobresalientes que en esta ocasión fueron Álvaro de la Calle y Fernández Pineda, respondió a la fuerte ovación que le tributó la afición. 

La tarde fue un compendio de la tauromaquia de Emilio. Manejó el capote con valor y precisión. Supo lidiar y acoplarse a las embestidas de cada uno de los toros. Como toma de contacto, dosificó el esfuerzo en el primer capítulo sabiendo que aún restaban cinco en los chiqueros. Firme el matador, se hizo con el toro en la faena de muleta y cerró la obra con un pinchazo. 

El segundo capítulo del festejo tuvo como protagonista a un animal muy bien presentado pero rajado y flojo. La poca fuerza de éste condicionó la lidia. Se lució con el capote el de Torrejoncillo y epilogó el trasteo con un precioso manojo de muletazos rodilla en tierra. La plaza estaba con él. Emilio fulminó de una estocada y fue premiado con dos excesivos trofeos. Fue una faena acelerada y en la que abundaron los enganchones. 

Tercer capítulo: Porteño. Encastado y fiero, propició una faena de cante grande. Emilio estuvo a la altura Fue este encuentro uno de los mejores momentos del festejo. "Cuajar un Victorino requiere poesía, valor y temple", eso dijo en una ocasión el gran albaceteño Dámaso González. Pues eso hizo Emilio. Bestia y hombre se acoplaron y ambos se engrandecieron. La bestia exprimió al hombre, y éste supo sacar todo lo que la bestia llevaba en sus 551 kilos de brava anatomía. Toreó con ritmo y despaciosidad las embestidas de aquel cornúpeta. Y se pasó el hombre a la bestia por la faja. Ajuste y acople en cada una de las series que realizó con ambas manos. Fue un faenón rotundo, macizo. De no fallar con el acero con la Tizona, habría cortado dos orejas de mucho peso. Todo quedó en una oreja para el hombre y una vuelta al ruedo para la bestia. 



                                      Así humilló Porteño.


Quedaban tres toros en los corrales de la preciosa plaza pucelana y Emilio seguía demostrando que aún seguía en plena forma para enfrentarse a los que saliese por el portón de los sustos. 

Cuarto capítulo: Fue éste un animal que no regaló ni una embestida y por el izquierdo no quiso saber nada. Por lo que de esta manera, basó de Justo la faena en la mano diestra. Sacó Emilio agua de un pozo seco y le robó con mucha valentía un puñado de derechazos. El toro se quedaba en los tobillos y se revolvía con rapidez buscando querer coger al matador. No se alargó el hombre y concluyó la faena fallando con la espada: una estocada caída tras pinchazo. 

Quinto capítulo: "El toro de Victorino llega hasta donde llegue el muletazo, no más allá" Luis Miguel Encabo dixit. Ya queda dicho que este encaste es muy especial. Su fiero y particular comportamiento en las telas exigen que los matadores den el doscientos por cien cuando están ante ellos. Ya lo dice el matador madrileño. Es un toro que obedece a los toques y sigue la muleta hasta donde diga el torero. Por eso los toques de muñeca para mover los avíos tienen que ser extremadamente precisos a la par que suaves. ¿Y por qué cuento esto? Por que este toro se revolvió con rapidez. Su casta puso emoción a una faena en la que Emilio tuvo que tirar de magisterio para dirigir y superar las oleadas de bravura de Verdadero. Otra de las particularidades de esta sangre es que no se suele dejar ligar las embestidas por lo que tras cada muletazo, el torero tiene que parar, colocarse y empezar el siguiente muletazo. Muchos detalles técnicos a tener en cuenta por toreros con conocimientos lidiadores y arrojo para superar estos ásperos comportamientos. No era la tonte del bote. Emilio, dando los muletazos de uno en uno, supo llevar a cabo la misión de torear a Verdadero y salió triunfante. Mató de una estocada y cortó otras dos orejas. 

Sexto capítulo: Apagado y soso, no dio opciones. Cedió un quite a Álvaro de la Calle. Quiso intentar un último esfuerzo pero viendo lo descastado que era, abrevió. A pesar de este pequeño borrón como epílogo, acabó una encerrona en la que se cumplió lo que Ortega Cano opina sobre esta ganadería: "el espectáculo está asegurado con un Victorino".

Fue una tarde para el recuerdo por la disposición de Emilio, por su valor y conocimientos taurómacos. Con el capote lidió las embestidas de todos ellos y se lució en un manojo de verónicas y unas chicuelinas de mano muy baja. Su muleta fue un látigo. Con los vuelos de ella templó y mandó las acometidas de los seis grises animales. Y con el acero demostró una vez más que es uno de los grandes estoqueadores del escalafón. Entra matar por derecho, con rotundidad y mucha entrega. Finalizo dando mi ovación a las cuadrillas: vi grandes puyazos, enormes pares de banderillas (se desmonteraron Pérez Valcarce y Morenito de Arles) y alguna que otra soberbia brega (la de Juan José Domínguez). Los de plata estuvieron más que a la altura. 

Llegó andando del hotel y volvió a hombros. Con cinco orejas fue en volandas hasta el hotel por las calles de la capital castellana.






 

lunes, 18 de abril de 2022

Triunfal comienzo de temporada, un toro de bandera y la torería de Curro Díaz.

Después de un invierno en el que las tertulias y las visitas al campo han sido frecuentes, por fin llegaba el momento de verdad: el de volver a nuestra grada 6. Se echaba de menos ver a a los amigos, a escuchar a los quiosqueros gritar aquello de "cold water!" a los chinos y guiris que pasaban por allí, y "¡asientos pa´ la piedra! a los vendedores de almohadillas en las galerías de nuestra plaza, el ambiente que se palpa nada más salir del Metro, los puestos de abalorios taurinos, volver a ojear el programa de mano; inexistente el año pasado por las absurdas normas covidianas...

Abrió cartel el manchego Carlos Aranda. A punto de tomar la alternativa, se le aprecia técnica y un oficio propio de un novillero que lleva varios años en esto, pero sin alma ni transmisión necesarias para emocionar al espectador. Discreta tarde del novillero de Daimiel. 

Cerramos la temporada 2021 con la puerta grande de Ginés Marín y comenzamos este 2022 el domingo 27 con la puerta grande de Víctor Hernández. Tardía fecha, no puede ser que en Madrid comience la temporada tan tarde, llevamos una época en que Las Ventas programa su primer festejo para mediados o finales de marzo, cuando el primer domingo de mes, ya tendría que estar programado un festejo taurino. Me avisaron que Víctor es un muchacho al que hay que seguir: un toreo clásico, sus sobrias maneras, actitud, valor... Y no decepcionó. Este muchacho nacido en un pueblo de Madrid pero formado taurinamente en la escuela de Guadalajara llegó al coso capitalino dispuesto a refrendar todo lo que se ha hablado de él en estos años anteriores en sus diferentes actuaciones por los pueblos de La Mancha. Cortó dos orejas al cuarto. El presidente hizo caso a la locura colectiva y tras conceder la primera oreja, asomó el pañuelo blanco una segunda vez concediendo al joven toricantano el salvoconducto para abrir la puerta grande. De no haber fallado con la espada en su primero, su resultado hubiera sido de oreja y oreja.  Sus dos novillos dieron más juego por el lado derecho que por el izquierdo, cosa que Víctor aprovechó. En el quinto, lo intentó por el izquierdo y a pesar de que no era el pitón más potable del animal, el madrileño, sereno y calmado, quiso torear al natural y brotaron algunos templados muletazos. 

Apunten este nombre: Víctor Hernández.


Completó la terna el hispalense Miguel Uceda Vargas. Acusó su falta de rodaje. Se presentó con caballos el pasado mes de agosto en Perales de Tajuña y tan solo toreó un festejo más. Así que con cuatro novillos matados en su currículum, no era, ni de lejos, el momento más propicio para examinarse ante la cátedra venteña. Cumplió la papeleta y desde mi asiento atisbé maneras y querer hacer las cosas bien. En su primero, se notó su nerviosismo al enfrentarse a su primer novillo en el ruedo de Madrid. Éste pedía firmeza y mando pero Miguel ni estuvo firme ni mandó sobre el toro. En su segundo estuvo más relajado. Voló el capote con gracia y la muleta con lentitud. Mató bien y a pesar de que había mayoría, el presidente no concedió la oreja, así que este novillero de Gerena dio una vuelta al ruedo. Ojalá vuelva a Madrid con más preparación porque puede sorprender.

Entre las cuadrillas destacó Marcos Prieto, tanto con capote como con banderillas. En cambio, los picadores estuvieron en general bastante mal: puyazos traseros, caídos... Tarde para olvidar.


El ganado vino desde Albacete. El encierro de Los Chospes estuvo bien presentado y hubo varios novillos que dieron un juego interesante. Los toreros vistieron de grana y oro, lila y oro y verde botella y oro respectivamente. Víctor y Miguel debutaron en Madrid.

Concluyo esta crónica anotando la pésima actuación presidencial. Don Jesús volvió a meter la pata como ya ha hecho en alguna que otra ocasión. Víctor en el quinto estuvo muy bien, pero aún así, la estocada no fue del todo fantástica. De haber matado más certeramente a su primero, habría sido un resultado de oreja y oreja en vez de dos orejas en el quinto, algo que hubiera sido mucho más digno. Quiso ser protagonista don Jesús y el esperpento que se vio fue lamentable. Al madrileño le regaló la oreja en el quinto y al andaluz le castigó sin trofeo en el sexto. De traca.  



Gélida tarde el el domingo 3. Carlos Olsina (rosa y oro), José Rojo (rioja y oro) y Daniel Barbero (botella y oro) actuaron en este segundo festejo de la temporada. De Salamanca llegaron los novillos. El ganado de Sánchez Herrero fue dura y presentó no pocas complicaciones. El más noble y boyante fue el sexto. 

Tarde que pudo acabar en la desgracia más absoluta pero, gracias a la Providencia, nada serio ocurrió. Dos banderilleros fueron volteados y José Rojo sufrió una angustiosa cogida en su primero. Se tiró a matar y el pitón le entró por por el chaleco. Tras caer al suelo, quedó unos segundos inconsciente y nos barruntamos lo peor. Al final el parte médico quedó en varios varetazos y contusiones sin gravedad así que el joven muchacho pudo volver al ruedo dos toros después. El otro accidente que tampoco pasó a mayores fue algo que apenas se ve: mediada la corrida, Carlos Olsina fue a descabellar al novillo y tras uno de los golpes, el animal, moviendo el testuz pegó un derrote y la espada salió volando a los tendidos. 

Dramas aparte, poco que contar en el aspecto artístico. Me quedo con la raza y actitud de José Rojo sobreponiéndose al percance. Cierto es que el viento puso en mil apuros a los tres torerillos y poco se les puede reprochar. Si el domingo pasado el presidente montó su numerito, esta vez el protagonista fue Daniel Barbero.  Daniel dio con temple algunos muletazos al sexto toro pero creo que pudo haber sacado mucho más de lo que el bicho llevaba dentro. El resto de la faena fueron desplantes y pases sin emoción. Los paisanos del abulense pidieron una oreja, cosa que el resto de la plaza no hizo, y con buen criterio el presidente denegó. Ni corto ni perezoso, Daniel se dio una vuelta al ruedo que nadie pidió y nadie aplaudió. La imagen del torero dando una vuelta al anillo con los tendidos prácticamente vacíos, fue muy triste. Así acabó una larga novillada de casi tres horas. Entre animales devueltos y faenas interminables, salimos de Las Ventas aburridos y muertos de frío, pero absolutamente expectantes por la encerrona de Emilio de Justo al domingo siguiente. 

Entre las cuadrillas destacó José Chacón. 





Por fin llegó el día. El domingo 10 se llenó La Ventas para ver en solitario a Emilio de Justo (negro e hilo blanco). Extremadura quedó vacía y desde Cáceres y Badajoz vinieron autobuses para ver a su paisano. En un momento profesional extraordinario, Emilio quiso hacer la gesta de encerrarse en Madrid. Para ello eligió seis ganaderías quedando así el orden de lidia: Pallarés, Domingo Hernández, Victorino Martín, Victoriano del Río, Palha y Parladé. Los sobresalientes fueron Álvaro de la Calle (canela y oro) y Jeremy Banti (verde botella y oro).

Decidido salió Emilio a enfrentarse al primero de la tarde. Lo paró de capote y surgieron unas buenas verónicas cargando la suerte. La faena de muleta fue intensa y vibrante. El susto llegó al entrar a matar: Con el arrojo de cualquier novillero principiante, se lanzó el de Torrejoncillo y hundió la espada hasta los gavilanes pero fue arrollado y cayó con el cuello. Fue llevado a la enfermería y horas más tarde se supo que tenía afectada la base del cráneo por un traumatismo cervical. Fuerte percance que hará que el extremeño seguramente se pierda esta temporada. Fue premiado con una oreja; a mi juicio un poco generosa. Si el domingo pasado nos dejó helados la fuerte voltereta que sufrió José Rojo pero que no pasó a mayores, esta vez el torero acabó en las expertas manos del equipo médico. 


Quedaban cinco toros en corrales y dos matadores dispuestos a continuar el festejo. El salmantino Álvaro de la Calle pechó con tal papeleta. Lo que quedaba en chiqueros no era moco de pavo, pero este castellano estaba preparado. Sabía que era un trago gordo. Pero entre tanto difícil y áspero animal llegó el premio en cuarto lugar: Duplicado, de Victoriano del Río. Un toro de ensueño. Bravo, fiero, encastado. Su pelea en el caballo fue impactante. Tras dos puyazos sensacionales de Óscar Bernal, pedimos al matador una tercera entrada al caballo. Y éste, generoso, nos complació. Fortísima ovación a Bernal mientras se retiraba al patio de caballos. Aún quedaba más, en banderillas, la cuadrilla de turno ralló a gran nivel. Toro exigente, había que estar a la altura y Álvaro acabó dando una vuelta al ruedo. De la misma manera fue premiado este animal. En quinto lugar salió un toro portugués, destartalado de trapío y de duro comportamiento. Cerró el festejo otro toro portugués, en este caso del hierro de Parladé y que fue pitado en el arrastre por su mansedumbre.


Entre las cuadrillas fueron ovacionados Óscar Bernal, Andrés Revuelta, José Chacón, El Algabeño, Jesús Arruga y Pérez Valcarce.


En el cuarto de la tarde se picaron en quites Álvaro y Jeremy. Los dos por chicuelinas, siendo las de Jeremy hondas y con mucho empaque. No puedo acabar estas líneas sin hacer un olé por Álvaro. Cuando se es sobresaliente, (doce años sin torear una corrida como lleva Álvaro)  uno asume que no se torea con frecuencia, que hacen el paseíllo sabiendo que a lo sumo realizarán un quite o dos si el torero titular lo considera; que entrenan con dureza y exigencia, como si cada año fueran a participar en media centena de festejos pero sabiendo que harán un puñado de paseíllos cada temporada. A pesar de ello, con hombría y dignidad ha solventado una papeleta más que complicada. Más contratos para demostrar lo que vale se merece. Su capacidad para matar airosamente, su firmeza ante el Palha y un toreo relajado y muy natural ante el bravísimo Duplicado fueron los mejores avales de este veterano torero charro. Ha demostrado capacidad para enfrentarse a lo que le echen. Paco Ureña matará en solitario seis animales el 21 de mayo en Madrid y él debería estar. Y Talavante y Juan Ortega torean mano mano también en Madrid el viernes 13 de mayo. Aparte de esos huecos, se merece una tarde en terna en verano. Se lo ha ganado. 




Cartel con alicientes el domingo de Resurrección: Curro Díaz (azul rey y oro), Sergio Serrano (caña y oro) y Tomás Campos (blanco y oro). Los toros vinieron de Toledo; lucieron el hierro y cintas de la ganadería de El Montecillo. Aplomados, sosos y noblotes de comportamiento.  Insulsa corrida en la que los momentos más lucidos fueron a cargo del torero de Linares. 

Curro, en el cuarto, puso a Madrid en pie con ese torero tan personal. Sus derechazos, un inmenso natural al ralentí, los pases de trinchera... desplegó el andaluz toda su tauromaquia. La nota negativa de su actuación fue el infame bajonazo con el que despachó al animal y la posterior petición de oreja. A pesar de semejante sartenazo, el de Linares dio una vuelta al ruedo que fue protestada. 


El manchego Sergio Serrano lanceó con gusto un ramillete de verónicas y mostró total disposición con los dos toros que le tocaron en suerte. Tomás Campos pasó discretamente por Madrid. Cita de verdad, maneja bien las telas y quiere torear bien. Entrenar con Diego Urdiales se nota. Pero cuando no hay materia, poco se puede hacer. Yo apuesto por este torero. Es uno de los jóvenes que más me ilusionan. 



(Fotos: Las Ventas)



domingo, 26 de julio de 2020

domingo, 1 de marzo de 2020

Y los médicos para salvar a los toreros...

Tras Valdemorillo hace unos días, me fui a tierras castellanas a presenciar el gran homenaje que se celebró en honor de los "ángeles de la guarda" de los toreros: los cirujanos taurinos. Como dice Juncal en la mítica serie de TVE: «El mundo entero está rendido a sus pies. Todo gira en el mundo alrededor de los toros. Los músicos existen para inventar pasodobles toreros, los poetas para cantar a los toreros, los médicos para curar a los toreros, los arquitectos para construir plazas de toros, los pintores para pintar toreros y las mujeres para querer a los toreros». Aquellos años locos como fueron los 90 con Jesulín como ídolo de masas, celebró una corrida en homenaje a la mujer y abarrotó de féminas la plaza de Aranjuez. Así que esta ocasión tocaba agradecer a los galenos el granito que ponen en salvar a estos héroes vestidos de seda y oro cada vez que derraman su sangre ante el rey toro.

En la plaza cubierta de Aranda de Duero actuaron Morante de la Puebla, José María Manzanares, Cayetano, Emilio de Justo, Pablo Aguado y El Rafi. Los toros lucieron el hierro y las cintas de la ganadería salmantina de García Jiménez. El festival quedó aguado por el pobre juego de los toros. Desrazados y sosos, no dieron el juego deseado. La plaza registró una gran entrada. Añado que quizá fue por el ganado ya que no dio opción al lucimiento, y es que el festejo duró dos exactas. No se hizo aburrido ni pesado. Pascual González Masegosa, cirujano de la plaza de Albacete y presidente de la Sociedad Española de Cirugía Taurina recibió una placa al romper el paseíllo.


¿Qué decir de Morante? José Antonio vino a Aranda tras torear hace escasos días en Ciudad Rodrigo. El novillo que le tocó en suerte acusó falta de fuerzas y el sevillano le dio sus tiempos y alturas. No lo agobió para que fuese a su aire. Abrió la tarde con un ramillete de verónicas y la media. Lo más torero del festival, fue verle llevar al utrero a punta de capote con una mano desde los medios hasta el caballo. Brindó al público y comenzó con unos ayudados por alto. El trasteo fue breve. Cimentado en la mano derecha ya que este pitón fue el más potable.Cerró con un macheteo por bajo y tras enterrar la oreja hasta los gavilanes cortó la primera oreja. Durante la vuelta al ruedo regaló a los cirujanos su sombrero.  


José María Manzanares posiblemente pechó con el animal más pobre del encierro. Se estrelló y poco pudo realizar. Hizo gala de su elegancia y tras un fallido intento en la suerte de recibir, entró a matar al volapié y lo fulminó de una estocada. Saludos desde el tercio.


Cayetano fue entrega absoluta. Comenzó con unos muletazos de rodillas y ligó varias tandas con la diestra para encanto de los asistentes. Varios molinetes de rodillas fueron muy jaleados y tras una estocada que necesitó varios golpes de descabello, cortó un trofeo.


Emilio de Justo hizo el toreo más clásico de la corrida y cortó dos orejas. Alanceó a la verónica con gusto y suavidad. Cuajó al animal por ambos pitones y rubricó la faena con una estocada que cayó un pelín baja. 


El gran aliciente del cartel era el también sevillano Pablo Aguado. Apetecía mucho verle. Le tocó un toro que le regaló un puñado de sosas embestidas en la que el diestro pudo lucir su personalidad. Destacó su toreo a la verónica. La res fue a menos a medida que avanzaba el trasteo y falló con el acero. Asignatura crucial que hay que mejorar. Saludos desde el tercio.


El novillero galo fue todo entrega y variedad. Quitó por chicuelinas y remató la serie con la graciosa revolera. Toreó por lopecinas para levantar el ánimo de la tarde. Siguió en ebullición pues la faena de muleta comenzó con un pase cambiado desde los medios. El novillo prometía pero se rajó. El reiterado fallo a espadas lastró los trofeos que merecía tal labor de quietud y precisión. Escuchó un aviso.


(Fotos: Tauroemoción)


¿Seguirán indirectamente recordando a Juncal? ¿Habrá un homenaje a los arquitectos o a los músicos? El tiempo lo dirá. (Anoto que aunque no fue en una plaza, Miguel Ángel Perera realizó recientemente un homenaje a los poetas, en este caso, a la Generación del 27 en el Ateneo de Sevilla). Sería sin planteárselo un maravilloso guiño a ese genio como fue José Álvarez "Juncal", interpretado magistralmente por Paco Rabal. Acabado el festival y acompañado de la mejor gente, cenamos productos de la tierra y volvimos a la capital del Reino. 

domingo, 2 de junio de 2019

La torería de Ferrera en una gran semana gris.

El lunes 27 comenzó la semana gris del serial. Como aperitivo al homenaje por el centenario de la toma de antigüedad del encaste Albaserrada en Madrid, se programó una novillada con reses de La Quinta para Ángel Jiménez (grana y oro), El Galo (blanco y plata) y Francisco de Manuel (sangre de toro y oro). De los novillos hay que decir que estuvieron bien presentados y de juego variado. Interesantes y con complicaciones. Hubo 16.900 espectadores en los tendidos.
 Ángel mostró detallitos de ese buen toreo que lleva dentro pero nada pudo hacer ante el lote que le tocó en suerte. El Galo se mostró vulgar ante dos toros y lo mejor del festejo fue el toreo templado y cadencioso de Francisco con el capote. 
Entre las cuadrillas destacaron Iván García y Fernando Sánchez con las banderillas. Una tarde más y ya van varias, los picadores estuvieron de pena. 

                         

(Foto: Ana Escribano)


El martes 28 se celebró la primera corrida homenaje al encaste Albaserrada. Una corrida con los toros abulenses de D. José Escolar para Fernando Robleño (verde y oro), Gómez del Pilar (blanco y plata) y Ángel Sánchez (malva y oro). Tres cuartos de entrada en tarde de absoluto vendaval que imposibilitó ver el juego de los toros. En otras condiciones, habría sido merecida una ovación al mayoral.
Robleño estuvo en maestro. Dos décadas lleva el madrileño viéndoselas ante los toros más duros de la cabaña brava. Respetado en Madrid, sabe de sobra lo que es enfrentarse a estos toros grises. Tres puertas grandes en Las Ventas luce su palmarés. Este martes ante el cuarto, a base de luchar y luchar consiguió robarle varios muletazos muy templados. Dio una merecidísima vuelta al ruedo. Su primero fue muy complicado. 

                           

Otro torero al que tienen que seguir sobre todo en estos carteles con las ganaderías más complicadas es el madrileño Gómez del Pilar. Se fue a la puerta de toriles a recibir a sus dos toros de rodillas, bregó, lidió, estuvo atento y sobre todo con mucha raza. La única pega es que hizo sus faenas más allá de las rayas de picar, cuando debería haberlo hecho al abrigo de las tablas debido al huracán que sopló toda la tarde. Ángel Sánchez quiso pero no pudo. El poco rodaje y el fuerte viento complicaron mucho las cosas a este joven torero que pasó de puntillas por Madrid a pesar que le tocaron los dos toros más nobles destacando el primero de su lote.

                             

                            Miradas que aterran... (Foto: José Luis Martínez)

De las cuadrillas hay que mencionar que Iván García estuvo sensacional con el capote lidiando al tercero y con los palitroques se lucieron Fernando Sánchez y Raúl Ruiz. En el quinto brillaron con las banderillas Iván Aguilera y Pedro Cebadera. En el sexto, Fernando sánchez e Iván García que repetían paseíllo tras torear el día anterior con De Manuel volvieron a estar sembrados. Saludaron una ovación al cerrar el segundo tercio. 

                        

(Fotos: Ana Escribano)


Llegó el miércoles 29 la ganadería mas emblemática de este encaste y que merecidamente forma parte de la historia y leyenda del coso capitalino: Victorino Martín. Dos andaluces y un extremeño fueron los toreros que hicieron el paseíllo: Octavio Chacón (budeos y oro con remates negros), Daniel Luque (tabaco y oro) y Emilio de Justo (negro y oro). De juego variado e interesante. Encastado el 1º, el 3º malo, muy bueno el 4º, de nombre Bolsiquero y el sexto fue también un gran toro pero justísimo de fuerzas.
22.000 Espectadores.

Lo mejor de la tarde llegó en el sexto. Director de nombre, tenía las fuerzas muy medidas pero poseía clase y gran embestida. Con el capote recetó un saludo muy templado. Emilio lo entendió y le dio varios muletazos con mucho gusto y esa elegancia que él tiene. Los naturales fueron muy suaves y la plaza jaleó varios pases de pecho que fueron infinitos. Aunque la estocada cayó desprendida, se pidió con fuerza la oreja y el extremeño paseó el único trofeo de la tarde.

                           


Chacón bregó con una alimaña en primer lugar y lo mató de un bajonazo. Su lote fue de bandera pero esta vez no vimos en plenitud al diestro gaditano. Luque pasó sin brillo por Madrid.
 En las cuadrillas saludó una gran ovación el subalterno Morenito de Arles en el cierre del festejo tras un soberbio par de banderillas.

                            

      (Foto: Las Ventas)


Se cerró el jueves 30 el homenaje a este gran encaste con la tercera ganadería más representativa del mismo: Adolfo Martín. Este cartel fue uno de los que salió del polémico bombo. Novato en estas lides, Roca Rey (tabaco y oro) lidiaría por primera vez esta sangre y en la plaza de Las Ventas con dos toreros que al contrario que Andrés, saben cómo torear este tipo de corridas. Manuel Escribano (Sangre y oro) y Román (burdeos y oro). Con Andrés en el cartel, la taquilla agotó el papel. Pues de los toros hay que decir que los lidiados en cuarto y sexto lugar fueron de alta nota: Español y Madroñito.
Lo mejor del festejo se vivió en los tres últimos toros. Manuel Escribano se las vio con el ya mencionado Español, un toro que humillaba y era muy encastado. Le ligó varias series de muletazos y en una, tras quedarse descubierto el toro no falló. La asestó un cornadón de 25 centímetros. En ese momento los tendidos de sol comenzaron una trifulca que duró casi hasta que las mulas arrastraban al gran Español camino del desolladero. Esto declaraba a la prensa el doctor D. Máximo García Padrós tras la intervención quirúrgica. 
Román estuvo hecho un tío en el quinto. Toreó muy templado y buscaba siempre la colocación. Le pegó al Adolfo varios naturales muy ligados y rematados con el de pecho. Un torero que nunca se deja nada en el tintero y se exprime hasta el último aliento. Mató de un espadazo y cortó un trofeo. En uno de sus toros brindó a D. Juan Carlos con estas palabras: Va por usted, por España... ¡Y que disfrute de su jubilación!
Poco pudo hacer Roca Rey en su primero y en el sexto, ligó varias tandas que a mi juicio faltó un poquito de ajuste. Aún así lo templó mandando y dirigiendo la embestida del burel. Los pases de pecho fueron colosales. Figurón del toreo. Pinchó con la espada y perdió la oreja. Aún le queda una última tarde a finales de feria.

                      


                     

                   Los ganaderos de izda a dcha: José Escolar, Victorino y Adolfo Martín.


El viernes 31 se lidió un encierro de Alcurrucén para David Mora (grana y oro), Paco Ureña (rosa y oro) y Álvaro Lorenzo (azul y oro). Los hermanos Lozano trajeron una corrida sosa y con movilidad pero sin casta y raza. Tarde completamente anodina.
22.000 espectadores.


                         

Ureña hizo una faena al quinto con varios naturales muy puros y firmó instantes muy toreros. Este toro era manso y huidizo. Hizo mal Paco en perder pasos y dejar sitio, pues esto hacía que el animal se alejase de la franela tras cada lance. Cortó una oreja que en mi opinión no debió concederse por cómo usó el estoque. Falló a la primera con el acero y en la segunda entrada, la espada cayó baja.
David Mora tuvo una tarde insulsa quitando el inicio de muleta a su primero con unos detalles muy toreros. Le noté sin sitio y un poco perdido.
Lorenzo fue silenciado en ambas reses. Es otro de los jóvenes que debe arrear pues los últimos que han llegado al escalafón pisan fuerte y están dando mucho que hablar. Tras los cuatro toros que ha matado en Las Ventas, aún le quedan otros dos toros más. Hay que espabilar.
Ángel Otero fue ovacionado tras un gran par de banderillas.

                        

                        

                        (Fotos: las Ventas)

Llegó el sábado 1 de junio, esto quería decir que lidiaba en Madrid tras muchos años sin hacerlo y alguna que otra polémica por el paupérrimo juego de sus toros en otras plazas la ganadería de Zalduendo.
Pues la corrida de presentación vino perfecta y de juego hay que decir que salvo el primero que fue extraordinario con gran clase y recorrido en la muleta, los cinco restantes blandearon y acusaron falta raza. Antonio Ferrera (verde botella y oro), Curro Díaz (marino y oro) y Luis David (berenjena y oro). 17. 000 espectadores.
Con la mente puesta en la final de la copa de Europa, nos acercamos antes del festejo a ver el ambiente a la plaza de Felipe II, lugar donde estaba congregada la afición "red". Si ésta es de las mejores de Europa, por algo será. El fútbol en las islas británicas es más que un deporte y en esta céntrica plaza madrileña, los aficionados ingleses lo demostraron una vez más antes de una final europea.
Llegada la hora, la hinchada abandonó Goya en dirección al Metropolitano, estadio feo y con aspecto de nave espacial mientras mis amigos y yo nos encaminamos hacia la catedral del toreo, edificio múdejar al que le quedan unos pocos años para cumplir su primer siglo de vida.
Curro dejó  muestra de ese toreo bueno que atesora y Luis David poco hizo en el único toro que le vi. El gran protagonista fue el extremeño Antonio Ferrera. ¿Cómo se puede describir el toreo que hizo? Sería muy difícil. En su primer toro alanceó al animal con el capote haciendo el quite de oro durante el tercio de varas. Ya con la muleta, lo citó de largo y lo templó en varias series con ambas manos. ¿Fue una faena al uso? No. Ferrera iba improvisando y con torería y mucho empaque le hizo faena al Zalduendo. Un torero que cada vez marca más su personalidad. Técnicamente no fue un trasteo perfecto, pero esa inspiración fue maravillosa. Cogió el acero y se dispuso a citarlo a diez metros, ¡increíble! aguantó y le recetó una estocada bien colocada. Paseó la primera oreja del festejo. En el cuarto, hizo una faena en los terrenos de la puerta grande. Un toro soso al que Antonio a base de sobarlo con mucha paciencia lo metió en el canasto y le dibujó otros tantos muletazos de bella factura. Esta vez la estocada no fue tan buena pero tras la primera oreja, se pidió con insistencia la segunda para Antonio. El presidente la concedió, y con tres trofeos, por segunda vez en su carrera salió a hombros de Las Ventas tras conseguirlo en el año 2002.
Antonio triunfó en Madrid y el Liverpool Football Club se coronó rey del continente por sexta vez en su historia tras vencer por dos goles al Tottenham Hotspur de Londres. 


                      


                      


                     

                      
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