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miércoles, 29 de abril de 2020

Un rato con Jesulín de Ubrique.

Aparte de Enrique Ponce hay otro importante matador que este año celebra tres décadas en los ruedos: Jesús Janeiro "Jesulín de Ubrique". Con él he tenido la oportunidad de hablar y hacer un repaso de todos estos años en los ruedos.

Pregunta. ¿Cómo fueron sus comienzos?
Respuesta. Mis comienzos fueron bastante prematuros. Yo empecé bastante jovencito a torear, empecé con doce años, casi trece. Estuve un año en la escuela taurina de la Diputación Provincial de Cádiz durante un año. Hice una etapa sin caballos de los trece a catorce años y con quince debuté con picadores. Entre 1989 y 1990 toreé 170 novilladas. Tomé la alternativa y quitando dos paréntesis debido a una retirada que yo decidí y otra fue por un accidente de trafico. Hasta que me retiré en el año 2007 fue una trayectoria con un número impresionante de corridas. Contento con mi labor y mis defectos y virtudes. En el año 2010 cumplí veinte años y toree otros tantos festejos. Quería hacer lo mismo ahora pero la situación no acompaña.

P. Cuando usted empezaba, ¿en quién se fijó?
R. Yo tenía predilección por dos toreros: Rafael de Paula y particularmente Paco Ojeda, que ha sido mi maestro y el espejo en donde yo quería mirarme.

P. Como madrileño me gustaría que me contase de su relación con la plaza de Las Ventas.
R. De novillero no fui, no por el interés de la empresa que en esa época eran los Lozano, sino que bueno, no se dieron las circunstancias. De matador toreé alrededor de 25 tardes. No he sido un torero del gusto de un sector de la plaza. Te digo que tengo buenos recuerdos y he podido disfrutar de esos olés aunque no haya podido cortar una oreja. También hubo tardes difíciles en las que por parte mía o parte del toro que no nos entendíamos y no llegaba la cosa a ningún puerto. Aparte de esas tardes malas, por supuesto tardes buenas en ese ruedo que me hicieron disfrutar en esa catedral del toreo.

P. ¿Cómo fue su relación con las principales plazas de España y el extranjero?
R.
Pamplona fue una plaza muy importante en mi trayectoria, en Castilla y León pude disfrutar en ciudades como Salamanca y Valladolid donde tuve tardes muy buenas. Sevilla ha sido una plaza muy importante en mi carrera; no tuve grandes éxitos pero pude triunfar y también por el resto de Andalucía que es mi tierra. En general en toda la geografía española: cuando se torea tanto en una temporada como hacía yo con ciento cincuenta tardes pues acaba toreando en todos lados. En general me he sentido querido y respetado no sólo aquí sino también Francia, Portugal y América.

P. Valor, temple, raza... ¿Cómo definiría su toreo?
R.
Nunca he sido un torero artista. He sido catalogado como un torero poderoso, de ver muchos toros rápido, en cuanto a estar muy espabilado. Mi arma principal aparte del temple, era el gran porcentaje de toros que a mí me servían para poder triunfar. He sido un torero más tremendista que artista.

P. Capote, muleta... ¿Y las banderillas?
R.
Me veía mejor con la muleta. Con el capote mejoré mucho con el tiempo. De hecho, en ciertos sitios hubo toros a los que cuajé con el capote y bueno, fui un torero que con el tiempo mejoré en todos esos aspectos. Con la espada también. De novillero banderilleé bastante, cosa que dejé cuando tomé la alternativa. En los primeros años lo hacía cuando veía que un toro me iba a permitir el lucimiento y lo hacía sin ningún tipo de problemas.

P. ¿Qué nos podría contar sobre el tercio de varas?
R.
Cada toro tiene que ser picado según lo que considere el torero que tiene enfrente. Lo que si es verdad es que mi época los toros se caían con frecuencia y había que medir muchísimo. En los últimos años con el auge de los correderos el toro tiene mas fuerza y con ello se reducen esas caídas. Con ello, el tercio de varas era más brillante porque el toro tenía más poder. La suerte de varas es algo que medía mucho porque si el toro era bueno y tenía buenas condiciones lo picaba poco para someterlo y quedarme con él. Cuando el maestro está delante es el que mejor lo ve y por tanto el que decide si tiene que ser picado más o menos.

P. ¿Cómo era aquel toro de los 90 cuando usted toma la alternativa al de años después cuando usted deja de torear?
R.
Cuando yo empecé no existían los correderos donde entrenan a los toros y con el tiempo se fortalecen y se nota cuando llegan a la plaza. Hubo una época en la que al toro se le criaba en un cerrado y se le alimentaba. Cogían peso y volumen pero después con el tiempo se desinflaban. Con el tiempo, los ganaderos se dieron cuenta y adaptaron las dehesas para criar toros de una manera óptima. Con la llegada de los correderos la diferencia era notable. Al igual que los toreros se preparaban como deportistas de élite para medirse a un toro de lidia, este animal también era entrenado para ser lidiado. Con ello se consigue fortaleza física. Entonces claro, los toreros que no tengan capacidad de pulmón, pues cuesta mucho más trabajo. Ahora, la preparación actual es como la de un boxeador. De fondo y de todo, no de músculos sino de aguante, de fibra... y muy estilizados. No quiere decir que antes no lo eran pero el toro lo exige y hay que estar preparados.

P. Al igual que, por ejemplo, Julián López "El Juli" tiene Garcigrande o José Tomás el hierro de Núñez del Cuvillo como habituales, ¿usted tuvo algún hierro por el que sintiera más predilección?
R.
Bueno, Cuvillo nació con Espartaco y conmigo. La base de la ganadería de Núñez del Cuvillo como toreros primero fue Espartaco y más tarde Jesulín. El criterio, conocimiento, la afición y el talante es el ganadero quien lo pone pero es esencial tener una figura del toreo que la respalde. Todos los años mataba catorce o quince corridas de Cuvillo, en torno a los cuarenta o cincuenta toros. Cuvillo y Jandilla han sido las más predilectas para mí. Luego había una que con el tiempo fue bajando era la de Bernardino Píriz y otra que era portuguesa: Cunhal Patricio. Esos cuatro hierros siempre los maté. Dónde podía pedir las pedía y donde podía imponerlas, las imponía. ¡Eh! pero también maté de todo: Victorino Martín, Murteira Grave, Dolores Aguirre, Guardiola, Conde de la Maza, Conde de la Corte... Menos Miura, maté de todo.

P. Hablemos de los carteles mediáticos. A los que discrepan de esos carteles, ¿qué les diría?
R.
No tendría que decirles nada, es más, esos carteles salvaban una feria y con eso lo digo todo. En una feria había carteles muy buenos con figuras en los cuales el público respondía pero aparte de ese cartel estrella, estaban los mediáticos en los que también había figuras. Pero... ¿A qué le llamamos mediático? Muchas veces lo he preguntado. ¿Qué es un torero mediático? ¿más o menos conocido? Yo creo que cuando una figura del toreo es conocida, es conocida en general. -¿Qué es un cartel mediático  para ti?- ¿los toreros que llevan a la masa? -Esos toreros son los que afortunadamente el escalafón tendría que tener, pero no uno o dos si no ocho o diez. ¡Lo que pasa es que eso es muy difícil! Lo importante es un torero que mueva al aficionado y también a la masa porque desgraciadamente las plazas no se llenan sólo con los primeros. Hay que contar con todo el público en general. Por ejemplo, un estadio no se llena sólo con aficionados al fútbol, se llena también con gente de fuera. Yo voy y no me gusta pero si hay un partido de máximo interés me apetece ir aunque no sea muy futbolero. Hay equipos y equipos y también hay toreros y toreros.

P. ¿Usted cree que el escalafón está falto de toreros con esa personalidad y carisma como usted fue?
R.
Y o fui un torero que con mis defectos y virtudes pude plantar batalla a todas las figuras. Desperté bastante interés. Tuve esa suerte. Ahora mismo el escalafón tiene toreros muy importantes y muy buenos y también grandes figuras. También hay que pensar que hay matadores que han dado treinta vueltas a España y el que no, lleva veinticinco. Claro, veinticinco años en los ruedos llega un momento en el que los toreros tenemos una fecha de parada, donde hay que decir basta ya. Si estiras las cuerda acabas perdiendo el interés. El torero tiene que saber cuando quitarse o cuando poner un paréntesis. Opino que el que es figura, es figura por dos motivos: primero por sus méritos y segundo porque ha sabido atraer el interés del público. Si llevas muchos años, esa atención se pierde y vendrán otros. Lo que pasa es que la cantera lo tiene difícil, que lo chavales se abran paso es muy complicado. Si la Fiesta queremos que siga, tenemos que tener toreros nuevos y que despierten interés. Y ojalá salgan. Cuando yo llegué al escalafón mayor con Enrique Ponce ya estaban Dámaso González, Niño de la Capea, José María Manzanares, Ortega Cano, Paco Ojeda, Roberto Domínguez, Espartaco... Había un plantel de diez o doce figuras y a las cuales nosotros nos acoplamos, después ellos se quitaron y seguimos nosotros. Estaba Joselito... en fin, había unos cuantos toreros que fuimos funcionando. Después apareció Morante, "El Juli" y a uno lo van desplazando. Más tarde aparece Roca Rey, aparece Cayetano... A Litri, Jesulín, Camino etc nos iban quitando. Esto es así. Unos duran más y otros menos.

P. ¿Podríamos llegar a la conclusión en que las figuras del momento como no tienen competencia dura, están tranquilamente sin temor a que les quiten el cetro?
R.
Cómodo no se está nunca delante de un toro. Hoy en día tú ves que hay un escalafón que a lo mejor no hay un tirón de toreros importantes te puedes relajar más porque una feria de Sevilla o de Madrid, tienen que contar contigo. También es verdad que estos últimos años las ferias se han reducido una barbaridad. En mi época Algeciras tenía seis corridas de toros, ahora dos. En Granada daban siete y ahora dan tres. Málaga daba siete y ahora hay cuatro. En Córdoba daban cinco y ahora son dos. Donde tienes que partir el peso es esos sitios pero luego hay otros lugares en los que hay cabida para todos. No es que se hayan acomodado, cuando están ahí es porque interesan y generan lo que ganan, digo yo.

P. Si el toreo no pasa por sus mejores momentos, el coronavirus ha complicado la situación. ¿Como ve el panorama?
R.
Fíjate, a mí me ha cogido por partida doble. Como torero y ganadero. Como ganadero es un desastre porque no tenemos una idea clara de como se va a reactivar la temporada. Yo quería conmemorar mis treinta años con una temporada bonita y se ha ido todo al traste. Lo importante es velar por la salud de mi familia y la mía y la ganadería queda en un segundo plano. Es esencial es que esto se controle lo más rápido posible y a partir de ahí los toros, toreros... en general todos los que vivimos del mundo del toro tenemos que estar más unidos que nunca. Si hemos estado dañados con los animalistas, imagínate ahora con esta pandemia. Yo no quiero hacerme a la idea de muchos ganaderos que desgraciadamente van a tener que sacrificar animales porque no van a tener salida. Lo último que hay que hacer es tirar la toalla. Hay que tener en cuenta que también son números y nadie va a ir a tu casa a darte nada. Habrá que hacer de tripas corazón y sacrificar lo que haya que sacrificar. Son tiempos difíciles y complicados donde hay mucha incertidumbre, no sabemos en la situación a encontrar y como vamos a quedarnos y a partir de ahí habrá buscar un horizonte nuevo. El mundo del toro tendrá fuerzas para salir adelante y no me cabe duda si alguna vez nos hemos tenido que necesitar todos va a ser ahora más que nunca. Habrá que hacer una restauración de todo. Cómo se harán los próximos festejos y afrontar los costes de una corrida, un festival o una novillada. No sé tampoco las plazas como se van a adaptar para mantener la distancia... tendrá que estar todo claro y a ver que sucederá. Ojalá sea pronto y lo más rápido posible. Tengo mis dudas de ver si se puede hacer algo ya en 2020. A ver si en septiembre y octubre las ferias de estos meses, no puedes colapsarlos con más ferias de las que ya hay por calendario natural. Es inviable y así lo veo yo. Debemos centrarnos en la campaña 2021 y ya está en lo que queda de año a ver qué sucede y hay suerte de que salga una vacuna, esto se controle y la gente pueda volver a la normalidad dentro de unas medidas estrictas que en principio tendremos y bueno, que todo vuelva a su cauce. la Fiesta de los toros está siendo afectada como cualquier otro sector. Ahora te digo que como ganadero, tenía previsto lidiar en torno a cuarenta novillos y eso me da un dinero que entra en la finca y me permite mantener la ganadería un tiempo, tener un vaquero, un mayoral, cubrir gastos etc. Sin salida esos ingresos son inexistentes y bueno, me siento un privilegiado porque aún puedo lidiarlos el año que viene. Estoy viendo todos los toros de cinco años preparados para ser lidiados estos meses con los enormes costes que supone que rondan los cinco mil euros y tener que mandarlos al matadero por cuatrocientos euros, pues multiplica eso por la cantidad de animales que hay que sacrificar. Es una pena. Supongo que si antes adaptabas una hectárea por animal, ahora habrá que poner tres. Eso te obliga a reducir las ganaderías.

P. La última propuesta es la de lidiar toros a puerta cerrada. ¿Cómo lo ve?
R.
No lo veo. Cuando he tenido que torear a puerta cerrada sin público ni nada, lo he pasado fatal. Me veo solo y vendido. Los toros tienen que ser con gente. Comprendo y entiendo que es una manera de poder dar un espectáculo para que la gente no se olvide de esto y lo importante es dar salida a todos esos animales. No lo veo... ¡es muy frío para mí!. No puedo decir de este agua no beberé. ¿Qué te van a proponer?¿como lo van a proponer ?¿qué se va a plantear? ¿? También habría que verlo. No sería el primero o  el último. Como me ha dado tanto miedo torear solo a puerta cerrada... lo veo exactamente igual. Tendrás que poner un par de cámaras... tendrás que poner una ambulancia ... ¿Y el toro? ¿en puntas? ¿con o sin fundas? No he puesto mucha atención a este tema porque no me lo he planteado. No lo veo claro. Si luego lo realizan y queda bien, ¡pues bienvenido sea! pero en principio no lo veo claro a eso.

P. ¿Qué me podría contar sobre su ganadería?
R.
Adquirí un lote de vacas de Bernardino Píriz en el 90 y metí sementales de Jandilla hasta el año 2000. En ese año lo pasé todo a una segunda finca y compré un lote de vacas de D. Joaquín Núñez del Cuvillo de la rama de Osborne y después llegaron toros de Juan Pedro. Me he vinculado siempre a ese encaste. He tenido dos indultos y cuando estaba en activo solía lidiar un par de corridas de toros que las mataba yo en pueblos y demás. Porque mi toro no era grande, de vez en cuando salía alguno y lo llevaba de sobrero a alguna feria de primera. Y el resto era lidiado en las plazas de tercera. Lidié una ocasión un festival muy bueno en Bilbao y otro en Zaragoza, eso como plazas importantes. Pero como mi tónica fue tenerlo por afición y no por negocio, solía ir al circuito de los pueblos porque no buscaba el mercado del toro grande y la competencia con las ganaderías más importante en las plazas de 1º, porque es difícil competir con ellos.

P. ¿Qué opina de la televisión? ¿Hay que dar toros a mansalva o medido y eligiendo bien los carteles?
R.
Yo soy un torero al que se le ha televisado muchísimas ocasiones y a mí, siempre y cuando se respeten los honorarios por derechos de imagen, nunca he tenido problemas. Pero bueno, el estar televisando muchas corridas no sé si será positivo. Yo creo que se pueden seleccionar muchas ferias o algunas y ya está. A mí no me fue mal.

P. ¿Cuál o cuáles fueron las tardes más rotundas de su carrera artísticamente hablando?
R.
Las tardes que más me han dado fueron unas Fallas en Valencia y después dos tardes en Pamplona. En una corté cuatro orejas y en otra tres y un rabo.

P: En los 90, usted, Ponce y otros muchos toreaban dos veces en el mismo día. ¿Cómo los planteaba? Si agosto tiene treinta y un días, usted toreaba "35".
R:
¡O "38"!. Hubo un año en el que en el mes de agosto hice doblete cuatro o cinco veces. Buscaba localidades que estuviesen a corta distancia. Y la manera de llevarlas a cabo, para que diese tiempo a cumplir esos contratos, las corridas de la tarde las adelantaba y las nocturnas las atrasaba.

P. Famosa es aquella marca de 161 festejos toreados un mismo año natural, que fue en 1995.
R.
Hay que tener en cuenta es que eso era entre marzo y octubre. O sea, la temporada en Europa. Los meses restantes toreaba en Lima, Quito, Bogotá, Méjico... por lo que la cifra podía subir hasta las 180 tardes en un sólo año sin contar festivales.  En el año 93 toreé 100 tardes, en el 94 fueron 154, en 1995 fueron 161, en el 96 hice 121 paseíllos, 90 en 1997...

Para acabar le voy a recordar diferentes anécdotas de su vida:
P. Corrupipi.
R.
Un año tenía dos tardes en Bilbao y tras el primer festejo, me invitaron al circo Mundial junto a Bertín Osborne a ver la función y a apadrinar una tigresa que tenía unos cachorros. Fuimos y disfrutamos los dos un montón. Hacía mucho que no iba al circo. Cuando vimos los animales, le dije al director que qué animales tan bonitos y que me gustaría tener uno. La segunda tarde, mientras estaba en el hotel Ercilla apareció el director del circo con una caja. Me dijo que me traía un regalo y llevaba dentro un cachorrillo. Lo tuve en casa varios años.

P. El vestido amarillo.
R.
Me hice ese vestido para romper un poco ese mal fario que hay con ese color. Para mí no lo tenía en absoluto así que en vez de uno, me hice tres de los cuales dos fueron en plata porque resaltaba más. Nunca lo hice con deseo de molestar a nadie. Es un color que a mí me gusta. Cuando juego al parchís por ejemplo, me gusta usar dicho color o el azul. Pero lo siento mucho por el torero al que le molestara pero no era mi problema.

P. La aventura musical de cantar "Toda".
R.
Tenía bastante tirón como torero. Lo que pasa es que vi que podía afectarme negativamente y corté por lo sano. Fue un capítulo que paso rápido por mi carrera. Hice el disco a primeros de año y en julio decidí cancelarlo y dedicarme a lo mío que era torear. Yo tenía una gira apalabrada para dar conciertos toda una temporada en vez de paseíllos pero ese mes de junio cambié de opinión. Asumí las consecuencias afrontando los gastos que eso conllevó y se acabó la historia.

P. La corrida de Aranjuez.
R.
Fue una idea exclusivamente mía y de nadie más. No tenía ninguna necesidad de publicidad y lo hice para agradecer al público femenino tanto apoyo incondicional. La idea original era Toledo, pero días antes un toro me cogió en Bilbao, me partió la mandíbula y tuve que cambiar el plan. Busqué una plaza céntrica geográficamente hablando y elegí Aranjuez. Tras la noticia, varias cadenas se interesaron y con la que firmé la exclusiva de tres corridas fue con Antena 3. No sólo fue Aranjuez donde maté siete toros, pues también lo hice en El Puerto de Santa María (también fueron siete) un año después y al siguiente la plaza elegida fue Granada (seis toros) ya que entraron en aquella exclusiva.





domingo, 2 de febrero de 2020

Un rato con Jorge Isiegas.

Hoy os presento a un aragonés de nacimiento y madrileño de adopción, Jorge Isiegas (Zaragoza, 17/3/1995). Si hace poco pude hablar con un torero recién retirado como es "El Cid", ahora lo hago con otro que acaba de tomar la alternativa y este invierno se prepara para su primera temporada como matador de toros. Repasaré su trayectoria para que le conozcáis un poco más.


Pregunta. Fuiste alumno de la Escuela de Tauromaquia de Madrid, Marcial Lalanda. ¿Qué recuerdos tienes?
Respuesta.
Fueron unos años muy bonitos porque fue una de las etapas más felices de mi vida en todos los aspectos. Porque era un niño y dicen que para ser torero hay que perder la juventud, y eso no lo comparto porque los cuatro o cinco años que pasé allí hice grandes amigos. De novillero con caballos me costó arrancar un poco más, porque era un niño y no era consciente de esa importancia y de ese sacrificio. Gestionaron muy bien mi aprendizaje y mi preparación en clases prácticas y novilladas en las que conseguí triunfos importantes. Además lo compaginaba con mis estudios y el equipo de fútbol del colegio. Y como lo que más me gustaban eran los toros y a mis amigos también pues fue una etapa preciosa.

P. En 2012 fuiste declarado novillero triunfador de la escuela. En 2014 quedaste segundo clasificado en el Zapato de Plata de Arnedo. Fuiste finalista del Bolsín de Ciudad Rodrigo (Salamanca) y del Alfarero de Plata en Villaseca de la Sagra.
R.
Tuve triunfos muy importantes durante esta etapa sin caballos y en la Escuela pude destacar muy pronto. Tenía facilidad, llegué a indultar un novillo en la final de las escuelas taurinas. En resumen, fue una etapa muy bien aprovechada hasta que di el salto con caballos. Eso fue otro cantar.


P. Das el salto al escalafón con caballos en Becerril de la Sierra (Madrid) ante una grande y complicada novillada de El Retamar. En 2017 te presentas el 22 de julio en Madrid y cortas una oreja y el 12 agosto vuelves a torear en este mismo ruedo. En Madrid toreas en abril del año siguiente con Carlos Ochoa y Ángel Téllez (íntegro de alumnos de Marcial Lalanda). En mayo y antes de San Isidro toreas la de Castillejo de Huebra y en 2019 toreas en septiembre una interesante novillada de Los Maños. ¿Qué balance haces de tu paso por Madrid? En Villaseca de la Sagra toreaste la de La Quinta en 2018 y la de Cebada en 2019 dando mucho que hablar. ¿Se tradujo en contratos? Hazme un resumen de esta etapa.
R.
Al principio me costó abrirme camino. Empecé toreando novilladas por los pueblos serranos de Madrid, creo que di la cara y me repetían en las ferias pero al fin y al cabo sólo toreaba una o dos novilladas en septiembre. Era muy difícil coger oficio, poso, técnica... con tan pocos contratos. Lo recuerdo con dureza porque entrenaba todo el año si nada en el horizonte, hasta que surgían esos dos o tres festejos en septiembre, y no me volvían a llamar. Aprendí y me curtí mucho. Poco después me presente en mi tierra y en Zaragoza rocé la puerta grande. Aquel día me cambió la vida porque me apoderó Ignacio Zorita (QEPD) y gracias a él actué en Valencia, Madrid, Nîmes... en las cuales obtuve triunfos y en las nocturnas de Las Ventas con mi compañero Pablo Atienza fuimos finalistas. Ahí me abrí camino y me di a conocer. Por varias circunstancias al no mantener ese nivel me quedé fuera de San Isidro entre otros sitios y volví a torear poco. Al año siguiente no toreé hasta septiembre que me llamaron de diferentes ferias de novilleros. Triunfé en Azuqueca de Henares (Guadalajara), Casarrubios del Monte y Villaseca de la Sagra (Toledo), Valdetorres del Jarama (Madrid)... Pero aunque toreaba poco, seguía en boca de los aficionados que me hacía crecer en mi persona y en mi toreo por lo que no perdía la ilusión.


P. Otra plaza importante para ti es la de tu tierra. En Zaragoza has cortado tres orejas en tres tardes. Llegas a la alternativa con 45 novilladas en cuatro años. Un buen número, ¿no? ¿Cómo has vivido tu etapa de novillero?
R.
Sí, totalmente. La situación de las novilladas es muy difícil. Ir por derecho para que no cueste dinero, para pagar luego a tu gente... me lo inculcó mi entorno que tenía que ser así y bueno, pues a veces costaba. Es un número engañoso, ya que solía torear después del verano, por lo que había ocho o nueve meses en los que sólo entrenaba. Estoy contento por haber sumado esas 45 novilladas en estos tiempos que corren aunque si hago balance salen a siete u ocho festejos por temporada. El primer año sólo toreé una y al siguiente tres, o sea que ha habido unos años en los que me quedaba satisfecho y otros en los que no toreé nada.


P. En esta última feria de El Pilar, tomaste la alternativa con "El Juli" y Paco Ureña. Un buen cartel para empezar tu andadura en el escalafón definitivo. ¿Qué te dijo Julián en la ceremonia?
R.
Sabía que de novillero había luchado mucho y le hacía ilusión darme la alternativa. En el segundo toro cuando le devolví los trastos, me dijo que le había sorprendido mucho porque nunca me había visto torear y que si seguía en ese camino podía tener cierto futuro en la profesión.

P. Variedad de encastes.
R.
De novillero toreé todos los encastes. En Madrid actué cinco tardes y cada tarde ante una sangre diferente. No soy partidario de decir encastes minoritarios porque hay todo tipo de encastes en los que hay ganaderías que están en un buen momento y yo estaba encantado de anunciarme con esas ganaderías. Por ejemplo con Cebada Gago y La Quinta triunfé en Villaseca de la Sagra. He podido triunfar con los santacolomas de Los Maños en Zaragoza. Y en Madrid, Un Murube de Castillejo de Huebra en que de no haberlo pinchado habría triunfado. Otra novillada de Ana Romero que es sangre Santa Coloma, otra oreja que corté a un Atanasio de Couto de Fornilhos y pinché a un novillo de Guadajira que eso procede del Marqués de Domecq al que le podía haber cortado la oreja el día de mi presentación. En resumen, de todos los encastes ha habido buenos y malos novillos con los que he podido triunfar o me han hecho pasar un mal rato.


P.¿Cómo es un día de festejo? ¿Qué costumbres tienes?
R.
Me gusta estar con la cuadrilla. Viajamos juntos y a la hora de comer igual. Suelo almorzar ligero. Lo intento llevar con normalidad. Procuro quedarme en el hotel, hacer un poco de deporte, estar tranquilo y sobre todo con ellos porque son los que hacen que esos ratos sean más amenos.

P. Eres otro de los ejemplos de jóvenes matadores que están estudiando en la universidad. Cursas 4º de Administración y Dirección de Empresas. ¿Cómo lo llevas?
R.
Lo tengo casi rematado. No es fácil acabar de entrenar y cambiarse rápido para estudiar y viceversa: desde las ocho de la mañana que salgo hasta las diez que llego a casa no paro de entrenar y de estudiar. Eso es lo que hace que me sienta ocupado.

P. ¿Es difícil compaginar libros y muletas?
R.
Un poco, ya que la mente hace que sólo piense en el toro. Incluso cuando estudio pienso en toros. No entreno veinticuatro horas al día porque no sería bueno, pero sí pienso veinticuatro horas en toros. Eso es lo que ha llevado a que esos momentos en los que toreaba menos, como tenía la mente puesta en mi profesión me costaba porque me era más difícil concentrarme.

P. ¿Cómo fue la reacción de tus compañeros de clase en El Recuerdo? ¿has recibido apoyo o indiferencia?
R.
En el colegio me apoyaban a muerte y venían a verme torear porque me conocen desde pequeño. Me veían banderillear con lápices y mientras ellos jugaban al fútbol, yo pegaba muletazos. En cambio, en la universidad al ser ya novillero con caballos ya era más maduro, eran compañeros nuevos porque al arrastrar asignaturas no entablaba mucha amistad con esos compañeros y tampoco decía que era torero. En alguna ocasión por fotos o noticias algunos sabían que lo era pero no se hablaba mucho del tema. Cuando terminaban las clases me iba rápidamente a entrenar, por lo que no he vivido ese tiempo de vida universitaria.



Preguntas rápidas.

P. ¿Una película?

R. Nuevo en esta plaza.

P. ¿Un libro?
R.
Joselito el verdadero.

P. ¿Un referente?
R.
Paco Ureña.

P. ¿Un equipo?
R.
Real Zaragoza.

P. ¿Una afición fuera de los toros?
R.
El pádel.

P. ¿Un viaje que te gustaría hacer?
R.
Roma.

P. ¿Manías, costumbres, supersticiones?
R.
Los gatos negros. Es lo único que me saca de quicio. De hecho, en un hotel vi que en el aparcamiento había varios gatos y pedí al mozo de espadas que antes de salir yo de la habitación, bajase él primero para asustarlos.

P. ¿Te gusta que haya gente en la habitación o sólo los imprescindibles?
R.
Mi familia no se mete en nada, van a los toros por su cuenta, mis amigos igual así que siempre suelo estar con mi cuadrilla. No me importaría que hubiese gente porque se hace más ameno todo, soy alguien que no tiene muchas visitas antes de torear.

P. ¿Con qué suerte del toreo te sientes más a gusto?
R.
El toreo al natural.


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Fotos: Las Ventas, Víctor Luengo y Ángel de Castro.

Twitter : @jisiegas
Instagram: @jisiegas





sábado, 18 de enero de 2020

Un rato con El Cid.

Tengo el enorme privilegio de hablar un rato con Manuel Jesús Cid Sala (Salteras, Sevilla 10-3-1974), "El Cid" en los carteles.
Recién retirado del toreo, ha cosechado grandes triunfos en todas las plazas importantes y ahora, en el descanso del guerrero, lo hace con el respeto y cariño de compañeros y afición. Dos puertas grandes en Madrid (2005 y 2006), cuatro salidas por la puerta del Príncipe en Sevilla (dos veces en 2005, 2006 y 2007) y una en Bilbao (2007), son algunos de los hitos de su admirable trayectoria. Así que una vez más tengo la oportunidad de escuchar a una gran figura que ha marcado una época: El Cid.

Pregunta. Buenos días Maestro, en primer lugar, le agradezco su tiempo y su amabilidad en este rato.  ¿Cómo fueron sus comienzos? Viene a Madrid y se empieza a curtir en la dureza de la profesión ¿por qué Madrid y no Sevilla?
Respuesta.
Yo debuté con caballos en mi pueblo y al no haber muchos festejos allí ni actividad taurina, me fui a Madrid donde sí había mas festejos y posibilidades: en los pueblos de los alrededores, en la sierra, Ávila, el valle del Tiétar... había más movimientos para los novilleros de cara al verano que en mi tierra. En Sevilla, quitando las novilladas de abono, no había más movimiento y por eso decidí dejar mi casa. Me ayudaba Gallo, un hombre que me acogió en su casa y durante seis años viví una experiencia bonita pero dura a la vez. Los contrastes eran duros: de vivir en el campo en un cortijo a Madrid. Siempre me rodeé de gente buena, que me ayudó muchísimo y me acoplé muy rápido. Encantado porque no cambiaría nada de mis comienzos, de cuando me vine hacia Madrid. Igual si no hubiese pasado por esas dificultades pues no habría sido torero. No hubiese llegado donde llegué.

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                                      A hombros en Sevilla.
                                          Abril de 2005.

P. ¿Cómo fue su paso por el Valle del Terror?
R.
Fue una etapa dura, no te voy a mentir, muchas de esas novilladas que lidié no eran conocidas, eran ganaderías de segunda. Esos novillos eran muy grandes, ya que era como gustaba en esos pueblos, eran casi corridas de toros. Y la verdad que además de dura, a veces me iba frustrado, porque eso no era el toreo que tenía en la cabeza. Lo que pasa es que después hacía reseteo e intentaba coger lo bueno y positivo de cada tarde, algunas veces sin pegar muletazos, pero bueno, era un oficio y tenía asimilado que tenía que ir madurando poco a poco. Tenía que ir cogiendo ese oficio que me hacía falta para cuando fuese matador de toros. Cuando hice ese planteamiento de mi carrera novilleril llegó a haber momentos en los que disfruté muchísimo. Fui avanzando, había novillos que al principio aunque fuese imposible haber estado bien, llegaba el día en que los cuajaba y lo veía fácil; que era señal de que iba avanzando en mi tauromaquia y cogiendo más oficio día tras día. Llegaron las cornadas y porrazos porque cuando uno está corto de experiencia, los toros cogen. 

P. En vez de tomar pronto la alternativa, lo hace con 26 años. ¿Por qué?
R.
Tras ese tiempo de forja como es el Valle del Terror cuando tuve la oportunidad, no surgió un lugar bonito y a la vez importante para recibir el doctorado. Así que no me importó seguir un poco más en ese escalafón y poder llegar con más oficio. Lo hice en Madrid porque buscaba un sitio de categoría en vez de aquellos pueblos en los que tantas veces toreé de novillero.

P. Tres plazas clave en su vida: Madrid, Sevilla y Bilbao.
R.
Sevilla fue la primera plaza en la que me encerré con seis toros y en esa ocasión fueron tres ganaderías diferentes: José Luis Pereda, Zalduendo y Victorino Martín. Primero me anuncié en la feria de San Miguel de 2005 pero no pude hacerlo porque en Mérida un toro me pegó una cornada, me luxó el brazo y en septiembre tuve que cortar la temporada. Lo pospuse para esa misma feria del año siguiente y fue un éxito. La plaza se llenó, artísticamente fue a más, fue creciendo y creo que fue una tarde en la que cumplí uno de esos tres hitos que tenía en mi mente (encerrarme con seis toros en esas tres plazas).
Un año después en la feria de Bilbao, ahí si fueron seis victorinos y ahí sí fue una tarde épica, de mucha mentalización, me veía muy preparado, esa fue la época en la que me sentía en plenitud. La gente empujaba y eso también era importante. Las cosas te salen y cuando eso no ocurría veía que el público se impacientaba. Cuando esa paciencia la veía en el público me daba tiempo a rectificar. Y cuando no la había pues me costaba más trabajo. La víspera toreé en Andalucía y a Bilbao llegué de madrugada y con sueño. Además recuerdo que en aquella feria bilbaína llovió toda la semana. Poco a poco fue avanzando la tarde y conseguí salir a hombros. Perdí varios kilos en apenas unas horas, pero desde luego ese esfuerzo tan enorme valió la pena.
En Madrid me encerré con otra de Victorino en San Isidro de 2015. Desgraciadamente no salió como yo hubiera deseado. Igual tenía que haberlo antes de cuando la hice. Hubiese sido lo suyo después de Bilbao. Ese invierno me preparé y me mentalicé para esta cita. La corrida no ayudó lo más mínimo igual yo tampoco estaba como tenía que haber estado y no salieron las cosas bien. Y esa es la espinita que tengo clavado. Madrid ha sido la plaza de toda mi vida, matar esos seis victorinos y hacerlo como a mí me hubiese gustado pero esa tarde no salió como en las otras dos encerronas.

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P. Háblenos de su mano izquierda.
R.
Cada matador tiene toreando su personalidad, su concepto,  sus formas... El mío era una forma de interpretar el toreo que iba dirigido al aficionado de verdad, el exigente. Por eso cuando no me salían las cosas, esos aficionados me lo recriminaban. No he sido un torero de masas de espectadores pero sí he sido un torero de aficionados, que es el que exige. Cuando algo le gusta se vuelca, pero cuando no le gusta lo recrimina y además con dureza. No es lo mismo un espectador avezado a uno que no entiende lo que ocurre. Por eso, mi toreo y concepto iba enfocado a ese tipo de aficionados: al que verdaderamente mantiene esto que es el aficionado. Me he sentido cómodo cuando cuajaba un toro y veía disfrutar al aficionado, a mi gente, al que no sabía... Cuando ocurría eso, era especial y no me quería cambiar por nadie. Allí sucedía algo que a lo que no estaban acostumbrados o llevaban mucho tiempo sin verlo, eso era lo verdaderamente me llenaba. A uno no le gustan las críticas pero cuando esas críticas llegan, sabía que era porque podía dar más. Aquello me obligaba a mejorar porque era lo que me hacía ver que los aficionados esperaban cosas de mí.

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 Primera puerta grande en Madrid ante un encierro de Victorino Martín.
3 de junio de 2005.

P.. Desde su concepto: ¿qué es cargar la suerte, el pico de la muleta, etc? ¿Cómo lo aplicaba en su tauromaquia?
R.
Cada persona tiene su concepto muy marcado. Cada encaste tiene unos matices. La técnica es la misma para todos pero a esos encastes había que aplicarles dichos matices para intentar sacar el máximo partido. No es lo mismo torear un toro de Parladé que uno de Albaserrada. Son la noche y el día. Un Parladé te permite más "fallos", toques más bruscos o desplazamientos. Al contrario que Albaserrada. Son totalmente opuestos. Dentro de la técnica, hay que intentar acoplarte a todas esas sangres. Ahí llega la diferencia entre el que es figura del toreo y el que no lo es. El que lo es tiene que torear más que nadie, acoplarse a más toros que nadie y evidentemente hay que sacar partido a toros de diferentes ganaderías. Esa es la diferencia. No se puede especializar en un encaste o una ganadería en tu vida. Por ejemplo, el encaste Saltillo-Santa Coloma no permite toques fuertes, al contrario, todo lo que se le haga debe ser suave. Tienen que ser toques para fijar y no para desplazar. La velocidad es distinta ya que es un encaste que empuja más que remata. Son toros que no cabecean, ellos lo que hacen es empujar la muleta así que intentar adaptarse a esa velocidad despaciosa pues es más complicado. El encaste Domecq embiste un poquito más rápido, remata y puntea mucho más así que la técnica debe ser distinta.


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Madroñito de Adolfo Martín. Indultó esta res en Santander  en 2016.


P. Háblenos de diferentes encastes con los que ha triunfado a lo largo de su carrera:
R.
Núñez: es un encaste que sale muy frío del toril. No es un encaste que se defina desde el principio. Se van calentando poco a poco como los Atanasio-Lisardo. Son encastes de último tercio. El que tiene buen fondo, lo da siempre al final. A la hora de embestir tiene unas peculiaridades muy definidas como la sangre Santa Coloma. Hay que dejar que llegue a la muleta, muy despacito y que casi choquen en las telas, no se pueden dejar huecos porque si los ven, es cuando pegan la cornada. Es un encaste listo pero el buen toro de Núñez embistiendo es una pasada.
Domecq: es el encaste por antonomasia y el que más abunda en la cabaña brava. No diría que es fácil porque no lo es pero sí el más asequible para todo tipo de toreros. Es el encaste que se acopla a todo tipo de técnica. Permite el toque brusco, el suave o colocar la muleta más o menos adelantada. Es el encaste comodín de hoy en día. Es un toro muy definido, que se deja torear con la capa. Y también salen toros encastados y buenos. Que eso es lo que también nos gusta a los toreros.
Albaserrada: es un encaste muy complicado. Al principio es muy difícil, no se deja torear con el capote como el Santa Coloma. Es una sangre que repone y se revuelve quedándose en los vuelos de las telas. La clave es enseñar y hacer las cosas bien para la faena de muleta. Siendo una sangre que tiene casta, poder y raza es muy asustadizo, por ese motivo no suelen aceptar esos toques bruscos que antes mencionaba. Se descomponen y por eso hay que tratarles con suavidad, enseñándoles los caminos y empujarlos hacia delante de cara al tercio de muleta.
Cuadri: en definitiva es Santa Coloma. Lo que pasa es que es vía Ibarra, es otra rama. Santa Coloma es muy parecido al Saltillo-Albaserrada. Cuadri es un tipo de toro que si embiste en el capote, llega muy definido a la faena de muleta. Lo que sucede es que son toros con mucha caja, son muy hondos y grandotes, les cuesta desplazarse por lo que hay que hacer las cosas bien, no agobiarles para que ellos cojan confianza y el que tiene buen fondo acaba rompiendo. Yo he toreado algunos toros muy buenos de Fernando Cuadri y he disfrutado mucho con ellos.
Santa Coloma: por antonomasia es el que muchos conocemos. Muchas veces la gente confunde esta sangre con la de Albaserrada y no tiene nada que ver. Santa Coloma es un encaste que a mí particularmente cuando me embiste uno de Santa Coloma me encanta porque tiene un ritmo en la embestida distinto a los demás. No puntea, no es molesto para el torero a la hora de limpiar el muletazo. Es verdad que propina faenas más cortas que por ejemplo el de Domecq u otros encastes. Es muy listo y hay que aprovecharlo desde el principio.
Miura: es el que menos he toreado. Es un encaste particular, único. Es el que más le cuesta humillar, principalmente debido a su fisionomía: son grandones y despegados del suelo. Las tres o cuatro que he toreado de esta ganadería, son animales en los que no puedes entrar en la pelea con ellos. Todo tiene y debe que ir a corriente y a favor suyo. Si te metes con ellos, protestan y no se dejan. Son muy corpulentos y uno necesita abrirlos mucho porque después a la hora de llevárselos atrás es complicado porque esa corpulencia hace que les cueste más trabajo. De todos modos, soy el menos indicado porque es un encaste al que me he enfrentado en contadas ocasiones.

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Con Borgoñés en El Baratillo. Un toro para el recuerdo.
Ese día cortó tres orejas y salió por la puerta del Príncipe.

P. Le voy a recordar diferentes toros importantes y usted comenta algo sobre ellos.
R.
Olivero de la Quinta en Madrid: mi primer San Isidro y mi primera oreja. Fue un novillo que me dio muchísimo. Toreé esa temporada una treintena de novilladas y fue gracias a Olivero. Estuve en Valencia, Nîmes, Sevilla, Arganda del Rey, Algemesí, Arnedo... fue un año precioso y aquel novillo de sangre Santa Coloma fue muy encastado. Ahí empezó mi idilio con ese encaste. Mi presentación en Madrid fue con un encierro de La Guadamilla que en aquella época era de ese encaste pero aquel día no salieron bien las cosas.
Guitarrero de Hernández Plá en Madrid en 2002: ese toro fue para el primer toque de atención que di en Las Ventas como matador de toros. Cuajar ese toro fue tremendo. Fue una faena muy emotiva y de no haber sido por la espada le habría cortado las dos orejas. De haberlo conseguido, fíjate, eran mis comienzos me habría abierto muchísimas plazas. Lo pinché pero bueno... volví a Madrid varias veces y a raíz de ahí comenzaría mi historia con esta afición.
Guitarra de Alcurrucén en Madrid 2005: fue una tarde muy bonita. Aquel día toreamos César Rincón y yo para confirmar la alternativa a Eduardo Gallo. Rincón salió a hombros y yo no porque también pinché a ese toro. Ha sido una de las cuatro o cinco faenas grandes mías en Madrid y en mi vida. Siempre estará en mi retina.
Borgoñés de Victorino Martín en Sevilla 2007: fíjate, la gente no se dio cuenta pero fue un toro digno de indulto. Fue muy bravo y encastado. En ese momento los indultos en Sevilla eran un tabú hasta el que indultó José María Manzanares cuatro años más tarde a Arrojado de Núñez del Cuvillo. Cobradiezmos fue bravo y definido. Tuvo más clase que Borgoñés pero éste fue mucho más encastado.
Portilloso de El Pilar en Madrid 2008: al principio nadie daba un duro por él. Salía suelto, cabeceaba... Durante el tercio de banderillas le vi algo importante en su embestida y nada más empezar la faena, la inicié con la mano izquierda desde el centro del ruedo. Si le hubiese pegado una estocada, la gente habría pedido el rabo. No he visto al público de Madrid ni con Guitarrero, ni con Guitarra ni con otros toros como aquella tarde.
Verbenero de Victoriano del Río en Madrid 2013: otra faena importante, bonita y sobre todo distinta, a las mías. Fue una faena de más relajo, poso, de abandonarme.... El toro me lo permitió.  Estaba justo de fuerzas pero tenía calidad y recorrido en su embestida. Le cogí la altura y eso fue lo más importante. Le costaba humillar porque era aparatoso por delante.

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P. Háblenos de América y el toro que se lidia al otro lado del océano.
R.
En Méjico he toreado muy poco: la confirmación en el DF y nada más. No sé por qué, no se habrán dado las circunstancias. En el resto de países he toreado muchísimo: Colombia, Ecuador, Venezuela y Perú. Sobre todo en Colombia cuyo toro es muy similar al español. En la plaza de la Macarena de Medellín hasta la fecha sólo ha habido un toro indultado y lo indulté yo. En las otras ferias importantes como Manizales y Bogotá también he disfrutado de grandes tardes. En Venezuela ahora están las cosas complicadas pero Mérida fue una ciudad en la que toreé y es una tierra en la que hay gran afición. Y en San Cristóbal también he indultado toros.

P. Cid y Victorino es sinónimo de emoción. Tanto monta, monta tanto.
R.
Ha habido una década importante y muy bonita. Ha habido una conjunción entre ambos en la que en aquellas situaciones me embestía un victorino, lo cuajaba y la gente se emocionaba. Mi forma de interpretar el toreo se adaptaba a la embestida de estos albaserradas. Había una conexión entre toro, torero y público.

P. El tendido 7 de la plaza de toros de Las Ventas.
R.
Respecto al tendido 7 he tenido siempre palabras de agradecimiento. Allí he conocido grandes aficionados con los que he llegado a hacer grandes amigos. Cuando me ha hecho falta, ellos estaban para alentarme. Me congratula cuando dicen que soy un torero mimado por el 7. Es el único tendido que se llena todos los días ya sea en San Isidro o en temporada, en primavera o en otoño y eso hay que alabarlo. Habrá gente que les vea como intransigentes pero hay que respetarlos y ya está. Tampoco hay que sacar las cosas fuera de quicio. Cada uno tiene su forma de pensar y de ver un festejo y se podrá o no estar de acuerdo. Sin duda que la idiosincrasia de la plaza es este tendido. Sin el 7, posiblemente Madrid sería absolutamente diferente.


La profundidad de su toreo al natural en la arena de Bilbao.

P. ¿Se forjó en Madrid y allí empezó en el arte de Cúchares. ¿Le costó a usted entrar en la afición de Sevilla?
R.
Sí. Me costó mucho. Date cuenta que mi primera novillada en La Maestranza fue en mi último año como novillero. Yo tardo en llegar a Sevilla cinco o seis años. Aún siendo el torero de Sevilla de los que más toreaba. Pero bueno, igual porque estaba y vivía en Madrid, el Baratillo es una plaza de mucho compromiso y a lo mejor estaba el compromiso de aquel que merecía estar. Desde que hice en esa plaza mi primer paseíllo en 1999, a partir de ese año nunca he faltado en la plaza de mi tierra.

P. Discutido y debatido hasta la saciedad. ¿Qué opina sobre el tercio de varas?
R.
Se dice que los toros se pican mal y yo creo que eso es psicosis. También es cierto que a los toros se pican un poco más trasero de la cuenta pero yo creo que hoy día hay grandes profesionales, muy buenos caballistas. Grandes picadores que saben montar muy bien a caballo. Evidentemente también habrá regulares y malos picadores al igual que ocurre con los toreros o con los banderilleros. Es una suerte que influye mucho en la lidia ya que el toro puede pararse o ir a más. El buen picador es el que tiene que dosificar y aplicar a cada animal el castigo oportuno. Es una suerte que a todos nos gusta ver, es muy bonito ver al toro arrancarse desde lejos, pelear en el caballo...

P. ¿Cómo ordenaba a sus picadores que ejecutasen la suerte?
R.
Toda mi carrera he procurado picar poco los toros. Hay que contar con el concepto de cada torero si a unos les gusta un toro más parado o más entero y con motor... En mi situación personal me gustaba que el toro no se picase mucho para que se pudiese adaptara mi concepto del toreo. Yo necesitaba un toro alegre, que galopase desde lejos y quisiese coger la muleta. Yo prefería que el toro se moviese y aunque muchas veces me podré haber equivocado y cuando lo picaba poco en vez de templarse, el toro sacaba el genio y aquello se complicaba trayéndome por la calle de la amargura. El genio no eres capaz de dominarlo va a más y a peor, al contrario que la bravura, que si lo dominas y puedes con ello se entregan. Pero es lo que sale al lanzar la moneda. No sabes si será cara o cruz.


P. Le ha quedado alguna espina o se va satisfecho.
R.
 Me voy satisfecho y muy feliz. Es un punto y aparte en mi trayectoria taurina porque no se puede decir que sea punto final. Te mentiría si digo que nunca más me pondré el chispeante, seré torero hasta que me muera. Ahora mismo digo que no pero de aquí a unos años si surgiese algo bonito y apetecible y me encuentro en facultades diría que sí. De lo contrario me queda torear en el campo, algún festival y a disfrutar de mis compañeros.

Este lluvioso sábado de enero y en una sala desde la que se veía a través de un gran ventanal esa plaza que tanto quiso a El Cid, me despedí de un torerazo.

Gracias Manuel. Gracias Maestro.




fotos: Plaza 1, Juan Pelegrín, Arjona y Serrano Arce.

Twitter: MJElCid
Instagram: Manucid






sábado, 11 de enero de 2020

Un rato con Daniel Menés.

Inauguro una nueva sección. Hablaré con gente del toro para que les conozcáis un poco más. Me acerqué a la Venta del Batán y pude hablar con Daniel Menés (Madrid, 4/11/1996). En el patio de mayorales entre placas y azulejos de reses premiadas por su bravura, nos sentamos Daniel y yo para charlar de toros.

PREGUNTA. Lo primero es preguntarte por Arnedo. ¿Cómo estás? (Recibió una fuerte cornada el 28 de septiembre en esa localidad riojana durante el Certamen "Zapato de Oro" para novilleros con caballos).
RESPUESTA.
Muchas por gracias por esta entrevista. Lo estoy pasando bastante mal y sigo dolorido. No son los dolores de hace dos o tres meses pero el nervio ciático sigue molestando. Me duele para todo: para andar, para levantarte de la cama, para todo... Lo estoy pasando mal pero poco a poco voy cogiendo los trastos, la temporada se acerca y no me puedo quedar atrás. Quiero agradecer el buen trato del doctor que me operó en Arnedo ya que me lo hicieron todo perfecto y al equipo médico de Calahorra. Lo malo es que al volver a Madrid debía recibir calmantes y sólo se presentó el conductor de la ambulancia. Un viaje de cuatro horas en el que llegué a perder dos veces el conocimiento del dolor y no se lo recomiendo a nadie. Fue horrible y espero olvidarlo pronto.

P. Háblanos de tus comienzos. ¿Cómo fue tu infancia en la Escuela viendo a diferentes generaciones de alumnos? (él vive allí, El Batán es su casa).
R.
Lo disfruté y aproveché al máximo. Recuerdo una crónica que guardo con mucho cariño de José Luis Ramón en 6 Toros 6 muy bonita y en la portada tituló que era el hijo de la Escuela de Tauromaquia de Madrid. Por aquí he visto a miles de toreros: López Simón que ya estaba como alumno, Joselito Adame... muchísimos y ha sido una experiencia preciosa. Todos esos alumnos eran mis héroes cuando era pequeño. Con doce años me apunté, poco después maté mi primer becerro y poco a poco he ido cumpliendo sueños. Aún quedan muchísimos por realizar y espero algún día poder conseguirlos.

P. Toreas el certamen de Canal Plus en 2013 para alumnos de escuela taurinas. Debutas de luces en Alalpardo (Madrid). Toreas en el certamen "Eres Torero" que organizó "El Juli" y llegas a la final en bilbao en el verano de 2014. Consigues el Zapato de plata. Háblanos de esta etapa.
R.
El primer certamen que gané fue el bolsín Santos Serranillo de Riaza (Segovia) en 2012 y gracias a ese triunfo me abrieron más puertas. El más importante fue ese de Canal Plus que al ser televisado me dio a conocer.  Todo eso no lo hubiera podido conseguir sin base ni entrenamientos con la Escuela Taurina de Madrid y sobre todo con Víctor Barrio. Esos días enteros entrenando a su lado dieron fruto. Al año siguiente debuté sin caballos. En 2014 me nombraron triunfador de la temporada como novillero sin caballos en España. Pude torear con otros que en esa época ya eran punteros y mayores que yo: Ginés Marín, Álvaro Lorenzo, Roca Rey, Ángel Sánchez, Joaquín Galdós, Juan de Castilla... fue muy bonito. Llegué a Arnedo y conseguí el Zapato de Plata  (para novilleros sin caballos) sin haber toreado mucho. Aquel día toreé la final con otro compañero y amigo de la escuela taurina como es Jorge Isiegas y él quedó segundo. Tuvimos una rivalidad muy importante en aquella etapa.

P. Debutas con caballos en Casarrubios del Monte (Toledo). En Madrid has toreado varias veces con caballos. Conoces bien Las Ventas y su público.
R.
Debuté en ese pueblo toledano ante un encierro de la ganadería de Mariano de León que fue muy serio. Toreé con Miguel Ángel Silva y Joaquín Galdós. Más tarde toreé con un amigo que es Mario Alcalde y en aquel festejo recibió dos cornadas muy fuertes y me quedé sólo con cuatro novillos. Me di cuenta de dónde estaba metido. El paso de la etapa del becerro al novillo cuajado con tres años. Veías las caras de miedo de los compañeros, de no saber que va a pasar, de respeto. Después llegó Madrid y fue bonito torear allí. Es una plaza donde me gusta jugarme la vida, donde vale la pena entregarse. Cada tarde que hago el paseíllo en Las ventas estoy más feliz. También se acaba conociendo la parte amarga de esta profesión que hace que la respetes más.

P. Eres un torero muy variado en lo que a suertes se refiere.
R.
Me gusta entrenar toda la variedad que ofrecen tanto la capa como la muleta. Cada animal es diferente por lo que no puedes es pretender hacer lo mismo a cada toro así que me voy amoldando a lo que pide cada toro. Por ejemplo, la gente me ha conocido por la menesina, (José Luis Ramón y William Cárdenas la incluyeron en un libro de suertes) y me enorgullece. Otro quite que hago mucho con la capa es la gallosina. Y poco a poco voy haciendo mi toreo.

P. Víctor Barrio (QEPD) fue un matador con el que tuviste gran amistad.
R.
A Víctor le conocí una tarde que hice novillos en clase (risas) por la tarde y me quedé en El Batán. Recuerdo que estaba con Cristian (un alumno murciano que también pasó por la Escuela) y Víctor que estaba por allí nos ofreció entrenar con él un rato pero yo no quería. Tenía trece o catorce años y nunca había entrenado con un matador de toros. Me imponía respeto. Víctor era novillero puntero estaba en boca de la afición, en Madrid tuvo tardes en las que cortó varias orejas y ya había tomado la alternativa. Para un chavalito de esa edad como era yo, poder entrenar un rato con un matador llenaba de emoción, alegría y nervios. Y no quise. Al final dije sí y al acabar yo me quedé callado y Cristian seguía hablando con él. Hasta que llegó un momento en el que me dijo que me iba a llevar al campo a torear becerras y me pidió el teléfono. En ese momento lo tenía en casa y no me sabía el número. Me fui a por él y Victor pensó que me había asustado la propuesta. Me llamó días después y me fui a su pueblo (Grajera, Segovia) y a partir de ahí me llevaba a ganaderías. Compartí con él miles de vivencias: viajes, entrenamientos, tentaderos.... Forjamos amistad y no sólo me enseño a torear sino también a ser persona.

P. El Batán: Tras el nefasto paso de Manuela Carmena la cual dejó sin actividad a este recinto y con unas perspectivas muy negras, ¿cómo ves el futuro?
R.
Lo veo feliz. No han podido quitar este pedazo de paraje que es patrimonio cultural. Lo querían quitar  y tirar todo. Gracias a Martín Arranz, a José Luis Bote y a Joselito pues está resurgiendo y lo están consiguiendo. Es muy difícil todo lo que quieren hacer pero para ellos, la clave es que nada hay imposible. Han vuelto los tentaderos, quieren que los toros vuelvan a sus corrales antes de llevarlos a Las Ventas como se hacía antes, y sueñan con organizar novilladas para que los chavales cojan experiencia.

P. Háblanos del panorama actual en las novilladas.
R.
Está muy difícil, los pueblos no dan oportunidades a los chavales y donde sí se dan son lugares donde ofrecen condiciones que no son las adecuadas. Si no vas a Madrid y das un pelotazo grande pues es complicado poder entrar en el circuito. En mi situación, que por ejemplo corté orejas y di vueltas al ruedo en Madrid, he podido torear en las importantes ferias para nosotros los novilleros: Calasparra (Murcia), Algemesí (Valencia), Villaseca de la Sagra (Toledo), Arnedo amén de otros lugares como Santander, las cuatro tardes de Madrid etc Lógicamente el aficionado me pide una alternativa que tiene que llegar. Para un novillero nuevo que no es conocido tiene más fácil que yo entrar en los carteles.

P. ¿Cómo ves el tercio de varas?
R.
Para triunfar hay que dejarlos crudos. Los tienes que dejar casi sin picar. Es muy bonito ver una suerte de varas bien hecha: ver al toro ir desde lejos, acometer al peto... Cuando más a gusto estoy es cuando un toro me permite hacer el toreo templado y para ello no puede ser una moto. En Madrid me gusta dejarlos crudos porque es un lugar donde hay que apostar. Hay que pasarse cerca a los toros, dejarles la muleta alante... ¡Qué mejor sitio para apostar que la capital del toreo! Y si me coge un toro, que sea en Madrid. Es donde vale la pena y donde los sueños se pueden hacer realidad.

P. ¿Qué es lo que te cautivó de los toros para querer ser torero?
R.
Desde pequeñito, tenía todo el salón de mi casa destrozado porque jugaba a poner banderillas, toreaba con los trapos. Cuando era más mayor y veía a aquellos alumnos entrenar, eran héroes para mí. Y ver que poco a poco he ido alcanzando esas metas que me iba proponiendo desde pequeño, es muy bonito.

P. La vida torera es dura y sacrificada, ¿qué echas de menos que hagan los chicos de tu edad y tú no?
R.
Cada persona hace lo que quiere con su vida, tenía mis metas, lo tenía claro y eso no me aleja de mis amigos. Los mejores los hice fuera del toro, los que hice desde pequeñito. Hubo un tiempo en que no estaba con ellos, que se fueron a la deriva y es normal porque éramos niños. Son etapas de la vida. Y no eres consciente, pero esa época se echa de menos. Llegó el momento en que sólo entrenaba y pasaba mi tiempo con los compañeros o con Víctor Barrio, veinticuatro horas pensado en el toro. No salía ni a por el pan.
Tengo varios propósitos: el primero es curarme, otro es ir a Méjico y el último es ir unos meses lejos, a una ganadería con alguien de confianza y poner la cabeza donde la tengo que poner.



Preguntas rápidas.

P. ¿En que plaza aún no has toreado y te gustaría ir?
R.
La Maestranza.

P. ¿Cuál ha sido hasta el momento tu mejor recuerdo en una plaza?
R.
Muchos, pero uno que recuerdo con especial cariño fue la primera oreja que corté en Madrid el día de mi presentación.

P. Cuando no toreas o entrenas, ¿qué sueles hacer?
R.
Si no estoy con amigos me gusta ver series, hablar por el móvil, aprovechar para desconectar... intentar hacer todo aquello que no hago en temporada.

P. ¿Una comida preferida?
R.
El jamón.

P. ¿Algún lugar al que te gustaría viajar?
R.
El Amazonas.

P. ¿Un libro?
R.
Joselito el verdadero.

P. De no ser torero, ¿qué te habría gustado ser?
R.
Policía o militar, algo que fuese relacionado con la Patria. Lo he pensado muchas veces.

P. Fuera de lo taurino, ¿tienes algún referente?
R.
Mis amigos.

P. ¿Un equipo?
R.
El Real Madrid y Nacho Fernández que es amiguete mío.

P. El que lea estas líneas y decida ir a verte, ¿qué va a encontrar en Daniel Menés que no tengan otros novilleros?
R.
Actitud, ganas, nunca quedarse atrás. Saber que la gente ha pagado por ti, sentirse libre con un toro y emocionar al espectador. No sólo en la plaza sino también en la intimidad del campo con la gente cercana.

P. ¿Cómo se presenta esta temporada?
R.
Recuperarme, empezar hacer campo para volver a ponerme delante de las becerras. Estoy intentando forzar el nervio ciático para adelantar tiempo. Hay cosas pensadas al otro lado del charco. También volver a  Madrid. Perdí un festejo en Méjico por la cornada, una alternativa que tenía prevista en enero....Si no han llegado será por algo, pero ojalá lleguen pronto aquellas que tenga en mente.




Fotos: Las Ventas.

Twitter: @menesseldani
Instagram: @danielmenes