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lunes, 1 de junio de 2026

Y Manzanares toreó.

Han pasado diez años pero lo recordamos como si fuera ayer. De cómo José María Manzanares rindió Madrid en la Beneficencia de 2016.

Años de pierna retrasada, de ponerse de perfil... Y pitado en muchas ocasiones. A Manzanares poco le importaba. Ser figura permite a uno tomarse muchas licencias. Pero José María se reconcilió con Madrid dando un recital de toreo como dudo que jamás lo haya hecho. Desplegó su tauromaquia poniendo de acuerdo la plaza entera. Y cruzó por segunda vez la puerta grande de Madrid.

Empaque hubo en la faena, y mucho. Toreó con el capote, y con la muleta. Recibió a Dalia con unas verónicas exquisitas. Cargando la pierna y meciendo los brazos con suavidad. Ganando terreno, sometiendo y guiando las embestidas de aquel "Victoriano". Desde el primer contacto entre toro y tela, se vio que Dalia sería un toro de bandera. Un toro de clase excepcional que embistió sin descanso a las telas del alicantino. Tras el puyazo toreó por chicuelinas como hacía su padre: de manos muy bajas. La faena seguía cogiendo altura. La media verónica con la que acabó el quite fue sensacional.


Ya en la muleta vimos unos pases de pecho con la mano diestra como pocas veces se han visto: rotundos, poderosos. José María embarcaba al toro con los vuelos de la muleta y con mucha lentitud le recetó un circular que aún no ha terminado de girar; pasando al toro por debajo de la muleta y barriendo con sus vuelos el lomo del toro de cabeza a rabo. Un pase de pecho de muchísima lentitud. Descomunal. También hubo un trincherazo que puso Madrid en pie. La temperatura empezó a subir con un manojo de derechazos que encandilaron a los abarrotados tendidos. Pero el momento cumbre de esa faena fueron una naturales con las zapatillas asentadas, la cintura encajada y los hombros relajados. Con muchísimo primor bamboleó los vuelos de la muleta y enjarretó a Dalia unos muletazos extraordinarios con la mano zurda. Si años anteriores enfurecía a la plaza por retrasar la pierna de salida, entre otros malos vicios, esta vez hasta dio el pecho y quedándose en el sitio ligaba los muletazos con cadencia y mucha torería.

Manzanares rubricó una faena memorable con una estocada perfecta: en el hoyo de las agujas y hasta la empuñadura. Recibiendo. Una suerte en la que ha sido dominador absoluto. La plaza fue un clamor. La petición fue total y el premio, indiscutible. Ni un solo pito, ni una sola protesta. José María Manzanares toreó a placer y puso en comunión a veinticuatro mil personas. Cortó dos orejas al buen Dalia. Incluso algún conato de rabo también hubo. José María toreó como pocas veces se le recuerda. La elegancia con el capote, la naturalidad con la muleta y la brutal eficacia con el acero. Faena para el recuerdo. Triunfaron el torero y el ganadero. Victoriano una vez más dejó su impronta en la plaza madrileña: Artillero, Cantapájaros, Dakar, Beato, Dalia.... Una lista que crece con los años. 


Pero... Todo acabó ahí. ¿Dalia acabó con José María? Desde entonces el alicantino no ha vuelto a ser el mismo. Ni en Madrid ni en otros muchos sitios. Años de decadencia, de andar perdido. En 2019 no estuvo a la altura ante Ruiseñor en Bilbao, un toro del mismo hierro que Dalia. Un toro bravo y fiero con el que el alicantino no supo batallar. Un toro de consagración al que Manzanares no cuajó. Desde la pandemia José María anda como alma en pena. No se le recuerdan tardes rotundas. Ni en Madrid, ni en Sevilla; esa plaza que tanto le ha querido. Ni en esas ni en otras muchas ya fueren lugares importantes o pueblos más modestos. Manzanares sigue toreando al abrigo del apoderado más poderoso que hay. Sin un toro que le complique y le ponga en apuros y sin miedo real a quedarse desbancado por los que llegan, José María seguirá. De aquel Manzanares de los colosales pases de pecho con la mano diestra girando por completo y las soberbias estocadas, poco queda. La mano izquierda ya no vuela la muleta con fluidez y su efectividad con la espada, hace tiempo que desapareció. Hace diez o quince años era impensable ver a Manzanares pinchar un toro. Ahora es costumbre y norma. Yo no sé si Dalia acabó con José Mari pero lo que desde luego es seguro que José Mari está desaparecido. Manzanares, Dalia y Victoriano. Desde entonces no volvió a ser el mismo. Han pasado diez años de la última gran obra de José María Manzanares en Las Ventas.




Pincha aquí para recordar a Dalia y a José María Manzanares.






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jueves, 14 de octubre de 2021

Breves apuntes de Madrid (III).

Cerramos la última sesión de toros con la corrida que fuera suspendida por la lluvia y que estaba programada como el primer festejo de la feria de Otoño: viernes 8, toros de Jandilla y Victoriano del Río para Diego Urdiales (verde y oro), José María Manzanares (marino y oro) y Paco Ureña (negro y oro). 

Urdiales sin suerte. El riojano llegaba a Madrid tras cortar dos orejas en Sevilla pero poco pudo hacer en esta ocasión con los toros que le tocaron. Saludó una ovación Josemari tras una faena llena de pases y más pases. ¡Qué aburrimiento! Y lo mismo en el quinto. JMM no se hizo con el animal y eso que era un toro de lío gordo. El toro era exigente y por ello, como figura que es, tenía que haber intentado el alicantino un esfuerzo. No quiso. Pudo, pero no. Y Ureña, al que creo que pudo hacer algo más de lo que hizo en el tercero, no pudo, e inédito ante el sexto. Vi al murciano desubicado y sin ideas. Tras un gran año 2019, no ha sabido mantener esa línea. Hay que espabilar. 

Entre las cuadrillas destacaron Daniel Duarte y Óscar Bernal.


El sábado 9, en vez de acudir a Las Ventas, me fui a Villa del Prado. Se celebraba el último festejo de certamen llamado Copa Chenel, en la que han participado toreros que no frecuentan las grandes ferias y que independientemente de su juventud o madurez han dejado constancia de que hay en el escalafón toreros de sobra para hacer carteles de interés para el aficionado. Y en cuanto al ganado, variedad de encastes: Domecq, Santa Coloma, Veragua, Atanasio, Martínez... En esta ocasión Sánchez Vara (gris plomo y oro), Paulita (rosa y oro) y Miguel de Pablo (rosa y oro) torearon tres toros de Hermanos Quintas y tres de Partido de Resina. Correctos de presentación pero con las fuerzas justitas.

Una corrida en la que en general los tres toreros manejaron con acierto el capote. Las verónicas más pintureras fue las que dio Paulita. Sánchez Vara lidió un primer animal de Quintas de buena condición. Empujó con brío al peto y con calidad por el pitón izquierdo. No estuvo a la altura el manchego. Cortó un oreja vergonzosa. Ante el cuarto, de PR, a punto estuvo de cortarle otra oreja. Menos mal que el presidente se puso serio. Una faena en que la hubo mando y dominio pero estuvo despegado y sin ajuste. Paulita pechó en primer lugar ante un animal sin fuerza al que toreó muy pinturero el diestro aragonés. Recibió un tremendo porrazo en el quinto y por el esfuerzo y ganas ante un animal de nobleza y clase, a pesar de estar mellado tras la escalofriante voltereta, cortó otra oreja. Miguel de Pablo se las vio con un descastado tercero al que toreó con gusto y decoro. Cerró la tarde ante un animal que no dio ninguna opción. Una tarde marcada por el pésimo uso de la espada por parte de los toreros y de los nefastos puyazos por parte de los picadores. 

José Mora saludó por sus pares de banderillas en el primero. 

Tras haber acabado las rondas clasificatorias, los carteles restantes son los siguientes:

Sábado 16 de octubre: Valdemorillo. Primera semifinal con toros de Zacarías Moreno y Prieto de la Cal para Fernando Adrián, Jesús Enrique Colombo y Jorge Isiegas. 
Domingo 17 de octubre: San Agustín de Guadalix. Segunda semifinal con toros de D. Celestino Cuadri y Rehuelga para Fernando Robleño, Paulita y Tomás Angulo.
Final: sábado 23 de octubre. Cadalso de los Vidrios. Toros de José Vázquez y Adolfo Martín.

Brevemente, aunque no fui a Madrid, se lidiaron erales de Jandilla para los finalistas del certamen para alumnos de las escuelas taurinas madrileñas, Camino hacia Las Ventas, y que de igual modo, hay fases clasificatorias durante los meses estivales. Rubén Núñez, Juan Herrero y Alejandro Chicharro fueron los que torearon esta final. El triunfador fue el azteca Rubén Núñez. Lo más positivo de este festejo fue la gran respuesta del público y la cantidad de jóvenes que asistieron.


El domingo 10 aconteció la segunda tarde de Juli (negro y oro), que en esta ocasión estuvo acompañado de Miguel Ángel Perera (marino y oro) y Daniel Luque (blanco y plata) para lidiar un encierro de Santiago Domecq. Dos toros fueron rechazados y tuvieron que remendar el encierro con otros tantos animales de La Ventana de El Puerto. 

Cortó una oreja Luque. Estuvo el de Gerena valiente y dispuesto. Su lote fue áspero y complicado. Lo más significativo fueron las verónicas al tercero y una buena estocada que valió el trofeo. Julián no tuvo toros y lo poco que hizo fue insípido y sin contenido. Perera también estuvo insulso. Mató de un bajonazo al segundo y se puso pesado ante el impresentable quinto. Incomprensible que durante una de las faenas (por sosa y sin emoción) del pacense, se levantase una señora y se pusiera a cantar. Cosa que nunca ha ocurrido en Madrid y que mucha gente protestó. 

Destacó la cuadrilla de Perera toda la tarde y Juan Contreras saludó una ovación en el sexto.


Se cerró la temporada el día de la Hispanidad. Morante de la Puebla (celeste y oro), López Simón (marino y oro) y Ginés Marín (obispo y oro) estoquearon seis toros de Alcurrucén.  Sosa y descastada corrida de los Lozano pero muy bien presentada en lo que a trapío se refiere. Abrió la puerta grande Ginés ante un toro noblón, como todos sus hermanos. Madrid rugió en el sexto gracias a una faena en la que destacaron un par de enormes y largos naturales tras varios cambios de mano. Empezó el jerezano acelerado y con un toreo eléctrico pero se fue asentando y poco a poco la obra empezó a coger altura. Para mi gusto fueron extraordinarios los naturales a pies juntos y cerró el trasteo con una estocada de mala colocación, parecida a la que dio Morante al primero de la tarde. Aún así, un público extasiado pidió unas excesivas dos orejas. Fue un trasteo con muletazos que alborotaron los tendidos pero sin la rotundidad de una faena maciza de principio a fin. En resumen, fue un premio a un par de naturales excelentes y poco más. A mi juicio la faena era de una. Así que por segunda vez en su carrera cortaba dos orejas a un toro de este hierro y salía a hombros de la juventud madrileña. En su primero se las vio con un toro  con calidad pero sin apenas fuerzas. Además de esos naturales que tanto emocionaron hay que decir que el andaluz estuvo sensacional con el capote toda la tarde. 

Volvía Morante a la Villa y Corte tras un par de temporadas sin dejarse ver por el número 237 de la calle Alcalá. Dejó destellos de inmensa calidad con el capote y la muleta: verónicas, la media, el galleo por cacerinas, unos ayudados por alto y unos naturales muy buenos. Su primer toro mostró dificultades y José Antonio supo hacerle todo lo que el animal requería. Mató de un bajonazo. El público, que tenía ganas de verle triunfar, le regaló la oreja. Si su otro toro hubiese tenido un mínimo de fuerza y embestida, seguramente habría salido el sevillano por la puerta grande. La gente estaba deseando sacarle a hombros. Pero no ocurrió. El sevillano abrevió y fue silenciado. Si hubo un momento álgido en la tarde fueron las chicuelinas al tercer toro. Morante puso en pie Madrid y Ginés tuvo la osadía de replicarle. Duelo de quites para el recuerdo. Tras haber lidiado unos 90 toros en Las Ventas, el balance de Morante es de menos de diez orejas.

López Simón estuvo vulgar con el capote toda la tarde y fue arrollado en el comienzo de faena de su primer toro. Temiendo lo peor, se repuso y siguió su faena pero nada emocionante ocurrió. Mellado por el golpe, siguió y aguantó hasta que acabó el festejo. Horas después tuvo que ser operado por una cornada interna.  

Entre las cuadrillas destacaron José Chacón con el capote y Guillermo Marín, padre de Ginés, por su buen segundo puyazo al tercero de la tarde. 


martes, 16 de marzo de 2021

domingo, 1 de marzo de 2020

Y los médicos para salvar a los toreros...

Tras Valdemorillo hace unos días, me fui a tierras castellanas a presenciar el gran homenaje que se celebró en honor de los "ángeles de la guarda" de los toreros: los cirujanos taurinos. Como dice Juncal en la mítica serie de TVE: «El mundo entero está rendido a sus pies. Todo gira en el mundo alrededor de los toros. Los músicos existen para inventar pasodobles toreros, los poetas para cantar a los toreros, los médicos para curar a los toreros, los arquitectos para construir plazas de toros, los pintores para pintar toreros y las mujeres para querer a los toreros». Aquellos años locos como fueron los 90 con Jesulín como ídolo de masas, celebró una corrida en homenaje a la mujer y abarrotó de féminas la plaza de Aranjuez. Así que esta ocasión tocaba agradecer a los galenos el granito que ponen en salvar a estos héroes vestidos de seda y oro cada vez que derraman su sangre ante el rey toro.

En la plaza cubierta de Aranda de Duero actuaron Morante de la Puebla, José María Manzanares, Cayetano, Emilio de Justo, Pablo Aguado y El Rafi. Los toros lucieron el hierro y las cintas de la ganadería salmantina de García Jiménez. El festival quedó aguado por el pobre juego de los toros. Desrazados y sosos, no dieron el juego deseado. La plaza registró una gran entrada. Añado que quizá fue por el ganado ya que no dio opción al lucimiento, y es que el festejo duró dos exactas. No se hizo aburrido ni pesado. Pascual González Masegosa, cirujano de la plaza de Albacete y presidente de la Sociedad Española de Cirugía Taurina recibió una placa al romper el paseíllo.


¿Qué decir de Morante? José Antonio vino a Aranda tras torear hace escasos días en Ciudad Rodrigo. El novillo que le tocó en suerte acusó falta de fuerzas y el sevillano le dio sus tiempos y alturas. No lo agobió para que fuese a su aire. Abrió la tarde con un ramillete de verónicas y la media. Lo más torero del festival, fue verle llevar al utrero a punta de capote con una mano desde los medios hasta el caballo. Brindó al público y comenzó con unos ayudados por alto. El trasteo fue breve. Cimentado en la mano derecha ya que este pitón fue el más potable.Cerró con un macheteo por bajo y tras enterrar la oreja hasta los gavilanes cortó la primera oreja. Durante la vuelta al ruedo regaló a los cirujanos su sombrero.  


José María Manzanares posiblemente pechó con el animal más pobre del encierro. Se estrelló y poco pudo realizar. Hizo gala de su elegancia y tras un fallido intento en la suerte de recibir, entró a matar al volapié y lo fulminó de una estocada. Saludos desde el tercio.


Cayetano fue entrega absoluta. Comenzó con unos muletazos de rodillas y ligó varias tandas con la diestra para encanto de los asistentes. Varios molinetes de rodillas fueron muy jaleados y tras una estocada que necesitó varios golpes de descabello, cortó un trofeo.


Emilio de Justo hizo el toreo más clásico de la corrida y cortó dos orejas. Alanceó a la verónica con gusto y suavidad. Cuajó al animal por ambos pitones y rubricó la faena con una estocada que cayó un pelín baja. 


El gran aliciente del cartel era el también sevillano Pablo Aguado. Apetecía mucho verle. Le tocó un toro que le regaló un puñado de sosas embestidas en la que el diestro pudo lucir su personalidad. Destacó su toreo a la verónica. La res fue a menos a medida que avanzaba el trasteo y falló con el acero. Asignatura crucial que hay que mejorar. Saludos desde el tercio.


El novillero galo fue todo entrega y variedad. Quitó por chicuelinas y remató la serie con la graciosa revolera. Toreó por lopecinas para levantar el ánimo de la tarde. Siguió en ebullición pues la faena de muleta comenzó con un pase cambiado desde los medios. El novillo prometía pero se rajó. El reiterado fallo a espadas lastró los trofeos que merecía tal labor de quietud y precisión. Escuchó un aviso.


(Fotos: Tauroemoción)


¿Seguirán indirectamente recordando a Juncal? ¿Habrá un homenaje a los arquitectos o a los músicos? El tiempo lo dirá. (Anoto que aunque no fue en una plaza, Miguel Ángel Perera realizó recientemente un homenaje a los poetas, en este caso, a la Generación del 27 en el Ateneo de Sevilla). Sería sin planteárselo un maravilloso guiño a ese genio como fue José Álvarez "Juncal", interpretado magistralmente por Paco Rabal. Acabado el festival y acompañado de la mejor gente, cenamos productos de la tierra y volvimos a la capital del Reino. 

sábado, 13 de abril de 2019

Un vistazo a Twitter.

Con la llegada de Twitter, los aficionados a los toros hemos ocupado un rincón en esta red social y lo hemos bautizado con un nombre: "el twittendido".
Os adjunto una lista de cuentas que sigo ya que todas tienen algo que es de mi interés: unas hablan del toro, otras hablan de la historia del toreo, las hay que cuentan anécdotas, hay muchas cuentas con fotografías maravillosas ya sean en el campo o en la plaza, los ganaderos nos acercan con sus comentarios del día a día en la dehesa, otras con humor e ironía ponen la nota divertida y también hay otras que publican fragmentos de vídeos y reportajes. Hay cuentas españolas, mejicanas, colombianas... Y por supuesto también hay toreros, picadores, ganaderos, periodistas etc. Aunque cada una tiene su visión sobre la tauromaquia, siempre es divertido opinar y debatir.  
¡Nos vemos en el "twittendido"!

Aficionados.




Periodistas y fotógrafos.