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sábado, 25 de septiembre de 2021

Diez años sin toros.

Una afición extraordinaria. Una ciudad que llegó a tener hasta tres plazas en funcionamiento: La Barceloneta, Las Arenas (actualmente es un centro comercial) y El Sport, que posteriormente acabó convirtiéndose en la Monumental (en pie y cerrada). Pero no sólo en la Ciudad Condal bullía el toreo, pues en plazas modestas de otros puntos de Cataluña también había (y hay) afición: Olot, Gerona, Tarragona, Vic, Lloret de Mar... En aquella España de los 50 y 60, que en el extranjero nos promocionábamos como "Sun , Sand and Sea", es decir: sol, arena y mar. Empezó el auge turístico de la costa levantina. Atraídos por estos alicientes, los extranjeros se ponían ciegos de arroz y sangría mientras se tostaban al sol. Los empresarios taurinos querían llenar las plazas pero cometieron un error. Buscaban (lógicamente) el éxito económico de aquellos festejos taurinos a base de una programación que atraía a los extranjeros y al público ocasional pero en cambio echaba atrás a los aficionados habituales a esas plazas. El cántaro se llenó y acabó rebosando. Poco a poco las plazas fueron vaciándose y ese esplendor de años de vacas gordas terminó. Llegaron las vacas flacas. Pan para hoy y hambre para mañana.

 Durante esas décadas y sobre todo en las plazas principales, vieron los catalanes a las figuras de cada época: Joselito, Belmonte, Manolete, El Cordobés, Paco Camino, Puerta, Viti, Robles, Capea, Espartaco, Ponce... Y por supuesto toreros que tuvieron especial tirón y que desataron pasiones como Joaquín Bernadó, José Tomás y, sobre todo, el predilecto de aquella afición: Antonio Borrero "Chamaco". Aquel 25 de septiembre, la afición acudía tristemente a los toros: ese día, Juan Mora, José Tomás, Serafín Marín y los toros salmantinos de El Pilar, se juntaron por última vez en aquella Monumental. 

Diez años de una tropelía. Como tantas otras que se cometen en este país. Cosa que no gusta, cosa que se prohíbe. ¿No gusta una calle? Pues la cambiamos. ¿No gusta una escultura? Pues la derribamos. ¿No gusta una placa? Pues la quitamos. Todo empezó cuando allá por el año 2004 se decretó oficialmente a Barcelona como ciudad antitaurina. Constantes presiones animalistas lo consiguieron. Un gobierno vendido a estos grupos, hizo realidad el deseo de los antis. Una región que prohíbe las corridas de toros pero que autoriza los toros embolados. ¿Por qué? ¿Cuál es el motivo por el que no se puede dar lidia y muerte a un toro bajo unas reglas y preceptos en una plaza y sí se puede soltar un toro por las calles de cualquier localidad mientras arden dichas bolas céreas en cada pitón? ¿Sufrimiento animal? ¿Identidad cultural? El eterno debate si es por el primero o por el segundo. Si fuese por sufrimiento, no se realizaría ningún evento con animales, pero qué curiosidad que el primero no está autorizado y el segundo sí. Y me paro en este detalle, pues prohibida la tauromaquia no está. La familia Balañá, (dueña de la Monumental y una de las grandes casas empresariales en la historia del toreo) con negocios de naturaleza extra taurina, no quieren follones. Prefieren no dar toros y mantener su imperio que luchar contra viento y marea para que haya corridas ya que el Tribunal Constitucional suprimió aquella ley que en 2010 prohibía los festejos taurinos en suelo catalán. 

Prohibido prohibir. Ese grito que revolucionó París en mayo del 68 y posteriormente más ciudades europeas, llegó a su fin. Es gracioso porque estoy convencidísimo que los que ahora prohíben, son los que en aquel 1968 pedían libertad. Los que estaban cansados de gobernantes que según ellos no dejaban vivir en paz a nadie, son los que ahora amargan la vida a sus ciudadanos. De pedir, a prohibir. Vivimos en una dictadura. En una dictadura de redes sociales, de hacer las cosas de una determinada manera, de formas de pensar... Y una de ellas (y muy preocupante) es el animalismo. Un pensamiento llevado al lado más extremo es el que reina ahora mismo. Dictadorzuelos de tebeo dicen ayudar a los animales a base de leyes absurdas.  

Una vez leí que para ver como está España no hay más que asomarse a una plaza de toros. Y es algo realmente cierto. Un ejemplo: 2008 fue el último año de esplendor. "El Fandi" fue el que más toreó: ciento once tardes. Sí, 111. Todas la plazas daban toros. Hasta el torero más modesto pudo hacer una campaña suficientemente larga como para ingresar un dinero con el que poder mantenerse económicamente viviendo de su trabajo. En esos últimos años de bonanza había riqueza y estabilidad. En 2009 empezó la decadencia en todos los aspectos. Y en todos los ámbitos. Dicen que los toros son crueldad y que generan violencia. Lo que hay que oír.... Yo a esos les contesto que la Ciudad Condal lleva diez años sin ver toros en sus plazas y reina en sus calles la delincuencia, el paro y la miseria. Y va en aumento. Lo veo a diario en Twitter, en la prensa... La gente está harta. Un gobierno obsesionado con la independencia desde hace años como único objetivo ha obviado todo lo demás. Y a la vista está que no les importa. ¿Cómo están las plazas catalanas? Cerradas. ¿Casualidad? No lo creo. Eso sí, Barcelona es ciudad antitaurina así que los animalistas estarán felices porque ya no ven sufrimiento en el ruedo: donde reina el sufrimiento ahora es en las calles, y ya no solo de dicha localidad, si no en otros lugares de Cataluña. 

No creo que volvamos a ver toros en Cataluña. Las presiones animalistas junto al apoyo de las autoridades y sumado a la desidia de unos empresarios que no luchan para que vuelva a saltar un toro a cualquier ruedo catalán, lo impedirán.  Lo que se pierde no se recupera. Mucho debería cambiar para que esto ocurriera. 


La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos.
Don Quijote



                       

             José Tomás y Serafín Marín,
salen a hombros en la última tarde que se dieron toros en Barcelona. 
Foto: Inés Baucels.




domingo, 17 de enero de 2021

Apuntes sobre José Tomás.

Si hace unos días escribí resumida y biográficamente la carrera de José Tomás, ahora pondré mi opinión sobre diferentes aspectos intentando desgranar cada uno de ellos. 

Es polémico, genera expectación y no poco debate. Su manera de gestionar su carrera divide a la afición. Hay quien piensa que debería hacer una temporada larga y compitiendo con todos sus compañeros en todas las plazas, otros opinan que está bien lo que hace y que está en su derecho. Sí por supuesto, pero él sabe que su cuerpo está destrozado. Su piernas son un mapa de carreteras. Su concepto del toreo sumado a esa anatomía tan sumamente castigada, ahora mismo no podría aguantar una temporada abundante en número de festejos y en plazas importantes donde hay que dar el callo. Cada vez que torea, la prensa taurina y generalista habla de reaparición. O sea, ¿podría considerarse como un torero retirado que de vez en cuando reaparece montando un "show", agota el papel y no vuelve a torear hasta que le apetece? ¿O es un torero como otro cualquiera que simplemente actúa puntualmente porque le apetece? "Vivir sin torear no es vivir". Ha dicho innumerables veces. Pero eso choca directamente con su idea de hacer campañas de uno o dos festejos a lo sumo.

"Está chalado",  "busca morir en la plaza" y otras burradas similares se oyen sobre él. Aquí le defiendo a muerte. ¿Cómo va a querer un torero morir en plaza? ¿Cómo va a salir JT cada tarde a la arena deseando acabar con su vida?  Siempre he pensado que para ser un torero importante y no digamos alguien que quiera entrar en la leyenda del toreo debe, a mi juicio, hacer dos cosas: quedarse muy quieto e intentar pasarse al toro lo más cerca posible. Añadiría una tercera: saber matar. Claro, es ahí cuando vienen las cornadas. Aquí rescato la sentencia de Antonio Ordóñez: JT se pasa a los animales más cerca que nadie. Cuando te colocas en ese sitio y sobre todo no te mueves pase lo que pase, es donde los toros pegan fuerte. JT sabe que con las secuelas de tantas cornadas no soportaría media centena de tardes cada año a ese ritmo tan brutal que busca imponer cada vez que sale a la arena. 

Su imagen: algo que considero que es digno de estudio desde un punto de vista comercial, es esa ínfima cantidad de veces que torea, capaz de llenar una plaza con gente de todo el orbe. En resumen, es una gran estrella que a diferencia del resto de cualquier otro ámbito, no se prodiga para alegría de sus seguidores. José no usa redes sociales, no tiene página web y aún así es de las pocas figuras del momento que cuando sea y donde sea, agota las entradas a las pocas horas de ponerlas en venta. Su filosofía es la de mantenerse totalmente ausente, es decir, que no se sepa nada de él fuera de las plazas; mantener el secretismo. Provocar esa necesidad en sus seguidores de querer saber de él y que no lo consigan.  Por eso actúa en contadas ocasiones cada temporada. ¿Por qué? José sabía de sobra la expectación creada durante esos cinco años de silencio. La gente estaba loca por verle. Desde 2007 hasta hoy, ha reducido el número de paseíllos debido a que si hace una campaña abundante como cualquier otra figura, su imagen se desgastaría perdiendo la exclusividad. Su obsesión es hacer de cada tarde algo único, un auténtico acontecimiento. De ahí su política de gestión estos últimos años. El tirón del galapagueño es insuperable. Es más, es todo lo contrario a muchos famosos actuales; él siempre busca la privacidad y la discreción en todos los aspectos de su vida y sólo se sabe de él cuando se viste de luces. No se deja televisar e incluso se permite el lujo de imponer a los medios de prensa la duración de los vídeos para las piezas en los telediarios. Con estos precedentes, ¿sería José Tomás un buen ejemplo para que una firma de relojes o de ropa por ejemplo, se fijara en él como imagen? ¿Cómo es posible que en la época en la que vivimos tenga incluso más interés que si tuviera presencia en internet?

El gran público sigue admirando a un torero que si ahora emociona, a finales de los 90 era aún más puro, más valiente, más todo. Acuden porque ven en él algo diferente al resto, amén de la ayuda recibida de cantantes y amigos como Serrat o Joaquín Sabina. Una de sus jugadas maestras hasta antes de retirarse en 2002, fue poner como jefa de prensa a una persona para gestionar su imagen. Dicha responsable de la comunicación de José Tomás, consiguió acercar a filósofos y demás intelectuales al círculo de José atraídos por su personalidad. Ellos hicieron el "marketing". 

La tele: Este es otro de los puntos más jugosos. ¿Por qué nunca quiere televisión? ¿es que José se niega a ser televisado? A finales de los 90, hubo una guerra por los derechos televisivos. Los toreros se reunieron para conseguir una mejor gestión en sus derechos de imagen. La dos cabezas visibles de esta guerra fueron José Miguel Arroyo "Joselito" y nuestro protagonista. Ni uno ni otro estaban en contra de la televisión pero además de los derechos y cobrar lo que ellos generaban con su imagen, lo que pedían era un equilibrio en las retransmisiones. A diferencia de otros espectáculos la imagen de los toreros se gasta mucho, y eso era precisamente lo que ambos Josés querían evitar: ser televisados a mansalva cada temporada a diferencia, por ejemplo, de Jesulín. Es decir buscar la calidad y no la cantidad en las retransmisiones. Como empresarios y productores de los canales de televisión negociaban sin contar con los toreros, algo que estos dos madrileños no toleraban, se quedaron fuera de distintas ferias de distinto nivel durante esos años. De ahí que por ejemplo el de Galapagar haya actuado, entre otros motivos, en contadísimas ocasiones en plazas de la talla de Bilbao, Sevilla o Zaragoza.

Los carteles: En su primera etapa, (1996-2002) se batió a cara de perro con todas las figuras de aquel tiempo: Julián, Joselito, Ponce, Rincón, Litri, Caballero, Jesulín, Fran Rivera... Desde que regresó en 2007 impuso no abrir cartel, es decir, siempre actuar en segundo lugar. El problema es que cuando se llevan casi treinta años en los ruedos, imponer a alguien por delante implica que queden toreros aún más veteranos para abrir cartel: Pero con los Padilla, Pepín Liria, Luis Francisco Esplá, "El Fundi" y cía retirados, sólo quedan Juan Mora, Enrique Ponce, David Luguillano, Javier Conde y Finito de Córdoba cómo los únicos que pueden actuar por delante de Joseto. En su afán de protagonismo en esta etapa, no sólo se "quita rivales", por decir algo, sino que directamente los elimina anunciándose únicamente con rejoneadores para que ellos abran la tarde. Por lo tanto la competencia es inexistente. ¿Es torero llegar a esta situación para ser el total centro de atención durante la dos horas de festejo? 

Las plazas: en sus primeros años de alternativa toreó en todos lados. A medida que ganaba importancia y categoría en el escalafón, a diferencia de otras figuras del momento, dejó de torear en los pueblos, es decir, las plazas de tercera categoría ya que consideraba que ese es el circuito de toreros modestos y novilleros que empiezan sus carreras porque torear en ellas equivaldría invadir dicho mercado. Para certificar esta situación, localidades como Arnedo (La Rioja) y Olivenza (Badajoz) consiguieron subir administrativamente de categoría para ver a José Tomás en su ruedo. 

No me extiendo más. Concluyo estos tres largos artículos sobre él. Podremos estar o no de acuerdo con la gestión de su carrera de éstos últimos años. Es de los mejores. Otra frase que también dijo en su día Antonio Ordóñez y es que para ser figura hay que estar por lo menos veinte años. Él lleva un poco más. Para ser figura o en este caso un torero de época, hay que mandar. Y él lo hace. En todos los aspectos. Por eso, aunque haya muchos y buenos matadores, para ser algo más que un torero importante y entrar en la historia, no vale con cortar muchas orejas todos los días y llenar plazas, hay que dejar huella. Este madrileño nacido en la sierra de Guadarrama y cuyo deseo de ser jugador de fútbol quedó truncado cuando su abuelo le pinchó un balón, lo consiguió. Y hemos sido testigos de ello.



jueves, 31 de diciembre de 2020

¿Lo sabes?

1. ¿En qué pueblo de la sierra de Madrid debutó de luces José Tomás con un vestido grana y oro?
A. Cerceda.
B. Navagalamella.
C. Valdemorillo.

2. Un dato poco conocido sobre él. ¿En qué pueblo de Sevilla vivió casi un año preparándose bajo la supervisión de José Antonio Campuzano?
A. Tomares.
B. La Algaba.
C. Alcalá de Guadaíra.

3. ¿Qué tiene en común con toreros como Antonio Ferrera, "El Juli", "Ruiz Miguel" o "Jesulín de Ubrique" por ejemplo?
A. Todos han cortado un rabo en una plaza de 1º.
B. Todos han indultado un toro en una plaza de 1º.
C. Todos cortaron una oreja al toro de su confirmación en Madrid.

4. ¿Qué suerte del toreo ha inventado el torero de Galapagar?
A. Las navarras.
B. Las arlesianas.
C. Las granadinas.

5. ¿Cuántas veces se ha encerrado en solitario con seis toros?
A. 1.
B. 2.
C. Ninguna.

6. ¿Qué leyenda del toreo a finales de los 90 le elogió diciendo: "Donde otros ponen la muleta, es ahí donde se coloca José Tomás" sentenciando su tremendo valor y que se pasaba cerca a los toros cómo pocas veces se había visto antes?
A. Antonio Ordóñez.
B. Paco Camino.
C. Andrés Vázquez.

7. ¿En qué años ha salido dos veces a hombros de Las Ventas?
A. 1999 y 2008.
B. 1998 y 2002.
C. 2000 y 2001.

8. ¿En qué año recibió la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes?
A. 2006.
B. 2007.
C. 2010.

9. ¿Quién de estos populares taurinos fue apoderado suyo?
A. José Luis Marca.
B. Luis Álvarez.
C. Santiago López.

10. El diez de diciembre de 1995 tomó la alternativa en la capital mejicana vestido de...
A. Verde botella y oro.
B. Grana y oro.
C. Azul marino y oro.

11. Desde que se presentó en Madrid en septiembre de 1995, entre novillos y toros, se ha enfrentado a un total de cuarenta y dos reses. ¿Cuántas orejas ha cortado en la arena de Las Ventas hasta la fecha?
A. 19.
B. 20.
C. 24.




1c, 2b, 3a, 4c, 5b, 6a, 7a, 8b, 9c, 10b, 11c



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viernes, 18 de diciembre de 2020

Toros en el confinamiento (III).

Benidorm (Alicante). Novillos de Román Sorando para Antonio Barrera, Canales Rivera y José Tomás. 24 de julio de 1993.

La Gran Oportunidad, así se llamo este certamen retransmitido por Antena 3 para novilleros con caballos en el citado pueblo alicantino. La novillada de Román Sorando fue desigual de presentación y en general nobles y toreables salvo el complicado primero. Estos fueron los novillos lidiados: Sentador, Corretón, Desviado, Macaruelo, Conspirante y Prestillero. Vistieron los muchachos respectivamente de caña, celeste y blanco, todos en oro.

Triunfaron José Antonio y José Tomás. Los dos salieron a hombros. El de Barbate cortó dos orejas al tercero y el madrileño una a cada utrero. El gaditano bullió la plaza con varias largas cambiadas y quitó por chicuelinas al segundo y por fregolinas al quinto. Realizó una faena en la que faltó ajuste pero ante la bondad del animal fue todo temple y naturalidad. Volvió a jalear los tendidos con unos molinetes de rodillas y tras una habilidosa estocada, consiguió los trofeos. Dio una vuelta en el quinto. La faena fue larga y soporífera. Otro animal que gracias a su clase y duración permitió al andaluz torear a placer todo lo que quiso y más. De no fallar con la espada, habría cortado otras dos orejas.
Si el gaditano puso el bullicio y la variedad, el madrileño fue el toreo de verdad. El de Galapagar debutaba con caballos. Evidenció la falta de rodaje pero su seriedad y aplomo mostraban que éste iba en serio. Siempre procurando hacerlo todo limpio y bien. Toreó con cadencia a la verónica al tercero y con la muleta estuvo inmaculado. Colocación y quietud fueron sus avales. Toreó muy bien a este novillo que además de nobleza, tuvo humillación y recorrido. El espadazo fue perfecto en todos los sentidos. Cerró el festejo ante un animal soso y parado ante el que tuvo que hacerlo todo él. La faena tuvo premio y abrió la puerta grande. A orillas del Mediterráneo, José empezaba su andadura en el escalafón de novilleros y lo cerró a escasas semanas de su alternativa con una salida a hombros en Madrid.

Por su parte, el sevillano cortó una oreja al primero. Acelerado y con prisas, no consiguió domeñar las tarascadas del novillo. Gracias a la estocada, los alicantinos premiaron la faena con un trofeo. En el cuarto dio una vuelta quizá un poco excesiva. La faena la extendió sin necesidad con el consiguiente aumento de dificultad del novillo que empezó a apagarse y a complicar las cosas. Sin acople ligó varias series de naturales ante otro interesante animal. Tras el aviso quiso agradar al público toreando de rodillas por molinetes y haciendo el salto de la rana. Antonio falló con el acero pinchando varias veces.

Ramón Alvarado clavó al quinto dos buenos pares de banderillas.

Madrid. Toros de Jandilla para Ortega Cano, Jesulín de Ubrique y José Tomás. 14 de mayo de 1996.

Vestido de blanco y oro, José Tomás confirmó su alternativa la primavera del 96. Comenzaba la leyenda. Cortó la primera de sus muchas orejas en la Monumental. Su seco concepto del toreo y su escalofriante valor emocionaron desde el primer momento a los madrileños. El Jandilla de la ceremonia se llamó Jumito. Mostró dos caras, una en cada toro. Una de constancia en su primero, toro deslucido y noblón, que necesitaba distancia y estar siempre muy cruzado y otra radicalmente diferente al sexto. Un sobrero astifino y abierto de cuerna de Guardiola llamado Rompepetos, mansurrón y reservón de comportamiento. Dejaba el torero que acudiera desde lejos y en el último suspiro tocaba con la muleta mandando en la embestida. Siempre de frente y la pierna alante. Cerró con unas estoicas manoletinas y pinchó antes de pegar una estocada en la suerta natural sensacional en ejecución y colocación. Madrid era un clamor. Faenón de mucho peso a un toro muy difícil. Cortó una oreja a aquel "guardiola". Pudo salir a hombros ese 14 de mayo.  'Aquí un torero' tituló aquel día su crónica en El País Joaquín Vidal.

Ortega Cano (gris perla y oro) y Jesulín (malva y oro) fueron silenciados. Ortega en el cuarto sacó a base de tesón y raza varias tandas de muletazos muy jaleadas a un toro pronto. Y Jesulín estuvo en Jesulín. En el tercer toro de la tarde el público pidió con fuerza la devolución del animal gritando 'Manos arriba, esto es un atraco'. Y mientras devolvían al sexto saltó al ruedo a cuerpo limpio un señor y no consiguió llegar al animal.

Destacaron en banderillas Curro Cruz en el cuarto y Emilio Fernández en el quinto. 

El viento sopló toda la tarde. Hasta tres hierros lidiaron alguna res aquel 14 de mayo, y el orden fue el siguiente: 
De Jandilla fueron 1º (Jumito), 3º (Artista) y 5º (Invencible).
De Criado Holgado (encaste Atanasio) fueron 4º (Cardilisto) y 6º (Navarro).
Enfurecido (de Jandilla), que salió en 2º lugar y Navarro en 6º, fueron devueltos. 
Los sobreros que sustituyeron a los dos devueltos fueron de Guardiola (como curiosidad, pertenecían a Ortega Cano). Un sobrero que salió en 2º lugar llamado Rompeolas y el ya mencionado Rompepetos en 6º lugar.

Madrid. Toros de distintas ganaderías para César Rincón, Enrique Ponce y José Tomás. 2 de mayo 1998.

Hasta la fecha, ha sido ésta la única vez en la que han compartido cartel valenciano y madrileño en la plaza de Las Ventas. El bogotano abría la terna. La tradicional Goyesca presentó una macedonia de hierros y fueron por este orden: 1º de Hermanos Astolfi. 2º, 4º y 6º de Alcurrucén. 3º y 5º de Aguirre Fernández Cobaleda. Sus nombres fueron los siguientes: Mirlero, Cañego, Cigarrero, Manchoso, Cubanoso y Cachorrero. Salvo el segundo y el tercero que dieron algo de lucimiento, los demás toros ni fu ni fa. Los toreros vistieron de goyesco azul  marino, verde botella y grosella, todos en oro respectivamente. El vendaval molestó todo el festejo.

El diestro colombiano pasó de puntillas por Madrid. Su lote fue insulso, parado, mansurrón... No tuvo suerte César en aquella Goyesca.

En cambio sus compañeros de cartel tuvieron más suerte. Por su parte, Enrique lidió un toro de Alcurrucén en segundo lugar al que a base de tesón y firmeza fue domeñando. Logró varias tandas con ambas manos de mucho mérito. Con el cuarto se vio lo acostumbrado que está el de Chiva al encaste Atanasio. Le gusta. También de tiró de oficio y a un toro que no se le atisbaba nada, Ponce sacó agua de un pozo seco. Si con las telas estuvo hábil y certero, con el acero fue otro cantar. Escuchó aquella tarde un total de tres avisos.

José calentó la tarde con unas escalofriantes chicuelinas que tuvieron la réplica de César por unas verónicas a pies juntos. Citó de lejos a Cigarrero para empezar la faena con unos estatuarios. Se fajó con el toro pasándoselo a milímetros de la barriga. La primera tanda con la derecha fue rotunda. En una de las series revolcó al torero sin consecuencias. Cerró con unas manoletinas y cortó la única oreja del festejo. El sexto fue el toro más incierto, probón y revoltoso del festejo. Se pegó otro arrimón y sufrió a lo largo de las faena varios volteretas que no fueron a más. Falló con la espada y silencio a su labor.

En cuanto a las cuadrillas, el colombiano Gustavo Adolfo "El Jeringa" estuvo sensacional en banderillas en el primero.

Madrid. Toros de El Puerto de San Lorenzo para Manuel Caballero, José Tomás y Eugenio de Mora. 26 de mayo de 1999.

Una de sus tardes más gloriosas. No hubo puerta grande porque la espada no quiso. A su primero lo saludó con un ramillete de lances extraordinarios. Más tarde siguió toreando por chicuelinas ciñéndose enormemente al animal. Después de este quite, el de Galapagar toreó por gaoneras y el toledano respondió por el mismo palo: dos quites que emocionaron a la afición. La faena de muleta fue sencillamente soberbia. Como es costumbre en su tauromaquia, inició por estatuarios citando al animal a más de treinta metros. Siguieron una tanda con la diestra sensacional y otra que decayó un poco debido al viento que sopló aquel día. Daba igual, valiente como pocos, aguantó aquellas rachas de aire sin perder ni un ápice la colocación, la ligazón... Las tandas con la izquierda fueron colosales. Se preparó para matar, era de dos... ¡era de dos orejas aquella lección de tauromaquia! pero... pinchó. Aprovechó que al lisarnasio aún le quedaba algo de gas para dar unas manoletinas y esta vez si hundió la espada hasta la bola. Escuchó un aviso y el toro fue aplaudido en el arrastre. Cortó una oreja. Ante el quinto, un animal parado y soso, José volvió a tirar de hombría. Una faena íntegra con la mano izquierda. Fueron unos naturales de muchos kilates. Se atascó con la espada y sonó un aviso. Ovación clamorosa cuando murió el animal.

Manuel y Eugenio fueron testigos de la obra que realizó el madrileño. Los dos manchegos quisieron pero no pudieron. Eugenio saludó una ovación en el tercero y Caballero fue silenciado. En cambio fue una tarde prolífica en el toreo de capa: chicuelinas, gaoneras, verónicas y las albacetinas, quite así nombrado en honor a la ciudad natal de Manuel. Un lance de capote que también se hace por detrás como las gaoneras pero sólo haciendo revoleras ligándolas cada vez que pasa el animal.

Los toreros vistieron de canela y oro, sangre de toro y oro y lila y oro respectivamente. Granero y Embajador fueron los correspondientes a Caballero. Playero y Tosquito los dos de José Tomás y Joyito y Pitito los toros de Eugenio de Mora.

Entre las cuadrillas, destacó José Antonio Carretero en banderillas.

Madrid. Toros de La Martelilla para Rivera Ordoñez, José Tomás y Rafael de Julia. 21 de mayo de 2002.

La corrida fue un saldo ganadero. Una colección de inválidos y algunos protestados por su presencia. Los "miau" se escucharon en varios toros. El fuerte viento condicionó la tarde.

José Tomás volvió a dejar claro que Madrid es su feudo. Dónde más le gusta torear y dónde se entrega sin reservas. Llegó de malva y oro dispuesto a hacer el toreo. En el primero de la tarde, en el tercio de quites, se jugó el tipo en unas gaoneras que quitaron el aliento. No se puede pasar al toro más cerca cómo lo hizo José en aquel ramillete de lances. En el primero de su lote (Capacitado) se cruzó, buscaba siempre la pureza y torear de verdad. Un toro muy protestado de salida por su escaso trapío y más soso que un pan sin sal. El de Galapagar le dio tiempos y alturas pero el toro, no quería saber nada. Mató bien y silencio al torero tras morir el animal. Ante el quinto de nombre Exhortado, la emoción llegó en la faena de muleta. La brisas de aire soplaban constantemente y a José parecía no importarle. Se puso exactamente igual como si no hiciera viento y ante la poca fuerza del animal, empezó por ayudados por alto para acostumbrarle a embestir. Un astifino ejemplar y más serio que un guardia de asalto en noche de redada que hizo que la faena del madrileño tuviera aún más mérito. Estuvo colosal. Si las tandas con la derecha fueron magníficas, las tres series que dio con la zurda tuvieron aún más importancia debido a la nula condición del toro y a que el dios Eolo complicó la situación. Otra serie de derechazos de frente pusieron a Madrid en pie. Un variado cierre de muletazos y una estocada en lo alto. Dos orejones de ley. Faenón de mucho peso. De los que no se olvidan. La gloria le esperaba. Cruzó por quinta vez ese umbral mudéjar que da a la calle Alcalá. Ese año dejó de torear.

Nada que añadir de los cuatro restantes. Si no hay materia, nada puede ocurrir. Fran Rivera (botella y oro) y Rafael de Julia (azul purísima y oro) fueron silenciados en sus respectivos lotes: Coreano y Candito el de Francisco y Revendedor y Casimando el de Rafael.

Destacaron con las banderillas Joselito Gutiérrez en el primero y Emilio Fernández en el quinto.



jueves, 10 de diciembre de 2020

Alternativa de José Tomás.

Si en marzo escribí sobre Enrique Ponce, ahora haré lo propio en el aniversario del madrileño José Tomás.


"José, voy a tener el honor de otorgarte la alternativa, en mi tierra, a un torero español. Te deseo lo mejor. Que se conviertan pronto tus triunfos en realidad. Que seas una figura del toreo no sólo de aquí, sino de donde quieras serlo. Mucha suerte y que Dios te ayude".


Se han cumplido cinco lustros de estas palabras. Con este discurso Jorge Gutiérrez doctoraba en tauromaquia a un jovencísimo José Tomás tal día como hoy pero de 1995 en ese impresionante embudo que es el coso de Insurgentes. Completó el cartel Manolo Mejía. Unos meses después confirmaba este joven de Galapagar la alternativa en la capital del reino de manos de José Ortega Cano y Jesulín de Ubrique. La dura cátedra venteña aprobó con matrícula a un José Tomás que venía a revolucionar el cotarro. Ya habían oído de José los aficionados madrileños pues éste salió a hombros de novillero en la plaza de la calle de Alcalá el día de su presentación en este coso. Esa puerta grande era el fin de una etapa que comenzó allende nuestra tierra, pues este muchacho de la sierra de Guadarrama marchó a Méjico para hacerse torero. Esta historia comenzó cuando su abuelo Celestino le pinchó su balón, porque JT quería ser futbolista. El país azteca certificó que él no era uno más, tenía cuajo de figura. Así que tras aquella matrícula en el doctorado, quedaba emocionarse con un toreo que hacía mucho que no se veía. Los años de 1997, 1998 y 1999 fueron, simplemente, excelsos. 


En Sevilla abrió la Puerta del Príncipe dos veces consecutivas y en Madrid lo hacía cada vez que toreaba. Cinco puertas grandes logró en aquellos años. El resto de plazas se rindieron ante el madrileño. Días de miel y de hiel pues su sangre regó innumerables plazas de toros. Estos primeros años de su carrera recibió heridas de distinta consideración: la más grave tuvo lugar en Autlán de la Grana (Méjico) el 18 de febrero de 1996 donde sufrió dos paros cardíacos debido a la sangre perdida. Dicen que el valor de los toreros se va por los agujeros de las cornadas pero José seguía día tras día manteniendo su concepto del toreo. Famosa es la sentencia del gran Antonio Ordóñez, abuelo de Francisco: "donde todos los toreros ponen la muleta, es ahí donde se pone José Tomás". Es decir, que los terrenos que pisa nuestro protagonista, jamás lo ha pisado otro; arrimándose como pocos lo han hecho en la historia del toreo. La leyenda estaba más que consolidada. Y la culpa la tiene Antonio Corbacho (QEPD), un descubridor de toreros cuya mentalidad era seguir la filosofía del samurái. Es decir, a pesar del dolor hay que mantener el tipo sin mirarse. Este novillero cuya carrera quedó truncada por una cornada, su vocación de docencia taurina le sirvió para ayudar los que se iniciaban en el arte de Cúchares. Se llevó a José a su casa y en la soledad del campo le curtió bajo una formación totalmente espartana. Y años más tarde llevó a la primera fila del toreo a Alejandro Talavante.

El 31 de marzo de 1997 tuvo el primer duelo con los dos gallos del corral: José Miguel Arroyo "Joselito" y Enrique Ponce. Este suceso tuvo lugar en el anfiteatro romano de Arlés. La ganadería de aquella ocasión fue la salmantina de Domingo Hernández. La corrida lo puso muy difícil y José estuvo hecho un león. Famosa es aquella anécdota que mientras toreaba, en el callejón Enrique susurraba a Joselito: -Escucha, el nuevo está loco. A lo que éste sentenció. -¡Qué va! loco no. Lo que sucede es que tiene unos cojones que le arrastran, más que tú y yo juntos. A partir de ese día, la hegemonía de estos dos veteranos se vio amenazada por JT.

Otro matador de mucha raza se codeaba con los dos anteriores en los carteles de postín: Francisco Rivera Ordóñez. Junto a ellos formaban un cartel conocido como "Los tres tenores". Un empresario tuvo la idea en 1998 de juntar a José con Joselito, Enrique y Francisco en la cubierta de Leganés. Se podrán imaginar como acabó la cosa. El de Galapagar hundió a sus compañeros. Arrasó. Joselito aún tenía gas pero en su horizonte empezaba a clarear una posible retirada. Ponce tenía la curiosa costumbre de no bajar de más de cien festejos por temporada en aquella época y Rivera era un torero que no se dejaba ganar la pelea. Pero hete aquí que cuando cada uno ya sabía el papel que cumpliría en esta apasionante historia llegó al escalafón definitivo un chiquillo quinceañero cuyo nombre era Julián López Escobar tras haber realizado una trayectoria de novillero más que contundente. Tomó la alternativa y demostró que ni quería, ni que iba a ser el quinto gallo del corral.


Los años siguientes salvo algún borrón como el día de Adolfo en Madrid, fueron memorables. Menos Bilbao y Zaragoza como las plazas de 1º en las que apenas toreó por diferentes razones, se prodigó en el resto de sitios. Ahí están las crónicas. En 2002 paró de torear dejando un profundo vacío. Aquel valeroso matador que se pasaba al toro como pocos antes lo hicieron, en silencio se fue a casa y así estuvo un lustro. Nada se supo de él de ese año en adelante salvo que de vez en cuando se dejaba ver en los tendidos de alguna plaza y recogía los premios logrados la temporada anterior entre otros pocos actos sociales. En el invierno de 2006 se anunció el bombazo que todos esperaban: José volvía a los ruedos. En junio de 2007 toreó en su Barcelona del alma dando aliento a los maltratados aficionados catalanes. Desde entonces abarrotó todos los cosos en los que actuó y sus tardes eran prácticamente triunfales en todos los sentidos. En la Villa y Corte cortó siete orejas en dos tardes y la capital catalana mató con éxito seis toros de diferentes hierros en julio de 2009. Seguía siendo el rey. Así hasta llegar a aquel fatídico 24 de abril de 2010 en Aguascalientes: una fortísima cornada en la femoral izquierda puso una vez más su vida al borde la muerte. Los espectadores hicieron fila en la puerta de la enfermería para donarle sangre. Gracias a la Providencia y a los conocimientos de ese magnífico equipo médico, logró salvar la vida. Tras reponerse, comenzó una dura rehabilitación y en julio de 2011 volvió a las plazas. Esta vez fue en la ciudad del Turia. En la capital valenciana, José reunió a aficionados de todo el globo y empezaba una nueva etapa en su carrera. El cénit de 2012 tuvo lugar en Francia. Actuó en solitario en Nîmes en una mañana absolutamente antológica y desde entonces redujo sus actuaciones a apenas un par de paseíllos cada año. Desde programar festejos con solo cuatro toros para él solo o, si acaso, dejar abrir cartel a rejoneadores, han sido las fórmulas más repetidas en esta su última etapa. 

Una trayectoria sin final... ¿Volverá? ¿Llegará a despedirse de manera "oficial"? Nadie sabe. José hace campo y en las redes sociales se puede ver a afortunados novilleros compartir imágenes y tentaderos con el de Galapagar. Él guarda silencio. Su carrera es un misterio. Opiniones sobre ella hay para todos los gustos: si debe hacer temporada, si tiene o no sentido los festejos a su gusto sin competencia y todo elegido y dirigido por él... José marcó una época. Unos años estelares que precedieron a una última etapa de eludir la rivalidad, pisar las plazas de 2º y todo enfocado a protagonizar un cartel sin nadie que le haga sombra. Navegante, que le partió la femoral en 2010 e hizo su vida pender de un hilo, marcó un antes y después en su trayectoria. En 2022 fue el último año que se le vio de luces... 




Un rápido repaso estadístico:

Estos son sus datos totales en Las Ventas. Ha toreado dos novilladas con caballos saliendo a hombros el mismo día de su presentación (24-9-1995). Confirmó, como explico más arriba, con Ortega y Jesulín en la Isidrada del 96. Toreó, hasta la fecha, diecinueve paseíllos más. 
Su número de salidas a hombros de matador es siete sin contar aquella en septiembre del 95 y son las siguientes: el 27 de mayo de 1997, el 28 de mayo de 1998, el 18 de mayo y el 17 de junio de 1999, el 21 de mayo de 2002, el 5 de junio de 2008, y días más tardes, el 15 de junio, cortó tres orejas y recibió otras tantas cornadas.

Ha toreado con veintinueve compañeros sin contar a Pablo Hermoso de Mendoza en la Beneficencia del 99. Ha estoqueado reses de veintiún hierros diferentes, ha cortado veintitrés orejas, ha acabado cuatro veces en las manos de Don Máximo, ha realizado siete faenas de dos orejas y en una ocasión vio como un toro de Adolfo se fue vivo al corral. 

Barcelona. Es su feudo. La Ciudad Condal es posiblemente una de las ciudades que más veces le ha visto torear. Después de Antonio Borrero "Chamaco", el torero más querido por los catalanes es este madrileño. Allí ha toreado una veintena de tardes, ha cortado un rabo (23-7-00), reapareció tras cinco años sin torear (junio de 2007) volviendo a dar calor y levantando la moral de una afición que pasaba por delicados momentos debido a ataques de todo tipo. Ha indultado un toro (22-9-08), se encerró en solitario (5-7-09) y toreó aquella dramática tarde otoñal de 2011 que supuso el cierre de esta emblemática plaza. Dieciséis puertas grandes suma en este coso. 

Sevilla. La temporada de 2001 fue la de su entrada en la afición hispalense. El 15 de abril, Domingo de Resurrección, cortó tres orejas y salió en volandas por la Puerta del Príncipe. Unos días más tarde, en plena Feria de Abril, repitió triunfo y volvió a salir a hombros, algo que, hasta la fecha, casi nadie ha logrado. Son muy pocas las tardes de José en la capital andaluza.

Méjico. Por sus venas corre sangre azteca, literal. Querido y esperado, es una tierra en la que ha cuajado toros en diferentes plazas de su geografía: El DF, Guadalajara, León, Aguascalientes, Morelia, Juriquilla... Suma un total de treinta y dos actuaciones en ruedos mejicanos.

Francia. Los franceses conocen bien al de Galapagar. En tierras galas ha realizado un total de cuarenta y dos paseíllos. Su tarde más recordada allende los Pirineos sin duda es aquella de 2012. Una soleada mañana de septiembre en el coliseo de Nîmes toreó en solitario. Cortó nueve orejas, indultó un toro y salió a hombros.

Su quietud y valor ha hecho que en no pocas veces haya acabado en manos de los médicos. Hasta en veintiséis ocasiones con cornadas tan graves como menciono anteriormente las de Autlán de la Grana (Méjico) o la de Aguascalientes en abril de 2010. Ya fueran cornadas o lesiones, de esas veintiséis ocasiones, en diecinueve no pasó a la enfermería hasta matar al animal. 

Desde 1995 ha estoqueado 1101 reses y ha cortado 737 orejas. 









lunes, 25 de febrero de 2019

Breve reseña taurina de la Ciudad Imperial.

Una de las grandes virtudes que tiene el toreo es que enseña, y enseña mucho; entre algunas de las cosas que más me gustado aprender es que la tauromaquia enseña historia, y el ejemplo es esa gran frase que dijo el gran Ortega y Gasset y que es de una verdad absoluta: La historia del toreo está ligada a la de España, tanto que sin conocer la primera, será imposible comprender la segunda.

Enseña geografía, si no hubiese indagado en el toreo nunca habría oído hablar de Aguascalientes, Dólar, Cebolla o Pepino. (si no se lo cree, busque en google y compruébelo usted mismo); enseña arquitectura, y aquí podríamos hablar brevemente de los anfiteatros romanos de Arlés y Nîmes, de la neoclásica plaza de Ronda, de la neomudéjar plaza de Las ventas, o las modernas Valdemorillo, Leganés, o Vistalegre que tienen un aspecto fúnebre y oscuro, pero gracias a sus cubiertas gustan a los toreros ya que protegen de las inclemencias meteorológicas.


Pues me acerqué a Toledo para desconectar de los Madriles y aunque no tenía fines taurinos, pasé por su plaza de toros y al verla abierta entré sin dudar. No la conocía y me encantó. Accedí por el patio de arrastre y entré en su ruedo. Según el Cossío mide 60 metros de diámetro y tiene 8530 localidades. El graderío se compone en quince filas de tendido y una pequeña sección bajo cubierta.



 

La historia de esta plaza manchega empieza el 18 de agosto de 1866 con un cartel compuesto por los matadores Cayetano Sanz y Antonio Sánchez "El Tato" para dar lidia y muerte a astados de Vicente Martínez y Felipe Gómez. Una plaza importante por la que han pasado todas las grandes figuras de cada época, desde Juan Belmonte, Domingo Ortega, El Viti, Paco Camino, hasta José Tomás y Morante de la Puebla.



Gracias a la amabilidad de Miguel, un empleado de dicho edificio y que hizo las veces de anfitrión, pude ver su pequeña sala de conferencias en la que la Peña El Trapío organiza charlas y tertulias. De igual modo visité su modesta enfermería y la capilla. 




También nos enseño los corrales. Están limpios, muy cuidados y sobre todo son grandes y espaciosos en los que los toros descansan tras el largo en viaje metidos en el camión. Se compone de cuatro corraletas, una manga con báscula y varios chiqueros interiores.



Y hablando de gente del toro de esta región, Toledo ha sido provincia prolífica en todos los aspectos ya que siempre ha dado a todos los estamentos taurinos. En cuanto a los toreros de la tierra, el más destacado fue Domingo Ortega, nacido en Borox. Curtido en las capeas que en esta comarca se organizaban, fue aprendiendo y cogiendo oficio convirtiéndose en uno de los grandes matadores de su época. Otro grandioso torero fue Gregorio Sánchez, nacido en Santa Olalla y durante su carrera cruzó nueve veces la puerta grande de Madrid como matador y una como novillero. Su tarde más estelar tuvo lugar en Las Ventas el 19 de junio de 1960, cuando lidió en poco menos de hora y media, seis toros de Barcial y cortó siete orejas. Una vez retirado, fue durante muchos años profesor de la Escuela de tauromaquia de Madrid "Marcial Lalanda" y sin duda la gran figura que se curtió bajo su duro aprendizaje fue ni más ni menos que Julián López "El Juli".
Actualmente los dos toreros que llevan el nombre de Toledo allá donde torean son Eugenio de Mora, doctorado en esta misma plaza en el año 97 en un cartel de tronío, pues alternó con Curro Romero y José Tomás; en el extremo opuesto el joven Álvaro Lorenzo, recibió de manos de Julián López "El Juli" la alternativa en Nîmes hace tres años y lucha por llegar a ser figura del toreo. La última esperanza del toreo toledano es el joven novillero Tomás Rufo. Este año debe ser el de la consagración antes de pasar al escalafón de matadores.
Las ganaderías de renombre que pueblan el campo bravo toledano son unas cuantas, de prestigio y por citar a alguna de ellas podemos mencionar a Alcurrucén que ha dado innumerables triunfos en la plaza de Madrid; El Exmo Señor Conde de Mayalde, El Montecillo, El Ventorrillo y Fernando Peña, amén de otras más modestas en las que abunda una gran variedad de encastes. Por cierto, esta última es muy demandada en las novilladas picadas. 
Entre el empresariado toledano brillan por su sapiencia taurina, afición y conocimientos del toro bravo los Lozano: tres hermanos llamados Pablo, José Luis y Eduardo. En su época fueron matadores de toros; uno de ellos, Pablo junto a Domingo Dominguín creó el Certamen "La Oportunidad" de Vistalegre para buscar futuros toreros; regentaron con gran éxito la plaza de Madrid los tres desde 1990 hasta 2004; apoderaron a Palomo Linares y en la actualidad dirigen la mencionada vacada de Alcurrucén. 


(Fotos: el autor)



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