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miércoles, 12 de octubre de 2022

Un toro de bandera y la clase de Uceda Leal.

El sábado 1 de octubre se anunciaron en mano a mano dos novilleros que esta primavera han logrado cruzar ese arco mudéjar que es la Puerta de Madrid: Víctor Hernández (blanco y oro) y Álvaro Alarcón (verde y oro).  Una vez  más, y ya he perdido la cuenta, trajo desde San José del Valle Ricardo Gallardo una novillada. La factoría Fuente Ymbro es como la SEAT. Produce toros en cantidades industriales. Si no me fallan las cuentas, a falta de la corrida del próximo domingo 9, desde Los Romerales han salido con destino la plaza de Madrid en torno al medio centenar de animales. Salvo el primer cornúpeta que tuvo clase y nobleza, lo demás fue un rosario de animales sosainas. El sexto debió ser devuelto. 
Si hay algo que destacar en esta novillada, fue el certero uso de las espadas. Se agradece. Salvo Álvaro en los dos últimos que falló, en los cuatro restantes se vieron buenos espadazos.

Víctor saludó una ovación en el primero. Toreó con mucha profundidad a un novillo noblote pero al que le faltó fuerza. Ante el tercero saludó otra ovación y cortó una oreja al cuarto de la tarde. Sus mejores pasajes fueron sus series con la mano izquierda y la estocada fue sensacional. En su primero hubo una tímida petición de oreja y en este, con una clara mayoría, el madrileño consiguió el primer trofeo de la feria. 


Alarcón sufrió en el segundo de la tarde una cornada de quince centímetros pero aguantó en el ruedo hasta dar muerte al animal. Pasó a la enfermería y volvió a la arena para enfrentarse a los dos últimos novillos. Herido, mellado de facultades y unido a un lote que apenas dio opciones, poco pudo hacer el toledano.  

El sobresaliente fue Adrián Henche (marino y oro). Destacó la brega de Víctor García ‘El Víctor’ en el cuarto y Gómez Escorial en el quinto. Y con banderillas saludaron Marcos Prieto en el cuarto y Andrés Revuelta en el quinto.


El domingo 2 actuaron Adrián de Torres, Román y Ángel Sánchez. Curioso detalle pues los tres vinieron de blanco pero en las tres variedades que ofrecen los sastres taurinos: en oro Adrián, de plata Román y en azabache Ángel Sánchez. El encierro de Adolfo trajo un segundo toro muy bien presentado y un sexto que fue una alimaña. Áspero y exigente animal que mandó al de Colmenar a la enfermería.  Los demás pecaron de falta de casta. 

Adrián de Torres a pesar de haber cumplido una década como matador de toros, no había venido a Madrid en todos estos años, así pues en este dominical festejo confirmó su doctorado. Y pasó sin suerte. Se ganó su actuación en esta feria otoñal por sus buenas actuaciones en los festejos veraniegos pero la suerte no le acompañó en el ruedo madrileño. Aguantó las sosas embestidas del primero pero lo hacía atropelladamente, como si tuviera prisa. En el cuarto se llevó una bronca. Tuvo altibajos el trasteo. Llegó a pegar algunos naturales muy sentidos que alegraron a la concurrencia. Por hacer una faena pasada de tiempo, el Adolfo se complicó y puso las cosas muy difíciles para la suerte suprema. El de Jaén se atascó con la espada y a punto estuvo de sonar el tercer aviso. Temiéndose lo peor, tiró de descabello para aligerar y pegó un sainete. "¡Se mata con la espada!", se escuchaba y con razón por los tendidos. Debut para olvidar del de Jaén en la Villa y Corte. 

Román se lució en el saludo de capa. Con el mentón hundido y jugando los brazos con majeza, consiguió enjarretar al cárdeno un animal un manojo de buenas verónicas. Tuvo cierta emoción emoción el animal. En una faena que no de terminó de redondear el valenciano, llegó a dejar instantes de mucho mérito. El quinto fue muy protestado y la gente pidió su devolución pero don Víctor Oliver no quiso sacar el pañuelo verde dejando a Román sin la opción de poder tener un toro en condiciones.

Cerró terna Ángel Sánchez. Su primer toro fue a menos y acabó aplomado. Durante el tercio de varas, se picó en quites con Adrián. Éste toreó por gaoneras y el madrileño se ajustó al toro con unas ceñidísimas chicuelinas. El duro sexto le mandó a la enfermería y Adrián despachó al animal con un eficaz golpe de descabello.


Iván García brilló por su brega al primero y por sus pares de banderillas al cuarto. Curro Javier banderilleó estupendamente al tercero y lidió con mucha eficacia al sexto. 


El jueves 8 se lidió la segunda novillada del ciclo. Desde una provincia con tan poca tradición en lo que a la crianza del toro bravo se refiere como es la de León, se corrieron los santacolomeños animales de Valdellán para el francés Yon Lamothe, el madrileño Diego García y el murciano Jorge Martínez. La corrida se remendó con dos novillos de la ganadería de López Gibaja (quinto y sexto).

Tarde insípida y larga, ya que en el sexto toro, salieron hasta dos sobreros. Francés y madrileño estuvieron apáticos. Toreaban sin alma, como para pasar el trámite. El triunfador fue el levantino. Jorge dio una vuelta al ruedo en el tercero. Fue el de Murcia uno de los novilleros triunfadores de mayo y se le esperaba con ilusión. Volvió a dejar un gran sabor de boca. Quiere hacer las cosas bien y torea con gusto y personalidad. Lo más lucido de su trasteo fueron los finales para cerrar la faena de muleta. Como queda dicho antes, hasta tres toros salieron por toriles para cerrar la novillada, cada uno más inválido que el anterior así que el murciano no tuvo ninguna opción.


Yon Lamothe vistió de verde oliva y oro (se presentó en Las Ventas), Diego García de blanco y oro y  Jorge Martínez de nazareno y oro. Entre las cuadrillas destacó Víctor Pérez banderilleando al primero.


El viernes 7 se derrumbaron los Pilares. No los de la plaza sino los toros salmantinos de Don Moisés Fraile. Inválidos y flojos. El quinto tuvo una presentación indigna para Madrid. Cuando no hay mucho que contar, no merece la pena alargarse sin sentido. Después de lidiar dos corridas exigentes, duras y que hicieron sudar en 2019 y el pasado mayo en esta plaza a los toreros modestos que se enfrentaron a ellas, este día 7 con tres figuras de postín la corrida fue una auténtica catástrofe. Unos breves apuntes es lo que se puede desgranar de esta tarde. 

Las esperanzas se perdían a medida que avanzaba la tarde. Diego Urdiales (verde y oro) atesora un toreo exquisito pero no terminó de verlo claro. En el primero dejó destellos con capa y muleta y cerró la faena con una buena estocada. Y poco pudo hacer el de Arnedo con el cuarto. Un grandón toro que se paró mediada la faena de muleta ante la desesperación de Urdiales. 


Por su parte, Juan Ortega (botella y oro) se lució en un precioso saludo al segundo de la tarde. Con esas verónicas me quedaré. Al quinto, le pegó un ramillete de ayudados que fueron inmensos: por bajo, a media altura y por alto. Cerró con un molinete y un pase de la firma. El resto de la faena fue un toreo templado a aquel "pilar". Los derechazos fueron siempre a media altura, pues exigir al toro supondría que se viniese abajo. La tanda fue pausada, siempre dando sitio y dejando al animal a su aire. Dio el sevillano una clamorosa vuelta al ruedo. 


Cerró la tarde otro sevillano: Pablo Aguado (lirio y oro). Sus pasajes con el capote fueron emocionantes. No terminó de redondear las series pero dejó muletazos de toreo caro. Fue ovacionado en el tercero y silenciado en el sexto.


Al romper el paseíllo se recordó al matador de toros Luis Alfonso Garcés fallecido horas antes. 


El sábado 8 se anunció un cartel de campanillas: dos veteranos como Uceda Leal y Morante de la Puebla flanquearon en el paseíllo al gran triunfador de San Isidro: Ángel Téllez. Si el día anterior lidió Moisés, hoy tocaba otro encierro de la familia Fraile: Lorenzo; hermano de Moisés y propietario de una vacada que se anuncia con el nombre de El Puerto de San Lorenzo. En cuarto lugar salió un sobrero de José Vázquez. Variopintos y de diversa condición, destacó el gran tercero, de nombre Langosto. 

La corrida tenía que haber concluido en el tercero. Los tres restantes fueron sosos y anodinos. De teja y oro llegó Uceda Leal. Estuvo sensacional en el primero. Clasicismo y torería madrileña. El de Canillejas lo bordó con capote, ya que replicó por chicuelinas un rotundo toreo a la verónica de Morante, y con la muleta porque toreó a placer a aquel toro, y antes, de salida, meció con suavidad la capa dirigiendo las embestidas de aquella res. José Ignacio dio una rotunda vuelta al ruedo. Hubo cierta petición pero no hubo oreja. Si José María Manzanares sigue con el síndrome Peter Pan y no quiere asumir que ya no es un muchacho recién doctorado, sino un matador con diecinueve años de alternativa y sigue sin abrir carteles aunque sea a base de meter rejoneadores o dar alternativas, aquí tiene a un pedazo de torero para que le abra cartel tarde sí y tarde también. Además mata, y muy bien.  


En una feria que giró en torno al recuerdo del gran Antonio Bienvenida, Morante quiso homenajearle de diferentes maneras. Una de ellas fue el vestido. Un verde manzana y oro, color que últimamente apenas se usa. Y otra fue el pase cambiado. Salvando esos detalles y las monumentales verónicas al primero de la tarde, José Antonio fue silenciado. En los últimos coletazos de la temporada, Morante va a cumplir los cien festejos. Si no me equivoco, le quedan dos festejos para redondear tal apabullante cifra. 


Ángel Téllez vistió de burdeos y oro. En tercer lugar salió el ya gran Langosto y vendió cara su vida. Tenía nobleza y fijeza, pero también tenía casta y poder. Un toro de bandera. Ángel lo hizo todo mal. ¿No hubo nadie aconsejando al muchacho? Se ve que no. Cuando el toro requería muletazos de uno en uno, Ángel quería series continuas de muletazos. Cuando el toro requería Téllez mando y dominio, Ángel toreaba como si ya el animal estuviera programado para embestir... En fin, un cúmulo de despropósitos. Fue ganas e ilusión pero también fue juventud e inexperiencia. A su favor diré que tiene apenas tres años de alternativa, así que con más motivo necesitaba tener a alguien que le diera el oportuno consejo. Y no llevó mala cuadrilla así que con más razón para que este toledano diese un nuevo golpe en la mesa para afianzar su posición en el escalafón. 


Entre las cuadrillas destacaron Rafael Vioti lidiando y un buen par de Juan Navazo, ambos al tercero.
 

Cerramos el domingo 9 la Feria de Otoño 2022 con los animales de Ricardo Gallardo. Los toros de Fuente Ymbro dieron opciones en la muleta. La corrida fue remendada con un toro de El Puerto de San Lorenzo, que salió en sexto lugar.

Miguel Ángel Perera vistió de marfil y oro. Fue exigido y se le protestó la colocación toda la faena. Saludó una ovación tras una faena en la que abundaron los enganchones. Tras varias tandas simplonas despachó al animal con una estocada desprendida. Su segundo toro estuvo inválido ya que mostraba cojera en la mano derecha y aún así el presidente no lo devolvió a pesar de la insistente petición por parte de la parroquia venteña. 

Los toros que se lidiaron en segundo y quinto lugar le tocaron en suerte al galo Juan Leal que vistió de verde y oro. ¿No hubo nadie en el callejón que le dijera a Juan que sus toros tenían más opciones de las que él pensaba? Mostrar valor y pasarse a un toro a milímetros de los muslos a mí me admira, pero no me llena, no me levanta del asiento. Ahogó a ambos animales y él mismo lo echó a perder. Horrorosa tarde del francés. 

Un precioso lirio y oro lució Álvaro Lorenzo. Insípida tarde del toledano. Toreo moderno y periférico fue el que desarrolló este joven manchego. Metiendo pico y tirando líneas, no terminó de aprovechar ni la boyantía del tercero ni la nobleza del sexto.

Entre las cuadrillas destacaron Curro Javier bregando al primero, un buen par de Javier Ambel también en este toro. Otro excelente par de Andrés Revuelta al tercero, el gran puyazo de Vicente González al quinto. En el sexto se lució la cuadrilla al completo de Lorenzo: Andrés Revuelta con el capote y Fernando Sánchez e Iván García con banderillas.



(Fotos: Andrew Moore y Ana Escribano)



martes, 1 de junio de 2021

San Isidrín (parte II).

 Aquí os dejo la segunda parte de este San Isidrín

Miércoles 19. Toros de Garcigrande, Núñez del Cuvillo y Jandilla para Roca Rey (blanco y oro) y Pablo Aguado (negro y plata). Posiblemente el festejo más esperado y el que más entradas vendió. Duelo con varias de las ganaderías predilectas de las figuras. Y los dos toreros con más ambiente del momento. Andrés y Pablo. Cada uno en su estilo supieron sacar olés profundos en este ruedo. Roca aprovechó las buenas embestidas de sus dos primeros toros para cuajar sus acostumbradas faenas bajando mucho la mano y tirando del animal. Saltilleras, gaoneras, pases cambiados, bernadinas... el peruano tiró de su habitual repertorio. El tercer toro que le tocó, de Cuvillo, fue el garbanzo negro y ante semejante sosería de animal, RR abrevió. El cenit de esa tarde fueron una verónicas de Pablo. La plaza rugió. Lentas, suaves, mecidas... una maravilla. Antes de esos lances, toreó con mucha gracia por chicuelinas al primero de la tarde. Con la muleta se puede resumir que sus toros no fueron un dechado de virtudes pero el sevillano dejó bellísimos instantes de su personal concepto.


                                          (Foto: Julián López)

Y lamentar las graves cornadas que recibieron Pablo Aguado al matar al sexto y Juan José Domínguez en el tercio de banderillas del primero. 


Jueves 20. Toros de Hnos. García Jiménez para Miguel Ángel Perera (malva y oro), Paco Ureña (canela y oro) y Emilio de Justo. Emilio cayó lesionado hace escasas fechas en Leganés así que su puesto fue ocupado por Daniel Luque (azul noche y oro). Lo mejor de este encierro salmantino fue la gran presentación de los animales. Y del comportamiento hay que decir que en general dieron juego y posibilidades de triunfo. Lo mejor de este jueves vino gracias al toreo de Paco Ureña. Se abrió en unos bellos delantales con el capote y con la muleta se hinchó al torear al natural. Profundos y ligados, pusieron a todos de acuerdo. Le cortó una oreja al toro más interesante de la tarde. Perera también cortó otra oreja. Trofeo incomprensible pues mató de pena. Luque pechó con el peor lote y sin mucho eco pasó por Carabanchel. No pudo reeditar la gloria de la tarde anterior.


                                  (Foto: EFE).

Viernes 21. Toros de Victoriano del Río para Diego Urdiales (grana y azabache), José María Manzanares (azul marino y oro) y Roca Rey (salmón y oro). Así, para abrir boca y nada más comenzar el festejo, el riojano bordó el toreo de capote. Si las verónicas de Pablo, dos días después seguían resonando en aquella lúgubre cúpula, Urdiales se encargó de que el lance más fundamental del toreo de capa cobrase más protagonismo que nunca. Es el de Arnedo un torero que con el capote torea de maravilla y no se le canta tanto como a otros. Incomprensible. Después, con la muleta, siguió toreando natural y asentado. De gran factura fueron los derechazos al cuarto de la tarde, un toro burraco al que cuajó Diego fenomenal por este pitón. 
Con empaque y mucha elegancia toreó Josemari al primero, pero, cosa muy rara en él, falló con la espada y perdió los trofeos. Su segundo animal fue un inválido y nada pudo hacer. Andrés comparecía por segunda vez. Se pegó un valeroso arrimón con el desrazado tercero y acabó recibiendo una voltereta sin consecuencias. Se puso pesado y alargó sin sentido una faena que no llevó a nada. En el sexto hizo lo mismo, se puso a dar muletazos sin fin ante un toro que fue de más a menos. 


                                          (Foto: Miguel Pérez-Aradros)

Sábado 22. Toros de Garcigrande para Morante de la Puebla (sangre de toro y azabache), "El Juli (lirio y oro) y Juan Ortega (verde y oro). No sólo es Pablo Aguado otro de los jóvenes que están levantando pasiones últimamente. Juan Ortega es otro que torea tela de bien y los que seguimos con interés cada festejo en el que actúa, sabemos que vamos a ir a la plaza a disfrutar del mejor toreo. Fueron dos obras sensacionales. Detalles muy toreros, rotundos muletazos... Delicatessen, algo así como un jamón de pata negra, para entendernos. Nos puso a todos en pie. Cortó una oreja. Id a verle. Os emocionará. Y dos cortó Julián. Se las vio con un buen toro del hierro salmantino de nombre Tabernero. Gran triunfo del madrileño. Morante, quitando unas brillantes verónicas a su primero, apenas tuvo opciones ante dos toros mansos y rajados por lo que fue silenciado.
Día de figuras y día de "vivas", o sea: I N S O P O R T A B L E. 




Cerramos este San Isidrín el domingo 23: Toros de Adolfo Martín para Juan del Álamo (blanco y plata), Román (blanco y plata) y José Garrido (azul noche y oro). Un encierro bien presentado y muy serio; del juego hay que decir que fueron en general bravos en el caballo y de interesante comportamiento en la muleta. 
El gran triunfador fue Román. Se jugó el tipo sin trampa ni cartón ante dos ásperos toros que pusieron todas las complicaciones del mundo. Fueron dos faenas muy medidas. No permitían la ligazón así que Román siempre buscaba pegar las muletazos de uno en uno. En esos muletazos, se ponía de frente y a pies juntos y con mucha torería llevaba al animal en los vuelos de la tela. De no haber fallado con la espada, habría salido por la puerta grande. Juan del Álamo estuvo solvente ante un primer toro que no admitió el más mínimo error y al que mató con una habilidosa estocada. Dio una vuelta al ruedo. Ante el cuarto anduvo desbordado amén de una lidia demasiado ineficaz por parte de su cuadrilla. Garrido cerró este cartel y se las vio con dos toros muy deslucidos. Dio muchos pases pero sin contenido ni emoción. 


                                          (Foto: Alberto Moreno).

Y como suelo apuntar porque es obligado hacerlo, ha sido una feria más que interesante en lo que a cuadrillas se refiere. Ha habido buenos puyazos como los Alberto Sandoval y Ángel Rivas el día de Adolfo Martín pero sin duda los que han brillado han sido los subalternos ya sea con el capote o con las banderillas: Sergio Aguilar, José Chacón, Iván García, Andrés Revuelta, Juan José Trujillo, Roberto Martín "Jarocho", Pablo Simón, Lipi... También destacar el quite salvador de Juan Carlos Tirado a Francisco Durán "Viruta" tras unos apuros en el tercio de banderillas el sábado 22.


Acabó este San Isidrín. Porque San Isidro es y será siempre en la plaza de Las Ventas y del Espíritu Santo. Opiniones hay para todos los gustos. A mí no me molesta que tenga lugar en un coso de menor categoría. Por eso lo he llamado San Isidrín.
Muchos momentos a destacar: tardes para no olvidar, fortísimas cornadas, toros importantes, el gran nivel de las cuadrillas... Feria más que interesante. Estas plazas cubiertas, son llamadas con sorna por los aficionados como tanatorios: son tristes, oscuras y como están preparadas para dar conciertos y eventos de naturaleza extra taurina, abundan los focos y demás material para mejorar la luz y sonido de los espectáculos que allí se celebren. Otros dijeron que parecían el Kinépolis y razón no les falta pues nada más entrar te reciben unas monísimas azafatas y en las galerías abundan los puestos de chucherías con grifos de Coca-Cola. Esto no es serio, así no ilusiona entrar en semejante pabellón polivalente predispuesto a ver toros. Pero bueno, se han dado y esto es lo crucial. Y otro tema a resaltar porque ha dado mucho que hablar: las paupérrimas entradas debido al alto precio de la taquilla. Y también a la escasa publicidad. Así no. Días como la tarde de rejones o la novillada dieron mucha pena ver este enorme pabellón vacío. Y lo último que voy a opinar: los carteles. Abundancia de ganaderías de encaste Domecq. No puede ser. Si es San Isidro, qué menos que dar sitio a ganaderías del encaste Santa Coloma, Atanasio o cualquier otro. Parecía Castellón o cualquier otra feria por el estilo en vez de una programación digna de San Isidro. Los dobletes eran innecesarios. Habría que haber dado una corrida de oportunidad a toreros que actúen poco, otra de premio a los que se lo hayan merecido estas últimas temporadas, no sé. Un poco de imaginación no habría venido mal. Que estos tiempos que corren, la tauromaquia es algo que necesita con urgencia. Imaginación, "marketing" y toreros dispuestos a aquello que se les ofrezca... Pero nada. Sigamos con ideas y técnicas comerciales de la Posguerra o del Siglo de Oro si me apuras. Y los empresarios encantados. El que pierde es el aficionado.






lunes, 17 de junio de 2019

Mis estocadas de San Isidro.

La suerte suprema es el momento culmen de un festejo. Sin muerte del toro en la arena, esto no tendría ningún sentido. Os dejo algunas de las mejores estocadas de esta recién finalizada feria de San Isidro.

 Luis David. Toro de Montalvo. Sábado 18 de mayo.

              


Ginés Marín. Toro de Montalvo. Sábado 18 de mayo.

             
  

Roca Rey. Toro de Parladé. Miércoles 22 de mayo.





Paco Ureña. Toro de Juan Pedro Domecq. Viernes 24 de mayo.

                     


Román. Toro de Adolfo Martín. Jueves 30 de mayo.

                      


Antonio Ferrera. Toro de Zalduendo. Sábado 1 de junio.




Diego Urdiales. Toro de Alcurrucén. Viernes 7 de junio.




Román. Toro de Baltasar Ibán. Domingo 9 de junio.




Eugenio de Mora. Toro de El Ventorrillo. Lunes 10 de junio.




Paco Ureña. Toro de Victoriano del Río. Sábado 15 de junio.




(Fotos: Las Ventas, Alvarado, Ana Escribano y Javier Arroyo)

lunes, 10 de junio de 2019

Ginés Marín, una estocada de Diego Urdiales y la grandeza de Román.

Esto no acaba, se hace demasiado largo. Tras dos semanas de toros, es mirar al calendario y ver que hasta el 16 de junio, tenemos los aficionados una cita cada tarde en el duro granito de Las Ventas. Acabada la intensa semana cárdena, el domingo de rejones nos dimos un merecido descanso. Os comento que hubo puerta grande de Leonardo Hernández tras cortar una oreja a cada uno de sus toros. La décima en su carrera. Como vengo haciendo estos días, os enlazo al resumen del festejo por si es de vuestro interés.
Arrancamos la tercera semana de Feria el lunes 3 con una novillada de la ganadería de Fuente Ymbro. Cartel internacional de jóvenes promesas: el portugués de Monforte, João Silva "Juanito" (purísima y oro); el mejicano de Querétaro Diego San Román (lila y oro) y el torero patrio nacido en Salamanca, Antonio Grande (blanco y oro). La novillada de presentación estuvo correcta, sobre todo destacó el último y de juego el que más opciones dio fue el segundo novillo de nombre Hostelero. También habría que mencionar al cuarto pero durante la faena de muleta se rajó y manseó. 16.500 espectadores pasaron por taquilla.
Tarde insípida en la que destacó el valor del mejicano. Se mantuvo firme y muy dispuesto. Su primero utrero, que era manso y con peligro, en vez de lidiar con él y meterse se puso a torear bonito cuando el animal requería gobierno en vez de belleza. Recibió un palizón de espanto durante la faena de muleta, pero gracias a la providencia, nada grave ocurrió. Después de haber leído opiniones interesantes sobre Antonio, tenía ganas de ver a este salmantino. Nada que contar. No fue su día y con el acero estuvo desacertado. Juanito, lidió en en primer lugar un novillo que acusó genio en el caballo y la muleta mostró alguna opción. El viento le molestó en el cuarto y tras una estocada honda, saludó una ovación.

                    

                     
             
                    

El martes 4 llegó desde Albacete un encierro de Las Ramblas para Morenito de Aranda (negro y plata), Juan del Álamo (blanco y plata) y Tomás Campos (marino y oro). Con 12.000 espectadores, posiblemente ésta ha sido la entrada más pobre en lo que llevamos de feria. El viento molestó todo el festejo complicando las cosas a los toreros.
Tarde aburrida en la que los mansodontes de Daniel Martínez decepcionaron por su juego. Lo que tuvo de cara, faltó en casta. El único toro con opciones le correspondió a Juan en segundo lugar. Le vi un poco acelerado. Entrada la faena ligó varias tandas por el lado derecho. Le vi un poco desordenado en el planteamiento de faena que le hizo a esta res. Este animal tenía movilidad pero salía suelto de cada muletazo. Un toro simplón que iba y venía. Leves palmas tras matar al toro.
El burgalés de Aranda de Duero es un torero de corte clásico y suele firmar destellos de buen toreo, pero en esta ocasión no vi absolutamente nada a Morenito, y Tomás, que en junio destacó en su presentación, quiso pero poco pudo. Dos sustos se llevó que dejó helada a la plaza pero se libró gracias a las mansedumbre de su oponente. Algunos naturales sueltos y poco más.
Me gustaron con las banderillas Manuel Rodríguez "Mambrú" en el segundo de la tarde y "El Víctor" en el tercero.


                     

                     


Otra jornada interesante con 21.790 espectadores en los tendidos. Avanza la feria y estamos teniendo días con buenas entradas. Este miércoles día 5 llegaron desde Alaraz los toros salmantinos de Garcigrande y Domingo Hernández. En el cartel estaban anunciados Sebastián Castella (tabaco y oro), Álvaro Lorenzo (tabaco y oro) y Ginés Marín (sangre de toro y plata). El toro más notable fue el tercero, de nombre Poeta. Tuvo nobleza y movilidad.
Abrió la tarde un zambombo de Buenavista para Castella que remendaba a unos los toros titulares. Fue éste un animal parado y el francés poco pudo hacer. En el cuarto se lució con las banderillas José Chacón. Animal descastado y el galo no perdió el tiempo, tras probarlo una serie se marchó por el acero y fue silenciado.
Ya hablé el viernes sobre Lorenzo. Le quedaban dos cartuchos y no convenció. Silenciado en su lote. Con el capote pegó un buen ramillete de verónicas. En las banderillas se lucieron Alberto Zayas y Rafael González. Ligó varios derechazos en unas series aseadas. La faena iba de más a menos. Perdió la muleta tras dos enganchones. Ni fu ni fa en el quinto. Feria para olvidar del diestro toledano.
El jerezano Ginés Marín Sigue redondeando la buena feria que está echando. Se las vio con el ya mencionado Poeta que vino un poco justo de presentación. En el caballo empujó al peto. El toro iba franco y con recorrido. Ginés se adornó en el comienzo de la faena con unos detalles muy toreros. Más tarde recetó al animal varias series de derechazos con la franela planchadita y encandenando unos cadenciosos muletazos. Con la izquierda bajó un poco la faena. A medida que avanzaba ésta, decaía la intensidad del trasteo. Aún así se animó a dar un cierre por bajo muy rotundo y tras un gran espadazo, tocó pelo.

                         

 En el sexto toreó con pureza y ligazón al natural. Un torero que sabe estar bien colocado y corre la mano mandando en la embestida del toro. Al rematar cada serie se alejaba del toro y lo citaba en largo. Cerró con unas bernadinas. Tras un pinchazo y una estocada levemente caída, el presidente D. José Magán no concedió la oreja que sumada a la de su primero, le habría abierto de par en par la puerta grande al diestro andaluz. Tras una merecida vuelta al ruedo, dio otra por su cuenta que no venía a cuento. Bien el presidente. Rajó de él en los micrófonos, pero señores, esto es Madrid y aunque haya mayoría de petición, el presidente puede negarse siempre velando por la seriedad de la plaza. Con esas dos orejas habría sido un triunfo muy barato. Los que le vimos con Barberillo de Alcurrucén hace dos años, sabemos de sobra la capacidad de este chaval. Como toree el viernes 7 como lo hizo aquel día, será día grande.

                         


El jueves 6 tocaba nuevo encierro salmantino, en este caso los toros de El Puerto de San Lorenzo pertenecientes a la familia Fraile. Anodina tarde en la que esperábamos que Antonio Ferrera (marino y oro) entrara en éxtasis como lo hizo el sábado pero no surgió la improvisación debido al paupérrimo juego de los toros y al vendaval que sopló esa tarde. Cerraron la terna Miguel Ángel Perera (blanco y plata) que volvía a Madrid tras su puerta grande el día del santo y Alberto López Simón (gris perla y oro). 22.310 personas.
Bueyada lisarnasia en la que el tercero de la corrida fue aplaudido en el arrastre. Tarde en la que destacaron Fernando Sánchez en el primero y Curro Javier en el segundo con las banderillas. Antonio Ferrera movió el capote con imaginación ante el cuarto en una especie de tijerillas, quite inventado recientemente por Juan Bautista en el campo y llamado arlesina en honor a la ciudad natal de éste último. En el tercio de varas toreó por caleserinas para sacar al toro del caballo.

                          

 Perera fue silenciado en su lote y López Simón recibió un porrazo toreando por bernadinas (abajo en las fotos: se coge la muleta con la mano derecha sujetando el palillo y la espada y con la izquierda se agarra el extremo de la misma pasando el toro por debajo), suerte de muleta que cada vez está más de moda pues varios toreros lo han hecho en lo que llevamos de feria y que no siempre debería usarse atendiendo a las condiciones del animal. La nota curiosa la puso el diestro de Barajas cuando entró a matar al tercero. Al llegar a la jurisdicción del animal tiraba la muleta y se frenaba, lo hizo varias veces y pinchó otras cuantas. Como si tuviese miedo o no se mostrara seguro. Jamás he visto a un torero realizar al suerte suprema de la manera en la que lo hizo ayer Alberto. Le quedan al madrileño dos toros más el domingo 16.

                            

                            

El viernes 7 volvían a torear Antonio Ferrera (purísima y oro) y Ginés Marín (verde y oro). Diego Urdiales (gris y oro) cerraba la terna. Un cartel ilusionante, pues los tres toreros saben de sobra lo que es escuchar los olés de Madrid. Por segunda vez, volvían los toros de la ganadería de Alcurrucén. Mala corrida de la familia Lozano. Esperábamos mucho más. 22.400 espectadores.

Lo mejor del festejo aconteció en el primer toro. Sacó genio en el caballo. Zambombo tenía clase y repetía en la muleta. Fue un toro exigente. Una faena realizada en los terrenos de toriles. Le dio el extremeño varias series por ambos pitones. No me convenció Ferrera. Y ante el manso cuarto, nada pudo hacer el extremeño.
El riojano Urdiales volvía después de torear en esta plaza el pasado día 15. Mató de una estocada delantera al mansurrón segundo y fue silenciado. Ya en el quinto y muy avanzada la faena, a base de sobarlo, consiguió Diego recetarle varios muletazos con ese sello que él tiene. El toro, mansito y parado exigía buscar la colocación y empezar de nuevo tras cada muletazo, obligando al matador a hacer el llamado unipase. Finalizó su trasteo con un soberbio espadazo.  Posiblemente de las mejores de la feria junto a las de Roca Rey o Román por ejemplo.
Ginés cerró su paso por Madrid con un lote sin opciones. El primero estaba mal presentado y tras dar muestras de invalidez, se pidió la devolución del toro, cosa que el presidente no concedió. El sexto se salía de cada muletazo buscando las querencias y huyendo. Silencio al matador.

Se desmonteró Fernando Sánchez tras banderillear al primero de la corrida. Gran feria de este torerazo. Tarde que torea, tarde que lo borda.

                             

                

Aunque no soy aficionado a los caballos, el sábado 8 me acerqué a ver la última corrida de rejones. Toreaban el navarro Pablo Hermoso de Mendoza y la francesa Lea Vicens. Y como de equinos entiendo lo mismo que de jardinería pues poco puedo contaros. Es un lujo ver como se manejan delante de los toros. Triunfal tarde en la que Pablo y Lea salieron a hombros. Pablo lo hacía por octava vez en su carrera y Lea se convertía en la primera rejoneadora en salir a hombros de Las Ventas. 

                       



Cerramos la semana con una corrida de Baltasar Ibán. De caras muy serias y ofensiva de pitones pero vacía de casta y raza. Decepcionó esta ganadería siempre esperada en Madrid. Curro Díaz (azul y oro), Pepe Moral (canela y oro) y tras caer lesionado días antes en Cáceres, Emilio de Justo fue sustituido por Román (azul y oro).
Gran feria de Román. No se puede venir con más ilusión y más ganas que las que ha puesto el valenciano en sus tres tardes en esta Isidrada. No se dejó nada en el tintero. Cerró su última actuación venteña con una faena a un toro muy difícil que vendió cara su vida. Soltaba gañafones y tarascadas, complicando la vida a Román. A base de valor y raza le consiguió ligar varios muletazos. Hirió de gravedad al levantino al entrar a matar viviéndose unos momentos angustiosos. La plaza premió al torero con una oreja. Este es el parte médico:

"Herida por asta de toro en tercio medio de la cara interna muslo derecho con una trayectoria de 30 centímetros hacia fuera y abajo que produce destrozos en vasto interno, musculatura aductora, contusión con vaso espasmo de arteria femoral, rodea fémur por su cara posterior produciendo contusión en nervio ciático, presentando orificio de salida por cara externa tercio inferior de muslo.

Es intervenido bajo anestesia general en la enfermería de la plaza de toros. Se traslada al hospital San Francisco de Asís para valoración por Cirugía Cardiovascular. Pronóstico muy grave que le impide continuar la lidia".


Curro cortó otra oreja al cuarto en un trasteo que emocionó al público madrileño. Ese toreo desmayado y relejado tuvo premio. Y Pepe Moral estuvo mal.

Ante semejante encierro, las cuadrillas poco pudieron hacer. Debido a las dificultades de los animales, amén de unas lidias poco efectivas, los de plata pasaron momentos muy apurados.

19.000 espectadores.



                       


                       



                      (Fotos: Las Ventas)



domingo, 2 de junio de 2019

La torería de Ferrera en una gran semana gris.

El lunes 27 comenzó la semana gris del serial. Como aperitivo al homenaje por el centenario de la toma de antigüedad del encaste Albaserrada en Madrid, se programó una novillada con reses de La Quinta para Ángel Jiménez (grana y oro), El Galo (blanco y plata) y Francisco de Manuel (sangre de toro y oro). De los novillos hay que decir que estuvieron bien presentados y de juego variado. Interesantes y con complicaciones. Hubo 16.900 espectadores en los tendidos.
 Ángel mostró detallitos de ese buen toreo que lleva dentro pero nada pudo hacer ante el lote que le tocó en suerte. El Galo se mostró vulgar ante dos toros y lo mejor del festejo fue el toreo templado y cadencioso de Francisco con el capote. 
Entre las cuadrillas destacaron Iván García y Fernando Sánchez con las banderillas. Una tarde más y ya van varias, los picadores estuvieron de pena. 

                         

(Foto: Ana Escribano)


El martes 28 se celebró la primera corrida homenaje al encaste Albaserrada. Una corrida con los toros abulenses de D. José Escolar para Fernando Robleño (verde y oro), Gómez del Pilar (blanco y plata) y Ángel Sánchez (malva y oro). Tres cuartos de entrada en tarde de absoluto vendaval que imposibilitó ver el juego de los toros. En otras condiciones, habría sido merecida una ovación al mayoral.
Robleño estuvo en maestro. Dos décadas lleva el madrileño viéndoselas ante los toros más duros de la cabaña brava. Respetado en Madrid, sabe de sobra lo que es enfrentarse a estos toros grises. Tres puertas grandes en Las Ventas luce su palmarés. Este martes ante el cuarto, a base de luchar y luchar consiguió robarle varios muletazos muy templados. Dio una merecidísima vuelta al ruedo. Su primero fue muy complicado. 

                           

Otro torero al que tienen que seguir sobre todo en estos carteles con las ganaderías más complicadas es el madrileño Gómez del Pilar. Se fue a la puerta de toriles a recibir a sus dos toros de rodillas, bregó, lidió, estuvo atento y sobre todo con mucha raza. La única pega es que hizo sus faenas más allá de las rayas de picar, cuando debería haberlo hecho al abrigo de las tablas debido al huracán que sopló toda la tarde. Ángel Sánchez quiso pero no pudo. El poco rodaje y el fuerte viento complicaron mucho las cosas a este joven torero que pasó de puntillas por Madrid a pesar que le tocaron los dos toros más nobles destacando el primero de su lote.

                             

                            Miradas que aterran... (Foto: José Luis Martínez)

De las cuadrillas hay que mencionar que Iván García estuvo sensacional con el capote lidiando al tercero y con los palitroques se lucieron Fernando Sánchez y Raúl Ruiz. En el quinto brillaron con las banderillas Iván Aguilera y Pedro Cebadera. En el sexto, Fernando sánchez e Iván García que repetían paseíllo tras torear el día anterior con De Manuel volvieron a estar sembrados. Saludaron una ovación al cerrar el segundo tercio. 

                        

(Fotos: Ana Escribano)


Llegó el miércoles 29 la ganadería mas emblemática de este encaste y que merecidamente forma parte de la historia y leyenda del coso capitalino: Victorino Martín. Dos andaluces y un extremeño fueron los toreros que hicieron el paseíllo: Octavio Chacón (budeos y oro con remates negros), Daniel Luque (tabaco y oro) y Emilio de Justo (negro y oro). De juego variado e interesante. Encastado el 1º, el 3º malo, muy bueno el 4º, de nombre Bolsiquero y el sexto fue también un gran toro pero justísimo de fuerzas.
22.000 Espectadores.

Lo mejor de la tarde llegó en el sexto. Director de nombre, tenía las fuerzas muy medidas pero poseía clase y gran embestida. Con el capote recetó un saludo muy templado. Emilio lo entendió y le dio varios muletazos con mucho gusto y esa elegancia que él tiene. Los naturales fueron muy suaves y la plaza jaleó varios pases de pecho que fueron infinitos. Aunque la estocada cayó desprendida, se pidió con fuerza la oreja y el extremeño paseó el único trofeo de la tarde.

                           


Chacón bregó con una alimaña en primer lugar y lo mató de un bajonazo. Su lote fue de bandera pero esta vez no vimos en plenitud al diestro gaditano. Luque pasó sin brillo por Madrid.
 En las cuadrillas saludó una gran ovación el subalterno Morenito de Arles en el cierre del festejo tras un soberbio par de banderillas.

                            

      (Foto: Las Ventas)


Se cerró el jueves 30 el homenaje a este gran encaste con la tercera ganadería más representativa del mismo: Adolfo Martín. Este cartel fue uno de los que salió del polémico bombo. Novato en estas lides, Roca Rey (tabaco y oro) lidiaría por primera vez esta sangre y en la plaza de Las Ventas con dos toreros que al contrario que Andrés, saben cómo torear este tipo de corridas. Manuel Escribano (Sangre y oro) y Román (burdeos y oro). Con Andrés en el cartel, la taquilla agotó el papel. Pues de los toros hay que decir que los lidiados en cuarto y sexto lugar fueron de alta nota: Español y Madroñito.
Lo mejor del festejo se vivió en los tres últimos toros. Manuel Escribano se las vio con el ya mencionado Español, un toro que humillaba y era muy encastado. Le ligó varias series de muletazos y en una, tras quedarse descubierto el toro no falló. La asestó un cornadón de 25 centímetros. En ese momento los tendidos de sol comenzaron una trifulca que duró casi hasta que las mulas arrastraban al gran Español camino del desolladero. Esto declaraba a la prensa el doctor D. Máximo García Padrós tras la intervención quirúrgica. 
Román estuvo hecho un tío en el quinto. Toreó muy templado y buscaba siempre la colocación. Le pegó al Adolfo varios naturales muy ligados y rematados con el de pecho. Un torero que nunca se deja nada en el tintero y se exprime hasta el último aliento. Mató de un espadazo y cortó un trofeo. En uno de sus toros brindó a D. Juan Carlos con estas palabras: Va por usted, por España... ¡Y que disfrute de su jubilación!
Poco pudo hacer Roca Rey en su primero y en el sexto, ligó varias tandas que a mi juicio faltó un poquito de ajuste. Aún así lo templó mandando y dirigiendo la embestida del burel. Los pases de pecho fueron colosales. Figurón del toreo. Pinchó con la espada y perdió la oreja. Aún le queda una última tarde a finales de feria.

                      


                     

                   Los ganaderos de izda a dcha: José Escolar, Victorino y Adolfo Martín.


El viernes 31 se lidió un encierro de Alcurrucén para David Mora (grana y oro), Paco Ureña (rosa y oro) y Álvaro Lorenzo (azul y oro). Los hermanos Lozano trajeron una corrida sosa y con movilidad pero sin casta y raza. Tarde completamente anodina.
22.000 espectadores.


                         

Ureña hizo una faena al quinto con varios naturales muy puros y firmó instantes muy toreros. Este toro era manso y huidizo. Hizo mal Paco en perder pasos y dejar sitio, pues esto hacía que el animal se alejase de la franela tras cada lance. Cortó una oreja que en mi opinión no debió concederse por cómo usó el estoque. Falló a la primera con el acero y en la segunda entrada, la espada cayó baja.
David Mora tuvo una tarde insulsa quitando el inicio de muleta a su primero con unos detalles muy toreros. Le noté sin sitio y un poco perdido.
Lorenzo fue silenciado en ambas reses. Es otro de los jóvenes que debe arrear pues los últimos que han llegado al escalafón pisan fuerte y están dando mucho que hablar. Tras los cuatro toros que ha matado en Las Ventas, aún le quedan otros dos toros más. Hay que espabilar.
Ángel Otero fue ovacionado tras un gran par de banderillas.

                        

                        

                        (Fotos: las Ventas)

Llegó el sábado 1 de junio, esto quería decir que lidiaba en Madrid tras muchos años sin hacerlo y alguna que otra polémica por el paupérrimo juego de sus toros en otras plazas la ganadería de Zalduendo.
Pues la corrida de presentación vino perfecta y de juego hay que decir que salvo el primero que fue extraordinario con gran clase y recorrido en la muleta, los cinco restantes blandearon y acusaron falta raza. Antonio Ferrera (verde botella y oro), Curro Díaz (marino y oro) y Luis David (berenjena y oro). 17. 000 espectadores.
Con la mente puesta en la final de la copa de Europa, nos acercamos antes del festejo a ver el ambiente a la plaza de Felipe II, lugar donde estaba congregada la afición "red". Si ésta es de las mejores de Europa, por algo será. El fútbol en las islas británicas es más que un deporte y en esta céntrica plaza madrileña, los aficionados ingleses lo demostraron una vez más antes de una final europea.
Llegada la hora, la hinchada abandonó Goya en dirección al Metropolitano, estadio feo y con aspecto de nave espacial mientras mis amigos y yo nos encaminamos hacia la catedral del toreo, edificio múdejar al que le quedan unos pocos años para cumplir su primer siglo de vida.
Curro dejó  muestra de ese toreo bueno que atesora y Luis David poco hizo en el único toro que le vi. El gran protagonista fue el extremeño Antonio Ferrera. ¿Cómo se puede describir el toreo que hizo? Sería muy difícil. En su primer toro alanceó al animal con el capote haciendo el quite de oro durante el tercio de varas. Ya con la muleta, lo citó de largo y lo templó en varias series con ambas manos. ¿Fue una faena al uso? No. Ferrera iba improvisando y con torería y mucho empaque le hizo faena al Zalduendo. Un torero que cada vez marca más su personalidad. Técnicamente no fue un trasteo perfecto, pero esa inspiración fue maravillosa. Cogió el acero y se dispuso a citarlo a diez metros, ¡increíble! aguantó y le recetó una estocada bien colocada. Paseó la primera oreja del festejo. En el cuarto, hizo una faena en los terrenos de la puerta grande. Un toro soso al que Antonio a base de sobarlo con mucha paciencia lo metió en el canasto y le dibujó otros tantos muletazos de bella factura. Esta vez la estocada no fue tan buena pero tras la primera oreja, se pidió con insistencia la segunda para Antonio. El presidente la concedió, y con tres trofeos, por segunda vez en su carrera salió a hombros de Las Ventas tras conseguirlo en el año 2002.
Antonio triunfó en Madrid y el Liverpool Football Club se coronó rey del continente por sexta vez en su historia tras vencer por dos goles al Tottenham Hotspur de Londres. 


                      


                      


                     

                      
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