lunes, 29 de junio de 2020

Crónicas montañeras.

Una nueva sección en este rincón. A un torero le tiene que gustar el campo. Toros y naturaleza están intrínsecamente unidos. Y no sólo a los toreros, todos los profesionales taurinos acostumbran a trabajar en este espacio. Así que no conozco a nadie que siendo taurino o tenga relación con este mundo no tenga pasión por la naturaleza. Al igual que la tauromaquia, me han inculcado desde pequeño la pasión por la naturaleza y en concreto por la montaña. Creo que no hay ningún deporte tan bello como el montañismo. Y cada vez me gusta más. Un detalle, es que cada vez que se habla de campo en el ámbito taurino, se refiere a tener que ir a una finca para cualquier labor ganadera: tienta, herradero, una visita... Así que llevo mucho tiempo detallando cada vez que me preguntan, respondo que me voy al monte, una excursión etc. Si hablo de ir al campo, es un plan estrictamente taurino. La montaña es forja, es una escuela de superación y de valores. De dar un paso más aunque el cansancio, la sed o el clima nos pidan no hacerlo.

Los madrileños tenemos la inmensa fortuna de que la sierra de Guadarrama está a unos escasos tres cuartos de hora en coche desde la capital. Además está declarada Parque Nacional desde junio de 2013. Un tesoro ecológico y geológico. Dicha sierra está ubicada en el Sistema Central cuya cima más alta es el Pico del Moro Almanzor (2.591 m), en la provincia de Ávila. Este macizo está dividido en tres partes: Gredos cuya pico más alto es el ya mencionado Almanzor en la provincia de Ávila. Siguiendo la frontera entre Madrid y Segovia y haciendo a la vez también de frontera natural, el siguiente tramo es la sierra de Guadarrama. Aquí encontraremos el techo de nuestra provincia: la mole de Peñalara (2.428 m) es la cima más alta de todo el triángulo que forma la provincia madrileña. El último tramo y subiendo un poco más, hallaremos Somosierra. Su punto más elevado es Peña Cebollera (2.128 m). No tenemos, ni necesitamos montañas de la altitud como las que hay en Asturias, Granada o Pirineos; son picos lo suficientemente altos como para que una marcha de un día se haga más que suficiente.

Tras una breve introducción, paso a contaros la ascensión a la Mujer Muerta. El pasado 26 tocó madrugón y con unos amigos me preparé para coronar dicha cumbre, que en realidad es un conjunto de tres montañas: La Pinareja, Peña del Oso y Pasapán, 2.197, 2.196 y 2.006 msnm respectivamente. Como cualquier leyenda, siempre hay versiones de todos los colores. Pero todas concluyen en que una moza campesina tras no conseguir el amor, vaya usted a saber si de un labriego o de un arriero murió de pena para acabar convirtiéndose en montaña. Desde la carretera que une Segovia con La Granja se aprecia perfectamente como tiene la talla de una mujer yaciente: La Pinareja corresponde a la cabeza, Peña del Oso son las manos entrelazadas en su pecho y los pies son Pasapán.

Leyenda de la mujer muerta. Segovia. | spaintravels2015

Una de las diferentes vías de subir esta cima es saliendo desde Cercedilla. Dejando atrás la estación de Cercanías seguiremos hasta llegar a las dehesas donde podremos encontrar la archiconocidísima calzada romana. Aquí tenemos otro vestigio de la conquista hace dos milenios. Esta calzada unía Segovia con la aún no localizada Titulcia. Era la Vía XXIV, paso de montaña para cruzar la sierra hacia la meseta. Muchos siglos después de los romanos, llegaron los Borbones y como tenían muy buen gusto decidieron que El Real Sitio de San Ildefonso era un lugar inmejorable para construir una residencia al más puro estilo versallesco. Felipe V mandó levantar en 1721 un palacio rodeado de monumentales jardines. Y su mujer Isabel de Farnesio hizo lo mismo en 1751 con el palacio de Riofrío para que sirviera como pabellón de caza. Así que la monarquía española volvió a usar el paso de la Fuenfría para ir desde la capital hasta sus residencias de recreo. Otro recorrido y esta vez en sentido contrario, es el camino Schmid que sale desde el puerto de Navacerrada y va bajando hasta llegar a Cercedilla. Por último, la que mejor estado se encuentra y más fácil de recorrer es la de la República o Camino Puricelli. El objetivo de esa vía era llegar hasta Valsaín. Pequeña localidad segoviana con una importante industria maderera.


Montón de trigo.

Dejando atrás el puente de piedra, comenzamos la ascensión. Tras todos estos meses encerrados, salir a la montaña era igual que dar una bocanada de oxígeno. El camino en general está en buen estado, es ancho y el desnivel es llevadero facilitando la marcha. Dos horas después coronamos el puerto también llamado de la Fuenfría. Ahí llegó la primera recompensa. Una fuente mana agua fresca que sacia la sed de aquellos montañeros que cruzan este puerto. Aquí ocurrió la anécdota del día: un corredor nos pidió una foto con el valle de fondo y uno de mis amigos al coger el móvil y dispuesto a disparar, le cortó aquel diciendo en tono de sorpresa e incredulidad: "¡hombre, en horizontal no, que es para Instagram. Tiene que ser en vertical!". Nosotros nos miramos pensando que si vertical u horizontal... ¡Qué más dará!
Fuente de la FuenfríaWikiloc | Foto de Fuente de la Fuenfria (1/1)

Este paso es un cruce de caminos. Si seguimos recto llegaremos por el Schmid a Navacerrada. La montaña que se eleva a la derecha es Siete picos y a la izquierda veremos un monte pelado y lleno de rocas: Cerro Minguete. A partir de aquí se acaba la sombra, hay que racionar el agua y cubrirse bien la cabeza porque cuando pega el sol, pega de verdad. Risas, bromas y buen ambiente hasta este punto. A partir de aquí, el calor y el cansancio empiezan a hacer mella. El ritmo es bueno pero la pendiente exige dosificar fuerzas. Y lo peor de todo. Cerro Minguete y y el siguiente, Montón de Trigo están en sus correspondientes cimas repletos de piedras de todos los tamaños que dificultan la marcha castigando rodillas y tobillos. Dos cumbres que aguardan otra preciosa recompensa: las maravillosas vistas de Bola del Mundo y sus simbólicos repetidores, Peñalara y el puerto de Cotos, Cabezas de Hierro, La Maliciosa, Fuente Infantes, la Silla del Rey, Abantos... En Cerro Miguete aprovechamos para coger fuerzas con un piscolabis.


Desde Cerro Minguete se divisa en primer término, en el collado, el paso de La Fuenfría. Siete Picos detrás, y al fondo en el horizonte, La Bola del Mundo.

Y por fin emprendimos rumbo a nuestro destino. Otra hora larga para bajar el collado y subir a la Pinareja. De nuevo, los canchales de piedras ralentizaban nuestra marcha pero no importaba, el aire puro y las vistas animaban nuestro paso. Nuestra ruta llegó a la meta. La Pinareja nos regaló unas vistas impresionantes. En primer lugar, la Vieja Castilla se extendía a nuestros pies cuyo horizonte no conseguíamos avistar. Abajo, en las faldas de la Peña del Oso, en Navas de Riofrío, el palacio rosado que mandó construir la reina Isabel se erigía imponente entre los pinares. En Segovia, su catedral y alcázar se divisaban con absoluta claridad y finalmente la abundante vegetación de la montaña daba paso a los cultivos de cereal. Pasado el mediodía, por fin llegó la hora de almorzar: el que sepa de marchas sabe que comer en el monte es el premio a tantas horas de caminata. Aquí mandan las buenas costumbres y son la hogaza, los embutidos y frutos secos. Otros prefieren la lata de sardinas y similares. Aquí no hay sitio para barritas energéticas y bebidas isotónicas. Esas moderneces son inconcebibles. El postre es plátano y chocolate. Varias águilas y dos pilotos de parapente miraban con envidia nuestro yantar. Terminada la comida y tras agotar la memoria del teléfono haciendo fotos nos dispusimos a descender. Esta vez en vez de ir directos por Montón de Trigo y Cerro Minguete, cogimos un sendero que los rodeaba para aligerar. La duda era que si seríamos capaces de encontrarlo pero como todos los vericuetos de la sierra, estaba perfectamente visible. Un rato después llegamos a la fuente y tras coger más agua discutimos por ver qué camino tomar: el romano, el de la República, o el borbónico. Volvimos a reírnos con la anécdota de aquel "instagrammer" y finalmente nos decantamos por el borbónico. Se nota a quién le gusta el monte y a quién no porque a medida que descendíamos abundaban los domingueros con sus neveras azules y sus mesas desmontables. Acabada la jornada y tras un zumo de cebada como recompensa, regresamos a casa. Volveremos a la sierra. Y aquí lo contaré. 


Castilla: Tierra de El Cid. 



martes, 16 de junio de 2020

¿Lo sabes?

1. Datos correctos de la alternativa de Paco Ureña.
A. Lorca, 17 de septiembre de 2006.
B. Cehegín, 10 de septiembre 2007.
C. Fortuna, 15 de agosto de 2005.

2. La luquesina es una suerte que se realiza con...
A. Capote.
B. Muleta.

3. ¿En qué años ha salido Curro Díaz a hombros de Las Ventas?
A. 2004 y 2015.
B. 2006 y 2017.
C. 2007 y 2016.

4. Aunque se considera salmantino, Julio Robles nació en 1951 en la provincia de Ávila. ¿Dónde?
A. El Tiemblo.
B. Fontiveros.
C. El Barco de Ávila.

5. ¿Cuál es el orden cronológico correcto de Los Califas del Toreo?
A. "Lagartijo", "Guerrita", "Machaquito", "Manolete" y "El Cordobés".
B. "Machaquito", "El Cordobés", "Guerrita", "Manolete" y "Lagartijo".
C. "Guerrita", "Manolete", "El Cordobés", "Lagartijo" y "Machaquito".

6. ¿En qué año publicó el matador Pepe Yllo su tratado de tauromaquia?
A. 1779.
B. 1785.
C. 1796.

7. ¿En qué calle de Madrid hay una placa que recuerda que ahí vivió la dinastía Bienvenida?
A. Ortega y Gasset.
B. Príncipe de Vergara.
C. Ayala.

8. ¿Qué importante revista no tiene un director que en cuya juventud intentó ser torero?
A. Cuadernos de Tauromaquia.
B. Aplausos.
C. 6 Toros 6.

Dehesa De Guadarrama🇪🇸 (@DehesGuadarrama) | Twitter

9. ¿A qué ganadería pertenece este hierro y divisa?
A. Dehesa del Guadarrama.
B. Hermanos Sampedro.
C. Pilar Población.

Imagen

10. ¿En qué localidad encontramos esta plaza enclavada junto a un santuario mariano?
A. Trucíos (Vizcaya).
B. Bodonal de la Sierra (Badajoz).
C. Buenamadre (Salamanca).




1a, 2b, 3c, 4b, 5a, 6c, 7b, 8b, 9a, 10c





jueves, 11 de junio de 2020

Pange Lingua.


Pange, lingua, gloriosi
Córporis mystérium
Sanguinísque pretiósi,
Quem in mundi prétium

Fructus ventris generósi
Rex effúdit géntium.
Nobis datus, nobis natus
Ex intácta Vírgine,

Et in mundo conversátus,
Sparso verbi sémine,
sui moras incolátus
Miro clausit órdine.

sui moras incolátus
Miro clausit órdine.
In supremæ nocte coenæ
Recumbens cum frátribus,

Observata lege plene
Cibis in legálibus,
Cibum turbæ duodenæ
Se dat súis mánibus.

Genitori Genitóque,
Laus et iubilátio;
Salus, honor, virtus quoque,
Sit et benedíctio.





sábado, 6 de junio de 2020

Una visita a Talentoso.


Una vez más cruzamos el océano y nos vamos a la América taurina. De la mano de Salud Hernández-Mora nos adentraremos en el campo bravo colombiano. Esta ocasión será en la ganadería de Juan Bernardo Caicedo para visitar a Talentoso tras ser indultado en el cierre de la Santa María de Bogotá por el torero local Juan de Castilla. Aquel día toreó con Sebastián Castella y Roca Rey. Y conoceremos la situación actual de esta vacada provocada por el coronavirus.



Ficha de la ganadería.

Fundación: 1993
Fincas: "Las Manas" en Sopo, Cundinamarca y Cerro Peñon en Armero, Tolima. 
Divisa: Verde esmeralda y azul oscuro. 
Antigüedad: junio de 1996. 
Encaste: Parladé. 
Línea: Torrestrella - Domecq. 
Procedencia: Guachicono y El Paraíso (Colombia) y Torrealta y Jandilla (España). 




lunes, 1 de junio de 2020

PUERTAS GRANDES MADRID.



PUERTAS GRANDES EN MADRID.


MATADORES

CATORCE VECES
Santiago Martín “El Viti” 1961, 1962, 1964, 1965 (2), 1966 (2), 1967, 1969 (2), 1970 (2) 1971, 1973 

DOCE VECES
Paco Camino 1963, 1967 (2), 1968, 1969, 1970, 1971, 1972, 1973, 1974, 1975, 1976

ONCE VECES
Antonio Bienvenida 1942, 1947, 1952, 1954 (2), 1955, 1959, 1963, 1966 (2), 1971

DIEZ VECES
Andrés Vázquez 1962 (2), 1966, 1969, 1970 (3), 1971, 1974, 1977
Francisco Ruiz Miguel 1973 (2), 1974 (2), 1978, 1980, 1982, 1984, 1986, 1989

OCHO VECES
Diego Puerta 1960, 1965, 1966 (2), 1967, 1969, 1970, 1974
Manuel B. “El Cordobés” 1964, 1965, 1966, 1967, 1968 (2), 1970 (2) 

SIETE VECES
Julio Aparicio 1951, 1953, 1954 (2), 1955, 1957, 1962 
Miguel Báez “Litri” 1951 (2), 1957 (2), 1964, 1966 (2) 
Antonio Chenel “Antoñete” 1953, 1965, 1966 (2), 1982, 1985, 1998
Gregorio Sánchez 1956, 1957 (2), 1960 (2), 1963, 1970
José Tomás 1997, 1998, 1999 (2), 2002, 2008 (2) 
Alejandro Talavante 2007, 2011, 2012, 2013, 2018, 2025, 2026

SEIS VECES
Rafael Ortega 1949, 1950, 1952, 1953, 1954, 1957
Francisco Rivera “Paquirri” 1969 (3), 1974, 1979, 1980
César Rincón 1991 (4), 1995, 2005
Sebastián Castella 2007, 2009 (2), 2015, 2018, 2023
Miguel Ángel Perera 2008 (2), 2014 (2), 2017, 2019 

CINCO VECES
Marcial Lalanda 1934, 1939, 1940, 1941, 1942 5/1 R
Luis Miguel Dominguín 1946, 1948, 1949 (2), 1960 
Antonio Ordóñez 1952, 1960 (2), 1965, 1968
César Girón 1955, 1956, 1958, 1962, 1963
Curro Girón 1958, 1959, 1961, 1963, 1967 
Curro Romero 1963, 1966 (2), 1967, 1973
 Pedro Gutiérrez Moya “Niño de la Capea” 1974, 1975, 1979, 1985, 1988 
Luis Francisco Esplá 1982, 1983, 1999, 2001, 2009
Enrique Ponce 1992, 1997, 2002, 2017, 2024
Alberto López Simón 2015 (3), 2016, 2018
Emilio de Justo 2018, 2021 (2), 2023, 2025


CUATRO VECES
Manolo Bienvenida 1935 (2), 1936 (2) 1 R
Manuel Rodríguez “Manolete” 1941, 1942, 1944, 1947
Agustín Parra “Parrita” 1946, 1947, 1948, 1950 
Raúl Acha "Rovira" 1947, 1948, 1949 (2)
Manolo González 1948, 1949 (2), 1950
Ángel Teruel 1969 (2), 1975, 1976
José Ortega Cano 1986 (2), 1987, 1991
José Miguel Arroyo “Joselito” 1989, 1993, 1996 (2)
Antonio Ferrera 2002, 2019 (2), 2026
Fernando Adrián 2023 (2), 2024, 2026


TRES VECES
Juan Belmonte 1934, 1935, 1941 2 R 
Pepe Bienvenida 1940, 1942, 1943
Nicanor Villalta 1940, 1941, 1943 
Carlos Arruza 1944, 1945, 1946 
Manuel J. Díaz “Chicuelo II” 1954, 1957 (2)
Andrés Hernando 1964, 1965, 1967
Agustín Castellanos “El Puri” 1966, 1967, 1968
 Santiago Castro “Luguillano” 1967
 José Manuel Inchausti “Tinín” 1968, 1969, 1970
 Sebastián Martínez “Chanito” 1969, 1971 (2) 
A. Millán “Carnicerito de Úbeda” 1971
José Mª Manzanares (padre) 1977, 1978, 1993 
 Julio Robles 1983, 1985, 1989
Juan Mora 1994 (2), 2010
César Jiménez 2006 (2), 2011
Juan Bautista 2007, 2010 (2)
Roca Rey 2016, 2019, 2022
Borja Jiménez 2023, 2024, 2025

DOS VECES
Curro Caro 1935, 1936 1R 
Lorenzo Garza 1935 1R
Domingo Ortega 1936, 1945 1R 
Juan Belmonte Campoy 1940, 1942 
Luis Gómez “El Estudiante” 1944, 1945
Manolo Vázquez 1952, 1957 
Juan Silveti 1952
Luis Segura 1959, 1963 
Manolo Amador 1965, 1966
 Miguel Márquez 1968
Miguel Mateo “Miguelín” 1968, 1971
 Sebastián Palomo Linares 1970, 1972 1R 
Gregorio Lalanda 1970
 Florencio Casado “El Hencho” 1971, 1974
José Ruiz “Calatraveño” 1971, 1973 
Eloy Cavazos 1971, 1972 
José Luis Palomar 1982 
Curro Vázquez 1982, 1989 
José Cubero "Yiyo" 1983
Paco Ojeda 1983
José Antonio Campuzano 1983, 1987
Víctor Mendes 1984, 1987 
Manuel Ruiz “Manili” 1988 
Víctor Puerto 1996 
Manuel Caballero 1997, 1998 
Eugenio de Mora 1998, 2001 
Uceda Leal 1998, 2004
 José Pacheco “El Califa” 2000, 2003 
Fernando Robleño 2002  
Matías Tejela 2004, 2007 
Manuel Jesús “El Cid” 2005, 2006
Curro Díaz 2007, 2016
Julián López “El Juli” 2007, 2023
José María Manzanares (hijo) 2011, 2016
David Mora 2012, 2016 
Ginés Marín 2017, 2021
Román 2017, 2026
Diego Urdiales 2018, 2026
Morante de la Puebla 2025

UNA VEZ
Alfredo Corrochano 1935
Pepe Gallardo 1936
Antonio García "Maravilla" 1939
 Rafael Ortega “Gallito” 1941 
Pepe Luis Vázquez 1942
 Emiliano de la Casa “Morenito de Talavera” 1942 
Carlos Vera “Cañitas” 1945 
Fermín Rivera 1945 
Rafael Llorente 1946
Pepín Martín Vázquez 1947
 Paco Muñoz 1952
Juan Posada 1952
 Manuel Calero “Calerito” 1952
Manuel Carmona 1952
Emilio Ortuño “Jumillano” 1953
 Pedro Martínez Pedrés 1953 
Alfonso Merino 1956 
Pablo Lozano 1957
Ramón Solano “Solanito” 1958
Antonio Cobo 1959
Marcos de Celis 1959 
Jaime Ostos 1962
 Fermín Murillo 1964
 Victoriano Valencia 1965
Emilio Oliva 1967
Agapito Carcía “Serranito” 1968 
Manolo Cortés 1968
Vicente F. “El Caracol” 1968
Víctor Manuel Martín 1968 
Juan José 1969
Pedrín Benjumea 1969
 José Falcón 1969
Antonio Lomelín 1970
Luis Parra “El Jerezano” 1970
 Adolfo Ávila “El Paquiro” 1971
J. Carlos Beca Belmonte 1971 
Dámaso Gómez 1971 
Sánchez Bejarano 1972
 Raúl Aranda 1972 
Curro Rivera 1972
Antonio José Galán 1974 
Dámaso González 1979
José Fuentes 1981 
Curro Durán 1984
 J. A. Ruiz “Espartaco” 1985
Sánchez Puerto 1986
José Nelo “Morenito de Maracay” 1987 
Roberto Domínguez 1989 
Fernando Cámara 1990 
Fernando Lozano 1990
 Juan Cuéllar 1991
Mariano Jiménez 1992 
Óscar Higares 1993 
Javier Vázquez 1993
Juan Serrano “Finito de Córdoba” 1993 
Julio Aparicio (hijo) 1994 
Domingo Valderrama 1995 
Luis Miguel Encabo 1998
 José Luis Moreno 1998
Carlos Escolar “Frascuelo” 1999
Miguel Abellán 2000
Miguel Martín 2000
Rafael de Julia 2001
Juan Diego 2003
Rubén Pinar 2009
Iván Fandiño 2014
Daniel Luque 2014
Morenito de Aranda 2015
Javier Jiménez 2016
Juan del Álamo 2017
Álvaro Lorenzo 2018
David de Miranda 2019
Paco Ureña 2019
Tomás Rufo 2022
Ángel Téllez 2022
Francisco de Manuel 2022

NOVILLEROS CON CABALLOS

CUATRO VECES
Julio Aparicio 1949 (2), 1950 (2)

TRES VECES
Emilio Ortuño “Jumillano” 1952 
Adolfo Rojas 1966, 1967 (2)
A. Millán “Carnicerito de Úbeda” 1967

DOS VECES
 Rafael Ponce “Rafaelillo” 1935 
Manolo Vázquez 1950, 1951
Miguel Báez “Litri” 1950 
Pedro Martínez Pedrés 1952 
Mario Carrión 1952, 1954 
César Faraco 1954
Humberto Valle 1954 
Luis Alfonso Garcés 1958 
Santiago Martín “El Viti” 1960 
Gregorio Tébar “El Inclusero” 1965 
Aurelio García Higares 1965, 1966 
Pedrín Benjumea 1965, 1966
Sánchez Bejarano 1967
Sebastián Martín “Chanito” 1967, 1968
 Juan Antonio Alcoba “Macareno” 1968 
José Luis Galloso 1971
Carlos Collado “Niño de la Taurina” 1987, 1988 
Fernando Cámara 1989
 Manolo Sánchez 1991, 1992 
Matías Tejela 2002

UNA VEZ
Jaime Pericás 1935
Pepe Luis Vázquez 1939 
Pedro Barrera 1940
 Rafael Perea “Boni” 1940
 Luis Miguel Dominguín 1943
Pepín Martín Vázquez 1944 
Paco Muñoz 1947
Manolo González 1947 
Rafael Ortega 1949 
Chaves Flores 1950
 “Navarrito” 1951
Antonio Ordóñez 1951 
Juan Posada 1951 
César Girón 1952
 Enrique Vera 1952 
“Chicuelo II” 1953 
José Ordóñez 1954 
Miguel Ángel 1954 
Rafael Mariscal 1954
 Manolo Segura 1954 
Antonio Vázquez 1954
 Luis Parra “Parrita” 1954 
“El Chuli” 1954 
Juan Gálvez 1954
Alfonso Merino 1954 
Gregorio Sánchez 1956 
José Ramón Tirado 1956
José Gómez Cabañero 1957 
Emilio Redondo 1958 
Manolo Carra 1959 
Curro Montes 1959
José Martínez “Limeño” 1959
 Sánchez Pinto 1959 
Torcu Varón 1959 
Paco Herrera 1960
Antonio de León 1960
 Rafael Chacarte 1961 
Andrés Vázquez 1961
Vicente Fernández “El Caracol” 1962 
Agapito García “Serranito” 1963 
Antonio Medina 1963
Antonio Sánchez Fuentes 1964 
Manuel Cano “El Pireo” 1964
Antonio Sánchez “El Porteño” 1964 
Santiago Castro “Luguillano” 1964 
Juan Tirado 1964
 Agustín Castellanos “El Puri” 1964
Tomás Parra 1964
 Bienvenido Luján 1964 
Curro Limones 1965
José Manuel Inchausti "Tinín" 1965
Emiliano Nuero “El Toledano” 1965
 Enrique Patón 1966
Ricardo de Fabra 1967
José Falcón 1968
Juan Asenjo “Calero” 1968 
Vicente Linares 1968
José Ruiz “Calatraveño” 1968
 Francisco Rivera “Paquirri” 1969 
José Luis Segura 1969
Marcelino Librero “El Marcelino” 1970
 “El Puno” 1970
José María Manzanares 1971
 “El Teruel” 1972 
“El Santi” 1973
 Antonio Guerra 1974 
Pepe Pastrana 1975
 Antonio Ruiz “Macandro” 1976
 Manuel Lorenzo Villalta 1976
 “Nimeño II” 1977 
Luis M. Ruiz 1978
José Cubero “Yiyo” 1981 
Vicente Yestera 1981
 Luis Miguel Campano 1982
Sánchez Cubero 1985
 José Antonio Carretero 1985
 Rafi de la Viña 1987 
Manuel Caballero 1990 
Cristo González 1990
 Jesús Pérez “El Madrileño” 1992
Manolo Carrión 1993
 Jesús Romero 1993
 Luis Miguel Encabo 1994 
Carlos Pacheco 1995 
Cristina Sánchez 1995 
José Tomás 1995 
Uceda Leal 1995
Eugenio de Mora 1997 
Gómez Escorial 1997
 Manuel Amador 1997
López Chaves 1998 
Miguel Abellán 1998
Julián López “El Juli” 1998 
Juan Bautista 1999
Fernando Robleño 1999
 Javier Castaño 2000 
Luis Vilches 2000 
Rafael de Julia 2000 
Javier Valverde 2001 
César Jiménez 2002
José Luis Miñarro 2002
 Iván García 2002
 Caro Gil 2003
  Eduardo Gallo 2004
Miguel Ángel Perera 2004
Álvaro Justo 2004
Francisco Javier 2006 
Daniel Luque 2006 
Pepe Moral 2007
Conchi Ríos 2011
Roca Rey 2015
Tomás Rufo 2019
Víctor Hernández 2022
Diego García 2022
Álvaro Alarcón 2022
José Fernando Molina 2022
Alejandro Chicharro 2024
Roberto Martín "Jarocho" 2024
Álvaro Serrano 2026
Julio Norte 2026
Julio Méndez 2026 (R)


(R: rabos cortados)


Plaza de toros de Las Ventas. Madrid, 2019 ©ReviveMadrid



Pincha aquí para ver los toreros que han salido por la Puerta del Príncipe de Sevilla.





miércoles, 27 de mayo de 2020

Toros en el confinamiento (I).

Durante estos meses en casa, he podido disfrutar de diferentes festejos desde 1980 hasta nuestros días. Tardes para recordar, faenas inolvidables, toros de leyenda, matadores de distintas generaciones... Joyas que he visto en las redes sociales que habrán hecho las delicias de los aficionados.

Madrid. Toros de Victorino Martín para "Antoñete", Ruiz Miguel y José Luis Palomar. 16 de junio de 1982.

Fue el del 82 un año lleno de eventos para los españoles: Juan Pablo II, que todavía no era santo nos visitó; los Rolling tocaron en el Calderón, se celebró el Mundial de Fútbol y España acogió a las grandes selecciones del momento. Un vez más, pegamos un sainete en un campeonato en el que Italia acabó proclamándose campeona; los socialistas ganaron los elecciones... Eventos extrataurinos aparte, la temporada taurina estuvo marcada por dos momentos cenitales que tuvieron lugar en la plaza madrileña. El primero fue días antes de la tarde que ahora nos ocupa y el segundo fue a primeros de julio: "La corrida del Siglo" y el indulto de Belador por José Ortega Cano. Ambas efemérides estuvieron protagonizadas por la misma ganadería: Victorino Martín.

Esta Corrida de Beneficencia que ahora cuento, fue organizada por la Diputación Provincial, que para los "millenials", era la forma de gobierno cuando aún no existían las comunidades autónomas. Las Ventas volvió a llenarse con la esperanza de revivir la gloriosa tarde de días antes en la que Victorino y los tres matadores (Ruiz Miguel, Esplá y Palomar) salieron a hombros de los madrileños. Ese 16 de junio y de aquel irrepetible cartel, hacían de nuevo el paseíllo Paco Ruiz Miguel y Palomar. Dieron lidia y muerte a Peluquero, Gallador, Chaparrito, Dirigido, Gaditano y Buenacara. En esta ocasión el cartel fue prácticamente el mismo excepto Antoñete en vez de Esplá. Tarde ventosa y variado fue el juego de los seis cárdenos que trajo Victorino.

Antoñete (azul turquesa y oro) poco pudo hacer. buscó siempre hacer bien las cosas pero su lote no se lo puso fácil. Ante el primero hizo rugir Madrid con un manojo de verónicas ganando terreno a Peluquero. Tras el primer puyazo, Ruiz Miguel brilló en un quite por chicuelinas. El toro no quería saber nada y Chenel, tras unos fugaces naturales y un macheteo despachó al toro. Ante el cuarto se dobló por bajo muy toreramente en el inicio. Ligó varios muletazos con la muñeca y los vuelos de la franela. Estuvo hecho un tío. El albaserrada se iba complicando pero Antonio no se arrugó. Falló con el acero y pitos a su labor.

De azul marino y oro vino el torero de La Isla de San Fernando y pechó con dos toros desclasados. Ante el segundo se estiró a la verónica tras unos primeros capotazos para probar a un toro que su pitón más potable fue el derecho. Con la muleta ligó un redondo muy poderoso y siguió con otra tanda de naturales por el lado que más reponía el albaserrada. Volvió a a la mano diestra y recetó otra tanda templada y muy mandona para dirigir las oleadas de aquel victorino. Mató de una estocada y cortó una oreja.  Se batió el cobre ante el quinto. Vendió cara su vida sin clase alguna. El animal se fue complicando a medida que avanzaba la faena y Ruiz Miguel abrevió.

Cerró el cartel un soriano: José Luis Palomar. Vistió de verde manzana y oro y volvió a demostrar que lo que pasó quince días antes no fue casualidad. Cortó dos orejas y volvió a cruzar a hombros aquel arco múdejar que da a la calle de Alcalá. Sus dos faenas fueron un compendio de lidia, torería, temple... estuvo en maestro. Se lució con el capote en un galleo por chicuelinas y en un quite por delantales. Brilló con las banderillas y con la muleta supo hacer a cada uno de sus toros lo que pedía: lidia, terrenos, alturas... Siempre colocado, consiguió cuajar a sus victorinos por ambos pitones. Mató fenomenal y Madrid vio por segunda vez al de Soria tocar la gloria en su carrera.

La banda de música de la Infantería de Marina amenizó el festejo.

Sevilla. Toros de Juan Pedro Domecq para Curro Romero, "Paquirri" y Paco Ojeda. 19 de abril de 1983.

Ese día hubo terna de Franciscos: Romero (tabaco y oro), Rivera (marino y oro) y Ojeda (marino y oro). Tres toreros y tres conceptos.
Toreaba en Sevilla Francisco, perdón, diré Curro y casi era día festivo. Pechó el camero con dos animales flojos y rajados (Sinlacho y Evadido). A su primero, que salía suelto lo paró con el capote. Si ya de por sí el toro estaba justo de fuerzas, fue picado en demasía restando la poquita fuerza que tenía y para colmo, empezó a soplar el viento. Curro se lo pensó mucho y no arriesgó. Silencio. En el cuarto la cosa no cambió mucho. Se adornó el Faraón en unas verónicas genuflexas y con la muleta arriesgó ante las bruscas tarascadas. Fue a por la tizona y acabó la película. Como suelen decir los curristas, aunque la tarde vaya mal, verle cruzar el ruedo en el paseíllo con esos andares vagos ya dan por amortizado el billete.
 Paquirri recibió con una larga de rodillas a Malospasos al hilo de las tablas y se puso después en pie para seguir lanceando a la verónica. El toro cumplió en el peto y en el tercio de quites, Ojeda toreó con unas lucidas verónicas y remató con la graciosa revolera. El gaditano recibió una fuerte ovación en banderillas y durante la faena de muleta el toro fue a menos. Paco abrevió así su labor y fue silenciado. La película siguió en el quinto. Higuero fue otro animal soso y bobainas; lo que más aplaudió Sevilla fue un ramillete de bellas verónicas.
El único toro decente fue el tercero (Frambueso), al que Paco cortó una oreja. Puso a la Maestranza en pie con unos buenos lances con la capa y galleó desde el centro del anillo hasta la segunda raya por chicuelinas. A este toro le hizo Curro dos caricias por verónicas y una media. Se escuchó ese "bieeeen", que tanto se oye en esa plaza. Comenzó Paco la faena con unos ayudados por alto y ligó posteriormente varias series en redondo muy jaleadas a pesar de que faltó un poquito de ajuste. A pesar de ello la obra fue condimentada con valor, quietud y sometimiento. El toro fue a menos y Paco rubricó con un buen espadazo. Cortó la única oreja de la tarde.
Ante el sexto (Sedero), toreó por unas verónicas muy rotundas cargando la suerte y ganado terreno. Se pegó un arrimón ante otro "juanpedro" que pegaba tarascadas. Palmas de despedida.

Madrid. Corrida de Beneficencia. Toros de Samuel Flores para Ortega Cano y César Rincón. 5 de junio de 1991.

Otro de los gloriosos festejos noventeros que tantísimo había oído hablar pero nunca vi. Dos maestros. Dos máximas figuras: José Ortega Cano y César Rincón. Cartagenero y colombiano se vieron las caras en una Beneficencia absolutamente histórica. La tarde estuvo marcada por el fuerte viento. La corrida de Samuel Flores permitió a los dos espadas demostrar su tauromaquia. 
El murciano lidió con tres toros a los que lidió asentado, desmayado, con poso, naturalidad y temple. A pesar de que el primero fue un toro franco, el de Cartagena fue silenciado. Fue una faena intermitente debido al soso pero nobletón juego del astado. Voló con gracia los vuelos del capote meciendo al animal en unas bellas verónicas y las chicuelinas de mano baja calentaron a los veinticuatro mil espectadores. Con la muleta pegó un ramillete de tandas por cada lado y falló con la tizona. En el tercero lo más destacado llegó en el último tercio. Se puso a torear y Madrid rugió. Los muletazos eran caricias que embarcaban al animal en los flecos de la muleta. Mató recibiendo y cortó dos orejas. En el quinto cortó otra oreja. De capote volvió a encandilar a la cátedra venteña y se picó con César en quites: Por chicuelinas el torero patrio y lances a capote vuelto el americano. Con la muleta repitió lo mismo que en el toro anterior pero más calidad. Un toreo de pata negra. Cerró su obra con los acostumbrados "tres en uno" y mató recibiendo.
César pechó con los toros pares. El segundo fue devuelto y salió un sobrero que también fue devuelto. El siguiente sobrero también fue devuelto y aquí empezó a barruntarse el inicio de esas tardes agotadoras de Las Ventas en aquella década en la que cada tarde se devolvían varios toros. Salió un tercer sobrero que fue nulo, manso y muy parado ante el que César hizo cuanto pudo. En el cuarto también hubo duelo de quites: Rincón por chicuelinas y Ortega por verónicas. En este toro, Rodrigo Arias "Monaguillo de Colombia" estuvo imperial. Puso dos pares de banderillas garbosos y muy toreros. Clavando en la cara del toro y saliendo del par con mucha chulería. Saludó una fortísima ovación. Si el toreo de Ortega fue de "jamón de Jabugo", este fue de Guijuelo. No se puede torear más puro al natural. Dando el pecho, con la muleta plana, la pata "alante" y la suerte cargada. Este astado no iba a ponerlo fácil y a César o parecía importarle. Buscaba siempre la colocación. Ni corto ni perezoso, decidió matar en los medios y tras la estocada, fue premiado con las dos orejas. El sexto fue un toro gazapón que iba complicándose a medida que avanzaba la faena. Había que estar firme y César lo estuvo. Al hilo de las tablas, en los terrenos del 2 plantó batalla a este animal andarín y que huía tras cada pase. Estocada y tercera oreja de la tarde. Acabó un festejo memorable, con los dos toreros y el ganadero a hombros camino del palco real para que pudieran cumplimentar a Don Juan Carlos. ¡Qué manera de torear! Otro nivel. Maravilloso. ¡Toreros, toreros! exclamaban los aficionados al concluir el festejo. Sonaron los acordes de la Marcha Real al acabar el mismo.
Menos el cuarto que no lo he podido averiguar, los toros se llamaron Acólito, Niñado, Solitario, Flauta y Colito. De negro y oro vistió Ortega y de rosa palo y oro César.
La banda de música de la Guardia Civil amenizó esta corrida. Este año de 1991 fue la explosión del colombiano. Toreó cuatro festejos en Madrid y en todos salió a hombros. Quedarían dos salidas más: 1995 y 2005.

Sevilla. Toros de Torrestrella para Emilio Muñoz, Juan Antonio Ruiz "Espartaco" y Finito de Córdoba. 21 de abril de 1994.

Para nacer en la sevillana calle Pureza hay que tener suerte. Y eso le ocurrió a Emilio. Y se hizo matador de toros para honrar a la calle en la que nació. Ese 21 de abril toreó con ese concepto tan maravilloso como es el que atesora nuestro protagonista. Cortó tres orejas porque en su primero la espada cayó lo suficientemente defectuosa como para que el presidente considerara que no podía otorgar el segundo trofeo. Lo bordó con el capote. Sus verónicas fueron jaleadas por sus paisanos.
Con la franela inició por alto a su primero y por bajo al cuarto con el fin de someterle. Sus dos obras fueron fundamentadas en el toreo al natural. Relajo, gusto, la muleta plana y la suerte cargada, ligazón y profundidad... Cerró su primera obra con un ayudado por alto, otro a media altura, un trincherazo y el de la firma. ¡Ahí es nada!; y por alto a su segundo. Emilio bordó el toreo y en volandas se lo llevaron por la Puerta del Príncipe aquella primaveral tarde en Sevilla. De su cuadrilla Manuel Muñoz brilló en varas y Paco Peña con las banderillas. Los toros de su lote se llamaron Trajerroto y Gastador. Vistió de oliva y oro.

Espartaco cortó una oreja a su segundo. Este quinto fue muy incierto. La labor de Juan Antonio fue todo paciencia y esfuerzo. Consiguió rubricar el trasteo con una estocada habilidosa así que la plaza premió al de Espartinas. Se enfrentó en segundo lugar a Idealista y a Barba Azul en quinto lugar. Lució canela y oro.

Fino se enfrentó a Flojito en tercer lugar y a Perezoso en el cierre del la tarde. Hicieron honor a sus nombres. Así que quitando unas bellísimas verónicas al sexto, poco pudo hacer. Juan no tuvo mucha fortuna ese día en la Real Maestranza de Caballería. Su terno fue blanco y oro.

Aranjuez (Madrid). Toros de Juan Pedro Domecq para Curro Romero, Rafael de Paula y Rivera Ordóñez. Se cumplió el bicententario de su plaza de toros. 5 de junio de 1997.

Se juntaron a estos dos genios para recordar que esta preciosa plaza lleva dos siglos celebrando fiestas de toros. El dinástico Francisco completó el cartel. Un paupérrimo juego del ganado frustró una gran tarde de toros. Curro se dirigió al Rey con estas palabras: "es para mí un honor brindar al Señor. ¡Va por el Señor! Cogió la muleta para trastear a un animal incierto que tendía a cabecear. El viento soplaba y El Faraón no se asentó. Varios muletazos sueltos bastaron para que destellease su magistral toreo. En el cuarto la cosa cambió y empezó su particular concierto de Aranjuez. Comenzó con una obertura de verónicas y tras el puyazo recitó otro ramillete por el mismo palo. Con la muleta interpretó una sinfonía compuesta de unas breves tandas de caricias en vez de muletazos. Debido a sus facultades pegó un bajonazo y dio el camero una vuelta al ruedo.
El jerezano acusó esos últimos años la debilidad de unas rodillas muy maltrechas. Rafael lanceó con duende y tirando de capacidad técnica, pues la física no quería saber nada. Esas muñecas son patrimonio cultural del toreo. No se puede torear mejor con el capote. Al quinto de la tarde le pegó una media colosal. Con la muleta firmó detallitos para deleite de los madrileños. También se dirigió al monarca en su primera lidia: "Majestad... ¡por usted y por España!
Fran toreó al tercero con gusto y relajo a la verónica. Con la muleta lo lidio toreó con unos asentados naturales. En este toro también brindó a D. Juan Carlos: "por usted y su augusta Madre". Su faena al sexto fue de muchos pases que emocionaron al público. Cortó una oreja y el presidente negó la segunda. Su lote fue el más potable.
Antonio Chacón en el primero y Sánchez Hipólito en el sexto lo bordaron con las banderillas. Con palos y capote estuvo José Antonio Carretero sensacional.

Vistieron de verde botella y oro, de obispo y azabache y nazareno y oro. Los toros se llamaron Estupendo, Oficial, Gañán, Duque, Nocturno y Divertido. 

Zaragoza. Toros de Cebada Gago para Emilio Muñoz, Pepín Liria y José Luis Moreno. 6 de octubre de 1998.

La corrida del hierro gaditano estuvo excelentemente presentada. En cuanto al comportamiento hubo un toro sensacional que recuerdan aquellos que estuvieron aquel día en la plaza: Juncal, lidiado en quinto lugar por Pepín Liria. Quitando el primero que fue bravo en el caballo, lo demás, ni fu ni fa.

El sevillano bordó el toreo a la verónica en su primer toro. Con la muleta hizo gala de la pureza de su concepto. Comenzó con unos estatuarios y recetó más tarde varias tandas muy ligadas y de buen trazo con ambas manos. Emilio cerró la obra con diferentes remates y falló con la espada. En su segundo toro poco pudo hacer ante el comportamiento mansurrón de éste.

El de Cehegín pechó con otro soso animal en segundo lugar y ante el mencionado Juncal estuvo muy digno. Ligó con la muleta varias tandas citando de largo. El toro se arrancaba pronto y alegre desde la distancia. Encastado y exigente, era difícil hacerse con él. Liria lo mató de una gran estocada. Cortó una oreja. Su banderillero Alejandro Rivero estuvo sensacional con el capote.

José Luis pasó sin brillo por la ciudad del Ebro. No tuvo suerte el cordobés ante dos toros muy vulgares. Los que sí brillaron, fueron los hombres de su cuadrilla en el tercio de banderillas.

Vistieron respectivamente de azul pavo y oro, de fucsia y oro y de salmón y oro. Los toros se llamaron Jaleoso y Botijero los de Emilio; Pagador y Juncal los de Pepín y Llamado y Bravío los del Moreno.

Valencia. Toros de Victorino Martín para Eulalio López "Zotoluco", Óscar Higares y José Luis Moreno. 21 de julio de 2000.

Por San Jaime, Valencia celebra su feria de Julio. Así que aquel verano de 2000, fueron los empresarios hasta tierras extremeñas para comprar seis toros de Victorino y contrataron posterioremente a tres bragados matadores para enfrentarse a ellos: el mejicano Eulalio López "Zotoluco", el madrileño Óscar Higares y el cordobés José Luis Moreno. La corrida estuvo excelentemente presentada y los toreros unos jabatos.

Al compás del pasodoble Pan y Toros, hicieron el paseíllo: de botella y oro el azteca, de grana y oro el madrileño y de blanco y oro el cordobés.
Salió el primero y Eulalio dio unas buenas verónicas dando sitio a un toro que humillaba y reponía. Su picador fue pitado por picar en demasía. Inició por bajo para enseñar y obligar al toro a embestir por los vuelos de las telas. Faena interesante a un gran toro. Lo mejor fue el magnífico toreo al natural, desde delante donde enganchaba al animal hasta el final detrás de la cadera. Mató de un bajonazo y cortó un trofeo.
Ante el cuarto, volvió de nuevo a bordar el toreo de capa. Cargando la suerte, se llevó al toro por verónicas desde las tablas hasta más allá de la segunda raya. A este "victorino" lo picó de cine Efrén Acosta como relato al final de esta crónica y en banderillas Vicente Yestera se desmonteró para recibir la ovación por sus dos pares de banderillas. Gran tarde de su cuadrilla. Brindó la faena a su picador. De nuevo por doblones comenzó el trasteo y rotundas fueron sus faenas por ambos lados. Con la espada, no se reservó nada, se tiró en corto y por derecho cayendo ésta ligeramente desprendida. Faenón de dos orejas premiado con una debido a una rácana presidencia y bronca a la misma por no concederla. Ovación al toro en el arrastre.
El sexto fue ovacionado de salida debido a su impecable estampa. Como Moreno estaba en la mesa de operaciones, el mejicano lidió a este último. De nuevo, dictó la tercera lección de cómo se debe torear a la verónica a esta sangre. Tres buenas varas de "Pimpi hijo" que sacaron los aplausos de Valencia. Este toro fue un espectáculo en el caballo. Y Félix Rodríguez lo bordó con los palos. Cerró la tarde el azteca con una última y maciza faena de muleta. Siguiendo la tónica de la tarde y como es aconsejable ante este encaste, volvió a torear por bajo en los inicios. El toro exigía firmeza y su matador lo estuvo. Toreó en redondo con la mano derecha y con la izquierda voló con clase los flecos de su muleta. Mató de un volapié hasta la bola. Cortó un total de tres orejas y salió a hombros. El toro, digno de vuelta al ruedo, fue ovacionado en el arrastre.
Esta corrida era la primera vez de "Zotoluco" ante estos toros. Estuvo colosal, como si los torease día tras día. Lo bordó con capote, muleta y espada. Tarde memorable del diestro mejicano.
Óscar lidió en segundo lugar a un toro que hacía hilo teniendo además la virtud de la humillación. En el caballo hizo este "albaserrada" una correcta pelea. Con la capa se gustó el de Madrid. Fue un toro difícil pero Higares supo en todo momento dar el sitio, las alturas y los toques precisos para sacar lo que este animal tenía. Mató de una estocada tras un pinchazo. Ovación al toro y al torero. De rodillas y al hilo de las tablas recibió al quinto. De nuevo bordó el toreo con el capote. Agustín Collado se pasó con la puya y en banderillas, Pedro Roldán y Miguel Murillo saludaron otra fuerte ovación. Dentro de la gran corrida que fue, este toro fue el que complicó un poco las cosas. Como estaba Higares ante él, nada malo podía ocurrir. Esfuerzo importante de este bravo madrileño que consiguió afianzarse y subir la intensidad de la faena a cada muletazo. La pena fue el pinchazo anterior a una soberbia estocada. Oreja al torero. Si ya era cicatera la señora presidente que se pensaba muchos los trofeos, ese pinchazo lastró la segunda oreja.
José Luis Moreno hizo ante el tercero una obra templada y mandona. Los pases fueron muy largos y profundos. La muleta era un látigo que hacía al victorino estar centrado en ella constamente. El andaluz estuvo fantástico. Tirándose en corto y por derecho al entrar a matar, el toro le asestó una fuerte cornada en el muslo. Cotó un trofeo y la plaza abroncó al palco por no dar el segundo.

Hablar de este día es hablar de un soberbio picador en las filas del mejicano Eulalio: Efrén Acosta. Aquel día, ante el cuarto elevó el tercio de varas a la altura de cualquier faenón con la muleta. Magistral. Un encastado "albaserrada" y un gallardo picador. En el primer embite el cárdeno victorino derribó al caballo y al jinete. Efrén se levantó visiblemente conmocionado pero volvió a tomar las riendas, nunca mejor dicho, y se puso manos a la obra. Citó en largo y el toro acometió de nuevo. En vez de usar el palo como vemos día a día en cualquier plaza, este varilarguero levantó la vara apuntando al cielo y en el último segundo cuando el toro estaba a milímetros del caballo, con la precisión de un reloj suizo bajó la puya y picó en la yema. Aquel puyazo fue magistral. Esa forma tan peculiar pero a la vez efectiva que tenía de usar la vara hizo historia. La plaza se puso en pie. Era como una caldera a punto de estallar.

¡Victorino! ¡Victorino! Aclamaba la parroquia al unísono al acabar. ¡Esto es la Fiesta! tarde de matices, de toreo... DE EMOCIÓN. No fueron los correosos y duros victorinos de antaño, pero dieron que pensar a toreros y cuadrillas. Estuvieron a la altura. El encierro fue bravo, encastado; hubo combate y hubo buen toreo. Siempre se dijo que cuando el viejo Victorino sonreía hasta mostrar su diente de oro, significaba que en el ruedo algo grande pasaba, y eso sucedió, pues Victorino estuvo radiante las dos horas largas que duró aquella tarde. Una tarde lastrada por Amparo Renau. Si Valencia es una plaza de 1º que suele dar orejas con facilidad, aquel día esta presidente negó varias orejas de ley que habrían engrandecido este festejo. Pero como esto no es un deporte y aquí mandan los sensaciones y no los números, eso poco importó.
Aquellos animales que tanto gustaron a criador y público se llamaron Molesto, Pleitista, Brasileño, Inventado, Desconocido y Verdoso.


sábado, 16 de mayo de 2020

El Rey de los Toreros.

Escribo estas líneas a modo de homenaje para conozcáis a uno de los grandes de la historia. Se cumplen cien años de la muerte de un diestro legendario: José Gómez Ortega o lo que es lo mismo: Joselito "el Gallo" o "Gallito", ya que de estas dos maneras se anunció en los carteles.
Hijo y hermano de toreros, pues los Gallo es una de las muchas y gloriosas dinastías toreras. Vino al mundo en Gelves el 8 de mayo de 1895, a escasos kilómetros de Sevilla. Hijo menor del torero Fernando Gómez, "El Gallo" y de la cantaora Gabriela Ortega; hermano pequeño del también matador Rafael Gómez, "El Gallo" y Fernando. Éste último no tuvo mucha suerte y se hizo banderillero actuando en las filas de sus hermanos. Un tío de ellos también fue un torero importante del siglo anterior.


Sirviendo a la Patria en el Arma de Ingenieros.

En aquel hogar de Gelves, que era propiedad de la casa de Alba fue donde se imbuyó José del toreo. Aquí trabajaba el padre como guardés ya que se encontraba en la ruina una vez retirado de los ruedos. En aquella finca había una placita que servía de lugar de entrenamiento a los toreros sevillanos y donde se hablaba de toros. Sus hermanos mayores transmitían al pequeño José todo lo que en esas tertulias aprendían.


Fue un prodigio, apenas siendo un niño se permitía el lujo de hablar y dar consejos a gente que era mayor que él. Debutó en Jerez de la Frontera el 13 de junio de 1908 con becerros de Cayetano de la Riva acompañado de José Puerta, Pepete, y José Gárate, "Limeño". Con su llegada y la temprana alternativa retiró a casi todas las grandes figuras del momento: "Bombita", "Guerrita"... quedándose como dueño del toreo y sin nadie que le hiciese sombra. Coge el testigo de éste último e impone sus condiciones en el nuevo siglo. Recibió ese doctorado de manos de su hermano Rafael en Sevilla el 28 de septiembre de 1912, El toro se llamó Caballero y era de la ganadería de Moreno Santamaría. Días después y en la capital del Reino, confirmó su doctorado el 1 de octubre, con un toro del duque de Veragua.
Sin duda, su tarde más gloriosa fue aquel día en la plaza vieja de Madrid en el que en solitario se encerró con 6 toros (que al final fueron 7) de la mítica vacada de Colmenar Viejo, Herederos de Don Vicente Martínez.


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Otra de sus faenas más memorables la realizó al toro "Napoleón", el 10 de mayo de 1915, el mismo año en que en la Plaza de Sevilla fue premiado con las orejas de la res por primera vez en la historia del toreo. En 1919 viaja por única vez a América, triunfando en Lima.

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Montando en bicicleta en la plaza de Acho (Lima).

Dotado con una técnica perfecta, era inteligente, capaz, poderoso; conocía todos los encastes, las querencias, los terrenos y sabía solventar cualquier situación. Dominaba todas las suertes y la fantasía de su variedad con el capote era excelsa: largas, remates, lances a una mano, recortes, popularizó el famoso galleo de el Bú... Con los rehiletes era un portento. Es uno de los grandes banderilleros de la historia. Otro de sus descubrimientos en el avance del toreo consistió en el ligar los muletazos, es decir encadenarlos de modo que el toro siempre gira en la misma dirección alrededor del cuerpo del torero tal y como se hace hoy día en cualquier faena. En aquel entonces se toreaba en ochos, o sea, se daba un pase y cuando el toro salía de la suerte se le provocaba de nuevo por ese mismo lado para dar el pase de pecho. Ligar los muletazos es algo que José aporta de una manera rudimentaria y primitiva y que años después pulirá Manolete.

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Durante los ocho años que duró su trayectoria fue indiscutiblemente el número uno y con Belmonte no hubo rivalidad sino negocio. Todos los que lucharon contra José por el cetro del toreo perdieron la batalla. Era imbatible. Evidentemente José quería acabar con Juan para mandar él solo. Belmonte era consciente de esto y él mismo sabía que no tenía armas para vencerle así que lo mejor que podía hacer era aliarse con él formando una sociedad. Gallito vio impresionado la humildad del trianero. Aceptó la oferta, torearon por toda España y se hicieron ricos. Compartieron miles de tentaderos y horas y horas de viajes en tren por toda la península. Forjaron una fuerte amistad y Belmonte fue su protegido. Joselito mandaba en el torero y cada vez que le preguntaban a Juan sobre cualquier tema taurino, éste respondía: Si José lo ha hecho así, bien hecho está.
La Edad de Oro del toreo fue como se denominó esta época hasta la muerte de nuestro protagonista. Mientras Europa estaba siendo arrasada por la Gran Guerra, Estos años en la península eran pugnados por gallistas y belmontistas. Los partidarios de ambos toreros llevaban estos debates a diario en tabernas, casinos, barberías, prostíbulos, estaciones de ferrocarril...


Joselito y su Majestad Alfonso XIII en el campo ante una vaca. 

Una de las figuras de generaciones anteriores como era Guerrita también mandaba con autoridad en el escalafón pero era antipático, soberbio y caía mal a la gente. (Por eso José aceptó el trato, se acordó de este matador y viendo que podría acabar de la misma manera, pactó con Belmonte). Llegó el día en que también se quedó solo, sin rivales y al acabar aburriendo a los aficionados (como ha pasado en diferentes casos a lo largo del tiempo de ver continuamente al mismo espada) una tarde en Zaragoza se retiró diciendo: No me voy, ¡me echan!


José en el campo realizando el galleo de el Bú.

Explicado como introdujo nuevas maneras de torear con la muleta, paso a contar otras innovaciones que José hizo en el toreo y cambiaron radicalmente el devenir de la historia.
España crecía y José vio que las plazas se quedaban pequeñas. En aquellas primeras décadas de siglo las plazas no superaban los doce mil espectadores. Con la construcción de dichos cosos, se dobló el aforo lo que llevó a un abaratamiento de las entradas para las clases más humildes. Barcelona, Sevilla y Madrid fueron esos ejemplos.


Un recorte con el capote.


La monumental de Sevilla, fue la causa y motivo de sus mayores disgustos y quebraderos de cabeza. En aquella época el toreo sevillano estaba dominado por los maestrantes, o sea, la alta sociedad de la ciudad de la Giralda. Y la construcción de esta plaza fue un total desafío a la Maestranza y a esas clases acomodadas. Ningún arquitecto quiso firmar los planos de este nuevo edificio. Se pusieron trabas, dificultades, se quería frustrar el futuro de la Monumental pero aún así y a pesar de tantos ataques y sabotajes, José vio construido ese gran sueño en su ciudad natal. Llegó a albergar veinte mil espectadores, Poco después de la muerte de José, fue derruida. Y el otro gran sueño que no vio cumplido pero cuyo proyecto sí inició, fue el de la nueva plaza de Madrid.


Joselito en el despacho de José Espeliú, con los planos de la nueva plaza de Las Ventas.


Durante el siglo XIX la corrida era completamente diferente a como la entendemos en la actualidad. Se le daba una importancia total al tercio de varas y tras las banderillas había que estar ágil y rápido para matar al toro tras unos breves muletazos. A partir de ahí la cosa cambia y cobrará protagonismo la faena de muleta. El torero se lucirá hasta que llegado el momento adecuado, dará muerte al animal.

El toro: Joselito vio que por ejemplo ese toro del siglo anterior que derribaba caballos era el del encaste Veragua. Daba emoción en el caballo pero en la muleta se paraba. A su corta edad pero gracias a su brillante capacidad, se peleaban por él los ganaderos para que le pidieran consejo a la hora de tentar las vacas y buscar un comportamiento diferente. Para ello eligió la rama Vistahermosa con las ganaderías de Ibarra y Saltillo como el prototipo de toro del futuro. La parte negativa de este sistema fue que se eliminaron muchas ganaderías que no cumplían esos requisitos.
Una de esas ganaderías que él salvó fue la de Murube. Cuyo propietario era el del banco Urquijo. A pesar de que no tenía ni idea de toros, José le dijo: "usted no se preocupe, que de eso me encargo yo".
Creó la figura del veedor, es decir una persona de su máxima confianza para elegir los toros cada vez que vaya a torear. Ese cargo se lo pidió a Juan Soto.
Los apoderados: creó las pautas para los nuevos apoderados, es decir un gestor en la carrera profesional de cada matador. Había administradores que dirigían las cuentas y los dineros del matador. Este personaje no solía ir con el torero ya que éste era el que negociaba su contratación con los empresarios.
Los viajes en tren: José se propone torear cien corridas al año. Para ello en las plazas importantes toreaba dos o tres corridas en esa feria y cogía el tren rumbo a la siguiente ciudad. Por ejemplo, toreaba en la feria de Málaga un par de veces y cogía un tren rumbo al norte. Paraba y toreaba en las capitales hasta que llegaba a Bilbao y allí se quedaba un par de días.


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Monumental de Sevilla. 


Algunos datos sobre su trayectoria:

Estoqueó 1530 toros en 670 tardes de las cuales, 23 fueron en solitario. Actuó 81 tardes en la plaza Vieja de Madrid cortando once orejas y un rabo. En Sevilla registró 58 tardes y 64 en las tres plazas que en aquellos primeros años del XX tenía la Ciudad Condal. En la capital del Turia llegó a trenzar 49 paseíllos y en el norte, 55 tardes entre Bilbao y San Sebastián. Durante esos ocho años, concedió una decena de alternativas.Compartió 184 paseíllos con su hermano Rafael, con Belmonte toreó 257 tardes y con la otra gran figura que era el mejicano Rodolfo Gaona, fueron 139.
En cuanto a las ganaderías, estas fueron las que más veces toros lidió: Santa Coloma (104), Guadalest (89), Vicente Martínez (84), Murube (79), Miura (76), Gamero Cívico (65), Felipe Salas (64), Carmen de Federico (58), Contreras (52), Pablo Romero (51), Benjumea y Concha y Sierra (50), Saltillo (49), Pérez de la Concha (42) y Medina Garvey (40).

Recibió cuatro cornadas antes de la mortal de Talavera:
El uno de septiembre de 1912 en Bilbao por un toro de Don Luis da Gamma; dos en 1914: una por el toro Aceituno de Pérez de la Concha en Barcelona y la otra también en Bilbao por un toro de Murube y la última en Madrid en 1919 por un toro de Benjumea.
Estos años son los que acabó primero en el escalafón:
-1914: 74 festejos.
-1915: 102  "
-1916: 104  "
-1917: 103  "
-1918: 103  "

Los últimos años de José fueron un suplicio. En la segunda década del XX, aún estaba a la orden del día las distintas clases sociales. Él estaba enamorado de Guadalupe de Pablo Romero que era hija del ganadero de mismo nombre y además era íntimo amigo de José. Aún así puso pegas a que fructificase esa relación. José era torero y gitano por lo que esa situación no terminaba de convencer al ganadero. Tuvo roces con su hermano Rafael, porque estaba en decadencia y le aconsejaba retirarse. Y por último, falleció su madre a quien estaba muy unido.



Los dos grandes amigos: José con capote claro y Juan en el centro
preparados para empezar el paseíllo.


Su última tarde en Madrid fue una hecatombe: nada más llegar al patio de cuadrillas los aficionados increparon a José y a Juan que aquella tarde toreaba con él. Les achacaban de los males en los que estaba metida la Fiesta en aquel tiempo. Le acusaban de afeitar corridas en Los Merinales que era una fonda ferroviaria en Sevilla desde donde se transportaban animales y mercancías. Y esa corrida fue la típica corrida de Madrid de broncas y almohadillas. José le comentó a su amigo del alma que era aconsejable retirarse un tiempo y que el peso del toreo lo llevasen otros.

Tras esa tarde en Madrid, sin saberlo cogió un tren por última vez rumbo a Toledo. Dicen que llegó muerto. Con tantos disgustos José no podía más.

Toreó en aquel pueblo castellano con su cuñado Ignacio Sánchez Mejías. Recibió una cornada en el vientre del toro Bailaor (chico, cornicorto 260 kg en canal), de la Viuda de Ortega, que acabó con su vida en Talavera de La Reina, Toledo, la tarde del 16 de mayo de 1920. Tenía 25 años. Su muerte causó un profundo dolor en la sociedad española.


Nuestra Señora de la Esperanza Macarena vistió de luto por su muerte, por primera y única vez. Joselito se encuentra enterrado en el Cementerio de San Fernando de Sevilla, donde tiene un mausoleo financiado por suscripción popular y realizado por el escultor valenciano Mariano Benlliure.

Presentación1

Hoy me he extendido pero la efeméride lo exige. Hablar poco y rápido del más grande de la historia, sería un insulto a su memoria. Para colmo, en su Sevilla, los maestrantes a priori no han hecho algo a la altura de tan ilustre personaje argumentando que si no tendrían que estar constantemente celebrando homenajes. Como estos renglones los junto a primeros de febrero... a ver qué pasa. Espero que hayáis conocido un poco más y mejor a un muchacho que cambió el rumbo del toreo en apenas ocho años.




Arriba el mausoleo en Sevilla y abajo,
 el busto en Talavera. Al fondo, la plaza.

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Gloria eterna a José Gómez Ortega "Joselito El Gallo".